Magnitud del hambre: ¿cuánta hambre tienen los que la padecen?

Una acción significativa en contra del hambre exige saber no sólo el número de personas que pasa hambre en todo el mundo, sino el alcance de su hambre.

Saber el número de kilocalorías que falta en la alimentación de las personas subnutridas contribuye a formar una imagen más completa de la carencia de alimentos en determinado país. Ahí donde a los subnutridos les faltan 400 kilocalorías diarias, la situación es más desesperada que en un país donde la escasez media es de 100 kilocalorías. A mayor déficit, mayor susceptibilidad a los peligros para la salud asociados a la nutrición.

La magnitud del hambre, o déficit de alimentos, se mide comparando la cantidad media de energía alimenticia que las personas subnutridas obtienen de los alimentos que consumen con la cantidad mínima de energía alimentaria que requieren para mantener su peso corporal y realizar una actividad ligera. La alimentación de la mayoría de los 800 millones de personas con hambre crónica carece de entre 100 a 400 kilocalorías diarias.

Aritméticamente hay más personas con hambre crónica en Asia y el Pacífico, pero la magnitud del hambre sin duda es mayor en el África subsahariana, donde en el 46 por ciento de los países las personas subnutridas tienen un déficit medio de más de 300 kilocalorías diarias por persona. En cambio, sólo en el 16 por ciento de los países de Asia y el Pacífico los subnutridos padecen un déficit de alimentos tan elevado.

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Donde el déficit promedio de kilocalorías es muy elevado, la alimentación de muchas personas es deficiente en todo, inclusive en los alimentos básicos que contienen féculas (maíz, rico en carbohidratos; patatas, arroz, trigo y yuca), que suministran energía. Pero donde el déficit es más moderado, las personas suelen obtener suficientes alimentos básicos, lo que suele faltarles es una variedad de otros tipos de alimentos que formen en conjunto una alimentación nutritiva: legumbres, carne, pescado, grasas, lácteos, hortalizas y fruta, que suministran proteínas, grasas y micronutrientes, además de energía.

Complementar su alimentación es decisivo para la seguridad alimentaria. La falta de ingresos en efectivo es uno de los factores más importantes que impiden a la población urbana y rural obtener los diversos alimentos necesarios para tener una alimentación adecuada. Aun cuando se ayuda a las familias rurales pobres a producir una variedad mayor de alimentos en sus parcelas familiares, ellos a menudo venden estos productos en vez de consumirlos, por su elevado valor en el mercado. Así pues, su seguridad alimentaria sólo mejora cuando el ingreso familiar global aumenta a un nivel que les permita disponer de otros alimentos que necesitan.

 

Cómo se hace la cuenta, nota metodológica