SECCION 6
Las decisiones sobre el diseño de mapas básicos tienen que hacerse con el fín de comunicar la información y los datos de forma clara, exacta y economica a ususarios que tengan un mínimo de conocimientos en la lectura de mapas. Los factores que afectan el proceso de delineación incluyen: las necesidades del usuario del mapa, su habilidad y conocimiento de los mapas, la complejidad de la información a ser cartografiada, los métodos disponibles para la reproducción de los mapas y los costes. Para presentar una reproducción equilibrada de esa región del mundo, también es necesaria una comprensión del medio natural o cultural a ser cartografiado.
El cartógrafo debe trabajar de una forma similar al artista, comenzando con un plan general y progresando en el afinamiento de los detalles. Sobre la base del objetivo del mapa, debe desarrollarse un concepto de diseño que tome en consideración el contenido de la información requerida y la simbolización. Este concepto, que controla la elección de la escala, debe probarse sobre varias partes del mapa y a justarse según sea necesario.
Todos los dibujos de mapas deben tender a producir más de un nivel visual. La información seleccionada para el primer plano del producto será las más obvia para el usuario, y tiene que ser seleccionada cuidadosamente para satisfacer los principales objetivos del mapa. Los ejemplos de objetivos principales incluyen los rasgos culturales de los mapas topográficos, la representación de zonas económicas metalíferas en mapas geológicos y rocas, arrecifes y otros peligros sobre cartas náuticas.
La información de apoyo debe ser tratada como material de fondo y darle un nivel visual inferior por medio de la disminución del tamaño, la intensidad del color, el contraste y, en consecuencia, la disminución general de la relevancia. Frecuentemente esta información está jerarquizada por su importancia relativa al objeto del mapa. La información que no apoya el objetivo del mapa, confunde visualmente y debe ser eliminada.
Como regla general, el diseño inicial debe utilizar el menor grado de contraste necesario para asegurar que todos los símbolos son legibles y que los símbolos dominantes aparezcan como tales. El uso al principio de un contraste excesivo resulta en una rápida composición de líneas densas, letras grandes y colores intensos.
En todos los mapas, el tema que se trata debe ser organizado y expuesto en categorías de apartados similares. Las subdivisiones de alguna categoría deben mostrarse mediante símbolos que representen su importancia relativa dentro de la categoría. Por ejemplo, la carretera más obvia en el mapa y en la leyenda, debe ser la carretera más importante en la categoría que identifique las diversas clases de carreteras. Otras carreteras serán tratadas en orden a su importancia decreciente y con menor impacto visual. Las categorías relacionadas, y sus subdivisiones, deben estar unas a continuación de otras en la leyenda por orden de importancia.
Un usuario de un mapa se preocupa en primer lugar de la identificación de la región cubierta por el mapa. La información utilizada para ello incluirá en primer lugar el título, los subtítulos, el mapa clave y la escala, seguido del examen de la cara del mapa.
La organización general de la tierra y el agua, la representación del relieve y las formas generales de áreas culturales o de vegetación son los elementos básicos que proporcionan al lector una impresión mental de la región descrita por el mapa. Una clara distinción visual entre la tierra y el agua es el dato más valioso que proporciona al usuario del mapa una orientación fundamental. Las áreas terrestres y acuáticas deben diferenciarse claramente mediante el uso del color, el tono o la trama sobre cada superficie.
Analogamente, los colores pálidos o sutiles pueden ser usados para separar el área principal del mapa de la región circundante. Frecuentemente, el fondo del área crucial del mapa es dejado en blanco, de tal forma que símbolos pequeños y finos puedan ser vistos más facilmente. A la zona circundante del área del mapa es le dá, para suavizarla, un tono o color pálido, frecuentemente un grís neutral el Este tratamiento crea una “ventana” óptica, permitiendo al lector el concentrar su atención sobre el área principal del mapa. En mapas menos complejos de una naturaleza temática, el tratamiento inverso es en ocasiones más efectivo. Al área crítica se le dá un tono o color claro para conservarla unida visualmente y diferenciarla de la información circundante. Esto es particularmente efectivo sobre mapas informarles, que carecen de los intrumentos comunes de líneas graduadas, fronteras, bloques o la ubicación más formal de sus varios elementos.
En la mayoría de los mapas, el mayor volúmen de información se muestra mediante varios símbolos lineales. En áreas donde los diferentes símolos lineales se cruzan, hay una alta probabilidad de confundir al lector del mapa. En consecuencia, una tarea cartográfica común es la aclaración de los símbolos lineales. Ello se hace frecuentemente mediante la colocación de un tono, trama, o color dentro del área para la cual un símbolo lineal en particular actúa como una frontera. Los mapas geológicos y otros mapas científicos utilizan comunmente esta técnica para aclarar lo que, de otra forma, sería una confusa complejidad de líneas. Los tonos de áreas, tramas y colores deben ser pálidos y sutiles. Si se emplean colores fuertes, hay que dibujar más intensamente las líneas o símbolos que tienen que aparecer en estas áreas a través de los colores o tonos. El resultado será una legibilidad pobre (ver Sección 13, caso de estudio 5).
Sobre muchos mapas, los rasgos más interesantes y más interesantes cruciales son con frecuencia relativamente pequeños en comparación con el área total del mapa. Estos temas pueden hacerse más visibles meniante el uso deliberado del resalte o impacto visual. Los colores prominentes o las tramas obvias y los tonos oscuros deben restringirse a rasgos de pequeño tamaño. Los colores rojo, naranja y púrpura/violeta son idealmente apropiados para llamar la atención de pequeñas regiones rodeadas por fondos claros. Las tramas negras y dominantes también se usan para dar énfasis a pequeñas áreas. Cada tono, color, trama y símbolo seleccionado tiene que ser evaluado por su efecto en relación con el dibujo general.
La superficie utilizada para la cara del mapa (área dentro del marco interior), debe ser visualmente dominante. Una buena regla nemotécnica es mantener el área del mapa a unos 2/3 del área total, con los restantes 1/3 para notas, entorno, etc.
La “proporción agradable” más vieja y ampliamente utilizada es la antigüa griega normalizada, denominada la “Sección de Oro“, que es una razón de aproximadamente 5 a 3 unidades. Esta proporción puede ser empleada, tanto para las proporciones generales de la hoja del mapa, como para detalles tales como bloques dentro del diseño general. La relación 3:2 es probablemente la más utilizada para bloques de leyenda, estando muy próxima a la proporción de la “Sección de Oro“. Estas razones también son apropiadas para mapas que serán cartografiados a diapositivas de 35 mm.
En general, hay que evitar el cuadrado cuando se intenta producir un trabajo agradablemente estético. No obstante, puede ser incluido efectivamente como una inserción dentro de la faz del mapa global con forma de “Sección de Oro”. El cuadrado óptico que se debe emplear, es una ligera modificación del cuadrado verdadero, siendo un 3% mas ancho que alto. Esteticamente es más agradable pero todavía parece “realmente cuadrado”.
Sobre el mapa, este debe ser el único y más obvio apartado que permita un fácil reconocimiento del tema. El título debe aparecer en el tipo de letra mayor y/o más resaltado que se se emplee en el resto del mapa sin que sea demasiado dominante. También debe ser corto en longitud, y describir el área o tema reflejado. Términos tan redundantes como “Mapa de y “Carta de” deben evitarse.
Cuando se añade información suplementaria al título en forma de subtítulo, tal como Distrito, Región, Provincia, Estado, etc., debe ser más pequeña en el tamaño de las letras e importancia que el título principal. El estilo de las letras debe ser el mismo o compatible con el espacio controlado entre las líneas de letras.
El propósito de un mapa clave es localizar el geográficamente el mapa del área en un contexto más amplio. Este debe tener sólo el detalle geográfico suficiente, para asegurar que el lector medio reconocerá facilmente el área. El área del mapa principal tiene que ser resaltada y etiquetada para su fácil reconocimiento dentro del plano de situación.
Un aspecto importante de cualquier mapa o plano es una escala gráfica lineal, de la cual pueda obtenerse cualquier rango de medidas. Para ser de la máxima utilidad, una escala gráfica lineal tiene una subdivisión primaria situada a la izquierda del “O”, y todas las demás a la derecha del “O”. Esta sola unidad se subdivide por otra parte en unidades más pequeñas, exactas y cómodas que son apropiadas para la escala y el uso del mapa.
Las escalas no seben ser ni muy largas ni muy resaltadas, para evitar que dominen el mapa. Sobre una escala gráfica lineal doble no deben rellenarse las subdivisiones alternadas, ya que esto incrementa dramáticamente la visibilidad de la escala y tiende a ampliar y encoger dichas subdivisiones.
La escala numérica, la expresión verbal y la escala gráfica lineal deben colocarse juntas.
Las flechas indicando el Norte deben ser simples, exactas y no obstaculizantes. A menos que se indique lo contrario, siempre se supone que la dirección a la que se refiere la flecha es el Norte verdadero o Norte geográfico (Figura 6.1), establecido como referencia a la cuadrícula. Las normas convencionales de la cartografía indican que la dirección del Norte verdadero coincide con el borde vertical del mapa; esto debe seguirse siempre que sea posible para evitar confusión. Los mapas orientados en la dirección de viaje planeada son excepciones a esta regla, por ejemplo, los mapas de orientación, los de piraguismo o de esquí a campo través.
Hay otras direcciones norte de uso común, siendo probablemente la mejor conocida el Norte magnético (Figura 6.1), que raramente es idéntico al Norte verdadero. La aguja de una brújula se orienta con la dirección de las variaciones locales del campo magnético terrestre. La aguja tenderá a señalar el polo Norte magnético, que en la actualidad se encuentra en el Canadá Septientrional a 1.400 metros del polo geográfico. La diferencia entre el Norte verdadero y magnético se conoce como declinación (Figura 6.1). Un sistema de flechas señalando a los distintos nortes es un diagrama de declinación, y es un rasgo común de la mayoría de mapas de referencia (Figura 5.14). Al cambiar lentamente el campo magnético, un diagrama de declinación útil incluirá la declinación correcta, el año en que se midió y la cantidad de variación anual. De esta manera, el Norte magnético puede convertirse facilmente en Norte verdadero, y viceversa, a lo largo de la vida útil del mapa.
Figura 6.1 Inclinación magnética. (Según A.N. Strahler, 1963)

Debe señalarse que la declinación magnética puede ser muy significativa y, en consecuencia, de gran importancia sobre cualquier carta diseñada para la navegación. En la zona continental de los Estados Unidos este ángulo se encuentra entre 22° Este a 22° Oeste, mientras que en Canadá Artico oscila entre 0-180°.
Cuando se construye un diagrama de declinación hay que referirse a una carta isogónica detallada, mostrando líneas de igual declinación magnética e iguales magnitudes de corrección anual. Muchas cartas costeras y marinas pueden incorporar de manera útil una carta isogónica en miniatura, como parte de la valiosa información circundante.
Frecuentemente, el diagrama de declinación incorpora también un tercer norte denominado Norte de la retícula (Figura 5.14). Este se refiere a la dirección de las líneas del reticulado que se incorpora a muchos mapas y cartas. Cuando se emplea un reticulado tal como el Universal Transversal Mercator en áreas lejanas al Ecuador, se vuelve muy apreciable la divergencia entre las líneas de la retícula y los meridianos. Los meridianos convergen en el polo, mientras que las líneas del reticulado permanecen equidistantes. Así, el diagrama de declinación (Figura 5.14) debe también mostrar la declinación de la retícula, el ángulo entre el Norte de la retícula y el Norte geográfico (verdadero).
Un elemento importante del entorno de muchos gráficos complejos o mapas es una explicación de los símbolos, que han sido utilizados, y que no son auto-explicativos. Estas explicaciones son denominadas de varias formas: leyendas, símbolos, clave, referencia, explicación, signos convencionales, etc.
La organización de la leyenda requiere un cuidado especial. La primera consideración es siempre la forma en que el lector del mapa o del gráfico usará el producto. Después de consultar el título, o posiblemente el mapa clave, la mayoría de las personas se fijan directamente en la cara del mapa o en el detalle del diagrama. Cuando ven un símbolo, un dibujo, un color o una abreviación que no es familiar o que está poco clara, buscan una explicación de las notas circundantes. Para mantener el convencionalismo de leer de izquierda a derecha y de arriba a abajo, hay que colocar las explicaciones de manera similar. Los símbolos deben estar a la izquierda, y las notas explicativas a la derecha del símbolo.
Las personas que empleen la leyenda tienen que recordar el símbolo desconocido, para localizarlo en la lista proporcionada para estos. Ello tiene como consecueciencia ciertas limitaciones de diseño, incluyendo las siguientes:
i) El símbolo en la relación tiene que ser exacto al que se muestra en el gráfico, por ejemplo, tiene que ser idéntico en tamaño, forma y color. Muchas presentaciones se hacen con los símbolos actuales contenidos en zonas rectángulares, seguidos por una explicación. Estas zonas representan una pequeña porción del mapa o gráfico. Los símbolos lineales, contenidos en tales bloques de leyenda deben trazarse, a través del bloque, para representar su naturaleza contínua sobre la faz del presente mapa.
ii) Las leyendas tienen que estar organizadas o jerarquizadas. Todos los símbolos que requieren una explicación tienen que ser organizados en grupos y subgrupos lógicos y estrechamente relacionados. Así, todas las formas de contornos o isolíneas estarán en un grupo; formas estrechamente relacionadas estarán en otro, etc. Dentro de cada grupo, los símbolos tienen que estar jerarquizados de tal manera que los más importantes (para ese mapa o usuario de mapa) se relacionen primero, y los otros se muestren entonces por orden descendiente de importancia.
iii) Los símbolos que no aparecen en un producto no deben relacionarse en la leyenda. No obstante, para series de mapas, las refereferencias cruzadas, el ahorro y la velocidad de producción pueden aconsejar de otra manera.
iv) Los tipos (de letras) empleados para las explicaciones tienen que ser simples y pequeños. El tamaño de las letras debe ser el mínimo legible por personas con menos de la visión media, bajo condiciones de uso reales.
v) Las explicaciones no deben colorarse en páginas separadas del informe, especialmente cuando haya que pasar hojas para leer las explicaciones.
Debe tenerse en cuenta que, siempre que sea posible, deben identificarse o etiquetarse los apartados en la faz del mapa, más que incluirlos en la leyenda, que es un instrumento de comunicación relativamente ineficiente.
La lectura y calidad de cualquier mapa o gráfico está muy afectada por la situación de los nombres y las letras utilizadas para ello. Cuando está adecuadamente situado, el rótulo identificará claramente el rasgo al que se refiere sin ambigüedad. El siguiente conjunto de indicaciones puede tener como resultado requerimientos contrapuestos en la producción de un mapa complejo. Estos los tiene que resolver el cartógrafo eligiendo la alternativa que proporcione la mayor claridad:
| i) | Los mapas se leen (ven) normalmente desde la base. Por ello, La mayoría de los nombres, los números y las etiquetas deben colocarse de tal forma que sean horizontales, o paralelos, a las líneas de latitud del mapa. Las mayores excepciones a esta regla son los accidentes lineales y nombres de áreas. |
| ii) | A los accidentes lineales tales como ríos, canales, carreteras, etc., se les pone el nombre cerca de, paralelo a, y normalmente sobre el rasgo. A accidentes largos debe ponerseles el nombre más de una vez, más que apoyarse en una separación excesiva de las letras. |
| iii) | Las etiquetas sobre accidentes lineales pueden mejorarse considerablemente prestando atención al flujo o alineación del rótulo. Los nombres deben colocarse paralelos a una sección recta o ligeramente curvada del accidente. Evite todas las ubicaciones irregulares o en zig zag. Los nombres para accidentes naturales tales como bahías, ríos, lagos longitudinales, cordilleras, etc., deben alinearse sobre áreas amplias o curvas suaves que sigan la tendencia general del accidente. Los números de los contornos se ubican sobre interrupciones de la línea, y se alinean precisamente con esa sección de la línea relevante. |
| iv) | La colocación vertical de nombres (a lo largo de meridianos, retículas y fronteras) necesita especial atención. Sobre mapas de pequeño tamaño, tales nombres se orientan normalmente para ser leidos de Sur a Norte, de forma que puedan ser leidos mirando desde la derecha o lado oriental del mapa. Sobre mapas de gran tamaño, el punto de vista se toma como el centro del borde meridional. Las letras se leerán de Sur a Norte sobre el borde occidental y de Norte a Sur sobre el Oriental. |
| v) | Los rótulos no se deben colocar de forma que estén al revés cuando se vean desde el borde meridional del mapa, o desde la posición visual planificada. A los efectos de definición al revés” incluye cualquier cualquier ángulo pasada la vertical. |
| vi) | Los rótulos no se deben ubicar en línea recta sobre cualquier diagonal, a menos que sean paralelos a algún rasgo lineal. Es excesivamente obvio y visualmente quebrantador, interfiriendo con la legibilidad del resto del producto. |
| vii) | La denominación de accidentes adyacentes a ángulos próximos a la vertical necesita una particular atención. Deben evitarse en lo posible cambios frecuentes de dirección. |
| viii) | En la denominación de zonas (lagos, estuarios, represas, montañas, condados, regiones, etc.), se coloca el nombre dentro del accidente en caso de que sea posible. Cuando tales rasgos son irregulares, los nombres deben colocarse sobre curvas suaves cuya dirección siga la tendencia general del accidente. La separación entre las letras se usa frecuentemente para indicar mejor la extensión del accidente nominado. Los nombres cortos para áreas demasiado grandes puede que tengan que ser repetidos. |
| ix) | Como regla general, los nombres deben situarse de forma que no crucen significativos cambios o tonos de color. Así, en regiones costeras, se sitúan o en la tierra o en el mar, no a través de la costa o de la línea litoral. |
| x) | Los nombres son prioritarios sobre todos los símbolos y detalles del mapa, a excepción de los colores y tonos de áreas. Por ello, las líneas y otros símbolos del mapa tienen que ser interrumpidas o eliminadas junto al nombre. Ya que esto afecta obviamente la continuidad de la información, y puede también resultar en la pérdida de detalles esenciales, el punto xi se convierte en una consideración fundamental. |
| xi) | Los nombres deben colocarse de forma que no interrumpan otra información del mapa. Si ello no es posible, tiene que ubicarse el nombre causando absolutamente la mínima interrupción y pérdida de detalles. Si un nombre tiene que cortar una línea o alcanzarla, hay mucha menos interferencia si la cruza en un ángulo recto, que si lo hace con un ángulo pequeño. |
| xii) | Las clases de nombres mas comunes empleadas en cartografía son aquellas que se aplican a símbolos puntuales. Estos nombres tienen que aplicarse de forma que el símbolo puntual y la letra inicial del nombre coincida lo más posible. Ya que las personas leen normalmente de izquierda a derecha, la situación ideal para el nombre es immediatamente a la derecha del símbolo puntual, y ligeramente por encima o debajo de su alineación. |
| xiii) | Si la situación de xii no es posible, es aceptable una posición immediatamente a la izquierda del símbolo puntual y, de nuevo, ligeramente por encima o debajo de él. |
| xiv) | Si no es posible ni xii ni xiii, el nombre puede centrarse ligeramente por encima o debajo del símbolo puntual. La posición anterior es normalmente considerada mejor al existir en el alfabeto menos letras extendidas hacia abajo (prolongaciones descendentes tales como “g”) que hacia arriba (prolongaciones ascendentes tales como “d”). Esto conducirá a asegurar una ubicación del nombre más próxima al símbolo puntual y una mejor identificación del nombre. |
| xv) | El alinear precisamente un nombre con cualquier símbolo puntual debe evitarse, ya que esto puede crear con frecuencia una confusión visual, especialmente sobre aquellos mapas con nombres o terminología que no es familiar. |
| xvi) | No tiene que haber nunca duda alguna sobre a que punto o rasgo se refiere un nombre. Los nombres para símbolos puntuales deben situarse a una distancia aproximadamente equivalente a la mitad de la altura de una letra mayúscula del nombre del símbolo. Las reglas xii, xiii y xiv deben emplearse para manipular áreas complejas y asegurar que los puntos son etiquetados sin ambigüedades. |
| xvii) | Cuando se ponen nombres a símbolos puntuales situados en accidentes no lineales, tales como litorales o ríos, hay que ubicar el nombre de forma que no esté separado del símbolo puntual por un accidente lineal. Los nombres de las ciudades junto a los ríos deben estar sobre el mismo lado del río que el símbolo. |
| xviii) | Los nombres costeros se pueden colocar raramente de forma horizontal, debido a la forma generalmente complicada de la costa. Una solución agradable es situar muchos nombres desde la costa en dirección al mar, y curvarlos hacia el punto al que se refieren. Intente curvar tantos de esos nombres como sea posible en la misma dirección y con curvas similares. |
| xix) | Los nombres no deben cruzarse, a menos que sea imposible otra solución. |
| xx) | Los nombres que tienen que cruzarse tienen que ser claramente diferenciados, bién usando la separación entre letras o un cambio en el estilo o tamaño de estas. |
| xxi) | En general utilice lo menos posible la separación entre letras. |
| xxii) | La secuencia entera de letras en un nombre de letras-espaciadas tiene que verse y leerse facilmente sin error. Frecuentemente es necesario mover nombres de símbolos puntuales para aclarar nombres de letras-espaciadas regionales, en una misma área. |
| xxiii) | Todos los nombres de letras-espaciadas tienen que tener intervalos o espacios aparentemente iguales, de acuerdo con la percepción visual del cartógrafo. Los espacios no deben medirse mecánicamente. |
Los métodos fundamentales para la rotulación de cualquier gráfico tienen que seguir las indicaciones normales para producir material en forma de texto (escrito).
| i) | Las minúsculas son la norma y comunican más efectivamente que las mayúsculas. |
| ii) | Las letras mayúsculas son más obvias debido a su mayor tamaño y naturaleza angular, pero son menos eficientes que las minúsculas. Por lo tanto deben usarse poco y solo ser seleccionadas para los apartados más importantes, a los que se desea prestar una atención particular. |
| iii) | Un convencionalismo muy extendido es identificar accidentes terrestres con letras verticales y rasgos acuáticos mediante itálicas o letras inclinadas. Este debe seguirse, a menos que lo evite una razón insalvable, tal como cartas enteramente de medios marinos. |
| iv) | El tamaño y altura visual de un nombre debe reflejar la importancia sobre el mapa de ese accidente. La información más pequeña y menos importante debe ser facilmente legible y reproducible. El resto de las clases de tamaños son elegidos con el subsecuente incremento, en tamaño e importancia de la letra, que será claramente apreciado por el lector medio. |
| v) | La mayoría de los signos de puntuación son omitidos de la faz del mapa para simplificar y evitar confusiones con otros símbolos del mapa. El texto de los entornos se puntúa normalmente. Los puntos no se emplean. El apóstrofe nunca se usa para indicar posesión; así, “Harpers Ferry” y “Pikes Peak” son correctos, y no “Harper's Ferry” o “Pike's Peak”. El apóstrofe sólo se usa para la ortografía legal, como “O’ Brien Creek. El guión sólo es utilizado para ajustarse a la ortografía legal, por ejemplo, “Geneva-on-the-Lake” y “Shut-In-Cove”, o para separar las dos partes de nombres compuestos, p.e., “Bell-Johnson Channel”. |