Discurso en el Dia de los
Parlamentarios con ocasión de la Cumbre Mundial
sobre la Alimentación
Roma, 15 de noviembre de 1996
Excelentísimo Señor
Presidente del Senado italiano,
Excelentísimo Señor Presidente de la
Cámara de Diputados italiana
Señor Presidente de la Unión
Interparlamentaria,
Señoras y Señores Parlamentarios:
Ayer en Beijing, hoy en Roma,
parlamentarios venidos de todo el mundo desean proclamar
solemnemente su apoyo a la Cumbre Mundial sobre la
Alimentación y enriquecerla con sus propias
reflexiones. Permítanme congratularme por esta
iniciativa y expresar mi profundo agradecimiento al
Parlamento Italiano y a la Unión
Interparlamentaria.
Ustedes conocen la gravedad del
problema de la inseguridad alimentaria mundial y del
peligro que ésta representa para la paz y la
estabilidad de las relaciones internacionales.
Conocen también las
estadísticas abrumadoras sobre la persistencia del
hambre y de la malnutrición en el mundo y la
insoportable injusticia que ello supone, en particular
para las mujeres y los niños.
Como representantes de los pueblos,
ustedes conocen mejor que nadie las dimensiones del
problema del hambre y de la pobreza. Han medido con
precisión sus consecuencias nefastas a nivel
nacional e internacional y han delineado con perspicacia
y competencia las principales orientaciones
políticas, económicas y sociales necesarias
para alcanzar el objetivo de una seguridad alimentaria
sostenible para todos. Prueba de ello es la
resolución aprobada por consenso el 20 de
septiembre de 1996, en Beijing, por el 96º
período de sesiones de la Conferencia
Interparlamentaria.
Esta resolución es realmente
ejemplar por la amplitud de su visión, que abarca
los aspectos más cruciales del complejo problema
de la inseguridad alimentaria e indica las líneas
de acción prioritarias en los sectores más
decisivos. Confío en que cada uno de ustedes se
habrá esforzado y se seguirá esforzando por
difundir su contenido lo más ampliamente posible
en su propio país y por crear espacios de debate
entre los diferentes sectores de la sociedad y en los
medios informativos con el fin de profundizar tal o cual
aspecto especialmente significativo en el contexto
nacional.
La declaración que se disponen
a transmitir a la Cumbre reflejará sin duda alguna
el espíritu de esa resolución. Al tiempo
que apoyan la Declaración de Roma y el Plan de
Acción de la Cumbre, querrán seguramente
poner de relieve la función especial que desean
desempeñar los parlamentarios para aportar su
piedra a la construcción del edificio. Ustedes
son, en definitiva, los representantes por excelencia de
la sociedad civil cuya participación se solicita
en el Plan de Acción.
Su declaración, paralela a la
de los Jefes de Estado y de Gobierno, simbolizará
de aquí en adelante el compromiso de la sociedad
civil de participar activamente en la puesta en
práctica del Plan de Acción.
Pero esto es sólo el principio.
Será necesario que continúen avanzando por
este camino con asiduidad y determinación. Nada
sería tan vano e inútil como una
movilización circunstancial en torno a una
declaración oficial difundida con ocasión
de una cumbre mundial e inmediatamente caída en el
olvido. Nada sería tan irresponsable como
abstenerse de proseguir la reflexión destinada a
definir con precisión los mecanismos y las
modalidades de la aplicación de las resoluciones
de la Cumbre y de control de los resultados obtenidos.
Los compromisos suscritos deben traducirse en actos
concretos a nivel nacional, regional e internacional.
En efecto, cada país
está llamado a elaborar su propio plannacional. No
un plan preparado únicamente por expertos y
burócratas y avalado por los responsables
políticos, sin un verdadero concierto en la base,
sino un plan concebido con la participación activa
de todos los interesados, incluidos, en la medida de lo
posible, los grupos más afectados por la pobreza y
la inseguridad alimentaria.
La seguridad alimentaria sostenible
para todos comporta cambios profundos en el orden de las
prioridades políticas, económicas y
sociales; sin modificar la relación de fuerzas
existente y sin cuestionar la distribución de los
recursos no será posible lograr cambios
importantes ni alcanzar el objetivo que se ha fijado de
reducir a la mitad el número de personas
malnutridas de aquí al año 2015.
Los parlamentarios pueden suscitar
legítimamente un debate más audaz y abierto
entre los distintos grupos de intereses. Asimismo pueden
velar por la plena participación y la
responsabilización de las poblaciones y por que
prosperen toda clase de iniciativas para alcanzar el
objetivo de la seguridad alimentaria.
En efecto, prácticamente en
todos los países, todas las regiones o provincias
e incluso en todas las comunidades proliferan iniciativas
concretas en todos los sectores relacionados con la
seguridad alimentaria. Naturalmente, estas iniciativas
están estructuradas de forma muy diversa y sus
resultados son desiguales según los países
y las regiones. Pero lo fundamental es tenerlas en cuenta
para apoyar y reforzar este movimiento.
La campaña de "Alimentos para
todos", a la que se hace referencia de forma
específica en el compromiso séptimo del
Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la
Alimentación, solamente podrá alcanzar sus
objetivos si se lleva a cabo de manera concertada por
todos los miembros de la sociedad civil.
En este preciso momento, cerca de 600
organizaciones no gubernamentales participan en la Cumbre
y han presentado una declaración común
redactada con la colaboración de los numerosos
participantes en el Foro de las Organizaciones no
Gubernamentales celebrado por iniciativa de las
organizaciones italianas.
Del mismo modo, se está
celebrando aquí en Roma un foro internacional de
la juventud con el fin de subrayar la voluntad de los
jóvenes del mundo entero de dedicar sus
energías y su imaginación a la lucha contra
el hambre y la pobreza.
Por su parte, los representantes del
sector privado participaron ayer en un seminario sobre
inocuidad y elaboración de alimentos.
Además, se han celebrado otros debates con la
intervención de la comunidad científica.
Así pues, se perfila ya, en
este momento en Roma, lo que serán en un futuro
próximo los foros nacionales y, más
adelante, un foro internacional sobre la seguridad
alimentaria sostenible para todos. Los gobiernos, las
organizaciones de las Naciones Unidas, las organizaciones
internacionales, intergubernamentales y no
gubernamentales, los parlamentos, las instituciones
académicas y de investigación, las
asociaciones de jóvenes, el sector privado: las
distintas piezas del rompecabezas empiezan a encajar y
desde hoy se inicia un diálogo tomando como base
los textos aprobados por la Cumbre.
La FAO favorecerá estos
intercambios, facilitará los elementos
técnicos de información y educación,
para que estos foros nacionales e internacionales sean
instrumentos eficaces para la aplicación, el
seguimiento y el control del Plan de Acción de la
Cumbre, de conformidad con la voluntad expresada
claramente por los Jefes de Estado y de Gobierno.
Cuento con vuestras ideas y
sugerencias para ayudar a la FAO adefinir mejor los
mecanismos y los medios que han de permitirle
desempeñar su función catalizadora y poner
en marcha la campaña de "Alimentos para todos"
para poder finalmente superar juntos la mayor de las
injusticias: el hambre y la malnutrición.
Muchas gracias.