7
La región de América Latina y El Caribe cubre alrededor de 2050 m de ha y está conformada por 42 países con una población estimada de 505 m para el 2000. El tamaño de la región y la gran variedad de condiciones ecológicas favorables que presenta, sumadas a una densidad poblacional relativamente baja de 0,25 personas/ha y a tasas de urbanización que alcanzan el 75% han permitido el desarrollo y conservación de niveles extremadamente altos de biodiversidad. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, (PNUMA)1, cinco de los diez países más ricos en términos de biodiversidad se encuentran en la LAC; además, la región presenta un 36% de los principales alimentos cultivados y especies industriales. La región más extensa de bosque tropical no fragmentado se encuentra en la Cuenca Amazónica, a esto se añade que la región posee un 28% del área forestal mundial - aproximadamente 1000 millones de ha para 1994.
Parte de esta abundancia surge de las condiciones climáticas relativamente favorables de la región. Esta cuenta con un 40 por ciento del total de áreas húmedas y con aproximadamente la mitad del total de los recursos hídricos renovables de los países en desarrollo, no obstante, presenta únicamente el cuatro por ciento de tierras áridas y semiáridas. Alrededor del 90% del territorio de la LAC corresponde a tierras húmedas y subhúmedas.
En 1999 la LAC poseía alrededor de 160 m de ha de tierra cultivada2, incluyendo 18 m de ha bajo riego. Esto representa únicamente el 18% del potencial estimado de la región3; además se estima que no más del 1% del agua disponible en la LAC se utiliza en la actualidad4. Aproximadamente 600 m de ha son tierras de pastoreo. La región es importante al nivel mundial en un sinnúmero de cultivos y por lo general obtiene rendimientos por encima del promedio de los países en desarrollo.
Con un promedio de US$ 3 940 del PIB per capita en 1998, la LAC es la región en desarrollo más rica del mundo y es también una de las que menos depende de la agricultura - tan sólo un 8% del PIB provenía de este sector en 1998. Puesto que el crecimiento del valor agregado agrícola es menor que para la industria o servicios, es muy probable que esta proporción continúe descendiendo. Más aún, la información nutricional de la FAO indica que la dieta promedio de la LAC contiene 120% de la necesidad energética mínima requerida al día5, mientras que el índice alimentario regional per cápita según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) experimentó un incremento del 15% durante el período 1980-19976.
A pesar de lo mencionado anteriormente, en la región existen serios problemas de equidad. No solamente los poderosos controlan una de las mayores proporciones de recursos del mundo7, sino que además existe un fuerte sesgo urbano. Según estimados de la CEPAL8 en 1997, el 54% de hogares rurales de la región se catalogó como pobre, en contraste con un 30% en las áreas urbanas. La extrema pobreza9 afectó al 31% de hogares rurales, y únicamente al 10% en las áreas urbanas. En total, se determinó que 47 m de habitantes rurales viven en la extrema pobreza y que 78 m están en la pobreza. Las cifras de pobreza internacionales varían considerablemente en los países estudiados en la región -entre el 2% de la población que percibe un ingreso menor a 1US$ diario en Uruguay (cifras de 1989) y el 40% que recibe esta misma cantidad tanto en Guatemala como en Honduras10. Los problemas de equidad son particularmente evidentes con respecto a la distribución de la tierra11.
Principales Sistemas de Producción Agropecuaria en América Latina y El Caribe
Debido a su vasta extensión, variada topografía y rica biodiversidad, América Latina y el Caribe presenta la más diversa y compleja gama de sistemas agropecuarios del mundo. Se han identificado dieciséis sistemas principales para efectos del presente estudio y éstos se describen brevemente a continuación. Éstos se resumen en la Tabla 7.1. y se presentan gráficamente en el mapa correspondiente, a excepción del Sistema de Producción Agropecuaria Basado en Áreas Urbanas.
Sistema de Producción Agropecuaria con Riego
Este sistema cubre extensas zonas de tierras áridas que se extienden del norte y centro de México a las áreas costeras y de valles interiores de Perú, Chile y el Occidente de Argentina. El área total alcanza los 200 m de ha, de los cuales, apenas 7,5 m de ha se encuentran bajo cultivo, sin embargo, éstas cuentan en su mayoría con riego. La producción con riego también se da en muchos otros sistemas de producción, pero siempre en menor grado. No obstante, el Sistema de Producción Agropecuaria con Riego representa únicamente el 40% del área total irrigada en la región (18,5 m de ha). La presencia de infraestructura de riego permite un nivel relativamente alto de intensificación de la producción -por lo general de orientación comercial- y sustenta a una población agrícola de aproximadamente 11m. Entre los principales productos del sistema se incluyen el arroz, algodón, fruta, hortalizas y viñedos. La incidencia de la pobreza fluctúa entre baja y moderada.
Sistema de Producción Agropecuaria Basado en el Uso de Recursos Forestales
Situado en la cuenca Amazónica ocupa una extensión aproximada de 600 m de ha, equivalente a un 30 por ciento de la superficie regional. Este sistema se caracteriza por presentar una actividad agrícola dispersa realizada por nativos y por colonos que emplean bajos niveles de insumos, combinada con la cría extensiva de ganado bovino y cultivos ocasionales- especialmente en los límites de esta área geográfica. El área cultivada alcanza apenas uno por ciento del total regional y presenta una irrigación insuficiente. La densidad poblacional es muy baja y su población agrícola de aproximadamente 11 m equivale a menos de 0,02 habitantes/ha. La pobreza por lo general fluctúa entre baja y moderada.
Sistema de Producción Agropecuaria Mixto y de Plantación Costera
Este sistema cubre 186 m de ha y cuenta con una población agrícola estimada de 20 m. Existen alrededor de 20 m de ha de tierra cultivada, de las cuales el 13% cuenta con riego. El sistema ocupa algunas de las tierras agrícolas más ricas de la región, pero también incluye manglares y áreas aisladas de bosque tropical. Contiene dos principales subsistemas: (a) fincas familiares a pequeña escala de agricultura mixta, pesca costera y frecuente empleo extra-predial (v.g. turismo); y (b) plantaciones comerciales a gran escala cuya producción se destina a la exportación, por lo general pertenecen a empresarios extranjeros, y se caracteriza por una producción intensiva y por presentar altos índices de pobreza entre sus trabajadores. Aparte de esto la pobreza no es muy generalizada.
Sistema de Producción Agropecuaria Intensivo Mixto
Ubicado al este y centro del Brasil, este sistema mixto de agricultura intensiva es el núcleo de la agricultura del Brasil y ocupa un estimado de 81 m de ha con una población agrícola de al rededor de 10 m. Existen aproximadamente 13 m de ha de tierra cultivada, de las cuales un ocho por ciento cuenta con riego. El café, la horticultura y la fruticultura son rubros importantes. Los niveles de pobreza son relativamente bajos en este sistema.
Sistema de Producción Agropecuaria Mixto Cereales-Ganadería (Campos)
La región de Campos presenta una variación en los niveles de humedad y por lo general también en la calidad del suelo, a diferencia del sistema intensivo anteriormente descrito. Este sistema, que cubre algo más de 100 m de ha al sur del Brasil y norte del Uruguay, tiene una población rural aproximada de 7 m, dedicada en su mayoría a la ganadería y a la producción de arroz. Existen alrededor de 18 m de ha de tierra cultivada, de las cuales 10% cuenta con riego. El índice de pobreza fluctúa entre bajo y moderado.
Sistema de Producción Agropecuaria Templado Húmedo Mixto con Bosque
Este sistema constituye uno de los pocos sistemas de producción agropecuaria templados de la región y tienen un marcado parecido con Nueva Zelandia en lo relacionado a su topografía y clima. El sistema ocupa un área relativamente reducida de 13 m de ha, limitadas a la zona costera del centro de Chile. Sustenta a una población agrícola algo menor a 1 m y se caracteriza por la presencia generalizada de bosques naturales y de plantación (más de 1 m de ha) combinada con la producción lechera, la cría de ganado ovino, la producción de cultivos como remolacha azucarera, trigo y cebada. El área cultivada alcanza apenas los 1,6 m de ha, con riego insuficiente. El índice de pobreza por lo general es bajo.
Sistema de Producción Agropecuaria Maíz-Frijol (Mesoamericano)
Este sistema se extiende desde el centro de México hasta el Canal de Panamá. Tiene una población agrícola estimada de 11 m -con un importante componente indígena - cubre 65 m de ha y se basa histórica y culturalmente en la producción de el maíz y frijol para la subsistencia. A pesar de que existen más de 2,4 m de ha irrigadas al interior del sistema (equivale a un 40%, lo que se constituye en la mayor concentración de riego fuera del sistema de producción agropecuaria con riego), la pérdida histórica de las mejores tierras de los valles a manos de colonos no indígenas y empresas comerciales ha tenido como resultado una pobreza generalizada y extrema así como la degradación de la tierra en muchas áreas.
Sistema de Producción Agropecuaria Intensivo Mixto de Montaña (Andes del Norte)
Se extiende a través de 43 m de ha y cuenta con una población agrícola de cuatro millones. Este sistema contiene dos subsistemas distintos, generalmente diferenciados por la altitud: (i) valles interandinos bien desarrollados y laderas bajas - el corazón de la producción cafetalera y hortícola de los Andes; y (ii) las tierras altas y valles altos donde predominan los cultivos de clima templado, producción de maíz y porcinos, y donde hay una cultura indígena firmemente establecida. El área total cultivada alcanza los 4,4 m de ha de los cuales aproximadamente un 20% cuenta con riego. La pobreza por lo general es moderada en las áreas más bajas, sin embargo es generalizada y frecuentemente severa en las zonas altas.
Sistema de Producción Agropecuaria Mixto Extensivo (Cerrados y Llanos)
Se extiende sobre una enorme área boscosa y de sabana ubicada en el centro y occidente de Brasil y al este de Colombia, Venezuela y Guyana. Este sistema cubre una extensión de 23 m de ha y sustenta a una población agrícola de al rededor de 10 m. Menos del 15% del área está cultivada (31 m de ha) y el riego es casi inexistente. A pesar de que el desarrollo intensivo de este sistema de frontera es reciente, es evidente que la región presenta un enorme potencial para el crecimiento agrícola futuro de cereales y soya, entre otros cultivos, y de ganadería. El índice de pobreza es relativamente bajo, si bien se agudiza entre los inmigrantes sin tierra.
Sistema de Producción Agropecuaria Templado Mixto (Pampas)
Cubre una extensión aproximada de 100 m de ha ubicadas en las zonas central y oriental de Argentina y Uruguay. Esta zona en principio estaba dedicada a la ganadería, pero en la actualidad posee más de 20 m de ha bajo cultivo, si bien el riego es muy limitado. El empuje de este crecimiento se produjo a partir de la demanda de cultivos como el trigo soya y girasol, así como de la producción hortícola para Buenos Aires y Montevideo. La población agrícola se estima en aproximadamente 7 m y se prevé una mayor intensificación de la producción al interior del sistema. El índice de pobreza es por lo general bajo.
Tabla 7.1 Principales Sistemas de Producción de América Latina y El Caribe | ||||
Sistemas de Producción Agropecuaria |
Superficie |
Población Agrícola |
Principales Formas de Subsistencia |
Incidencia de la Pobreza |
Con Riego |
10 |
9 |
Horticultura, fruta, ganadería |
Bajo-moderada |
Basado en el Uso de Recursos forestales |
30 |
9 |
Agricultura de subsistencia/ganadería bovina |
Bajo-moderada |
Mixto y de Plantación Costera |
9 |
17 |
Cultivos de exportación/cultivos arbóreos, pesca, tubérculos, turismo |
Bajo- generalizada y extrema (muy variable) |
Intensivo Mixto |
4 |
8 |
Café, horticultura, frutales, empleo extra-predial |
Baja (excepto entre los jornaleros) |
Mixto Cereales-Ganadería (Campos) |
5 |
6 |
Arroz y ganadería |
Bajo-moderada |
Templado Húmedo Mixto con Bosque |
1 |
1 |
Lechería, ganadería bovina, cereales, silvicultura, turismo |
Baja |
Maíz-Frijol (Mesoamericano) |
3 |
10 |
Maíz, frijol, café, horticultura, empleo extra-predial |
Generalizada y Extrema |
Intensivo Mixto de Montaña (Andes del Norte) |
2 |
3 |
Vegetales, maíz, café, ganado bovino/ porcino, cereales, papas, empleo extra-predial |
Baja-generalizada (especialmente a mayor altitud) |
Mixto Extensivo (Cerrados y Llanos) |
11 |
9 |
Ganadería, semillas de oleaginosas, granos, algo de café |
Bajo-moderada (pequeños agricultores) |
Templado Mixto (Pampas) |
5 |
6 |
Ganadería, trigo, soya |
Baja |
Seco Mixto |
6 |
9 |
Ganadería, maíz, yuca, trabajo asalariado, migración estacional |
Generalizada especialmente causada por la sequía |
Seco Mixto Extensivo (Gran Chaco) |
3 |
2 |
Ganadería, algodón, cultivos de subsistencia |
Moderada |
Mixto de Tierras Altas (Andes Centrales) |
6 |
7 |
Tubérculos, ganado ovino, granos, llamas, vegetales, empleo extra-predial |
Generalizada y Extrema |
Pastoreo |
3 |
1 |
Ganado bovino, ovino |
Bajo- Moderada |
Disperso (Bosque) |
1 |
<1 |
Ganado ovino, bovino, silvicultura, turismo |
Baja |
Basado en Areas Urbanas |
<1 |
3 |
Horticultura, lácteos, avicultura |
Bajo- Moderada |
Fuente: Estadísticas de FAO y apreciación de expertos | ||||
Sistema de Producción Agropecuaria Seco Mixto
Debido a su ubicación cerca de la costa nororiental de Brasil y en la Península de Yucatán en México, este gran sistema cubre al rededor de 130 m de ha tiene una estructura económica y productiva firmemente establecida y sustenta a una población agrícola de 10 m; sin embargo, enfrenta severas limitaciones en cuanto a humedad y calidad de suelo. A pesar de la incidencia frecuente de sequías, menos del 2% de los casi 18 m de ha cultivadas cuenta con riego. Este sistema presenta un índice de pobreza crónico y severo entre los productores a pequeña escala, que coexisten junto a fincas ganaderas a gran escala y cuya supervivencia por lo general depende de la migración estacional y del trabajo asalariado. La degradación de la tierra es un serio problema.
Sistema de Producción Agropecuaria Seco Mixto Extensivo (Gran Chaco)
Este sistema de 70 m de ha, que se extiende desde el norte y centro de Argentina, a través de Paraguay y al este de Bolivia, presenta un desarrollo económico reciente y una población rural de menos de dos millones. El área total cultivada se estima en menos de 8 m de ha y el riego es incipiente. Sin embargo, a diferencia de las áreas de Cerrados y Llanos, el potencial de crecimiento del Gran Chaco está fuertemente limitado por el tipo de suelo y el grado de humedad. El índice de pobreza es significativo entre los pequeños colonos.
Sistema de Producción Agropecuaria Mixto de Tierras Altas (Andes Centrales)
Este sistema cubre 120 m de ha y sustenta a una población agrícola de más de 7 m y está dividido en dos subsistemas distintos. En el Perú el sistema ocupa valles accidentados de la Sierra alta, mientras que desde la zona meridional del Perú, atravesando por el occidente de Bolivia hasta las áreas septentrionales de Chile y Argentina, predomina el Altiplano. Las principales características de la zona son la producción a una altitud mayor a 3 200 m, la dependencia en granos nativos, papa, los ovinos y llamas son también rubros importantes, además posee un importante componente indígena.. En donde la altura y la humedad lo permiten, se producen los mismos cultivos de clima templado que en el Norte de los Andes. Más de un tercio del área total cultivada de 3,1 m de ha cuenta con riego. La pobreza es generalizada y muy severa en este sistema.
Sistema de Producción Agropecuaria de Pastoreo
Las Pampas se hacen más secas y frías a medida que se extienden hacia el sur; finalmente se fusionan con las escasamente pobladas planicies de la Patagonia; cubre 67 m de ha. En este territorio la única actividad agropecuaria es la ganadería bovina y ovina. El área cultivada es mínima y el sistema carece de riego. El índice de pobreza fluctúa entre bajo y moderado, entre la población agrícola que alcanza aproximadamente a menos de un millón.
Sistema de Producción Agropecuaria Disperso (Bosque)
Situado al sur de los Andes. La combinación de bajas temperaturas y altitudes cada vez mayores provocan que los cultivos sean por lo general submarginales. La población agrícola de menos de un cuarto de millón (aproximadamente 150 ha por habitante) depende en gran medida de los ingresos provenientes de la ganadería, recursos forestales y turismo y se cultiva menos del 0,5% del área regional. El índice de pobreza fluctúa entre bajo y moderado, esto refleja la baja densidad poblacional.
Sistema de Producción Agropecuaria Basado en Áreas Urbanas
Así como el resto de regiones del mundo, se han desarrollado sistemas agrícolas peri-urbanos e intra-urbanos específicos, a fin de proveer a las redes y centros urbanos en toda la región. Se enfoca en el cultivo de productos perecibles con altos niveles de demanda y cuyos requerimientos de espacios son limitados, estos sistemas basados en áreas urbanas se caracterizan por incluir la horticultura, avicultura y producción lechera; sin embargo, el ingreso extra-predial es frecuente y parte integral de la unidad familiar, puesto que varios miembros se dedican a la agricultura a medio tiempo. Un estimado del tres por ciento de la población agrícola vive al interior de este sistema.
La siguiente sección resume las tendencias regionales haciendo referencia, en donde sea apropiado, a la posición de la región frente al resto de países en desarrollo12. Después de esbozar las proyecciones seleccionadas con relación a la población, hambre y pobreza, la siguiente sección presenta algunas tendencias clave que afectan a los sistemas de producción agropecuaria de la región en las áreas de: (i) recursos naturales y clima; (ii) ciencia y tecnología; (iii) liberalización del comercio y desarrollo de mercado; (iv) políticas, instituciones y servicios públicos; y (v) información y capital humano.
Población, hambre y pobreza
Se prevé que la población incrementará en un 40% durante el período 2000-2030 hasta alcanzar los 725 m13. Esta cifra es menor que la tasa del 47% estimada para la totalidad de los países en desarrollo, pero mayor que, por ejemplo, para el Asia Oriental. De hecho, la tasa de crecimiento poblacional de la región ha descendido dramáticamente en los últimos 40 años, de 2,8% anual en la década de 1960 a aproximadamente 1,6% en la década de 1990. El porcentaje de la población total que vive en áreas rurales14 probablemente disminuirá de 25 a 17% durante los próximos 30 años, lo que significará que la población rural al nivel regional será apenas inferior a la actual (de 128 a 121 millones); sin embargo, se proyectan importantes cambios al nivel subregional. Se piensa en general que los países más pobres mantendrán altos niveles de crecimiento poblacional, lo que tendrá como resultado un incremento absoluto de la población rural en América Central, Bolivia, Paraguay y Haití. Por otra parte, países como Argentina y Brasil tendrán un descenso en la población rural del 20% o más. En general, en los países con un incremento poblacional proyectado en un 50% o más hasta el año 2030 presentarán un incremento en la población rural.
Se prevé que, durante el período 2000-2030, la ingesta diaria promedio de nutrientes per cápita aumentará en un 10%, de 2 791 a 3 080 calorías, lo que situará a la ingesta promedio de la LAC por sobre el promedio de los países en desarrollo hasta el 2030. Este incremento en la ingesta de calorías provendrá principalmente del consumo de productos cárnicos y aceites vegetales (33% por rubro), productos lácteos (18%). Se espera un descenso en el consumo de raíces y tubérculos. Se proyecta que el número de personas afectadas por la desnutrición -que en la actualidad alcanza los 53 m- disminuirá a 32 m para el 2030. Esto representa un descenso del 11% de la población al 5%; no obstante, equivale únicamente a la mitad de la meta internacional actual.
Recursos naturales y clima
La tierra cultivada se ha expandido en un 47% desde 1961, no obstante, la intensidad de cultivo incrementó en apenas el 1% durante este período. Se proyecta que en el período 2000-2030 ésta experimente un incremento adicional del 20% (dependiendo de la evolución de los sistemas de producción agropecuaria); un tercio de la tendencia histórica de 40 años del 1,76% anual. No obstante, esta cifra puede estar subestimada, en vista del enorme potencial para la expansión agrícola en las zonas de los Cerrados, Llanos, Gran Chaco y en la Cuenca del Amazonas15.
Se prevé además que el área irrigada incrementará de 18 m a 22 m de ha durante el período 2000-2030, pero que se mantendrá constante en términos relativos en un 14%16 del área cultivada. La eficiencia de riego es baja, y se piensa que únicamente 8,5 m de ha del área instalada está en uso. El riego superficial representa aproximadamente el 90% del total de áreas irrigadas. Durante el período 2000-2030 se prevé únicamente incrementos leves en el uso del recurso hídrico y en su eficiencia de empleo.
Durante el decenio de 1982/1984 -1992/1994 el incremento del área dedicada al pastoreo alcanzó un total del 3% en América del Sur y 6,2% en América Central hasta alcanzar los 600 m de ha17. Las tierras de pastizales en Guatemala experimentaron un incremento sorprendente del 65% (aunque su base inicial fue muy reducida) hasta alcanzar los 2,6 m de ha. Para fines de la década de 1980, la tasa de deforestación se estimó en 7,4 m de ha anuales, lo que equivale a un 0,8% anual18. Esta tasa parece haber disminuido desde entonces en América del Sur pero parece haberse agravado en América Central -a 1,3% anual.
Las experiencias recientes demuestran cuan vulnerables son extensas zonas de la región a la variabilidad climática, incluyendo a la incidencia de huracanes en América Central, a las inundaciones y pérdidas de las pesquerías en la costa del Pacífico en América del Sur y a la sequía en el Noreste del Brasil. Los cambios climáticos descritos en el capítulo 1 muy probablemente exacerbarán estos riesgos e incluso podrían reducir los rendimientos potenciales. No obstante, es todavía imposible predecir los impactos específicos que tendrán lugar en diferentes regiones geográficas con algún grado de exactitud, debido a que la influencia del cambio climático no es uniforme.
Ciencia y tecnología
En los últimos 20 años el valor de la producción agrícola regional ha experimentado un incremento del 2,8% anual. No obstante, debido al descenso en el crecimiento poblacional total que ha tenido lugar y a la baja elasticidad de los ingresos de la demanda, el incremento en la demanda de alimentos y materias primas ha venido disminuyendo en los últimos años y se estima que durante los próximos 30 años alcanzará apenas el 2,4% anual. La Tabla 7.2 presenta la tasa de crecimiento histórico de los principales cultivos de la región. Los principales cereales han experimentado un fuerte incremento en los últimos 30 años -casi en su totalidad debido al incremento de los rendimientos- y la región en la actualidad aporta con más de un cuarto del total de la producción de maíz de los países en desarrollo. Se prevé que la producción de cereales continuará expandiéndose, si bien a un ritmo más lento que en las últimas décadas. La producción de fruta y vegetales también ha experimentado un fuerte crecimiento; el área dedicada al cultivo de fruta se ha expandido a un ritmo más acelerado que cualquier otra categoría de cultivos en este período.
Tabla 7.2. Tendencias en el Area Cultivada, Rendimiento y Producción en América Latina y el Caribe, 1970-2000 | ||||||
|
Cultivo |
Área Cultivada |
Rendimiento 2000 |
Producción 2000 |
Promedio de Cambio Anual 1970-2000 (%) | ||
2000 (m ha) |
(t/ha) |
(m toneladas) |
Area |
Rendimiento |
Producción | |
Trigo |
9 |
2,7 |
24 |
0,4 |
2,1 |
2,5 |
Arroz |
6 |
3,6 |
23 |
-0,1 |
2,3 |
2,2 |
Maíz |
28 |
2,7 |
76 |
0,3 |
2,1 |
2,3 |
Raíces y Tubérculos |
4 |
12,6 |
53 |
-0,1 |
0,4 |
0,2 |
Cultivos oleaginosos |
32 |
0,5 |
16 |
3,1 |
2,4 |
5,7 |
Fibras |
2 |
0,7 |
2 |
-3,8 |
2,8 |
-1,1 |
Vegetales |
2 |
14,2 |
32 |
1,3 |
1,8 |
3,3 |
Fruta |
7 |
14,2 |
99 |
2,8 |
0,1 |
2,8 |
Fuente: FAOSTAT | ||||||
La siguiente categoría de cultivos que se destacan en cuanto a su desempeño, no obstante, ha sido los cultivos oleaginosos, especialmente la soya y el girasol. La producción de cultivos oleaginosos ha aumentado de 3 m de t anuales en 1970 a aproximadamente 16 m de t en el 2000 -una tasa de crecimiento de aproximadamente 6% anual. Desde 1961 más de tres cuartos de crecimiento registrado en los países de desarrollo en su conjunto para la producción de soya y más del 40% del incremento registrado en la producción mundial provino de la región. Se prevé que el incremento en la producción continúe hasta el 2030. Entre las principales categorías de cultivos, únicamente las fibras (principalmente el algodón) han presentado una disminución absoluta -a pesar de los incrementos significativos registrados en el rendimiento- pero se proyecta que esta tendencia se revertirá en las próximas décadas.
El crecimiento de la producción global de cultivos se proyecta para el 2030 en 1,7% anual. El importante incremento en el área cultivada que se prevé estará asociado con un lento aumento en la intensificación de la producción -únicamente un incremento del 11% hasta el 2030. Durante el período 2000-2030 se prevé que el rendimiento promedio de los cultivos experimentará un incremento apenas inferior al 50%, lo que refleja una mayor expansión del área cultivada comparada con otras regiones.
La región alberga a una población de 356 m de cabezas de ganado bovino, lo que constituye el 26% del total registrado para los países en desarrollo, y ha experimentado un incremento del 1,6% anual en las últimas tres décadas, lo que constituye un ritmo más acelerado en relación al conjunto de los países en desarrollo. En comparación, el ritmo del incremento que se ha registrado para otras especies ha sido menor. Sin embrago, la tasa de crecimiento para las especies en su conjunto ha descendido en el último decenio. Se proyecta que la población bovina crecerá en un 0,9% anual hasta el 2030. Mientras que la población ovina y caprina crecerá en un 0,7% anual. El número de porcinos y aves de corral probablemente crecerá en un 0,9 y 1,6% anual, respectivamente.
Tabla 7.3 Tendencias de la Población Ganadera y Producción en América Latina y el Caribe, 1970-2000 | ||
Especie |
Millones de Cabezas 2000 |
Promedio de Cambio Anual 1970-2000 (%) |
Bovinos |
356 |
1,6 |
Rumiantes menores |
119 |
-0,8 |
Porcinos |
75 |
0,6 |
Aves de Corral |
2 396 |
4,9 |
Producto |
Producción 2000 (millones de t) |
Promedio de Cambio Anual (%) |
Total Productos Cárnicos |
31 |
3,5 |
Total Leche |
60 |
2,9 |
Total Lana |
0,2 |
-2,0 |
Total Huevos |
5 |
4,3 |
Fuente: FAOSTAT | ||
En el período 1970-1990 la productividad laboral agrícola incrementó en aproximadamente 2% anual, a diferencia de los promedios registrados para los países en desarrollo que se ubicaron en 3,5 y 4,5%19. El lento incremento que ha tenido lugar en la productividad laboral en la región refleja únicamente en parte la abundancia de tierra. Las tasas de crecimiento han sido particularmente bajas en áreas como los Andes y América Central, en donde existe una concentración más elevada de pequeños agricultores.
Durante la última década el consumo de fertilizantes se ha expandido a un ritmo del 2,1% anual hasta alcanzar los 88 kg./ha de nutrientes; lo que se ubica cerca de la tasa promedio para los países en desarrollo, tomados en su conjunto20. Se proyecta que el ritmo de incremento en el uso de fertilizantes será lento hasta el 2030 -se ubicará aproximadamente en 1% anual.
Liberalización del comercio y desarrollo de mercado
El promedio de los aranceles agrícolas en 1995 (entre 10 y 20%) eran considerablemente menores que durante los diez años precedentes (20 a 60%). Sin embargo, la posición de los diferentes países y productos varía considerablemente. Actualmente la región es responsable por un porcentaje significativo del comercio mundial en una serie de productos especializados, incluyendo: café (Brasil, Colombia, América Central), jugo de naranja (Brasil); banano (Ecuador, Honduras, Costa Rica); uvas y frutas de clima templado producidas fuera de temporada (Chile); vegetales (México); flores (Colombia, Ecuador); piñas (Costa Rica, Guyana); y camarón (Ecuador, Honduras). Se prevé un fuerte crecimiento de productos que en la actualidad son significativos en los países industrializados, debido al incremento de los costos de tierra y laborales (azúcar, algodón, jugos cítricos, vegetales), o debido a costos medio ambientales considerados demasiado altos (cerdos, hongos y posiblemente aves).
Durante el periodo 1995-1997, la región presentó un déficit comercial neto anual de cereales de 16 m de t y se prevé que esta cifra se duplicará para el 2030; así como, el descenso en la autosuficiencia del 90 al 87%. No obstante es la única región en desarrollo con una tasa de comercio neto positiva de ganado bovino (874 000 t anuales y las exportaciones ganaderas se prevé que se triplicarán hasta el 2030, a diferencia de otras regiones en desarrollo). Se proyecta que las importaciones netas que se registran en la actualidad en 6,3 m de t de los productos lácteos, incrementarán hasta el 2030, incremento que se dará de manera paralela con el incremento poblacional.
La transición hacia el mercado libre que ha tenido lugar en las últimas décadas del siglo veinte, ha liberado los mercados laborales rurales de América Latina de una serie de limitantes (en menor proporción el Caribe). Por consiguiente, el aporte de ingresos extra-prediales en la subsistencia de los hogares agropecuarios más pobres ha venido incrementando, se prevé que esta tendencia continuará hasta el 2030. En sistemas de producción más densamente poblados, los miembros del hogar agropecuario trabajan en el área local, mientras que en áreas extremadamente pobres y geográficamente aisladas los agricultores frecuentemente se ven forzados a migrar de manera estacional en busca de trabajo.
Existe la posibilidad de revertir la liberalización del comercio, en cuyo caso los países enfocarían las políticas agrícolas y alimentarias al apoyo de la autosuficiencia, incluyendo al establecimiento de altas barreras comerciales para cereales y otros productos básicos. La incorporación de nuevas tierras a la frontera agrícola, que en gran medida responde a la liberalización de los mercados, podría disminuir o incluso revertirse. El abandono de la producción de rubros básicos -por parte de los productores a pequeña escala en sistemas afectados por la pobreza- también sería incierto, debido a que los precios locales para estos productos probablemente aumentarán. Por otro lado, si la liberalización del comercio se acelera, la aplicación de ajustes en los sistemas de producción agropecuaria, podría ser incluso más difícil, el índice de pobreza aumentaría rápidamente y la migración externa hacia áreas urbanas podría acelerarse aún más. De hecho, las cifras de pobreza sugieren que éste ha sido el caso desde mediados de la década de 1990. No obstante, una mayor liberalización del comercio podría incentivar el desarrollo de tierras de frontera y acelerar cambios en los patrones de cultivo hacia productos que todavía cuentan con protección en los países industrializados, como son caña de azúcar, algodón, jugo de naranja y tabaco.
Políticas, instituciones y bienes públicos
En ninguno de los países en desarrollo la lógica del ajuste estructural y de la liberalización económica se ha aplicado tan rápidamente y de manera más profunda que en América Latina. Comenzando con Chile en la década de 1970, la región han sido testigo de la privatización de grandes áreas de las economías nacionales, previamente bajo control estatal; incluyendo banca, telecomunicaciones, energía, transporte y de especial importancia en esta región, la comercialización y finanzas agrícolas. Los ministerios de agricultura de muchos países -anteriormente se constituían en una enorme aparato burocrático que empleaba varios miles de personas- experimentaron recortes drásticos. Los servicios del sector como extensión e investigación también experimentaron recortes significativos. En teoría tales reducciones debieron haber sido contrarrestadas por el incremento de las funciones del sector privado. Sin embargo, únicamente aquellos productos asociados con rubros básicos internacionales de importancia, como el banano, café y cítricos han conseguido atraer a la investigación y desarrollo dirigidas por el sector privado. Los cultivos de interés únicamente para los pequeños productores o que no cuentan con una demanda extra-regional significativa han conseguido muy poco apoyo por parte del sector privado. Si bien, varias agencias internacionales21 han mantenido programas relacionados con cultivos básicos -en especial yuca y papa.
Es poco probable que la tendencia hacia la reducción de la participación del sector público en el área agrícola sea revertida en breve, puesto que los limitantes presupuestarios reducen la capacidad de los gobiernos de asumir los enormes costos recurrentes -y en consecuencia los déficits fiscales- que una vez fueron aceptados. No obstante dos factores pueden facilitar la situación a futuro. El primero es la transición probable de muchos pequeños productores hacia la producción de cultivos de exportación y orientados al mercado, en donde el sector privado tiene mayor interés. El segundo es la creciente evidencia de que existen posibilidades para establecer alianzas estratégicas público-privadas eficientes, para la provisión de servicios de apoyo agrícola.
Una segunda tendencia también importante que ha surgido en las últimas décadas del siglo veinte es la descentralización. Intimamente relacionada con el proceso de ajuste estructural, la descentralización frecuentemente se ha utilizado primordialmente como una forma de transferir las responsabilidades fiscales a los niveles locales o regionales de gobierno. Sin embargo, el proceso de descentralización podría influir fuertemente en el patrón del desarrollo rural de la región, al transferir la toma de decisiones a niveles más cercanos a los habitantes rurales pobres y al afectar el suministro y financiamiento de servicios a los productores. También requerirá de un fortalecimiento considerable de los gobiernos locales y de la capacidad, al nivel de la comunidad, de planificar, implementar y ejercer control financiero.
Es difícil predecir si la tendencia hacia la descentralización se mantendrá durante los próximos tres decenios. Una descentralización real implica la reducción considerable del poder al nivel del gobierno central y puede enfrentar resistencia por parte de las estructuras de poder existentes, cuando es obvio que el proceso es algo más que una operación superficial. Las elites locales también pueden captar un alto porcentaje de los beneficios, lo que hace que la descentralización no sea efectiva.
Información y capital humano
La región de América Latina y el Caribe enfrenta muchos desafíos similares con respecto a la información y capital humano que al resto de regiones en desarrollo -tal vez aún más debido a que la región presentan una orientación al mercado. Los requerimientos de mercado son más demandantes, las tecnologías están cambiando rápidamente y el desarrollo de las habilidades se hace cada vez más imprescindible. Históricamente, una alta proporción de los recursos se ha destinado a la educación secundaria y superior, lo que ha beneficiado en gran medida a las poblaciones urbanas de mayores ingresos. Por el contrario, la educación primaria rural, las comunicaciones y los servicios de información han sido deficientes o completamente inexistentes. No obstante, en las últimas tres décadas se ha dado una mejora significativa en los logros educativos en muchas áreas rurales y el porcentaje de alfabetismo ha alcanzado un incremento notable, si bien los presupuestos educativos rurales todavía son extremadamente limitados.
El proceso de transición que ha traído consigo la globalización afectará negativamente a los pequeños agricultores que no estén preparados para responder a los cambios. La concienciación de esto último ha empezado a influir en las prioridades educativas y de información al nivel nacional. De hecho la privatización de las telecomunicaciones probablemente ha contribuido a expandir las redes de información hacia las áreas rurales, más que cualquier otra decisión de políticas que se haya llevado a cabo en los últimos años. La provisión de energía eléctrica privatizada también ha acelerado la dotación de este servicio a las áreas rurales, y este es un factor previo para el establecimiento de muchos otros servicios modernos. Es probable que los sistemas de producción agropecuaria que cuentan con mas recursos económicos, como el Sistema de Producción Agropecuaria intensivo Mixto de Brasil, sean los primeros en beneficiarse de las nuevas tecnologías de información, pero todavía es incierto si éstas alcanzarán a los hogares agropecuarios más pobres en Guatemala, Haití o Bolivia en las próximas décadas.
Selección de los sistemas de producción agropecuaria
Se han seleccionado cuatro de los sistemas de producción agropecuaria esbozados en la sección anterior, para un análisis más profundo, empleando criterios basados en la incidencia de la pobreza, población, y el potencial de crecimiento agrícola.
Al interior de la región existen tres sistemas de producción agropecuaria asociados directamente con la pobreza generalizada y frecuentemente extrema:
El sistema de Producción Agropecuaria Mixto Extensivo cubre alrededor de 230 m de ha, de las cuales aproximadamente 190 m de ha, conocidas como el área de los Cerrados se ubican en el centro del Brasil y 40 m de ha restantes -Los Llanos se extienden por algunas áreas de Guyana, el sur de Venezuela y el este de Colombia. El 40% de la población total del sistema, que alcanza 24 m, es agrícola22. La zona presenta un clima tropical subhúmedo (con un índice de precipitaciones que fluctúa entre 1000 y 2000 mm anuales), con una estación seca claramente definida, si bien los llanos presentan mayor índice de humedad que los Cerrados. La cobertura vegetal natural varía desde los extensos pastizales, la sabana boscosa y zonas boscosas en las riveras de los ríos.
Cuadro 7.1. Características Principales del Sistema de Producción Agropecuaria Mixto Extensivo (Cerrados y Llanos) | |
Población total (m) |
24 |
Población agrícola (m) |
10 |
Area total (m de ha) |
233 |
Zona agroecológica |
subhúmeda |
Area cultivada (m de ha) |
32 |
Area irrigada (m de ha) |
0.4 |
Población bovina (m) |
60 |
Históricamente las áreas de las sabana de frontera -caracterizadas por su aislamiento geográfico de las ciudades de la costa, suelos ácidos pobres en nutrientes y estaciones secas prolongadas- se consideraban aptas únicamente para la ganadería extensiva. A inicios de la década de 1970 únicamente 3% del área estaba bajo cultivo. Desde entonces, sin embrago, el crecimiento ha sido acelerado especialmente en los mejores suelos de los Cerrados. El arroz de secano es frecuentemente el primero en sembrarse y es todavía predominante en los llanos. En los Cerrados, no obstante, la soya y el maíz han ganado en importancia. El área total cultivada al interior del sistema se estima en la actualidad en más de 30 m de ha, incluyendo cultivos permanentes. Sin embargo, un estimado de 40 m de ha de los Cerrados han sufrido una severa degradación debido a un manejo deficiente de la tierra. La característica predominante de estas áreas es que fueron establecidas en los primeros años de la colonización de los Cerrados, produciendo de manera simultánea arroz de secano y Brachiaria.
Las fincas de mayor extensión (mayores a 500 ha), por lo general pertenecientes a propietarios ausentistas, han dominado de manera tradicional los Cerrados y Llanos y todavía representan el 10% de los predios. La gran mayoría -un estimado del 70% de la totalidad de las unidades de producción en los Cerrados y probablemente mayor en los Llanos- todavía se dedican a la cría de ganado como actividad principal. Esto representa 40-45 m de ha de pastizales y 60 m de cabezas de ganado bovino en todo el sistema de producción agropecuaria.
A pesar de que la cría de ganado es predominante, el número de extensas fincas mixtas dedicadas a la agricultura en la zona de los Cerrados está en aumento, éste comprende un gran número del 50% de predios que se pueden categorizar dentro del rango de 10-100 ha de extensión (ver Cuadro 7.2). Estas unidades de mediana extensión tienden a emplear un porcentaje considerable de mano de obra estacional. Los Cerrados producen el 20% de la producción nacional de frijol -un rubro importante en Brasil, mientras que la producción de café se está expandiendo en el este. Otras contribuciones significativas a la producción agrícola nacional por parte de la zona de los Cerrados incluyen 34% de la producción de soya, 21% de la producción de maíz y 21% de arroz. La importancia de la agricultura es, no obstante, más restringida que en los llanos. A pesar de que el uso de riego se ubica en menos del 1% (0,4 m de ha), éste se está expandiendo.
Cuadro 7.2 Un Hogar Agropecuario Característico del Sistema de Producción Agropecuaria Mixto Extensivo (Cerrados y Llanos). La finca familiar de 50 ha ubicada al norte del Estado de Goiás, en el corazón de los Cerrados fue establecida y registrada hace aproximadamente 20 años y pudo muy bien haber sido comprada a un importante ganadero establecido desde hace mucho tiempo en la región. Una gran porción de la finca se dedica todavía a la crianza de un hato de 40 cabezas de ganado bovino; pero su actividad principal es la producción anual de frijol (4 ha), maíz (4 ha) y arroz (2 ha), a esto se suma una producción de vegetales para el autoconsumo. El uso de fertilizantes ha generado un incremento del rendimiento de la producción; pero la formacion de suelos duros (hardpan) se ha vuelto un verdadero problema. La familia de 6 miembros depende exclusivamente de la finca para sus ingresos, puesto que hay pocas posibilidades de empleo extra-predial disponibles. La mano de obra estacional se puede contratar para el pico de cosecha. La comercialización y compra de los insumos es uno de los mayores problemas que enfrentan las familias, puesto que el pueblo más cercano se encuentra a 40 km., y los caminos no están en buenas condiciones, especialmente durante la estación lluviosa. Debido a esto, no es factible producir productos perecibles. La educación y la salud son preocupaciones constantes para la familia, dado su aislamiento. La pobreza no es un problema serio. |
El papel de las fincas a mediana escala es cada vez más importante tanto en los Cerrados como en los Llanos. La evidencia registrada en los Llanos indica que durante el período 1961-1997 la existencia de predios con una extensión mayor a 1 000 ha descendió en más de un tercio, además, el número de predios con una extensión inferior a 20 ha también ha disminuido. De manera similar menos del diez por ciento de los predios en los Cerrados tienen una extensión menor a 10 ha y hay evidencia de algunos estados de que su número ha decrecido desde 1970, lo que sugiere un proceso de concentración parcelaria.
Estudios realizados sobre el potencial agrícola en el área de los Cerrados estima que el área total apta para fines agrícolas alcanza más de 100 m de ha. Los Llanos, que presentan mayores problemas de suelo aptos para la agricultura, podrían añadir a la cifra anterior, unos 10-15 m de ha. Esto representa tres veces el área cultivada en uso en la actualidad. La rápida expansión de la agricultura en el sistema ha provocado una degradación considerable del suelo y una reducción de la biodiversidad endémica.
El nivel de pobreza general en la zona es mucho menos severo que en el Sistema de producción Agropecuaria Seco Mixto, de condiciones semiáridas, que limita con los Cerrados. Dos tercios de las fincas son de propiedad de los agricultores y un pequeño porcentaje es arrendado. No obstante, el número de trabajadores agrícolas sin tierra que migran hacia la región de los cerrados, está en aumento. Se ha registrado la quiebra en un porcentaje de agricultores de los Cerrados.
La baja densidad poblacional registrada históricamente en el Sistema de producción Agropecuaria Mixto Extensivo ha tenido como resultado un limitado desarrollo de infraestructura, precios relativamente altos para el transporte y almacenamiento, en comparación con áreas agrícolas más pobladas. El alto costo de los insumos, suelos con niveles bajos en nutrientes, precios bajos de la tierra, se reflejan en una baja productividad de la tierra. El rendimiento de los principales cultivos tiende a ser menor que el del promedio nacional (80-90% para la soya y el maíz, y tan sólo 50% para el arroz en los Cerrados). La inversión en la educación, capacitación y otros servicios estatales ha sido escasa.
Se prevé que el crecimiento registrado actualmente en el sistema de Producción Agropecuaria Mixto Extensivo continuará e incluso se acelerará en los próximos años; a pesar de que la tasa de crecimiento estará estrechamente ligada al acceso al mercado y a la demanda de soya, carne de res, cereales y otros cultivos. El área total cultivada podría alcanzar los 70 m de ha para el 2030 o sobre los 100 m de ha incluyendo los pastizales. Para ese entonces la ganadería habrá dejado de ser la actividad dominante del área. La especulación de tierras puede constituirse en un problema importante. Datos obtenidos para la zona de los Llanos en 1995 muestran un 12% anual de volumen de ventas de propiedades agrícolas, cifra mucho mayor que el promedio nacional ubicado en 3,5% para Venezuela. La estructura de las fincas al interior del sistema en el futuro influirá significativamente en la naturaleza del desarrollo. Si la propiedad se mantiene en las grandes haciendas, puede desarrollarse un nivel significativo de pobreza en el sistema. No obstante, si la distribución de la tierra se torna más equitativa -como sugieren las tendencias actuales que pueden estar sucediendo- esto último evitará que la pobreza se intensifique. Es probable que la intensificación ocurra a un ritmo más acelerado.
Se prevé una considerable inversión en los sistemas de transporte, estructuras de almacenamiento e infraestructura social y actividades de procesamiento -parcialmente financiados por el sector privado. Se proyecta además que estos cambios reducirán los costos de los costos de transacción, incrementarán el ingreso de la finca, lo que facilitará la diversificación de los sistemas de producción y un aumento en el empleo extra-predial (esto último atraerá a un número mayor de migrantes al sistema). Debido a la tasa actual de crecimiento poblacional y migración, se prevé que en los próximos 30 años, la población total del sistema se duplicará. No obstante, las poblaciones agrícolas experimentarán un incremento a un ritmo poco menor.
Existe un potencial promisorio para la diversificación agrícola hacia la producción de frutas resistentes a la acidez del suelo (piña y maracuyá), mango y aguacate (palta). Se espera que en los Cerrados haya un aumento en cultivos alimenticios de estación seca, tales como el guisante de Angola y el sorgo. Estos dos rubros pueden resultar atractivos, especialmente para los productores más pequeños. Sin embargo, a medida que la intensidad de los cultivos aumente, los requerimientos de agua para riego también aumentarán, esto demandará una planificación efectiva, y de no darse un buen manejo, podrían surgir conflictos.
La principal tendencia para los cultivos anuales en los Cerrados podría ser la adopción de métodos de labranza cero. En la actualidad, esta práctica se utiliza en varios m de ha y se prevé que su uso experimentará un rápido incremento a futuro. Las principales ventajas de este sistema incluyen: (i) siembra más oportuna; (ii) mejora en los rendimientos; (iii) cosechas tempranas que permiten un segundo ciclo de cultivo (de cobertura); (iv) conservación de la materia orgánica del suelo; y (v) reducción de los costos de producción. Sin embargo, no todas las experiencias con agricultura de labranza cero han sido exitosas. La aplicación inapropiada de herbicidas, la falta de tecnologías apropiadas para pequeños agricultores, y una deficiente capacitación de los extensionistas han causado problemas.
La investigación en campo realizada por la EMBRAPA revela que es técnicamente factible obtener avances sustanciales en los rendimientos obtenidos tanto en la producción de cultivos como en la producción ganadera, siempre y cuando se adopten enfoques de producción medio ambientalmente sostenibles. Los rendimientos de maíz y frijol tienen el potencial de aumentar en más del 100% (a 5,5 t/ ha y 3,2 t/ha, respectivamente), el arroz puede incrementar en un 75% (hasta alcanzar los 2, 8 t/ha) y la soya puede experimentar un incremento del 40% (a 3,5 t/ha). La producción del ganado bovino de engorde podría experimentar un incremento proyectado en 300%, y alcanzar los 0,2 t/ha anuales. Los incrementos previstos podrían basarse exclusivamente en mejoras en los sistemas de producción, más no en las variedades mejoradas; mientras que, los incrementos que se registren en la producción ganadera anual por hectárea implican la recuperación de extensas áreas de pastizales degradadas.
En resumen, los principales problemas que afrontará el sistema de producción agropecuaria de Sabana de Frontera durante los próximos 30 años incluyen:
Las principales estrategias que el sistema deberá aplicar para la reducción de la pobreza son: la intensificación de la producción -sumada a mejoras en la infraestructura -y el incremento del área predial entre los pequeños productores. Entre las fuentes secundarias que se podrían emplear para la reducción de la pobreza se encuentran la diversificación empresarial y un incremento del ingreso extra-predial. A fin de responder a los desafíos anteriormente descritos se han identificado una serie de prioridades. Estas incluyen: el desarrollo de mecanismos para promover la expansión de unidades de producción de pequeña y gran extensión, sumado al fortalecimiento de los servicios de asistencia técnica dirigido a los pequeños productores, regímenes fiscales que favorezcan a los predios con una extensión inferior a 100 ha, financiamiento para adquisición de tierras, y la promoción del establecimiento de cooperativas y de otras formas de servicio conjunto para la comercialización de insumos y producción. Se debe facilitar la creación de nuevas agroindustrias y actividades de poscosecha (al nivel familiar, cooperativo y corporativo), a fin de crear nuevas oportunidades de demanda y de empleo extra-predial.
Es importante validar y difundir información sobre los sistemas de producción intensificada e integrada y sobre opciones de diversificación -especialmente para los pequeños agricultores- incluyendo el uso eficiente del recurso hídrico, métodos de labranza cero y sistemas integrados cultivo-ganadería. Para que esto sea eficiente, se requiere una mejora en la comunicación con los agricultores y en su participación tanto en la investigación adaptativa como en las pruebas de campo. Se deben realizar esfuerzos enfocados en recuperar un estimado de 40 m de ha de tierras de pastizales degradados- área que sobrepasa la extensión del área total cultivada en la actualidad- a fin de canalizar el crecimiento agrícola hacia áreas existentes y reducir la presión de desmonte de nuevas áreas de la sabana.
Se prevé que las intervenciones específicas variarán significativamente durante los próximos 30 años. No obstante, existen ya tecnologías innovadoras y enfoques para revertir la degradación de los pastizales (ver Cuadro 7.3). A pesar de que han sido probadas anteriormente en predios de mayor extensión, estos enfoques también son relevantes para los pequeños productores y han tenido resultado en un incremento sustancial en la capacidad sostenible de carga ganadera sostenible.
Cuadro 7.3. Cómo Obtener Incrementos Sostenibles de la Productividad en el Sistema de Producción Agropecuaria Mixto Extensivo (Cerrados y Llanos)23 La tendencia a adoptar sistemas de producción sin rotación, ya sea basada en la ganadería o agricultura, ha contribuido a generar una seria degradación del suelo en una extensión que alcanza 40 millones de ha del sistema y que empieza a dar problemas en lo relacionado a plagas y enfermedades. Investigaciones y pruebas de campo han demostrado los beneficios significativos que se desprenden de los sistemas de producción cultivos-ganadería. La introducción de la soya y otros cultivos, así como especies de pastos mejorados intersembrados en pastizales naturales o en áreas de pastoreo (características de las fincas de gran extensión), puede permitir la recuperación del suelo y consecuentemente una mayor densidad en la carga ganadera en una base de rotación, mientras que la carga ganadera para bovinos de doble propósito en fincas más pequeñas, que anteriormente se basaban en la agricultura también puede generar beneficios. |
Debido a que la disponibilidad de humedad en el sistema varía en gran medida, es óptima la producción combinada de diferentes cultivos. Estos incluyen un gran número de cultivos poco conocidos en el contexto de la sabana, tales como la semilla de ricino, el sorgo, amaranto, kenaf, guisante de Angola y quinua. Los sistemas de producción integrada que se han probado han revertido la degradación del suelo y han conseguido incrementos significativos en los rendimientos. La información de campo revela que la producción de carne de res puede incrementar en un 300% (por unidad en ha) en todo el sistema, mientras que la producción de maíz y frijol puede aumentar a más del 100%. El ingreso promedio neto por ha para los agricultores participantes ha aumentado de US$ 200 a US$ 350. A pesar de que los agricultores más grandes pueden no necesitar mucho apoyo en la inversión, la adopción de tecnologías de cultivo mixto por parte de los pequeños agricultores requiere de apoyo. El potencial agrícola del sistema justifica un aumento en el trabajo de campo en investigación aplicada, multiplicación de semillas y sistemas de manejo integrado de plagas. Hay grandes posibilidades de utilizar estas tecnologías tanto en los Llanos como en las sabanas del oeste africano.
El Sistema de Producción Agropecuaria Seco Mixto incluye dos áreas principales en Latinoamérica: (i) La zona nororiental del Brasil, que comprende alrededor del 20% del territorio del país, o lo que equivale a 110 m de ha; y (ii) la península de Yucatán de México que se extiende hacia la zona norte del Petén en Guatemala, que cubre alrededor de 17 m de ha. La población agrícola del sistema se estima en alrededor de 500 000 en el área de Yucatán y en 11 millones en el Brasil (ver Cuadro 7.4). Casi la mitad de la población rural del Brasil vive en este sistema24. El índice anual de precipitaciones en el noreste del Brasil fluctúa entre 400-600 mm en la zona más seca al oeste del sistema brasileño, hasta 1 000 mm en el este. En Yucatán las precipitaciones fluctúan entre 600 y 1 500 mm. En ambas regiones las tierras son en su mayoría superficiales y pedregosas y tienen áreas de vegetación forestal baja. El sistema cuenta con elevaciones de baja y mediana altura. La tierra agrícola de buena calidad es escasa y existen pocas medidas de control de la erosión. En la actualidad, alrededor de 18 m de ha del área semiárida del noreste del Brasil están sujetas a una severa desertificación.
Cuadro 7.4 Características Principales del Sistema de Producción Agropecuaria Seco Mixto | |
Población total (m) |
27 |
Población agrícola (m) |
11 |
Area total (m de ha) |
127 |
Zona agroecológica |
Seca-subhúmeda |
Area cultivada (m de ha) |
18 |
Area irrigada (m de ha) |
0.4 |
Población bovina (m) |
24 |
La presencia de una estación seca prolongada, sequías frecuentes y patrones inciertos de precipitación, característicos del sistema, hacen de la agricultura un proceso incierto para la gran mayoría de agricultores que no cuentan con riego complementario. En ambas zonas, más del 80% de los agricultores practican una producción de semisubsistencia (ver Cuadro 7.5). La pérdida de los cultivos -especialmente del maíz y del arroz- es muy común si las lluvias se retrasan. En Yucatán, el cultivo migratorio es una práctica tradicional de subsistencia de los Mayas, que incluso en la actualidad es muy usada. Esta forma de agroforestería tiene dos componentes: la fase de cultivo (milpa) en la que se cultivan de manera conjunta maíz, frijol y calabaza y la fase de descanso (acahual) en la que la maleza y los árboles invaden y restauran el suelo. El cultivo usualmente dura de 2 a 3 años y el barbecho se extiende de 5 a 20 años, dependiendo del suelo, tipo de vegetación y disponibilidad de la tierra.
La distribución de la tierra en el sistema Seco Mixto tiene una marcada tendencia bimodal. En el Noreste brasileño existen alrededor de 2 millones de agricultores en el sistema, que cultivan un área estimada de 15 m de ha. Sin embargo, más de la mitad (59%) posee predios con una extensión menor a 5 ha y representan solo el 6,1% del área total cultivable (otro 22% posee predios de 5 - 20 ha). En el otro extremo se encuentra un 8,2% que posee predios con una extensión mayor a 50 ha, sin embargo, estos representan un 61% de la totalidad de la tierra 25. Las fincas de mayor extensión se dedican mayormente al cultivo del maíz (frecuentemente para piensos), caña de azúcar hacia la costa y ganadería -se ha registrado que un 49% de los agricultores se dedica a la producción de ganado de engorde, 55% a ganado lechero y 40% a la producción avícola.
En la península de Yucatán, cada ejidatario26 posee entre tres y ocho ha bajo cultivo con un promedio de 4 a 4,5 ha. El total del área cultivada en Yucatán se ubicó en 1995 en 1,1 m de ha. Un poco más de la mitad (58%) de los agricultores del noreste del Brasil son propietarios de la tierra, aunque esta cifra está sesgada hacia los grandes propietarios. Los medianeros y los tenedores de la tierra representan un 17% y el 25% restante son propietarios informales.
Cuadro 7.5 Un Hogar Agropecuario Característico del Sistema de Producción Agropecuaria Seco Mixto Una familia de 7 miembros que cuenta con un predio de 3,5 ha en el Estado de Piauí en el Noreste de Brasil, produce principalmente frijol (1,5 ha), maíz (1 ha), yuca (0,5 ha) bajo un acuerdo de renta o en medianería con el propietario de la tierra local. Los rendimientos son bajos y reflejan la mala calidad y falta de humedad del suelo y limitado uso de insumos (la compra de semillas es inexistente). Debido al alto porcentaje de producción que se destina al propietario, el dinero disponible por lo general se ocupa en otras cosas y solo un tercio del ingreso familiar proviene de las actividades agrícolas. La mayoría de las tareas de la finca recaen en la mujer y los hijos, puesto que el hombre por lo general cuenta con empleo extra-predial, ya sea como trabajador agrícola local o en empleos relacionados con migración estacional. El trabajo realizado por el hombre recientemente en una plantación azucarera de la costa le ha permitido a la familia el lujo de tener una vaca lechera, que junto con dos cabras se alimentan de los residuos de los cultivos y de la vegetación que se encuentra al borde del camino. Cuentan también con unos pocos pollos. La familia nunca ha recibido la visita de un funcionario extensionista; tanto los servicios de educación como de salud son rudimentarios y por lo general se interrumpen debido a la falta de presupuesto operacional. |
La incidencia de la pobreza entre los pequeños productores del sistema se ha agravado notablemente en las últimas décadas. Más del 50% de las familias rurales del noreste del Brasil se ve afectado por una pobreza crónica y severa, con un promedio de ingreso familiar de tan solo US$366 anuales (comparado con un promedio nacional de US$938 y US$1 744 para el sur del país)27. Los agricultores generalmente no usan semilla mejorada, fertilizantes, control de plagas y enfermedades o no cuentan con mecanización. El rendimiento de los cultivos refleja el uso deficiente de tecnología e insumos. El rendimiento promedio de los cultivos del sistema es: maíz (1 t/ha); frijol (0,45 t/ha); yuca (9,9 t/ha) y arroz de secano (1,59 t/ha). No obstante, la producción del noreste del Brasil representa más del 30% de la producción nacional de frijol y yuca28. En el censo de 1996, se registraron 20 m de ha de pastos nativos y 12 m de ha de pastos mejorados para la región del noreste; de estos, el 15% se encontraba en fincas con extensiones menores a 50 ha. Se estima que el área de pastizales ha tenido un incremento significativo desde el censo.
La agricultura con riego no está bien desarrollada en la región, debido al déficit de disponibilidad de agua, a las malas condiciones del suelo y a los requerimientos de inversión que están fuera del alcance de la mayor parte de los pequeños productores. En 1995, en Yucatán había tan solo alrededor de 47 000 ha de producción agrícola con riego -menos de un 5% del área total cultivada- mientras que en el Brasil el total se ubica por debajo de las 400 mil ha. A diferencia de esto, existen muchas medidas de conservación de agua que incluyen reservorios, barreras de desalinización, etc., pero ninguna es suficiente durante los períodos de sequía severa. Por lo general las tecnologías instaladas no son entendidas o utilizadas por aquellos que deberían beneficiarse de su uso.
En las tierras secas marginales del sistema la infraestructura está escasamente desarrollada, los servicios públicos como la salud y la educación están disponibles únicamente en algunas localidades, pero por lo general carecen de fondos para operar de manera efectiva. La existencia de caminos vecinales mal mantenidos y el bajo desarrollo del mercado se suma a los problemas económicos que enfrenta la región.
Debido al incremento de la presión poblacional que ha tenido lugar en Yucatán se ha desatado una situación crítica, pues esto ha forzado la reducción del período de barbecho del patrón de producción de agricultura migratoria. Como resultado no se da el tiempo suficiente a la tierra en milpa para recuperar su fertilidad luego del período de cultivo. Los rendimientos y la capacidad de resistir a las sequías han disminuido, lo que ha causado una reducción en los niveles de seguridad alimentaria de las comunidades rurales. El rápido crecimiento del turismo en las zonas costeras de Yucatán y la consecuente demanda por mano de obra ha impactado directamente y en la estructura y en el estatus económico del sistema de producción. Muchas familias han emigrado de manera permanente a las nuevas ciudades costeras del Estado, como Cancún y Cozumel29.
Un patrón migratorio similar ocurre al noreste del Brasil. Debido a la naturaleza marginal del área y de las frecuentes sequías que deben enfrentar los productores. La población rural se ha hecho muy dependiente del apoyo gubernamental periódico. Puesto que no se ha desarrollado ninguna solución a largo plazo, esta población representa una bomba de tiempo migratoria, algunos estimados sitúan el número de emigrantes potenciales en un rango de 8 a 13 m.
Los principales sectores que ofrecen un potencial incremento de ingresos para la región son: el turismo, los servicios y la agroindustria. En el año 2030 la estructura productiva de este sistema agropecuario será probablemente más concentrada que en la actualidad. Ya que muchos productores submarginales habrán abandonado el sistema. Las probabilidades de que el sistema sea capaz de financiar su propio desarrollo son limitadas, por lo que continuará dependiendo de los recursos gubernamentales. Se proyecta que la población total experimentará un incremento del 1% anual. La distribución de los ingresos continuará siendo inequitativa y cualquier descenso en los niveles de pobreza responderá mayormente a programas de acción estatal.
Se prevé que la capacidad operativa de las instituciones públicas experimentará un incremento, incluyendo el sector de investigación y extensión. Sin embargo, es poco probable que ocurra una mejora en la respuesta a las necesidades de los pequeños productores y una más amplia cooperación con el sector privado; a menos que se lleven a cabo importantes medidas, a fin de reestructurar la organización y el manejo de las entidades de investigación. Por otro lado, se afianzarán tanto la organización como la democratización de la sociedad.
Es muy probable que los efectos de la sequía se agraven durante los próximos años a medida que aumenta la inestabilidad climática y que la degradación de los recursos naturales reduzca la capacidad del sistema para resistir a períodos largos de sequía. El impacto será fuerte y resultará en una mayor degradación de la tierra y vegetación y un creciente flujo migratorio externo. Estos efectos negativos se mitigarán por medio del incremento de actividades de riego -pues se prevé un incremento de 0,5 m de ha de nuevas tierras irrigadas. La mayor parte de estas tierras se destinará a la producción de frutas tropicales para la exportación, lo que redundará en la creación de un aproximado de 3 000 puestos de trabajo. Una importante limitación que enfrenta el sistema Seco Mixto es la percepción generalizada de que la falta de agua es un problema que se deriva únicamente de los limitados recursos naturales. En realidad la falta de agua es resultado de factores como: distribución inequitativa de la tierra, tecnologías inapropiadas y un mal manejo de los recursos. La degradación de la tierra de los predios submarginales exacerba el problema, si bien existen oportunidades para adoptar sistemas de producción con bajos requerimientos hídricos (v.g. marañón).
La península de Yucatán enfrenta un reto particular con respecto a la sostenibilidad de la práctica de cultivos migratorios. Los cambios técnicos en el sistema milpa se limitan a la introducción de insumos externos, como herbicidas, variedades mejoradas y hasta cierto punto de fertilizantes. La diversificación de los cultivos o la introducción de cambios en los ciclos del cultivo dentro de los mismos sistemas milpa son adaptaciones posibles. No obstante, si continúa la disminución de los períodos de barbecho, el resultado será una seria degradación tanto de la vegetación como del suelo y rendimientos bastante inferiores. Es muy posible que esto suceda a menos que la migración externa ocurra a un ritmo más acelerado que el crecimiento poblacional. Importantes problemas adicionales a tener en cuenta son:
A diferencia de otras regiones del mundo que han adoptado la transición a prácticas agrícolas modernas, el sistema agropecuario Seco Mixto no ha conseguido adoptar los cambios necesarios para estimular un amplio y equitativo proceso de desarrollo agrícola y socioeconómico. Incluso a pesar de darse importantes avances tecnológicos, la población agrícola de 10 m no podrá escapar de la pobreza durante los próximos 30 años, en vista de las limitantes existentes en cuanto a los recursos. Solamente si la población de las fincas pudiera reducirse y conseguir una distribución más equitativa de la tierra y si se frenara la incesante degradación de la base de recursos naturales, habría posibilidades de un incremento en las utilidades para aquellos que no hayan abandonado el sistema.
De esta manera, se pueden proponer dos enfoques estratégicos para la reducción de la pobreza: (i) formas alternativas de subsistencia, principalmente mediante el abandono de la agricultura al interior del sistema; y (ii) incrementar los ingresos extra-prediales. Además, el crecimiento agrícola mediante el incremento del área predial, la diversificación y la obtención de algún grado de intensificación de la producción son factores que contribuirán a la reducción de la pobreza.
La creación de oportunidades de susbsistencia alternativas dirigidas a las familias agropecuarias submarginales de la región podrían incluir incentivos para la creación de agroindustrias y otras ocupaciones rurales, incluyendo la capacitación de trabajadores y beneficios fiscales. También es importante prestar asistencia para la reubicación de los agricultores submarginales en áreas de expansión agrícola (esto es, los Cerrados), que posiblemente incluya una compensación por abandonar las tierras que actualmente ocupan y acceso a financiamiento para compra de tierras en áreas en expansión. Un elemento adicional en este enfoque estratégico será de dotar de habilidades a los habitantes y mejorar la infraestructura, a fin de facilitar la migración de las personas (especialmente de jóvenes y mujeres) hacia áreas urbanas de la región.
El segundo enfoque estratégico consiste en dotar a los habitantes que permanezcan en la finca con el potencial para incrementar sus ganancias por medio de la compra de tierra y diversificación hacia cultivos de mayor valor comercial (probablemente dirigidos al sector turístico). Esto podría excluir a personas que rentan las tierras y por consiguiente no cuentan con una base inicial de tierras a partir de la cual expandirse. La experiencia obtenida en un sinnúmero de países ha demostrado, sin embrago, que el financiar únicamente los costos de compra de tierra no es suficiente. Un programa de este tipo debe también dirigirse a: (i) las inversiones en finca y a los requerimientos de capital de trabajo; (ii) difusión de las tecnologías que mejoren la productividad con relación a las limitaciones de humedad -incluyendo el desarrollo y difusión de variedades y especies resistentes a la sequía e incentivo para reemplazar el cultivo del maíz; y (iii) tecnologías de labranza cero apropiadas para los pequeños productores, riego a pequeña escala, en donde sea posible.
Cuadro 7.6 Características Principales del Sistema de Producción Agropecuaria Maíz-Frijol (Mesoamericano) | |
Población total (m) |
77 |
Población agrícola (m) |
11 |
Area total (m de ha) |
65 |
Zona agroecológica |
Seca- subhúmeda |
Area cultivada (m de ha) |
6 |
Area irrigada (m de ha) |
2 |
Población bovina (m) |
14 |
La introducción de prácticas agropecuarias que reviertan la degradación de la base de los recursos naturales debe también considerarse como una prioridad. Estas prácticas incluyen: (i) la expansión en la utilización de leguminosas y cultivos forrajeros (v.g. Mucuna pruriens y Canavalia ensiformis); (ii) Sistemas de pastoreo cero o limitado para pequenos ruminantes; y, (iii) una mayor atención al potencial de la vegetación nativa. Se deberá dar prioridad a la planificación del uso de la tierra, a fin de mejorar la identificación de las áreas en riesgo. También sería necesaria la realización de investigación meteorológica que permita una predicción específica de sequía en toda la región.
Además de estos importantes enfoques estratégicos el financiamiento público se debe reasignar, de programas de emergencia destinados al alivio de la sequía y similares, a actividades que permitan evitar estas condiciones en el futuro.
El sistema de producción agropecuaria Maíz-Frijol (Mesoamericano) se extiende sobre un área aproximada de 65 m de ha y ocupa principalmente áreas montañosas del Canal de Panamá hasta las mesetas altas de Guatemala y el centro de México. Este sistema se caracteriza por: (i) una proporción significativa de población indígena30; (ii) el papel principal tanto agrícola como cultural del maíz y el frijol; (iii) el área predial reducida -por lo general menor a 5 ha y en el Salvador menor a 2 ha31; (iv) el alto grado de autoconsumo de la producción (sobre el 65% en Honduras)32; (v) la importancia de la migración estacional de trabajo asalariado a tierras agrícolas bajas y plantaciones cafetaleras. El café y la producción intensiva a pequeña escala de vegetales con riego (en áreas cercanas a carreteras y centros urbanos) son importantes fuentes de ingreso y muchas veces son factores críticos, puesto que determinan el grado de pobreza de una comunidad.
Las tierras cultivadas pueden alcanzar incluso los 3 500 metros sobre el nivel del mar en la zona de montaña guatemalteca, pero la mayoría de la tierra cultivada se ubica entre los 400 - 2 000 metros, con una precipitación de 1 000 - 2 000 mm anuales. La presencia de riego es generalizada, pero la mayor parte se encuentra bajo control de los grandes hacendados, aunque los sistemas a pequeña escala tienen un papel importante en la horticultura. La mayoría de los suelos son de origen volcánico y relativamente fértiles pero en las laderas tienden a ser superficiales y propensos a la erosión33. Estudios de la FAO realizados en la década de 1980, previeron una dramática erosión de un 45% de toda la tierra en el Salvador y de un 25 -35% en Guatemala34. La cobertura forestal se redujo drásticamente durante el siglo XX y dejó extensas zonas de bosques solamente en áreas inaccesibles y en parques nacionales. Un subsistema diferente ubicado en el centro de México35 comparte los elementos culturales y agrícolas del sistema principal, sin embrago, es agroecológicamente diferente, ya que consiste de mesetas de gran altura (2 000 - 3 000 metros de altura) con temperaturas más bajas y suelos más pobres.
El sistema tomado globalmente alberga a una población agrícola estimada de 11 m, la mitad de ellos en México36. En lo que respecta a la población agrícola nacional, ésta alcanza alrededor del 50% en Guatemala y menos del 20% en Honduras, mientras que la tierra cultivable del sistema fluctúa entre el 40% (el Salvador) y el 10% (Panamá) del total nacional37. En 1989 se estimó que 1,4 m de habitantes se dedicaban a la producción de granos básicos en América Central38, la gran mayoría de los cuales estarían incluidos en el sistema.
Las fincas a gran escala, con una superficie mayor a 100 ha, se encuentran dispersas por el sistema. Por lo general controladas por propietarios ausentistas o por compañías, estas haciendas tradicionalmente se han dedicado a la producción comercial de café, ganado de engorde, aunque más frecuentemente han incursionado en la producción de caucho, flores y plantas ornamentales. Además, las fincas familiares operadas comercialmente establecidas por colonos europeos se concentran en los valles más fértiles del sistema y por lo general producen vegetales y productos lácteos, así como café. La mayoría de productores indígenas mantienen la tenencia de sus predios por derechos de tenencia tradicional, pero carecen de títulos legales, lo que dificulta el acceso a las fuentes de crédito formal (ver Cuadro 7.7).
Cuadro 7.7 Un Hogar Agropecuario Característico del Sistema de Producción Agropecuaria Maíz-Frijol (Mesoamericano) Un hogar agropecuario ubicado en el departamento Quiché en Guatemala puede contar con un total de 3,5 ha bajo derechos de tenencia tradicional; de los cuales alrededor de 1,5 ha se dedican al cultivo de maíz y otras 0,75 ha se dedican al cultivo del frijol. Es posible obtener una segunda cosecha poco productiva, en parte de la finca, dependiendo del tipo de suelo y su grado de pendiente. El café, principal cultivo comercial, ocupa menos de 0,5 ha, mientras que árboles frutales y vegetales para autoconsumo y posiblemente para venta local abarcan 0,5 ha adicionales. La casa ocupa el resto del espacio. Si la finca cuenta con los medios económicos, o recibe remesas externas, la familia puede tener una vaca lechera que se emplea también como fuerza de tracción, además de algunas gallinas. El hogar agropecuario bien puede tener una mujer indígena como jefa de hogar, especialmente en lugares en donde se ha presentado algún tipo de conflicto armado o que se ha visto afectado por un importante flujo de migración externa. Cuando hay un hombre como jefe de hogar, por lo general estará ausente de manera estacional para obtener ingresos provenientes del trabajo asalariado en la costa. El uso de insumos es limitado (aunque usualmente se emplean para la producción de café) y no hay acceso a créditos formales, a pesar de que los compradores itinerantes pueden facilitar financiamiento a sus clientes regulares. Puede existir una escuela primaria, pero no existen vías de acceso permanente a la comunidad. |
Los rendimientos del sistema tienden a ser bajos. El rendimiento promedio del maíz es por lo general 1-2 t/ha39; a diferencia del promedio de rendimiento registrado para el estado de Sinaloa, en donde el riego es generalizado y alcanza los 6 t/ha. De manera similar el rendimiento promedio de frijol (0,6 - 0,9 t/ha) es menor que el promedio nacional de México que alcanzan rendimientos mayores a 1 t/ha40. A pesar de los bajos rendimientos, los productores indígenas en pequeña escala hacen una contribución importante a la producción nacional de estos productos. En 1999, más del 50 por ciento del área sembrada con maíz en México se encontraba dentro de los límites del sistema. En total, alrededor de 6-7 m de ha de maíz se cosechan anualmente en el sistema41. La importancia del sistema es aún mayor para el cultivo del café, que requiere altitudes mayores a 500 metros para alcanzar un desarrollo y fructificación adecuados. La mayor parte de la producción regional de café proviene del área mesoamericana del sistema. No obstante, las grandes fincas cafetaleras aportan un gran porcentaje a este total.
Una de las características del sistema es la pobreza generalizada; los departamentos guatemaltecos de Huehuetenango y Quiché alcanzan niveles de pobreza extrema de hasta 80%. El IICA estimó en 1991 un promedio regional del 60%42 de pobreza. La malnutrición también es generalizada, especialmente en el período previo a la cosecha. Los retornos por unidad de tierra tienden a ser mayores, pero la densidad poblacional es también mucho más altas y el área predial es mucho menor donde se produce café. La inseguridad alimentaria se ve exacerbada por la significativa variabilidad anual de los precios del café.
La presencia de infraestructura pública es escasa o inexistente lejos de los centros administrativos locales, especialmente en aquellas áreas en donde se ha dado un prolongado conflicto armado, en las últimas décadas (Chiapas en México, Guatemala, El Salvador y Nicaragua); además, muchas comunidades indígenas están a varias horas de la carretera más cercana. Así también, la disponibilidad de servicios de educación, salud y otros es mínima. Una respuesta a esto es la existencia de un alto grado de cohesión social en las comunidades indígenas, lo que permite la movilización comunitaria para una amplia gama de tareas. También es común la existencia de áreas forestales bajo la supervisión de la comunidad, pero estas tienden a ser bastantes fragmentadas.
La fragmentación predial que se ha debido a factores de herencia y otras causas ha incrementado el número de predios y ha disminuido el área predial promedio del sistema en las últimas décadas. El número de fincas dedicadas a la producción de maíz en Guatemala aumentó más de la mitad en el período de 1964 a 1996 de 321 000 a 667 000 predios (sin embargo, no todos se incluyen en el sistema)43. Esta tendencia es aún más rápida que el incremento de la tasa de población. A pesar de que las tasas de urbanización también están en aumento, las proyecciones indican que no tendrá lugar un descenso significativo de la población rural en México y América Central durante los próximos 30 años. Esto sugiere que la presión de acceso a la tierra -una de las causas subyacente de muchos de los conflictos civiles de la región en los últimos 20 años- se mantendrá.
Dado el mínimo porcentaje de tierras disponibles sin cultivar, es muy probable que las tendencias actuales se mantengan: (i) explotación de laderas cada vez más escarpadas; (ii) intensificación de sistemas de producción tradicional; y (iii) diversificación de la producción. La expansión hacia las laderas escarpadas generará únicamente ganancias a corto plazo, ya que la estructura del suelo es difícil de mantener y la erosión aumentará. A esto se suma la creencia de que la creciente variabilidad climática, que provoca lluvias torrenciales e inundaciones, es responsable de causar daños mayores a muchas áreas degradadas y es muy probable que esta tendencia se intensifique.
Las relaciones positivas existentes entre la densidad poblacional y los niveles rendimiento en América Central44 sugieren que los rendimientos tanto de maíz como del frijol aumentarán con el tiempo, posiblemente en un 50-100%. No obstante, una tendencia a la baja de los precios en finca para los granos básicos, probablemente aumentará la presión en los agricultores dedicados a la producción de semisubsistencia. Los precios internacionales con tendencia a la baja, que se proyecta descenderán incluso más durante los próximos 10 años45 y la liberalización han deteriorado el grado de protección con la que los productores nacionales contaban anteriormente. A pesar de que en el futuro en los países industrializados pueden darse importantes logros en cuanto al rendimiento del maíz, la dependencia de los agricultores en semillas de producción en finca, sumada a las limitaciones generalizadas del suelo, muy probablemente limitarán los beneficios que los agricultores del sistema puedan alcanzar.
Un incremento en la diversificación puede ofrecer algún tipo de compensación. Las poblaciones urbanas nacionales con mayores ingresos generarán demanda por productos de mayor valor y las tecnologías mejoradas de manejo de poscosecha continuarán expandiendo los mercados de productos especializados en los países industrializados. Muchos de estos productos requieren de mano de obra intensiva y pueden adaptarse bien a la mano de obra familiar. La diversificación de la producción hortícola y frutícola se ha dado ya en áreas peri-urbanas y otras áreas favorables en todo el sistema mesoamericano; es muy posible que este tipo de producción se acelere durante los próximos 30 años.
Se prevén cuatro rutas principales de desarrollo para los pequeños agricultores del sistema Mesoamericano. En primer lugar, aquellos que cuenten con una dotación de recursos (incluyendo acceso al riego), localización y capital humano favorables, probablemente surgirán de la pobreza como proveedores de productos especializados destinados a la exportación, a pesar del área reducida de sus predios (ver Cuadro 7.8)
Otros casos de diversificación hacia la producción intensiva de frutas y hortalizas incluyen el cultivo de cebolla dulce en Nicaragua y chili en Belice. Se continuará produciendo maíz y frijol únicamente para el autoconsumo, pero posiblemente con rendimientos superiores. Puesto que este grupo contará con los recursos para adoptar nuevas tecnologías. No obstante, no se considera que esta estrategia constituya una opción viable, sino para un porcentaje muy reducido de los pequeños productores del sistema mesoamericano, tal vez 15% o menos.
En segundo lugar, un porcentaje más elevado de pequeños productores probablemente continuará dependiendo de la finca para obtener su sustento básico; sin embargo, dependerá cada vez más del empleo extra-predial como un medio de obtener los ingresos requeridos para financiar los gastos básicos del hogar agropecuario (medicina, educación, vestido, etc.). Este ingreso puede también financiar un mayor uso de insumos, lo que incrementará los rendimientos. El incremento de la producción orientada a la exportación por parte de los agricultores comerciales y pequeños productores creará oportunidades de empleo, tanto en el sector agroempresarial como en el sector de servicios. La expansión del turismo también puede contribuir a la generación de empleo.
Una tercera posibilidad consistirá en el abandono de la agricultura por parte de las familias y la migración hacia centros urbanos. Es probable que durante las próximas tres décadas esta estrategia de abandono será empleada por un porcentaje considerable de la población rural y alcanzará incluso un 20-25% para áreas como el Salvador en donde la densidad poblacional es alta.
Cuadro 7.8 Apoyo del Sector privado para la Diversificación de los Pequeños Productores46 El papel principal del sector privado en apoyar la diversificación y la generación de ingresos entre los pequeños productores indígenas en las tierras altas de Guatemala demuestra el potencial existente para una cooperación efectiva entre el sector privado y agricultores tradicionales. A pesar de que la arveja china y el brocoli fueron introducidos por primera vez por agroempresas a inicios de la década de 1970. En un período de 10 años la producción de estos rubros básicos perecibles se habían focalizado por entero en el sector de los pequeños productores. A pesar de la ausencia casi total de apoyo externo, ya en 1996 estos cultivos se expandieron para proveer de sustento a más de 21 000 familias indígenas, al generar un estimado de US$33 m en ingreso anual neto adicional, equivalente a US$1 500/familia. Se estima que más de 2 500 puestos de trabajo adicionales fueron generados con relación a las actividades de poscosecha y comercialización. La expansión continúa a medida que nuevos productos no tradicionales como la frambuesa adquieren importancia. Debido a los altos requerimientos de mano de obra y la necesidad de contar con un manejo intensivo, el área cultivada promedio se ubica en apenas 0,24 ha/familia, lo que asegura que los beneficios se distribuyan de manera equitativa y demuestra que los pequeños productores pueden alcanzar una ventaja competitiva para este tipo de producto. Se ha argumentado que la rápida expansión de la producción de los pequeños productores y el alto porcentaje del precio final, que beneficia a los productores (47%), es un resultado directo del mercado competitivo creado por las innumerables empresas de comercialización a pequeña y mediana escala que se desempeñan en el área no tradicional. El éxito de estas empresas a su vez se debe a políticas gubernamentales adecuadas y en particular, a una organización de apoyo empresarial dinámica (GEXPRONT). Esto contribuyó de manera significativa a reducir las barreras de entrada que limitaban el ingreso de las pequeñas empresas, lo que resolvió los principales cuellos de botella de la comercialización y, más recientemente, ha mediado el apoyo del sector privado a productores en cuanto a investigación y extensión aplicadas. Estos resultados sugieren que el apoyo al sector privado, de conducir al establecimiento de mercados más abiertos y a mejorar la eficiencia de las operaciones, puede ser una estrategia efectiva de apoyo a la diversificación entre los pequeños productores. |
La cuarta posibilidad incluye aquellos que no se benefician de los nuevos avances y que no migran en busca de trabajo. Este grupo será responsable en gran medida de la extensión de la frontera agrícola a áreas de pendiente muy pronunciada, para incrementar la producción, lo que representará un severo riesgo de pérdida tanto ambiental como humana, debido a las inundaciones y deslaves. La producción agrícola aportará cada vez menos ingresos reales, puesto que los retornos relativos disminuirán. Además, debido a los pocos recursos para comprar insumos, los rendimientos se estancarán y probablemente disminuirán. Muy posiblemente, la pobreza se acentuará de manera dramática en este grupo. Desgraciadamente, este grupo será el más numeroso y puede representar a más de la mitad de la población en algunas áreas.
Es posible que a lo largo del sistema Maíz-Frijol, la infraestructura pública y los servicios continúen mejorando, especialmente a consecuencia de la expansión significativa de programas de inversión rural posconflicto en países como Nicaragua, El Salvador y Guatemala. La participación del sector privado y la sociedad civil en área rurales, se prevé incrementará en importancia.
El sistema se caracteriza por una pobreza generalizada y muchas veces extrema. No obstante, el enfoque en el aumento del rendimiento de los productos tradicionales tendrían como consecuencia una mitigación parcial de la pobreza, en el mejor de los casos. El problema que enfrentan los productores no es la falta de productos alimenticios, sino la necesidad de ingresos en efectivo mayores, que permitan cubrir las necesidades familiares. Donde no existen fuentes alternativas de dinero en efectivo se ven forzados a vender la producción, que de otra manera serviría para el autoconsumo, como resultado de esto se ven afectados por malnutrición secundaria.
Para aquellos productores que ocupan tierras de pendiente degradadas o frágiles y que no están en la dispuestos utilizar esta tierra para cobertura forestal, la prioridad debe ser promover patrones más sostenibles de producción, que se puedan adoptar fácilmente con pocos recursos y que produzcan beneficios inmediatos y factibles, ya sea en cuanto a la producción o al empleo de mano de obra. Las intervenciones específicas incluyen: (i) la producción permanente de cultivos de alto valor comercial; (ii) reducción de la labranza; (iii) mayor densidad de siembra; (iv) cultivo en contornos; (v) variedades mejoradas, (vi) barreras vivas; (vii) cultivos intercalados; (viii) cobertura forestal dispersa; (ix) mulching. Los beneficios de estas tecnologías y la factibilidad de su adopción han sido ampliamente demostrados por una serie de proyectos innovadores que se han llevado a cabo en el sistema. Sin embargo, a pesar de que tales prácticas pueden conducir tanto a un incremento de los rendimientos, como a un manejo más sostenible de los recursos naturales, tendrán un impacto limitado en los crecientes ingresos familiares, a menos que se integren en programas de diversificación y comercialización, éstas alternativas se deben considerar únicamente como parte de la solución.
La diversificación ofrece los mayores beneficios potenciales, sin embargo, incluso aquellos que estén en capacidad de adoptar la transición, requerirán de apoyo. El sector privado está mejor dotado para proveer esta asistencia, puesto que los empresarios comprenden más claramente las necesidades y demandas del mercado. No obstante, el gobierno continúa teniendo un papel decisivo, al asegurar que el entorno comercial sea apropiado para la interacción de pequeños productores-sector privado. Medidas importantes incluyen: (i) asegurar la existencia de un entorno competitivo para las empresas, con barreras reducidas de entrada y mecanismos de control sobre los poderes monopólicos; (ii) promover la asociación de agricultores y agrupaciones de pequeñas empresas que puedan constituirse en canales efectivos para el financiamiento, la provisión de asistencia técnica y la capacitación en gestión administrativa; (iii) incrementar la participación de los productores y comercializadores en la creación de políticas y en la negociación y monitoreo de los acuerdos de comercio. El desarrollo de mercados de tierra podría acelerar la transición al permitir a los productores adquirir la tierra de vecinos menos exitosos y de las tierras centrales de un sector agrícola comercial de producción familiar.
El empleo extra-predial y otras formas de empleo rural pueden dar inicio a una espiral ascendente de puestos de trabajo, inversión de las ganancias y al incremento de la demanda de bienes y servicios entre aquellos que no estén en capacidad de diversificar la producción. La inversión por parte de agroindustrias a mediana y gran escala, las plantas de embalaje y el turismo se pueden promover al ofrecer incentivos no financieros. Estos podrían incluir. (i) provisión de infraestructura público en zonas en donde las empresas estén en proceso de establecer sus actividades; (ii) apoyo en la extensión y organización dirigido a los proveedores de los contratos; (iii) capacitación al personal de la compañía; y (iv) apoyo en la facilitación de trámites para la compra de tierra, impuestos locales, etc., con las municipalidades.
La reducción de la pobreza rural entre los pobladores que no estén en capacidad de diversificar la producción o de obtener empleo extra-predial debe enfocarse en facilitar los flujos migratorios externos. La evidencia empírica sugiere que los segmentos más pobres de la población no migran, como sucede con muchos de los habitantes rurales que cuentan con mayores recursos, puesto que carecen de los recursos necesarios para hacerlo47. Una estrategia apropiada sería abordar este problema desde dos frentes -proveer recursos necesarios para la migración y tratar de aumentar las probabilidades de inserción exitosa en el lugar de destino. El capital inicial para lo migrantes podría proveerse mediante: (i) pagos por la transferencias de los derechos de tenencia tradicional a los grupos interesados en la conservación y protección de la biodiversidad, para sacar la tierra submarginal de circulación; y (ii) financiar la compra de los derechos de la tierra a los productores más exitosos. La alfabetización y capacitación vocacional son también importantes para las familias dispuestas a migrar, a fin de dotarlas con habilidades básicas que les permitan encontrar empleo en sus lugares de destino.
El sistema Mixto de tierras Altas (Andes Centrales) se extiende sobre 121 m de ha, y cubre las regiones de Cajamarca (en la zona septentrional del Perú), Bolivia, el norte de Chile, Antofagasta y hasta el noreste de Argentina (ver Cuadro 7.9). Se estima que un 40% del territorio de Perú y Bolivia se encuentra dentro de los límites del sistema, así como una pequeña parte del territorio de Chile y Argentina. Al norte del sistema, una serie de cordilleras atravesadas por valles longitudinales, conforman la sierra del Perú. Más al sur, en la latitud 14° Sur, los Andes se bifurcan en dos cordilleras principales que encierran la meseta o altiplano del Perú, Bolivia, el norte de Chile y Argentina. Esta extensa área, sin árboles, se compone de una meseta no seccionada que se eleva por sobre los 3 500 metros y se caracteriza por presentar un drenaje interno. Ciertas tierras agrícolas alcanzan los 4 500 metros48. Las precipitaciones se presentan durante una única estación húmeda, de duración variable y fluctúan desde los 150 mm, en la cordillera occidental, hasta 1 000 mm anuales en la cordillera oriental. Si bien los tipos de suelo, así como su capacidad para la producción agrícola son extremadamente diversas, su fertilidad es por lo general baja. El suelo del sistema está afectado por una severa erosión.
Cuadro 7.9 Características Principales del Sistema de Producción Agropecuaria Mixto de Tierras Altas (Andes Centrales) | |
Población total (m) |
16 |
Población agrícola (m) |
7 |