"La juventud contra el hambre"
Día Mundial de la Alimentación y TeleFood
1999
Roma, 16 de octubre de 1999
Celebramos hoy el 19º
Día
Mundial de la
Alimentación
conmemorando también el 54º aniversario de la
fundación, en la ciudad de Quebec, Canadá,
de la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO).
El tema de este año del
Día Mundial de la Alimentación y
TeleFood,
"La juventud contra el hambre", ha sido elegido para
destacar el papel de la juventud en la lucha contra el
hambre y la malnutrición y con el fin de ofrecer
una oportunidad estratégica para su
participación en la campaña para lograr
alimentos para todos.
Los jóvenes representan
alrededor del 17 por ciento de la población
mundial. En los países en desarrollo, constituyen
en muchos casos una parte aún mayor de la
población, especialmente en las zonas rurales.
Actualmente, viven en el campo unos 472 millones de
jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y 24
años. Para el 2015, la población juvenil
mundial será de unos 1.400 millones de personas,
es decir 1.400 millones de jóvenes que se
podrían movilizar para luchar contra el hambre y
para alcanzar la meta de la Cumbre Mundial sobre la
Alimentación, de reducir a la mitad los más
de 800 millones de personas que padecen hambre y
malnutrición crónica.
Por consiguiente, es importante tener
en cuenta los problemas de la juventud a la hora de
establecer la agenda para el desarrollo y al formular
políticas a nivel nacional. Esto aplica en
especial a las sociedades agrarias y semiurbanas, donde
los jóvenes contribuyen con su trabajo, siempre
que pueden, a producir alimentos para la subsistencia.
Igualmente, en zonas donde se padecen conflictos civiles
o donde el SIDA está cobrando un pesado tributo,
los hogares encabezados por muchachos y muchachas han
llegado a constituir una triste realidad y su
número va en dramático aumento. En estas
condiciones, el papel de la juventud en la
producción agrícola para la seguridad
alimentaria es de capital importancia.
El hambre y la desnutrición
crónica son obstáculos para la vida humana.
Cuando una persona no puede tener en todo momento acceso
físico o práctico a alimentos inocuos,
sanos y nutritivos, las consecuencias son desastrosas. En
el caso de los jóvenes que padecen hambre y
malnutrición, su situación se agrava
aún más a causa de los problemas
interrelacionados de analfabetismo, pobreza y desempleo,
que a su vez impiden el acceso a la educación, a
una formación profesional básica y al
empleo.
Ante un futuro muy a menudo incierto
en sus comunidades rurales, muchos jóvenes han
engrosado las filas de los que emigran a los centros
urbanos o incluso al extranjero. Otro factor importante
que contribuye a esta emigración es el poco
aprecio que la juventud muestra por la agricultura como
profesión. A medida que las ciudades crecen
desmesuradamente con esta población no calificada,
se agrava toda una serie de problemas urbanos, sociales,
ambientales y políticos, como el rápido
crecimiento de los barrios marginales, el tráfico
de drogas, el desempleo y el crimen.
La primera medida para romper esta
espiral negativa es centrar los esfuerzos en la
cuestión fundamental de la erradicación del
hambre y la malnutrición. Disponemos de los
conocimientos y la tecnología necesarios para
conseguirlo, así como de la capacidad a nivel
mundial para alcanzar una producción eficaz y
sostenible de alimentos. Pero también se necesita
formación, sensibilización y
fortalecimiento de las organizaciones sociales formales e
informales para ayudar a la juventud a acceder a los
servicios y recursos productivos necesarios para la
producción de alimentos.
El reto al que se enfrenta nuestra
generación es garantizar que nuestra juventud,
tanto en los países desarrollados como en los
países en desarrollo, tenga un papel más
significativo en el logro de la seguridad alimentaria. En
los países industrializados, ésto
podrá realizarse participando, dentro de una
amplia gama de instituciones y organizaciones
gubernamentales y de la sociedad civil, en actividades de
promoción y recaudación de fondos para
luchar contra el hambre. La juventud más
comprometida puede participar también defendiendo
la adopción de determinadas políticas en el
diálogo con sus gobiernos como parte de una amplia
campaña para conseguir alimentos para
todos.
En los países en desarrollo, el
desafío consiste en hacer intervenir
significativamente a los jóvenes como
copartícipes activos en las actividades de
seguridad alimentaria y producción
agrícola. Es necesario superar limitaciones como
la falta de tierras y de acceso al crédito y a
otros recursos de producción, así como la
falta de medios de educación y formación
para conseguir empleos en la explotación
agrícola y fuera de ella. Hay que ofrecer a la
juventud la posibilidad de realizar actividades
generadoras de ingresos y bienes en las zonas rurales.
También es preciso organizar grupos de
jóvenes, como parte del proceso de
afirmación de las comunidades, para que puedan
acceder a los servicios de extensión y otros
servicios de apoyo que facilitan los gobiernos, las
organizaciones no gubernamentales y el sector
privado.
Como en años pasados, la
celebración del Día Mundial de la
Alimentación de este año ofrece a los
gobiernos y a todos los sectores de la sociedad civil la
oportunidad de reunirse para examinar los progresos
realizados en el cumplimiento de los objetivos de la
Cumbre Mundial sobre la Alimentación. Proporciona
también una ocasión para el diálogo
y para movilizar a los distintos sectores de la sociedad
civil en la lucha por erradicar el hambre, la pobreza y
la malnutrición. Al poner en primer plano los
problemas y posibilidades de la juventud, tratamos de
sensibilizar a los responsables de las políticas y
las decisiones con respecto a las necesidades,
prioridades y contribución potencial de la
juventud en los esfuerzos encaminados a conseguir la
seguridad alimentaria.
Las celebraciones del Día
Mundial de la Alimentación comienzan hoy con la
ceremonia en la Sede de la FAO, así como con los
numerosos actos de TeleFood organizados en todo el mundo,
y culminarán el 4 de diciembre con un concierto
gala de cinco horas que se retransmitirá a todo el
mundo desde Jamaica. Durante los dos últimos
años, la emisión mundial de TeleFood ha
tenido más de 500 millones de espectadores en
todos los continentes, muchos de los cuales han
respondido al mensaje "alimentos para todos"
contribuyendo al Fondo de TeleFood. Las donaciones
recibidas se han destinado a apoyar proyectos sencillos
que ayudan directamente a campesinos y campesinas pobres,
incluidos los jóvenes, a producir alimentos,
mejorar la nutrición y generar ingresos para
elevar la calidad de vida propia, de sus familias y de
sus comunidades.
Tengo la esperanza de que este
Día Mundial de la Alimentación, al llamar
la atención mundial sobre la contribución
de la Juventud contra el hambre, constituya un hito en el
logro del objetivo de la Cumbre Mundial sobre la
Alimentación de reducir a la mitad, para el 2015,
el número de personas que padecen hambre en el
mundo. De esta forma, podremos comenzar a cumplir
nuestras obligaciones para con la próxima
generación, asegurando en el nuevo milenio un
mundo libre del hambre.