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Enfoques / 1998

Una crisis de arroz se cierne sobre Asia

Las tecnologías de la Revolución Verde "casi han agotado" sus posibilidades productivas
Para el año 2025 hará falta producir casi el doble de arroz que hoy, con menos tierras, agua, mano de obra e insumos químicos.

El arroz es el recurso vital de Asia. Más del 90 por ciento de la cosecha total de arroz de todo el mundo -casi 520 millones de toneladas hoy en día- se produce en Asia, y proporciona a los 3 100 millones de habitantes de la región más de una tercera parte de su consumo total de calorías. Como la población asiática está aumentando en torno a 56 millones anuales de personas, se prevé que la demanda interna de arroz llegue a 770 millones de toneladas para el año 2025.

La preocupación común de los especialistas en arroz y de los encargados de elaborar las políticas es cómo lograr ese incremento. De mantenerse las tendencias demográficas actuales, en 20 años casi ningún país será autosuficiente en este cereal y el tradicional tazón de arroz asiático se colmará cada vez más con importaciones.

En la última reunión de la Comisión Internacional del Arroz, celebrada este mes en El Cairo, los expertos en la materia calificaron con gravedad esta perspectiva de "sobrecogedora" y aun "atemorizante". Para satisfacer la demanda de arroz dentro de 30 años, habrá de subir el límite productivo máximo del arroz de riego en Asia desde su nivel de fines de los años 80, cercano a 10 toneladas por hectárea, a unas 13 toneladas por hectárea, y las cosechas medias tendrán que producir cerca de seis toneladas por hectárea, casi el doble de los niveles actuales. Todo esto habrá de lograrse utilizando menos tierras, menos agua, menos mano de obra y menos insumos químicos, en particular plaguicidas.

Cosechas menos abundantes. Actualmente se considera que las tecnologías de la Revolución Verde, que hicieron aumentar las cosechas anuales de arroz más de 3 por ciento -y quizá salvaron a millones de personas de la amenaza de la hambruna- "casi han agotado" sus posibilidades productivas. En efecto, los aumentos anuales de la producción han disminuido a cerca de 1.25 por ciento desde 1990. Cada vez en más zonas aptas para el cultivo de este cereal es donde más está disminuyendo la producción, probablemente por una prolongada degradación de los recursos disponibles de arroz paddy. Incluso en las parcelas experimentales del Instituto Internacional de Investigaciones sobre el Arroz las cosechas hoy rinden mucho menos que a principios de los años 70.

La superficie de arrozales de Asia se está reduciendo por la presión de la industria y la urbanización. En China se redujeron los arrozales de 37 millones de hectáreas en 1976 a 31 millones en 1996. Además, es probable que la salinidad de los suelos, las inundaciones y otras formas de degradación de las tierras asociadas al cultivo intensivo del arroz reduzcan más todavía la superficie total irrigada de Asia. Las tierras aptas para aumentar el cultivo de arroz también están desapareciendo: se calcula que la erosión causada por el agua y por los vientos afectará a otros 400 millones de hectáreas de las tierras agrícolas de la región, mientras que otros 47 millones de hectáreas están degradadas por causas químicas y físicas. En el Asia Meridional, en los próximos 25 años se reducirá una tercera parte el total de tierras que no están en cultivo. También se prevé la disminución de la cantidad y calidad del agua disponible para producir arroz.

Los productores de arroz ven disminuir sus márgenes de beneficio. Desde principios de los años 90, el estancamiento de los límites máximos de la producción y la disminución de las ganancias de una mayor intensificación agrícola han subido los costos de producción. Otros cambios de los mercados de los factores -el rápido retiro de la mano de obra del sector agrícola, la desviación de tierras para otros usos agrícolas y no agrícolas, una competencia cada vez mayor por los recursos hídricos, y la desaparición de los subsidios a los insumos- están haciendo subir los precios de los insumos y esto se agravará en el futuro.

Datos contradictorios sobre la "disminución de las cosechas"

Una consulta de expertos de la FAO realizada en Bangkok en 1996 encontró "numerosos casos de rendimiento decreciente o estancado de la productividad" del arroz.
    En Bangladesh, por ejemplo, la experimentación con tres y dos cosechas anuales de arroz con tres aplicaciones de fertilizantes dio lugar a una disminución de las cosechas por cada aplicación en un periodo de 10 años.
    Pero, a veces la disminución temporal de las cosechas se confunde con reducción de la productividad. En China central hubo un caso por uso de variedades inadecuadas y aplicación incorrecta de sustancias orgánicas; y en la India se determinaron como causas los ciclones y la eliminación de los subsidios a los fertilizantes.
    Para entender mejor este fenómeno la consulta recomendó realizar estudios sistemáticos encaminados a cuantificar los procesos de desaceleración, estancamiento y disminución, y delimitar con la mayor exactitud posible las zonas afectadas.

Por último, pero no de menor importancia, también repercutirá en la producción el envejecimiento de la población agrícola de Asia. La edad promedio de los agricultores está aumentando en casi todos los países, paralelamente a las tasas respectivas de industrialización. En Corea disminuyó en dos terceras partes el número de productores de arroz entre 1965 y 1995. Los procesos de urbanización e industrialización reducirán todavía más la población agrícola, e incrementarán la presión para mecanizar la agricultura.

Conclusiones: aunque se mantuviera el nivel actual de la productividad, no bastaría para satisfacer las necesidades alimentarias de la población asiática en constante crecimiento. Algunos expertos en arroz afirman que sólo una activa investigación encaminada a superar la máxima producción actual y alcanzar un nuevo nivel estable de la productividad pueden "ayudar a evitar un desastre".

Las variedades híbridas y el "super arroz". El panorama futuro de la investigación probablemente se concentre en las variedades híbridas de arroz y en lo que se ha denominado nuevo tipo de plantas, o "super arroz". El arroz híbrido es la única tecnología lograda para incrementar las cosechas desde la Revolución Verde. Las variedades híbridas, que producen hasta 20 por ciento más que las convencionales de alto rendimiento, se han adoptado extensamente en China, donde actualmente ocupan más de 50 por ciento de toda la superficie cultivada de arroz y producen alrededor de dos terceras partes de la cosecha total del país. Con todo, ha sido difícil transferir la tecnología china de las variedades híbridas a otros países de Asia, sobre todo por problemas técnicos y por los costos de producción de las semillas híbridas. La FAO y el IRRI han formado un grupo especializado para promover la producción y utilización de variedades híbridas en otros 12 países asiáticos. Mientras tanto, en el IRRI casi se ha logrado terminar la estructura básica del "super arroz", que promete incrementar considerablemente la productividad. Sin embargo, hará falta más investigación intensiva para hacer realidad todas las posibilidades del nuevo tipo de plantas de producir 15 toneladas por hectárea, y para mejorar su resistencia a las enfermedades y a las plagas de insectos.

También la biotecnología puede complementar y dinamizar el mejoramiento del arroz tradicional. Diversos acontecimientos recientes -inclusive la producción de plantas transgénicas, el marcado de genes para la resistencia a las principales plagas y enfermedades, y la transferencia al arroz de genes de otras variedades silvestres y no emparentadas- podrían repercutir positivamente en lo inmediato y a largo plazo en la productividad máxima, y ayudar a estabilizar la producción.

A la vez que se procura incrementar la producción máxima de arroz, urge reducir la brecha de la producción: la diferencia entre las "mejores cosechas" obtenidas en los centros de experimentación y las que recogen los agricultores en sus campos. Hoy la brecha productiva en Asia es de 48 por ciento, y mucho más elevada en Camboya, así como en Laos. La interacción sinérgica de las variedades de alto rendimiento y la gestión de las cosechas, que anteriormente ayudó a duplicar con creces la producción de arroz, ha llegado a su límite. Hoy se requieren planteamientos fundados en los nuevos conocimientos de fertilidad de los suelos, aprovechamiento de los recursos hídricos y lucha contra las plagas, sistemas intensivos de cultivo y nuevas variedades de semillas. Los sistemas de investigación agrícola de los distintos países podrían contribuir creando una tecnología de gestión agrícola más específica para cada lugar, inclusive módulos de lucha integrada contra las plagas y coordinación de la nutrición.

Por último, para que sea eficaz, la política de incremento de la producción de arroz en Asia tiene que contar con el apoyo de medidas oficiales sólidas y con un mejor intercambio de información entre investigadores en materia de arroz. El Estado proporciona el marco para alentar la inversión en investigación, mejorar la productividad, proteger el medio ambiente y garantizar la seguridad alimentaria. La economía de mercado del arroz originada en el GATT, la disminución de los recursos disponibles para producir arroz y la actual crisis monetaria de Asia, son elementos que han de ponderarse cuidadosamente para delinear una política nacional de apoyo a la investigación y producción de arroz en los próximos 30 años. La eficacia de los planes dependerá mucho de contar con información adecuada de recursos genéticos, utilización agraria, disponibilidad de agua y potencial de riego.

  • Más información de la producción de arroz en las páginas de Internet de la Comisión Internacional del Arroz
  • En nuestras Temas figuran enlaces con temas de producción agrícola, protección vegetal y recursos naturales y medio ambiente.

Publicado en septiembre de 1998
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