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Enfoques / 2005

   
La Conferencia Internacional FAO/Países Bajos sobre el Agua para los Alimentos y los Ecosistemas La Haya, 31 de enero - 5 de febrero de 2005. Esta conferencia es la primera iniciativa mundial cuyo objetivo es encontrar soluciones prácticas para conciliar las necesidades de agua de la agricultura con el medio ambiente. En la conferencia se determinarán prácticas de gestión, experiencias y entornos favorables que armonicen la producción de alimentos con la gestión de los ecosistemas. Vea el sitio de la Conferencia...

Agua, alimentos y ecosistemas en África


por Louise O. Fresco
Subdirectora General*,
Departamento de Agricultura de la FAO
os adelantos agrícolas a menudo se asocian a la modificación del medio ambiente natural. Esto se aplica en especial al uso agrícola del agua dulce. El crecimiento demográfico y el incremento constante del consumo de agua per cápita ejercen cada vez más presiones sobre la disponibilidad y calidad de los recursos hídricos, lo cual a su vez representa un peligro para los ecosistemas, que son vitales para regular el agua, suministrarla y purificarla.

En los últimos decenios numerosos acuerdos internacionales han destacado la necesidad de armonizar las necesidades de agua de la agricultura con las de los ecosistemas. La Conferencia Internacional sobre el Agua para los Alimentos y los Ecosistemas, organizada por la FAO y los Países Bajos, constituye un paso importante en esa dirección. La Conferencia busca nuevas formas para reducir los efectos negativos del uso del agua en la agricultura, con un doble objetivo: mantener la integridad y productividad del ecosistema, pero también el decisivo aporte de la agricultura a la seguridad alimentaria, a la mitigación de la pobreza y el crecimiento económico.

El reto de producir alimentos y otros productos y, a la vez, proporcionar servicios ambientales tiene particular importancia en África, donde la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza son intereses apremiantes. Investigaciones recientes muestran que el crecimiento de la agricultura beneficia más a las personas pobres: un incremento del 1 por ciento en los rendimientos se traduce en una reducción de 0,6 a 1,2 por ciento del número de personas que viven con menos de 1 dólar EE.UU. al día. Por lo tanto, África debe seguir invirtiendo para liberar el potencial de sus sistemas agrícolas diversificados, tanto en la agricultura de secano como en la de riego o en los sistemas mixtos.

En África, la movilización de los recursos hídricos para la agricultura sigue por debajo de los niveles de otras regiones. Actualmente, en África sólo se utiliza el 5 por ciento de los recursos renovables de aguas dulces, comparado con el 20 por ciento de Asia. Del mismo modo, sólo un 7 por ciento del total de las tierras arables de África está bajo riego, comparado con un 42 por ciento en el sur de Asia y 36 por ciento en el este y sureste de Asia. Existe, por lo tanto, un gran potencial para satisfacer las necesidades de alimentos de África, reducir la pobreza y mantener los ecosistemas.

"Todos salen ganando". El desafío que afronta la agricultura africana tiene consecuencias locales y mundiales. La producción de alimentos puede utilizarse localmente o intercambiarse; los servicios ambientales benefician a la población local así como al medio ambiente mundial. No es necesario oponer las circunstancias locales a las mundiales, porque puede haber sinergia entre ambas. En consecuencia, hay que determinar las situaciones en las que todos salen ganando, que vinculen los ámbitos local y mundial a través de los mercados de productos agrícolas y los servicios ambientales. La reciente iniciativa de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África, que ha elegido la agricultura, la infraestructura y los mercados para atender los intereses específicos de África, debería contribuir a encontrar soluciones a estos desafíos.

El Departamento de Agricultura de la FAO está llevando a los países africanos su experiencia en elaborar un enfoque en los ecosistemas para la agricultura, y en aplicar a los ecosistemas un enfoque en los servicios productivos. El punto de partida es reconocer que la agricultura y los ecosistemas están inherentemente vinculados. Ambos utilizan los mismos recursos, tierra y agua, y se fundan en los mismos procesos biológicos: la fotosíntesis y la producción de biomasa. (De hecho, la agricultura en sí es un ecosistema del cual los humanos aprovechan los productos primarios y secundarios, y la historia de la agricultura puede concebirse como un esfuerzo por dirigir los procesos biológicos hacia el incremento de la producción.)

Con el fin de explotar las oportunidades de armonizar los alimentos y los ecosistemas en futuras iniciativas de desarrollo, habrá que abordar tres cuestiones importantes:

Conocimiento. Las interacciones e interdependencia entre la agricultura y los ecosistemas son múltiples, específicas de cada localidad y se caracterizan por la complejidad de sus mecanismos biofísicos. Esto requiere tener mayores conocimientos de esas interacciones y procesos.

Valores. Al tomar decisiones estratégicas para el desarrollo y uso de los recursos naturales, como el agua, es necesario aplicar criterios que atribuyan el valor correcto a los servicios alimentarios y ambientales, sobre todo en los sistemas hídricos que sirven a varios propósitos. Estos valores son parcialmente económicos, aunque no de manera exclusiva.

Instituciones. Se necesitan condiciones favorables para dar congruencia a las políticas nacionales e internacionales, así como a las disposiciones para la gestión local de los recursos naturales. Se requiere la plena participación de las partes interesadas del ámbito local, sobre todo los agricultores, y de los usuarios de los recursos, así como de los gobiernos de los países.

La aplicación de un enfoque en los ecosistemas para la agricultura significa concentrarse en la optimización de ésta en su entorno ecológico, por ejemplo, considerar el subsistema agrícola como parte de un ecosistema más amplio. El contexto de la producción de alimentos y los ecosistemas en África se caracteriza por su gran diversidad, la que precisamente permite a los agricultores de África aumentar la productividad en los nichos de su entorno natural y socioeconómico. Para realizar este potencial se requiere un enfoque más fuerte en la investigación y desarrollo de las especificidades y la riqueza de África, por ejemplo, mediante la selección y desarrollo de las características genéticas de los cultivos agrícolas adecuados para las condiciones ambientales y de cultivo específicas de la región. Un ejemplo alentador son las nuevas variedades de arroz NERICA.

 
Arroz NERICA
"Un nuevo arroz para África" (NERICA) es el nombre asignado a una nueva variedad de este cereal, que combina la resistencia del arroz africano a la maleza, las plagas y la sequía, con la mayor productividad de otros cultivares asiáticos. Desarrollado por el Centro Africano del Arroz (ADRAO) a principios de la década de 1990, el arroz NERICA es más productivo en los sistemas agrícolas tradicionales africanos de montaña y de secano. Más (en inglés)...
 
Servicios y prácticas múltiples. En la FAO también se promueve un enfoque integrado en la ordenación de los recursos naturales, que se centra en los servicios y prácticas múltiples proporcionados por los ecosistemas naturales. La integración significa buscar servicios recíprocos más allá de la división "tradicional" entre producción y medio ambiente. La Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, de 1992, lo demostró: que debe haber sinergia entre la agricultura y el medio ambiente. En nuestros programas pecuarios, por ejemplo, se trata de lograr la interdependencia entre la ganadería y las reservas naturales. Los planes de gestión sostenible del ganado y la naturaleza en las zonas de protección contienen procedimientos para que los productores pecuarios participen de los ingresos del turismo para compensar sus servicios ambientales, y establecer vínculos comerciales directos con la industria del turismo para los productos pecuarios locales. Asimismo, los productores de ganado y los agricultores pueden cooperar en el abastecimiento de agua mediante la operación y mantenimiento de pozos.

La FAO también contempla los sistemas de ordenación de los recursos naturales con servicios y propósitos múltiples en colaboración con el Instituto Internacional para el Manejo del Agua y la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). Las zonas húmedas continentales de África son ecosistemas de gran riqueza natural que pueden ofrecer numerosos servicios: promoción de medios de subsistencia productivos mediante el cultivo de arroz, pesca continental, obtención de fibras y otros recursos, así como pastizales; servicios ambientales para la conservación de la biodiversidad y de la naturaleza, y regulación y purificación del agua. Estos servicios necesitan perfeccionarse dentro de los límites de la capacidad biogénica de cada ecosistema, a la vez que es necesario reunir a los diversos usuarios - por ejemplo: los agricultores, los pastores, los ecologistas y los pescadores- en un acuerdo común de gestión.

Coherencia en las políticas. Desde luego que a menudo la realidad es tal que en el ámbito político no se toman en cuenta los problemas específicos y las oportunidades de lo humedales, o bien éstos sólo son declarados zonas protegidas. Debido a que los agricultores ya están presentes en las zonas húmedas, por lo general sin disposiciones apropiadas para su gestión, se pierde la oportunidad de conciliar las necesidades de producción de alimentos con las los ecosistemas. Es esencial la congruencia de las políticas intersectoriales, en apoyo a la colaboración entre las partes interesadas.

La coherencia es necesaria en el ámbito nacional, entre los ministerios de agricultura y medio ambiente, agua y recursos naturales, pero también en las políticas de los donantes y sin duda asimismo entre las instituciones internacionales, los convenios sobre el medio ambiente, el PNUMA y la FAO. Asimismo, en el ámbito nacional las políticas intersectoriales para el medio ambiente y la agricultura necesitan estar presentes en los planes nacionales, especialmente en los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza que forman parte del diálogo sobre políticas con el Banco Mundial y el FMI.


* Louise O. Fresco salió de la FAO el 1° de junio de 2006. La Dra. Fresco ha aceptado un puesto como Profesora en la Universidad de Ámsterdam, sobre sostenibilidad y desarrollo internacional
  • Ver el sitio de la Conferencia Internacional sobre el Agua para los Alimentos y los Ecosistemas
  • Ver también en Enfoques: Gestión del agua: hacia 2030, Incrementar la productividad del agua y El agua: un recurso inapreciable y limitado
Publicado el 3o de febrero de 2005
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