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Enfoques / 2000

La vida en los suelos

La tierra que pisamos no es una mera aglomeración de partículas minerales, sino que en ella viven innumerables organismos cuya diversidad acaso supere la de las especies que viven fuera del suelo
En Brasil un grupo de investigadores realizó en fecha reciente un curioso experimento: excavaron un bloque de 25 por 25 centímetros de pradera degradada y lo enterraron en un bosque cercano, y en su lugar sembraron otro bloque de igual tamaño de suelo forestal. Al cabo de un año, la estructura del primer bloque de muestra había recuperado por completo la calidad común de los bosques locales, mientras que el bloque de suelo forestal se había compactado y había perdido casi por completo su porosidad.

La diferencia consistía en los organismos de la tierra. Mientras en el bosque abundaban los "ingenieros del ecosistema": lombrices, termitas, diplópodos y hormigas, las comunidades de macrofauna de la pradera habían desaparecido casi por completo y había invadido el suelo una sola especie de lombriz (Pontoscolex corethrurus), que literalmente obstruía el suelo con sus desechos.

   
Organismos que viven dentro del suelo
Megabiotas comprende vertebrados, como serpientes, zorras, ratones, topos y conejos que sobre todo escarban el suelo para alimentarse o refugiarse

Macrobiotas (diámetro > 2 milímetros) comprende invertebrados (por ejemplo: hormigas, termitas, ciempiés, lombrices, caracoles y arañas). Las raíces de las plantas son a menudo incluidas en estas biotas

Mesobiotas (diámetro 0.1-2 milímetros), suelen vivir en los poros del suelo. Este grupo se compone de microartrópodos, como los ácaros, pseudoescorpiones y colémbolos

Microbiotas (diámetro < 0.1 milímetros), son muy abundantes, están en todos lados y son muy diversos. Entre la microflora están las algas, bacterias, hongos y levaduras que pueden descomponer casi cualquier sustancia natural. La microfauna comprende nemátodos, protozoarios, turbelarios, tardígrados y rotíferos


Este ejemplo figura en un informe reciente sobre biodiversidad de los suelos y su función en la agricultura sostenible, elaborado por la Dirección de Fomento de Tierras y Aguas (AGL) del Departamento de Agricultura de la FAO. El documento aclara que el suelo no es una aglomeración inorgánica de partículas minerales, sino el hábitat de innumerables organismos cuya diversidad podría ser mayor que la de las especies que viven fuera de la tierra. En ninguna otra parte de la naturaleza las especies conviven tan estrechamente: en un metro cuadrado de suelo de un bosque de hayas europeo puede haber más de mil especies de invertebrados, y muchos miles de especies de bacterias en apenas un gramo de suelo.

Es más, las biotas del suelo desempeñan funciones vitales para el medio ambiente y, en particular, para la agricultura. Desde la regulación de la estructura de los suelos y de los sistemas de aguas freáticas hasta la degradación de contaminantes, ciclos de los nutrientes, fijación del carbono, protección vegetal, además de propiciar el crecimiento vegetal y la purificación del ecosistema.

Té y las termitas. El informe ofrece otros ejemplos de cómo una gestión inteligente de la biodiversidad de los suelos ha beneficiado la productividad agrícola y la sostenibilidad del agroecosistema. Para dar marcha atrás al degrado de los suelos a largo plazo en los estados productores de té de Tamil Nadu, en la India, los investigadores inocularon surcos cavados entre las hileras de plantas de té con lombrices y abonos orgánicos, logrando aumentar la producción en 275 por ciento en comparación con los tratamientos tradicionales (fertilización inorgánica) o la aportación de exclusivamente abonos orgánicos. Para recuperar el suelo y restablecer la productividad de té en la India y en otros países se estan produciendo anualmente más de 20 millones de lombrices de tierra.

Campesinos del Amazonas peruano también están produciendo lombrices de tierra para cultivar tomates híbridos en suelos locales que carecen de nutrientes suficientes, son muy ácidos y presentan toxicidad por aluminio. Los suelos, en los que se mezcla aserrín de desecho de la industria maderera, se inoculan con lombrices y así se duplican las cosechas respecto a la media local, con resultados equivalentes a los obtenidos con aplicación de fertilizantes minerales.

Otro macroorganismo del suelo ayudó a los campesinos del norte de Burkina Faso a restablecer tierras agrícolas baldías en las que se habían formado costras. La adición de rastrojo superficial a las tierras atrajo termitas que invadieron el substrato orgánico y la capa superior del suelo, modificando sustancialmente la estructura física del mismo. Su actividad redujo la compactación y aumento la infiltración y capacidad de retención de agua, lo que permitió cultivar nuevamente las tierras. Es más, las termitas mejoraron la descomposición y mineralización de los rastrojos, liberando nutrientes e incrementando su disponibilidad para las plantas.

Hongos. bacterias y nemátodos. Los microorganismos también son importantes para la productividad vegetal, son las biotas más abundantes de los suelos y a ellos incumbe la regulación de los ciclos de la materia orgánica y los nutrientes, la fertilidad y restablecimiento de los suelos, y las buenas condiciones para el crecimiento de las plantas. Más de 90% de las plantas del mundo desarrollan una asociación simbiótica con uno de los 5 tipos de micorrizas, un hongo que actúa como extensión natural del sistema radicular de la planta. Esta asociación aumenta la capacidad de las plantas de absorver los nutrimentos, las protege contra los patógenos, y aumenta su tolerancia contra los agentes contaminantes y las condiciones adversas del suelo, tales como el estrés hídrico, el bajo pH y la alta temperatura del suelo.


Fijación biológica del nitrógeno (FBN)
La FAO promueve la fijación biológica del nitrógeno que se logra con la inoculación de bacterias Rhizobium, como medio para mejorar la producción de las leguminosas. Los rizobios colonizan las raíces de las plantas y forman nódulos donde se fija el nitrógeno, que satisface casi el total de las necesidades de las plantas de este elemento.
   Pero, indica el informe de la AGL, "limitan la aplicación generalizada de esta técnica el uso de fertilizantes nitrogenados, la falta de incentivos para el cultivo de leguminosas, así como la carencia de incentivos políticos y económicos adecuados". Por otra parte, los resultados varían a menudo- la eficacia de las Rhizobium depende de la calidad de las cepas, así como de las características del suelo y del sistema de gestion de las cosechas. Consecuentemente, la promoción acertada de FBN requiere un esfuerzo sostenido de la investigación y una implicación activa de los agricultures y de los técnicos.

  

La función de los seis géneros de la familia de bacterias Rhizobiaceae en la producción de leguminosas esta bien documentada (recuadro en la izquierda). También se utilizan mucho en las regiones tropicales, sobre todo en Brasil y México, la asociacion de bacterias diazotróficas y endofiticas que no sólo fijan el nitrógeno de la atmósfera sino que modifican la forma e incrementan el número de pelos radiculares, ayudando así a las plantas a absorber más elementos nutritivos. La aplicación de estos organismos en inoculantes (sobre todo en el maíz, arroz, trigo y caña de azúcar) ha incrementado la producción agrícola "desde niveles insignificantes hasta casi el 100 por ciento".

Se han utilizado muchas especies y géneros de bacterias para favorecer el crecimiento de las plantas. Las que han dado mejores resultados son Agrobacterium radiobacter, utilizada para controlar el cáncer bacteriano en numerosas familias vegetales; Bacilus subtilus, que elimina la podredumbre de las raíces de los cereales, y diversos bacilos inoculadores que se usan en China en los cultivos de hortalizas.

La microfauna de los suelos además desempeña una importante función en la protección fitosanitaria. Los nemátodos se utilizan con buenos resultados contra una amplia variedad de plagas de insectos, entre ellos los gusanos blancos, otiorrincos, moscas de la fruta y sírices de la madera. La experimentación en invernaderos ha demostrado que los nemátodos además son eficaces para combatir diversos hongos patógenos a las raíces.

Con todo, el informe señala que la función de los microorganismos de los suelos en la agricultura sigue sin valorarse adecuadamente: " El uso excesivo y el mal uso de insumos externos, como fertilizantes inorgánicos y plaguicidas - conjuntamente con cultivos especializados o monocultivos - puede propiciar un considerable incremento en la producción general de alimentos, pero también agotan la fertilidad y los componentes biológicos del suelo y degradan los elementos físicos de la tierra. Hace falta un planteamiento integral que tome en cuenta las repercusiones potenciales de la agricultura en la biodiversidad de los suelos, que mantenga la fertilidad de los suelos, la productividad y la protección de los cultivos, aprovechando al máximo las sinergias ecológicas entre los diversos elementos biológicos del ecosistema y mejorando la eficiencia biológica de los procesos que se dan en los suelos. Esto sería útil para la agricultura comercial moderna, y sobre todo en las tierras marginales en vía de degradación, en las tierras ya degradadas que necesitan saneamiento y en las regiones donde no es viable una agricultura que requiera abundantes insumos externos".

  • Visite las páginas en Web de la AGL sobre Nutrición de las plantas
  • Consulte también el nuevo sitio en Web de la FAO sobre Biodiversidad

Publicado en noviembre de 2000
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