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CAPÍTULO 6: PRODUCCIÓN VEGETAL


6.1 Generalidades

6.1.1 El uso de invernaderos

El uso de los invernaderos varía tan ampliamente de un país mediterráneo a otro que no es posible ofrecer un prototipo de cultivo que sea representativo de toda la Cuenca Mediterránea. Entre las razones de esa diversidad podemos mencionar:

- Las características del clima local. Los tipos de plantas que se cultivan están adaptados, como es lógico, a las condiciones climáticas locales. Así, por ejemplo, en zonas de invierno frío, de insolación escasa, se cultiva la lechuga, mientras que en regiones de elevada insolación invernal, con temperatura más alta, es posible el cultivo de especies más exigentes, como el tomate. Asimismo, las condiciones climáticas del verano influyen sobre la elección de los cultivos a realizar, llagándose incluso a preferir no cultivar los invernaderos durante los meses más calurosos, en aquellas regiones en las que las altas temperaturas son limitantes. En estos casos se usan láminas de polietileno de corta duración que cubren el invernadero desde Octubre (otoño) hasta Mayo (primavera) (véase 6.1.3.).

- Las condiciones económicas locales, que en mayor o menor medida están asociadas al clima correspondiente. Algunos países practican el cultivo precoz en invierno de plantas exigentes en luz y temperatura, como el tomate, aún cuando su cultivo en invernadero frío comporte el riesgo de temperaturas bajas próximas o incluso inferiores al umbral fisiológico aceptable. Este riesgo está compensado por la ventaja de enviar la producción al mercado europeo comunitario.

- Los factores sociológicos del país. En algunos países es casi inexistente la demanda local de productos menos exigentes en calor y que podrían ser cultivados con facilidad en invierno, bajo cubiertas frías, tales como lechugas, apios, bajo túneles de semiforzado.

De manera un tanto simple, se puede decir que algunos condicionantes económicos actúan distorsionando de modo notable la distribución de los productos, que depende del calendario climático. Incluso aún cuando el mercado local, sea capaz de absorber cantidades importantes de hortalizas producidas durante el invierno bajo protección, los productores o sus asesores, prefieren orientarse hacia la exportación, como fuente de divisas fuertes, en lugar de hacerlo hacia la diversificación y el suministro del mercado local.

6.1.2 Gama de productos cultivables bajo protección

El número de cultivos susceptibles de realizarse bajo invernadero en la cuenca mediterránea, es relativamente reducido. El primero en importancia, el tomate, que es a su vez la hortaliza de mayor significación económica en el mundo. Después, a gran distancia y en orden decreciente, vienen el pimiento, el melón y posiblemente el calabacín y posteriormente, la berenjena, el pepino y la sandía. Finalmente considerando el conjunto de la región mediterránea, aparecen la fresa, la lechuga y la judía. No debe olvidarse que algunas de estas hortalizas se cultivan en invierno y con éxito en túneles de semiforzado.

Se impone por lo tanto la necesidad imperiosa de que los países mediterráneos diversifiquen sus cultivos protegidos. En primer lugar porque ello mejorará la dieta de los consumidores locales y también porque ello contribuirá a aumentar la rentabilidad de las inversiones efectuadas. Sin embargo esta diversificación no parece sencilla ni evidente. Aparte de las citadas, hay pocas hortalizas de uso generalizado, que exijan condiciones climáticas más favorables de las que ocurren al aire libre en invierno, en el mundo mediterráneo. Además los cambios en los hábitos alimenticios son lentos y necesitan de campañas publicitarias y de promoción importantes.

Una alternativa interesante para conseguir la diversificación, puede ser el introducir las plantas ornamentales dentro del programa de cultivos. Se pueden considerar dos opciones:

- La producción de plantas "terminadas", para la exportación;

- El cultivo en clima más suave de plantas o partes de ellas, que pudieran ser exportadas a zonas más frías, en forma de esquejes y plántulas enraizados o no.

Este es el motivo por el que, en las páginas que siguen, se explica el cultivo de diversas plantas ornamentales, aún cuando dichas especies no se cultivan en la mayor parte del mediterráneo durante el invierno.

Finalmente, otra posibilidad a no despreciar es la producción invernal de frutos que se obtienen normalmente en verano, como la uva de mesa, o también, si resulta interesante económicamente, la producción durante todo el año de frutos tropicales, que no se importan en grandes cantidades en los países mediterráneos y pueden por lo tanto destinarse al consumo local (bananas, etc.).

6.1.3 Cultivares empleados

Junto a las especies y variedades de origen local, la mayor parte de los países mediterráneos producen bajo cubierto cultivares similares, que pertenecen a grandes grupos que podrían calificarse de "internacionales", aún cuando su destino no sea necesariamente el mercado de exportación clásico, para el que trabajan los productores mediterráneos.

Si observamos detenidamente un inventario de los principales cultivares de hortalizas, plantas ornamentales y frutos cultivados bajo protección en cada región mediterránea, veremos que la elección de estos cultivares no responde exclusivamente a exigencias o aptitudes de tipo ecoclimático. Las verdaderas razones por las que un país o región escoge un cultivar, se deben más bien a sus posibilidades de éxito en el mercado de exportación junto con su aptitud para crecer y fructificar en las condiciones climáticas locales, así como a los gustos locales que a veces pueden dar prioridad al aspecto externo del producto, más que a su sabor, su valor nutritivo o el éxito comercial que alcanza. Estos criterios locales son los que orientan la elección final en algunos casos.

Por lo tanto, la elección de uno entre los muchos cultivares internacionales disponibles, depende de razones más subjetivas que objetivas y ello convierte en utópico cualquier intento de descripción de características de los cultivares más extendidos en el área mediterránea, así como el pretender proporcionar a los agricultores mediante el presente trabajo, una guía para facilitarles la elección.

Esa importancia del gusto local, se demuestra en muchos de estos países por el hecho de que los investigadores han abordado trabajos de cruzamiento de cultivares internacionales con ciertas variedades apreciadas localmente. No podemos intentar realizar un juicio objetivo sobre esos nuevos cultivares obtenidos, ya que aunque algunos de ellos han resultado realmente valiosos, con frecuencia no está objetivamente clara la superioridad de la nueva variedad frente al cultivar internacional del que procede. Resumiendo, lo que puede suceder es que los agricultores los prefieran debido a su origen y no por sus ventajas organolépticas, ecoclimáticas o económicas.

Esta misma preferencia señalada sobre la adaptación local de un cultivar internacional también se da en los propios tipos de invernaderos. Como se ha señalado en el párrafo 3.1.1. tampoco se pueden establecer conclusiones concretas sobre las causas fundamentales que inducen el tipo de invernadero que se utiliza en una región o país en particular, pero la tradición ejerce, en el fondo, una influencia determinante.

Dicho de otra forma, no es posible establecer en este libro una relación clara y simple entre los cultivares o los tipos de invernaderos más utilizados en una región y las características propias del clima de esa zona, ya que es el factor humano, de carácter totalmente subjetivo, el que ejerce una influencia más poderosa, que prevalece sobre los factores técnicos y científicos, que se consideran de tipo objetivo por ser susceptibles de comprensión y codificación.

Como ya se ha hecho en el caso de los invernaderos, se va a aportar una lista de las principales variedades cultivadas en cada país. No obstante se debe aclarar que se trata de un estudio meramente cualitativo, en el que no se mencionan las superficies que ocupa cada variedad y que debe considerarse como un de intercambio de información que colabore a mejorar la producción bajo invernadero.

También hay que destacar la existencia de "modas", ya que cuando un cultivar ha dado buenos resultados en algunos países, progresivamente va invadiendo los mercados vecinos. Este proceso es lento, lo que justifica el hecho de que un cultivar determinado vaya desapareciendo en su lugar de origen, mientras que gradualmente va ganando terreno en otras regiones del Mediterráneo. Estos ciclos de aparición y desaparición de cultivares en distintas regiones se van escalonando en el tiempo siguiendo curvas similares.

Finalmente, es una realidad el que ante el agravamiento de los problemas patológicos ocurridos durante los últimos años, es una característica cada vez más decisiva en la elección de un cultivar por el horticultor, su capacidad de resistencia a las enfermedades de mayor riesgo, lo que lleva consigo al abandono forzado y progresivo de los cultivares preferidos localmente.

A. En las páginas siguientes se va a tratar ampliamente sobre los cultivos de las hortalizas más extendidas, que por otra parte son las de mayor importancia económica (tomate, pimiento etc.), también, aunque con brevedad, se describirá las características de otros cultivos hortícolas menos cultivados en la zona mediterránea y en el resto del mundo.

Asimismo se ha intentado hablar de los principales problemas del cultivo de plantas ornamentales, que ocupan sobre todo la parte septentrional de la región mediterránea, aun cuando podrían tener cabida en otras zonas.

Por último se dedica breve atención a los cultivos frutícolas que por distintas causas pueden interesar a los cultivadores mediterráneos.

B. En este libro se presentan varios problemas que merecen un cuidadoso desarrollo:

1. El uso de los invernaderos en verano es uno de ellos y ya se ha tratado con anterioridad. En algunos países mediterráneos los invernaderos se pueden utilizar en verano mediante una buena aireación y/o humidificación, mientras que por el contrario en las zonas más áridas se necesitarían técnicas muy complejas que no parecen ser rentables. Cada situación debe ser considerada de modo individual, recordando que no siempre es viable la transferencia de técnicas desarrolladas en el norte a las zonas del sur; sirve como ejemplo el uso de plástico de larga duración, que en las zonas de verano demasiado cálido lleva consigo la degradación progresiva del plástico que tiene contacto con la estructura, o precisa la aplicación de tecnología avanzada, tal como los sistemas de enfriamiento que conllevan grandes inversiones poco o nada rentables frente al cultivo al aire libre en plena temporada.

Es necesario realizar estudios económicos serios para que el horticultor disponga de datos básicos con los que tomar sus decisiones en un sentido u otro sobre:

- Usar cubiertas de un año de duración, cultivando la tierra en verano sin protección de plástico, con cultivos tempranos de final de ciclo, o cultivos tardíos o de otoño de comienzo de ciclo.

- Hacer inversiones con el propósito de alargar los cultivos de primavera a lo largo del verano.

- O por último, mantener el plástico en la estructura y no cultivar durante los meses más calurosos.

Cada caso precisa de una respuesta específica, pero el problema en conjunto requiere una atención especial, ya que puede condicionar la política de producción a nivel regional e incluso nacional. Por lo tanto no se pueden hacer afirmaciones "ex cathedra".

2. El Comité de Redacción del presente trabajo, no ha considerado útil agrupar los problemas relacionados con los semilleros y viveros en un capítulo aparte, por considerarlos muy específicos y cualquier análisis sistemático necesitaría apoyarse en numerosos ejemplos prácticos. El lector no debe por lo tanto deducir que el tema de los semilleros y viveros no es importante en la cuenca mediterránea, sino que por el contrario, en este campo se puede conseguir un conjunto de mejoras de la máxima importancia. Se ha considerado más conveniente el mencionar en la presentación de cada tipo de cultivo todas sus particularidades, como son las necesidades específicas, técnicas de cultivo y período de producción. Los únicos temas que se tratan en común son los sustratos utilizados y la preparación de las plantitas en dados o en pequeñas macetas, de modo preferible a la plantación directa al suelo con la raíz desnuda. A pesar de que haya acuerdo en lo anterior, el problema necesita soluciones locales como por ejemplo el encontrar la materia orgánica necesaria o la manera de hacer una buena mezcla con materiales de origen local. Estos problemas son tratados en el epígrafe 5.1. Además la FAO ha preparado un documento dedicado a los cultivos hortícolas sin suelo, donde la mayor parte de estos temas son ampliamente tratados.

6.2 Principales plantas pultivadas

6.2.1 Hortalizas

6.2.1.1 Tomate (lycopersicum esculentum Mill.)

A. Descripción general

El tomate es una planta herbácea durante sus fases tempranas, ya que en los últimos estadios de crecimiento el tallo se hace algo leñoso. No obstante el cultivo necesita tutores porque la zona del cuello es muy débil. Solamente las plantas enanas o de tipo miniatura (gen "d", enana, o "dm" miniatura) pueden cultivarse sin tutor.

A.1 Sistema radicular

La raíz de las plantas jóvenes de tomate es pivotante, pero más tarde la ramificación es tan importante que es difícil distinguir la raíz principal de las secundarias. El sistema radicular del tomate puede llegar a una profundidad de más de 1.25 m, pero la mayoría de las raíces se sitúan en la capa superior del suelo (más del 70% en la zona de 0 hasta 20 cm y hasta el 95% en la zona de 0 hasta 50 cm de profundidad). En general las variedades de crecimiento determinado tienen un sistema radicular más pequeño y superficial; también las plantas procedentes de siembra directa tienen una raíz principal más importante y un sistema radicular más profundo que las plantas trasplantadas. Los suelos ligeros y arenosos favorecen el desarrollo de raíces profundas.

A.2 Crecimiento de la planta

La planta del tomate se caracteriza por su crecimiento simpodial. Como norma, cuando se ha desarrollado 5-8 hojas aparece un racimo floral terminal en el tallo principal (fig. 91a). La temperatura elevada y la iluminación débil y en especial la asociación de ambas condiciones, hacen que se retrase la aparición de este primer racimo floral. El tallo principal de prolonga en el brote lateral más vigoroso que nace de la axila de la hoja que está justo debajo del racimo (fig. 91 b). Por fototropismo este brote crece hacia arriba, desviando hacia un lado la parte superior del tallo principal y dando la impresión de que el racimo terminal está ladeado (fig. 91c). este brote axilar termina igualmente en un racimo floral que aparece normalmente después del desarrollo de 3 hojas, aunque a veces aparece tras sólo 1 ó 2 hojas (fig.91 d). El crecimiento se prolonga nuevamente a través del brote lateral más vigoroso, siendo los laterales inferiores más débiles.

Fig. 91. Diversos tipos de crecimiento en el tomate.

Cuando el número de hojas entre dos racimos florales consecutivos es solamente de una o dos, la planta es menos vigorosa y bajo ciertas condiciones de crecimiento se agota y detiene su desarrollo. En esta circunstancia se habla de "crecimiento determinado" (gen "sp"), en contraposición al "crecimiento indeterminado "que caracteriza el tipo de planta con crecimiento normal (gen "sp+").

Las condiciones del Mediterráneo permiten el cultivo en invernadero de estos dos tipos indistintamente.

El tipo "indeterminado" se caracteriza invariablemente por la presencia de simpodios de tres hojas y siempre que las condiciones de crecimiento y el estado sanitario lo permitan, puede crecer durante un largo período de tiempo, produciendo numerosos racimos (fig. 91 e).

El tipo "determinado" no se cultiva con tanta frecuencia en invierno.

Ciertas variedades conocidas con el nombre de "semideterminadas" tienen simpodios de 3 ó 2 hojas y en casos muy contados una sola hoja y por ello resultan menos sensibles a la determinación del crecimiento, lo que las hace más adecuadas al cultivo en invernadero (fig. 91f). El verdadero tipo de crecimiento determinado tiene 1 ó 2 hojas por simpodio y es más conveniente para cultivos destinados a la industria, pues permite la recolección de una sola vez (fig. 91g).

El crecimiento puede ser reducido o incluso determinado en cualquier momento del desarrollo a causa sobre todo de temperaturas frías, días cortos, falta de humedad, estrés hídrico, salinidad. Esto puede sobrevenir muy tempranamente, después de tres o cuatro racimos, incluso en variedades semideterminadas; mientras que en condiciones favorables estas mismas variedades pueden producir por lo menos diez racimos.

A.3 Hojas

La hoja es compuesta y posee un número impar de foliolos verdes, que depende de la variedad y de la posición de la hoja en la planta. Asimismo la forma, dimensión, estructura, espesor y color son factores que también dependen de la variedad. En general las hojas de variedades tardías son más gruesas y más obscuras aunque también influyen las condiciones de cultivo.

Cuando la planta es muy vigorosa ocurre que la hoja se repliega alrededor del raquís, mientras que el abullonado de las hojas jóvenes puede ser debido a un estrés hídrico o a los pinzamientos, sobre todo en el tipo determinado.

A.4 Flores

Por lo general se obtendrán frutos de buen tamaño, a partir de las flores de buena calidad, que se desarrollan en racimos de 5 a 12 flores. Dependiendo de las condiciones del medio, el número de flores puede ser muy pequeño con temperatura alta y baja luminosidad, o muy elevado con bajas temperaturas, mientras que con plantas vigorosas que crezcan en condiciones húmedas van a producir racimos con yemas foliares y flores con sépalos muy largos. En condiciones de baja temperatura algunas variedades son propensas a formar flores dobles que dan lugar a frutos acostillados o asurcados.

La fructificación está muy ligada a la cantidad y calidad de polen y también a la viabilidad de los óvulos. Por lo general el polen es más sensible a las bajas temperaturas que los óvulos, mientras que con temperaturas elevadas la viabilidad de los óvulos es asimismo muy reducida. Tanto las temperaturas bajas de menos de 13ºC, como las altas de más de 32ºC, intervienen en el sentido de reducir la cantidad de polen. Por otra parte también la calidad del polen se ve afectada por las bajas temperaturas, especialmente durante el período de microsporogénesis, que es cuando la flor se encuentra en estado de pequeño botón, aproximadamente dos semanas antes de la floración.

Las temperaturas bajas y la humedad relativa elevada dificultan la liberación del polen y en estas circunstancias se puede mejorar la polinización agitando los racimos con vibradores eléctricos.

Cuando el polen no es de buena calidad, las bajas temperaturas retrasan la germinación del polen y la fructificación de los óvulos; estos problemas no son graves cuando se cuenta con polen de buena calidad.

Es posible observar diferencias notables entre variedades en lo que respecta a la calidad y cantidad del polen. En general cuando la temperatura es baja, los híbridos F1 producen polen de mejor calidad y en mayor cantidad que las variedades clásicas (H63-5, H63-4, Lucy, Vemone y Luce). No obstante hay que destacar que algunos híbridos producen polen de menor calidad y en poca cantidad, como son Elcy, Carmelo, etc.

Las flores se componen de 6 sépalos verdes, 6 pétalos amarillos y 6 estambres verdes soldados en un cono que recubre el pistilo, de tal forma que en condiciones normales el tomate es autógamo. Con temperaturas elevadas el pistilo se alarga y puede atravesar el cono de los estambres, haciéndose entonces más probable la polinización cruzada.

A.5 Fructificación

El número de semillas que contiene el fruto y el volumen del mismo son proporcionales al número de óvulos fecundados ya que el desarrollo del fruto depende de la producción de auxinas, lo que a su vez guarda relación con la cantidad de semillas. Si se da la circunstancia de que la calidad y cantidad de polen son escasas y la viabilidad de los óvulos es deficiente, sobre todo cuando son bajas las temperaturas nocturnas, se puede recurrir a la pulverización de los racimos con fitorreguladores de auxinas sintéticas, para favorecer el desarrollo de frutos desprovistos de semillas o partenocárpicos. Los resultados obtenidos dependerán de las variedades, de las condiciones del medio ambiente, del tipo de fitorregulador y de la concentración de la solución empleada. Tanto la aplicación de concentraciones elevadas como el uso de productos agresivos en variedades sensibles, provocarán deformaciones y la aparición de frutos excesivamente acostillados, interiormente huecos, o de ápice apuntado o hueco.

La variedad Severianin es la que posee la disposición genética más interesante para el desarrollo natural del fruto partenocárpico y ésto se debe a que posee un mayor contenido de auxinas. Aparentemente los frutos pertenocárpicos se desarrollan mejor en primavera que en otoño y además resultan favorecidos por un ligero estrés hídrico; no obstante adquieren un tamaño inferior a los frutos normales.

A.6 El fruto

El fruto del tomate es una baya que presenta formas muy variadas, así como distintos tamaños y colores. En general, los tomates cultivados en invernadero son redondos, de tamaño mediano, con 2 a 5 lóculos y de color rojo.

El tamaño del fruto depende principalmente del número de óvulos fecundados, pero hay muchos otros factores que juegan un papel importante, como por ejemplo la nutrición, el riego, la temperatura y el número de lóculos. Con las variedades multiloculares se obtienen frutos grandes y acostillados cuando la planta tiene buen suministro de agua y nutrientes, aún cuando la temperatura sea relativamente baja. Las variedades biloculares, sometidas a estrés hídrico con temperaturas elevadas, producen frutos más pequeños y redondeados.

La calidad es un elemento comercial de gran importancia que se evalúa por un conjunto de factores tales como compacidad, color, sabor, resistencia al transporte, aptitud para el almacenaje, etc:

- La compacidad del fruto depende tanto del patrimonio genético como de las condiciones de cultivo. Las altas temperaturas en invernadero favorecen el reblandecimiento del fruto. Para obtener frutos duros la temperatura debe ser inferior a los 30ºC y además contar con un buen manejo del riego y una relación alta potasio/nitrógeno. Los frutos multiloculares son en general más compactos que los biloculares.

- La coloración del tomate debe ser lo más homogénea posible. Además del color rojo clásico que se debe al contenido de licopeno, existen otros como son el amarillo, el rosado, el carmesí y el rojo oscuro. Hay frutos que llegan a la maduración sin adquirir una coloración uniforme; el manchado o descolorido (blotchy ripening) es una coloración anómala que se caracteriza por la presencia de zonas verdes en la superficie del fruto maduro y de zonas pardas suberosas en la subepidermis y afecta por lo general a la producción de comienzo de la primavera y final del otoño. Este fenómeno parece estar relacionado con deficiencias de potasio y de boro, así como con falta de luz unida a temperaturas elevadas y también a una conductividad eléctrica del suelo o de la solución nutritiva demasiado baja. No obstante se ven grandes diferencias de comportamiento entre las variedades; Noria es muy sensible a este fenómeno, mientras que H63-5 y Vemone son más resistentes. Otra alteración del color consiste en la aparición de un cuello amarillo en el fruto maduro cuando las temperaturas son muy elevadas, por encima de las 25ºC, la fertilización de potasio es deficiente y el crecimiento vegetativo es débil por pinzamientos excesivos. Las variedades de color verde uniforme parecen menos sensibles al cuello amarillo que los tipos verdes, cuyo cuello es verde oscuro antes de la maduración del fruto.

- El sabor del fruto depende esencialmente del contenido en ácidos y azúcares. Unos y otros deben estar presentes en cantidades importantes, para asegurar que el fruto sea de buena calidad y tenga buen sabor.

El pH del fruto debe ser inferior a 4,4 y su contenido en azúcares totales debe ser superior a 4-4,5%. La acidez es inferior con temperaturas elevadas de 30 a 35ºC y produce frutos con menos sabor.

- La actividad de diferentes enzimas juega un papel fundamental en la conservación del tomate. Los frutos maduros se deterioran con rapidez cuando se almacenan a temperaturas superiores a 20ºC.

B. Variedades

B.1 Características deseables

Una variedad ideal de tomate debería responder a las siguientes características: crecimiento indeterminado, entrenudos cortos y buena aptitud para cuajar fruto o formación de frutos partenocárpicos (gen pat2) a baja temperatura. La planta debería producir racimos regulares de 6 a 8 flores y frutos de tamaño mediano del tipo 3 a 5 lóculos (80 a 120 g), de color uniformemente rojo, sabrosos, compactos, aptos para el almacenaje, resistentes al transporte. La variedad debería tener una maduración uniforme y ser resistente al asoleamiento y al agrietado.

Sería interesante el conseguir otro tipo que, presentando las mismas características, fuese de crecimiento semideterminado o determinado.

En la actualidad se dispone de una amplia gama de variedades resistentes a las enfermedades, de modo que la elección va a depender de las condiciones locales y de las necesidades del consumidor.

Se ofrece a continuación una lista de las resistencias genéticas a las enfermedades más frecuentes:

- Verticillium, (gen Ve), los híbridos pueden ser heterocigotos.

- Fusarium, (genes I e I-2), hay que emplear los híbridos homocigóticos ya que el polen aborta en los heterocigóticos, sobre todo con temperatura baja.

- Meloidogyne sp., (gen Mi), pueden darse deficiencias en la fecundación con este gen, por ello se aconseja recurrir a híbridos heterocigóticos.

- Virus del mosaico del tabaco (TMV), existen diferentes genes (Tm1, Tm2 y Tm22). El tipo genético que se usa con más frecuencia es el Tm2, Tm1/ ++, pero el tipo ideal debería ser el Tm22 Tm1/Tm2 Tm12.

- Cladosporium fulvum, la resistencia a este hongo es más para los cultivos del Centro y Norte de Europa y en alguna medida también para las regiones del norte del área mediterránea. Se distinguen en la actualidad 24 genes de resistencia representados por Cf-1 a Cf-24, que tienen grados distintos de eficacia. Los genes más utilizados en los cultivares comerciales son Cf-1, Cf-2, Cf-5 y Cf-9, pero incluso en variedades con los cuatro genes de resistencia ha habido problemas con razas del hongo. En las regiones mediterráneas de invierno suave, el empleo de cultivares con esta resistencia, en algunos incluso con tres genes, es superfluo y podría ser contraproducente por el riesgo a seleccionar razas más agresivas del hongo.

- Stemphylium vesicarium (gen Sm), tiene un especial interés sobre todo en las regiones del sur del mediterráneo.

- Pyrenochaeta y Phytophthora, hay muy pocas variedades resistentes. La resistencia a Pyrenochaeta (raíces leñosas o corchosas) (gen Py 1), va asociada con peor aspecto del fruto. Hay cultivares de tomate parcialmente resistentes a Phytophthora, que con un desarrollo lento de la enfermedad retrasan algunos días la destrucción del follaje. Esto puede ser útil para adoptar medidas curativas en el caso de un ataque débil, pero no en el caso de una epidemia.

- Otras enfermedades; en la actualidad los investigadores trabajan para crear nuevas resistencias e introducirlas en las variedades cultivadas; por ejemplo Clavibacter michiganensis, Pseudomonas tomato, Virus del Mosaico del pepino y Trialeurodes vaporariorum.

B.2 Híbridos más difundidos

El uso de híbridos F1 resulta muy interesante en cultivo protegido, ya que permiten por una parte producciones más tempranas y abundantes y por otra parte facilitan la introducción bastante rápida de resistencias a distintas enfermedades, dado que los genes más importantes son de tipo dominante.

En zonas afectadas por enfermedades del suelo son populares las variedades "Noria" y "Elcy", ambas VF2N, para la producción de frutos medianos; mientras que en las zonas donde el problema es la salinidad se cultiva más el híbrido "Carmelo" que es de mayor tamaño.

Los productores que tratan los racimos con fitorreguladores aprecian sobre todo "Vemone" (Tm) y Amphora" (VFC5Tm), debido a que sus frutos son menos susceptibles a las deformaciones.

En otras regiones se prefiere "Daniela", Arletta", "Royesta", "Tenor", "Cobra", etc.

En lo que respecta a los tipos de crecimiento determinado, se cultiva mucho "Luca", "Quatuor", "Balca", y sobre todo "Prisca".

C. Técnicas de cultivo

C.1 Ciclo de cultivo

El tomate se cultiva tanto en ciclo corto como largo. El cultivo de ciclo corto se utiliza para cultivo secundario en el otoño y como cosecha principal al principio de la primavera. Aunque no exclusivamente, se encuentra sobre todo este ciclo en las regiones meridionales del Mediterráneo.

El cultivo de ciclo largo se utiliza principalmente en las producciones de invierno a primavera en las regiones meridionales y en las cosechas de primavera a verano de las regiones del norte del Mediterráneo. Tanto las variedades semideterminadas como las determinadas son adecuadas para los cultivos de ciclo corto, pero no obstante hay que insistir en que son las variedades indeterminadas las más frecuentes en cultivo protegido, en toda el área mediterránea sea cual sea el ciclo de cultivo seguido.

C.2 Tipos de protecciones

Se emplean diferentes sistemas de protección para el cultivo de tomate como son, invernaderos, pequeños túneles de plástico, cortavientos y acolchado.

El acolchado y/o los cortavientos se reservan exclusivamente para las variedades cuya recolección se efectúa solamente en otoño u otoño/invierno, en especial en las regiones meridionales.

Los túneles pequeños se utilizan para las producciones de finales de la primavera en las zonas del sur, o las del comienzo del verano en el norte.

Los cultivos en invernadero constituyen el tipo clásico de cultivo protegido.

Las variedades de crecimiento determinado y semideterminado son las que responden mejor al cultivo en túneles pequeños, mientras que las variedades de crecimiento indeterminado son más adecuadas para los otros tipos de abrigo.

C.3 Sucesión de cultivos

En general, el tomate constituye el cultivo principal, pero puede ser utilizado como cultivo secundario.

Teniendo en cuenta que la mayor parte de los cultivos importantes bajo invernadero son de la familia de las solanáceas o de las cucurbitáceas y que ambas son sensibles a las mismas enfermedades del suelo, Fusariosis y Verticilosis, Nemátodos, Pyrenochaeta ("corky root"), enfermedades bacterianas, sería utópico suponer que un medio eficaz de lucha pueda ser la rotación. Por ello los horticultores deben recurrir a otras técnicas de prevención y control sanitario, como el uso de variedades resistentes, la desinfección del suelo, la lucha biológica etc. El cultivo de hortalizas de otoño que pertenecen a otras familias, como por ejemplo lechuga, judía verde, etc., está más difundido en la zona norte del Mediterráneo.

En general los horticultores realizan rotaciones variables y en muchos casos tienen tendencia al monocultivo.

C.4 Semilleros

Normalmente las plántulas de tomate se crían en semilleros. No obstante en condiciones especiales como por ejemplo los suelos arenosos de regiones desérticas de Israel o el Sur de Túnez, los tomates son sembrados directamente, con 1 ó 2 semillas por golpe. Esta técnica proporciona cosechas más tempranas, de mayor rendimiento y desarrollo y asimismo con gran resistencia frente al estrés hídrico.

En muchos países del área mediterránea la producción de plantas en los semilleros se realiza en bloques o en macetas de diferentes diámetros, mientras que en algunas regiones de Africa del Norte se siembra 1 ó 2 gr/m2 de semilla y después se procede al repicado a raíz desnuda.

Incluso aunque el cultivo se haga en un suelo desinfectado, la producción en semillero propicia la contaminación por nemátodos.

Con densidades muy elevadas o plantaciones retrasadas se suele producir a menudo plantas ahiladas. En estos casos es preferible realizar el trasplante antes de las 4 hojas verdaderas.

La preferencia de uso de bloques o dados de sustrato prensado en lugar de macetas de plástico, de papel, o de turba, se debe a su menor costo y mayor facilidad de manipulación. Algunos países utilizan dimensiones relativamente pequeñas (4 cm en Marruecos) por la falta de materiales orgánicos en el mercado. No obstante, en otros países las macetas tienen un diámetro superior de 7 a 8 cm y casi siempre el sustrato es a base de turba.

La utilización de maceta de 8 cm de diámetro, permiten evitar el trasplante antes de la aparición del primer racimo, mientras que los bloques de 10-12 o de 12-14 cm permiten mantener la planta en el semillero hasta el desarrollo o incluso la floración del primer racimo, siempre y cuando la densidad de plantas no sea excesiva.

Parece más económico el retrasar el trasplante al invernadero frío y calentar los semilleros en los que se cultiva a una densidad alta de 20 a 40 plantas por m2, que calentar los invernaderos en los que las plantas están a una densidad normal.

C.5 La siembra directa

La siembra directa en bloques o macetas tiene la desventaja del encamado, que puede resultar un verdadero problema después del riego. Los mejores resultados se obtienen sembrando a densidades elevadas (3-10 gr/m2) en bandejas, realizando a continuación el repicado a macetas cuando aparezca la primera hoja.

Entre las técnicas más tradicionales que se han venido utilizando muy ampliamente y que en la actualidad se han abandonado, podemos mencionar:

- La vacunación o preinmunización contra el TMV, que hoy en día ya no vale la pena, pues se dispone de nuevas variedades resistentes, que producen cantidades suficientes de polen con temperatura baja.

- El injerto sobre portainjerto KVNF, que se usaba en casos de suelo infectado por Verticilosis o Fusariosis y que en la actualidad se combate igualmente mediante el uso de variedades resistentes. No obstante en el caso de Pyrenochaeta ("corky root") aún se utiliza el injerto, aunque ya están apareciendo variedades resistentes. En el caso de injertar variedades resistentes.

En el caso de injertar variedades resistentes al TMV, el propio portainjerto debe ser resistente también, con el fin de prevenir reacciones necróticas a alta temperatura. Asimismo está generalizada la termoterapia en la producción industrial de semillas, lo que garantiza su sanidad en relación al TMV.

Las temperaturas óptimas de germinación se sitúan en torno a los 25ºC, mientras que para la formación de los cotiledones son convenientes de 22 a 25ºC. Entre el momento de aparición de la primera hoja y la plantación, la temperatura del aire debe oscilar entre 12-15ºC y 18-20ºC. Con temperaturas más elevadas y escasa luminosidad se retrasa la aparición del primer racimo y se favorece un crecimiento ahilado. Con temperaturas inferiores obtendremos plantas fuertes con un número menor de hojas antes del primer racimo, aunque con un crecimiento más lento y floración retrasada.

Las plantas en semillero necesitan riegos a intervalos regulares, cuya duración va a depender del estado de desarrollo de la planta y del clima. Las plantas cultivadas en cajoneras tradicionales requieren menos agua que las cultivadas en maceta, siendo las plantas cultivadas en dados de sustrato prensado las que tienen mayores necesidades de agua. De cualquier modo el sustrato juega un papel primordial tanto sobre la cantidad de agua que hay que aportar, como sobre la frecuencia del riego.

C.6 Trasplante y densidad de plantación

La densidad de plantación oscila entre las 2 y 4 plantas/m2, dependiendo del vigor de la variedad, de la fertilidad del sustrato y de la salinidad, tanto del suelo como del agua de riego. En el caso de que la fertilidad no sea muy elevada o que el nivel de salinidad sí lo sea, la densidad de plantación será de 3,5 a 4 plantas/m2, mientras que en condiciones normales sería de 2,5 plantas/m2. En circunstancias especiales puede recurrirse a una densidad de plantación elevada (6 a 8 plantas/m2) con el fin de obtener un alto rendimiento en un período de tiempo corto.

El trasplante puede hacerse en líneas individuales (1 x 0,25 a 0,4 m), o en líneas pareadas (1,2 x 0,8 x 0,25 a 0,4 m). Este último método es muy frecuente ya que permite el riego localizado y la calefacción por acolchado termorradiante.

C.7 Tutorado y poda

Cada planta de tomate se sujeta por medio de una cuerda arrollada a su tallo, cuyo extremo superior está atado a un cable horizontal situado a 2-2,2 m del suelo. El extremo inferior puede estar bien fijado directamente al pie de la planta, o bien a otro hilo colocado a nivel del suelo o por último también puede atarse a una piqueta pequeña situada junto al pie de cada planta.

En las regiones más septentrionales el cultivo se prolonga durante un período bastante largo, lo que obliga al horticultor a que una vez la planta ha alcanzado el hilo superior, ésta vaya bajando por el hilo de la planta correspondiente en la fila pareada con ella (Fig. 92 a). Cuando se usa el tutorado oblicuo (Fig. 92b) los segmentos horizontales de los tallos se apoyan en un soporte de madera o metálico de 50 cm. de alto.

En las variedades de crecimiento indeterminado deben eliminarse los brotes axilares con cierta regularidad, ésto no es tan necesario en variedades determinadas.

Fig. 92. Tutorado y poda.

El pinzamiento del extremo apical para limitar el crecimiento de la planta sólo se practica con variedades indeterminadas. En las regiones meridionales se efectúa tras la aparición de 6 a 10 racimos, mientras que en el norte se espera a tener de 8 a 12 racimos. Cuando el tomate es un cultivo secundario sólo se llega a 4 ó 5 racimos, limitándose a 3 ó 4 cuando se trata de un cultivo de alta densidad.

La supresión de las hojas inferiores mejora las condiciones de luminosidad para los frutos, lo que revierte en una coloración más homogénea y una maduración más rápida. Puede hacerse cuando el cuarto racimo esté en flor, ya que en general sólo se mantienen cuatro racimos con follaje. La eliminación de hojas también proporciona mayor aireación y disminuye los riesgos de enfermedades criptogámicas, como son Botrytis cinerea, (moho gris), Phytophthora infestans (mildio), Sclerotinia sclerotiorum (podredumbre blanda), etc.

C.8 Fertilización

Las dosis de abonado van a variar de una región a otra dependiendo sobre todo de la riqueza del suelo, del clima y del método de riego. No obstante, como regla general, la dosis de fertilizante se ajustará a las cantidades absorbidas por el cultivo. Dejando aparte las diferencias regionales, se considera que para la producción de 1 tonelada de tomate son necesarios:

2,2-2,7 kg de N

0,3-0,4 kg de P

2,5-3,2 kg de K

3,6-4,3 kg de Ca

0,3-0,6 kg de Mg

Este cálculo se ha realizado sobre la base del rendimiento citado y debe distribuirse según el tipo de fertilizante utilizado:

- Generalmente el fosfato y los abonos orgánicos (estiércol y otros) deben incorporarse al suelo en el momento de la preparación del invernadero.

- El 50% del potasio se aplica antes de la plantación y el resto durante las 10-12 primeras semanas del cultivo.

- El nitrógeno se aplicará desde el momento en que el cultivo está en marcha, hasta aproximadamente un mes antes del final de la recolección, a razón de una aplicación quincenal.

Las temperaturas elevadas del suelo facilitan la absorción de nutrientes e influyen de modo fundamental sobre la precocidad y el rendimiento total, sin embargo no afectan a la cantidad de nutrientes absorbidos por tonelada de frutos, con la excepción del magnesio. Hay que señalar que la eliminación precoz, tanto de brotes laterales, como de hojas, reduce de forma considerable la absorción de fertilizantes como K, P y Mg.

C.9 Riego

La cantidad total de agua que necesita un cultivo protegido de tomate es muy variable ya que depende del tipo de cultivo, del ciclo y calendario, del suelo, de la región y del clima.

Las plántulas no necesitan grandes cantidades de agua, pero desde el momento del trasplante hasta la recolección de los primeros frutos, cada planta en las condiciones específicas del área mediterránea, va a requerir unos 75 litros de agua repartidos durante 60 días. Es conveniente administrar más de 2 litros de agua por día y por planta a partir de la floración del segundo racimo, de tal modo que se calcula que las necesidades totales de una cosecha basada en 6 racimos será de unos 130 litros.

En las regiones septentrionales del área mediterránea, los surcos han sido sustituidos por riego localizado. mientras que en el Norte de Africa aún se riega mediante surcos. Hay que insistir en que el riego localizado permite una utilización mucho más eficaz del agua, produciéndose un buen desarrollo con un menor consumo.

El exceso de agua provoca la asfixia de las raíces, lo que a su vez causa deficiencias de Mg, de P y de N junto con la caída de flores. Por otra parte una carencia de agua aumenta la salinidad lo que conlleva necrosis apical del fruto. Cuando se producen alternancias de exceso y déficit de agua el resultado es el agrietamiento de los frutos.

C.10 Recolección

En la mayor parte del Mediterráneo la recolección se sigue haciendo de modo tradicional, solamente en Francia se están realizando intentos de recolección mecanizada.

Los frutos destinados al mercado local se recolectan cuando están prácticamente maduros, por lo menos en estadio de coloración naranja, menos en Italia y España en que la recolección se realiza en estadio más precoz por la demanda de tomate verde. Los frutos destinados a la exportación se recolectan cuando están empezando a colorearse.

Las operaciones de selección y clasificación por tamaño del fruto se realizan aún manualmente en algunos países, sobre todo en el Norte de Africa, la única excepción son los frutos destinados a la exportación. En los demás países todas estas operaciones se efectúan mecánicamente, sea cual sea el destino final del fruto.

Algunos horticultores recurren al Ethrel para acelerar la maduración, sobre todo en cultivos secundarios de ciclo corto. Tanto la pulverización localizada de los racimos, como los tratamientos para toda la planta pueden proporcionar mayor cantidad de frutos coloreados antes del final del ciclo. Lo más corriente es pulverizar la planta con una solución de 2000 ppm de etileno dos semanas antes de la recolección.

C.11 Cultivo en sustratos y cultivo hidropónico

Estas dos técnicas permiten por una parte resolver problemas de enfermedades del suelo y por otra evitan los trabajos de desinfección del mismo.

Por lo general los cultivos en sacos de sustrato y los cultivos hidropónicos aumentan la precocidad y el rendimiento, facilitando además el manejo del riego y la fertilización y un equilibrio entre la fructificación y el crecimiento.

Estas técnicas exigen menos energía para mantener la temperatura óptima al nivel de las raíces, lo cual es más importante aún que la temperatura del aire.

No obstante, estas técnicas están menos desarrolladas en el área mediterránea que en regiones más septentrionales, debido a que si no hay un buen control del sistema, pH, conductividad, temperatura, fertilización, riego, pueden surgir diversos problemas. Desde luego la capacidad de amortiguamiento es muy escasa en el cultivo en sacos y totalmente nula en el sistema hidropónico, en el caso de un error o un fallo de la instalación.

C.12 Mejora de la fructificación

El uso de la técnica de vibración localizada sobre racimos individuales, o vibración generalizada mediante espolvoreadora de motor neumático, resultan muy útiles cuando hay poca cantidad de polen fértil o cuando el problema se debe a dificultades en su transporte por exceso de humedad o por temperatura muy baja. La vibración eléctrica requiere al menos uno o a veces dos tratamientos cada tres días, mientras que otras técnicas necesitan un tratamiento diario.

Se puede paliar la insuficiencia o ausencia total de polen funcional, mediante la pulverización de fitorreguladores de tipo auxínico que han sido estudiados especialmente para estimular el desarrollo de frutos partenocárpicos. La pulverización se realiza cuando al menos 3 ó 4 flores están abiertas en el racimo, pudiendo ser necesaria la repetición del tratamiento a la semana siguiente.

Por lo general se recomienda localizar la pulverización exclusivamente en los racimos. La concentración va a depender del tipo de auxina que se utilice, siendo la más frecuente un 5% de producto comercial. Los tratamientos a base de ácido B-naftoxiacético son menos agresivos que los de L-naftilacético y pueden hacerse asimismo para pulverizar las hojas.

Las aplicaciones auxínicas pueden provocar deformaciones en los frutos, acostillado, apuntamiento del ápice, huecos y pulpa verde, etc., de mayor o menor intensidad según las variedades.

Los mejores resultados se obtienen mediante la combinación de las dos técnicas, o sea la pulverización de los racimos con una concentración del 2,5%× y la vibración de los mismos.

D. Rendimiento potencial

La producción teórica de un cultivo a ocho recimos por planta, es de 10 a 12 kg/m2 en el sur del Mediterráneo y de 12 a 15 kg/m2 en el norte. Podemos esperar rendimientos superiores si dejamos diez racimos, sobre todo en áreas septentrionales. No obstante, en realidad las producciones medias no sobrepasan los 7 a 8 kg/m2 en Africa del Norte y los 10 kg/m2 en el norte del Mediterráneo.

Los cultivos secundarios de tomate en invernadero y los normales bajo túnel pequeño, no arrojan resultados potenciales tan elevados, ya que su rendimiento medio no supera los 5 a 6 kg/m2.

E. Enfermedades y plagas mas importantes

- La podredumbre del cuello en plántulas puede ser debida a la infección del sustrato por Rhizoctonia solani, Fusarium solani o Pythium.

- La necrosis redicular puede ser provocada por Pyrenochaeta lycopersici (raíces leñosas o corchosas) en suelo frío a 14-18ºC o por Colletotrichum coccodes en suelo más cálído (25ºC).

- La podredumbre del cuello puede deberse a Phytophthora nicotianae parasitica a 10-15ºC, a Didymella lycopersici a 15-20ºC y a Botrytis cinerea.

- Síntomas de marchitez pueden aparecer por Verticillium dahliae a 18-20ºC o por Fusarium oxysporum f. sp. lycopersici a 25-28ºC.

- El chancro bacteriano está producido por Clavibacter michiganensis.

- Hay otras enfermedades que se producen en condiciones de humedad y atacan a las hojas y los frutos, por ejemplo Alternaria solani (negrón o marchitez temprana), Phytophthora infestans (mildio), Botrytis cinerea (podredumbre gris) y Sclerotinia sclerotiorum (podredumbre blanda). Algunas enfermedades atacan solamente a las hojas, como son Stemphylium vesicarium con aire húmedo y caliente, Leveillula taurica (oidio, cenicilla) con aire seco y caliente y Cladosporium fulvum (o Fulva fulva) con aire caliente y húmedo.

Las enfermedades criptogámicas encuentran un medio muy favorable en las condiciones de baja temperatura y humedad elevada. Cuando aparecen sobre las hojas o los frutos puede tratárselas con pulverizaciones fungicidas. De cualquier modo una buena ventilación, incluso durante la noche, permite luchar eficazmente contra la mayoría de estas enfermedades ya que de este modo se consigue reducir la humedad relativa.

En el tomate se observan algunas enfermedades bacterianas como Clavibacter michiganensis (chancro bacteriano), Pseudomonas corrugata (médula negra), Xanthomonas campestris pv. vesicatoria (sarna o roña bacteriana) Pseudomonas syringae pv. tomato (salpicado de manchas).

Las enfermedades bacterianas son muy difíciles de combatir ya que en general se transmiten por las semillas y por ésto es necesario controlarlas en el propio proceso de producción de las mismas. No obstante, los efectos pueden reducirse evitando humedades excesivas durante el cultivo, así como con tratamientos a base de cobre, que pueden ser muy útiles.

También se pueden presentar algunas virosis o mosaicos de los que los más importantes son: TMV (virus del mosaico del tabaco) y ToMV (virus del mosaico del tomate) que se transmiten por vía mecánica; CARNA-5, variante de CMV (virus del mosaico del pepino), que ataca de modo especialmente virulento al tomate y se transmite a través de pulgones; TSWV (tomato spotted wilt virus) virus del Bronceado del tomate, difundido a través del trips Frankliniella occidentalis y también por semilla. Se trata de un virus polífago que ataca a casi 300 especies y del que por el momento no se dispone de resistencia genética. La eficacia de los tratamientos insecticidas contra el vector no es suficiente y se debe cuidar preventivamente evitando la infección en los semilleros. El uso de barreras de mallas antitrips o de cubiertas flotantes, puede ser una solución.

Las enfermedades por micoplasmas en el tomate son "stolbur" y "tomato yellow leaf curl".

Ambas son transmitidas por insectos: los cicadélidos para la primera y la mosca blanca, Bemisia tabaci, para la segunda. Estas enfermedades suelen atacar a los cultivos de otoño de las regiones meridionales del Mediterráneo.

Los nemátodos Meloidogyne incognita y M. javanica pueden hacer estragos sobre todo en cultivos de tomate en suelos ligeros, pobres en materia orgánica y en regiones donde la temperatura del suelo sea relativamente alta en invierno. La desinfección del suelo es solamente un remedio parcial, de modo que sólo por la resistencia genética podría resolverse el problema.

La araña roja, Tetranychus urticae, puede causar daños muy graves durante la primavera.

Hay algunas enfermedades fisiológicas como el argentado y las agallas foliares, que pueden producirse cuando se mantienen temperaturas bajas o niveles de humedad elevados en el invierno.

Las variedades de crecimiento determinado pueden sufrir una falta de hierro en el comienzo de la maduración, sobre todo cuando el riego es excesivo y se encharca el terreno. La carencia de fósforo se hace patente cuando las temperaturas son demasiado bajas, mientras que las deficiencias de magnesio son el resultado de temperaturas nocturnas demasiado altas. La falta de calcio casi siempre está relacionada con el uso de algunos tipos de sustrato.

F. Costos del cultivo

El cultivo del tomate es muy intensivo y exige mucha mano de obra, sobre todo para las tareas de tutorado, poda, defoliación y también por el hecho de tener que manejar grandes cantidades de producto de peso relativamente pequeño.

Es muy difícil obtener una producción temprana de buena calidad sin utilizar calefacción.

Es evidente que resulta imposible calcular un precio de costo del tomate para todo el conjunto de la cuenca mediterránea, ya que ésta varía de una región a otra según el método empleado. Como ejemplo se ofrece la distribución de los costos calculados para Túnez:

invernadero:

35%

materiales de cubierta:

25%

abonos y productos fitosanitarios:

9%

maquinaria:

4%

mano de obra:

18%

agua:

1%

varios:

7%

G. Principales factores limitantes de la producción

Uno de los problemas de la producción de tomate es la dificultad para obtener una cosecha precoz de buena calidad. La precocidad depende de las temperaturas nocturnas mínimas y medias del aire y del suelo y la calidad depende además de la humedad relativa durante la noche. Este problema de la precocidad afecta a toda el área mediterránea, pero sobre todo a la zona norte.

Normalmente los rendimientos son inferiores en las países meridionales debido a la influencia negativa de temperaturas del aire elevadas, aunque los rendimientos pueden aumentar con una buena ventilación de los invernaderos.

Otro factor decisivo en la producción es la lucha contra las enfermedades. Se trata de un problema con facetas múltiples ya que necesita un buen control del clima, combinado con las resistencias genéticas, el diagnóstico precoz de las enfermedades y el tratamiento adecuado.

6.2.1.2 Pimiento (Capsicum spp.)

A. Descripción general

El pimiento pertenece al género Capsicum, de la familia de las solanáceas. Los Cápsicum cultivados pertenecen a las cuatro especies siguientes C.annuum L., C.frutescens L., C.pendulum Willd., C.pubescens R. & P. pero sobre todo a la primera citada C.annuum. Entre las variedades cultivadas sólo encontramos algunas que pertenezcan a la especie C.frutescens L. (Tabasco, Uvilla, Piquinita, etc). Por otra parte los cultivares procedentes de C.pendulum Willd y de C.pubescens R. & P., sólo son cultivados en las montañas el primero y en la faja del Perú y Ecuador, el segundo.

Las variedades cultivadas de la especie Capsicum annuum L. pertenecen a varias subespecies o variedades botánicas. la mayoría de las variedades que se cultivan en invernadero producen frutos voluminosos, de sabor dulce y son de los tipos grossum cylíndricum latum. También se encuentra el tipo longum que produce tanto variedades picantes como dulces. Finalmente se emplea de modo excepcional el tipo acuminatum de frutos pequeños y picantes.

Las especies cultivadas y sus parientes las silvestres, son similares ya que su fruto es una cápsula o baya lustrosa y más o menos hueca. En su mayoría se llevan al mercado cuando aún están verdes, adquiriendo una coloración amarilla y/o roja si se les deja en la planta hasta la maduración completa. Son más numerosas las variedades que tienen sabor picante. En el caso del pimiento tipo paprika, el fruto no se utiliza sólo como hortaliza sino que se utiliza también como especia (variedades picantes) y como colorante de la carne (pimentón obtenido del fruto seco).

El pimiento se cultiva en invernadero en todo el mundo. En el Mediterráneo constituye uno de los cultivos principales que puede situarse inmediatamente después del tomate en la mayoría de los países, con la excepción de Túnez donde la paprika picante y el pimiento dulce representan un 55% de la superficie total de invernaderos.

En la parte meridional de Europa hay alrededor de 7000 ha. que producen unas 260.000 toneladas, siendo en Italia y en España donde está más extendido el pimiento dulce. Italia produce alrededor de 110.000 toneladas en una superficie aproximada de 2.900 ha, lo que corresponde a una producción media de 36 toneladas por ha. En España el cultivo ocupa unas 3.500 ha y la producción es de unas 127.000 toneladas, lo que corresponde asimismo a una media de 36 toneladas por ha. En Grecia la producción se calcula en unas 12.000 toneladas. En el Norte de África hay 200 ha de pimiento dulce en Marruecos, cuya producción es principalmente destinada a la exportación, aunque la parte no exportable por calidad insuficiente es consumida en el mercado interior. En Túnez la producción de pimiento picante (paprika) alcanza las 27.000 toneladas con un rendimiento de 30 toneladas por ha.

Fig. 93. Diferentes formas de crecimiento del pimiento.

B. La planta

El pimiento es una planta vivaz, cultivada generalmente como anual aunque en condiciones especiales puede ser bianual (Norte de Africa). Es herbácea aunque se vuelve rápidamente leñosa, de tal forma que en condiciones normales el tallo es suficientemente fuerte para soportar la parte aérea. Debido a que en cultivo protegido el desarrollo es más vigoroso y los frutos son mayores, se necesita el soporte de tutores para evitar que las ramas se quiebren.

B.1 Crecimiento

El pimiento es una planta de porte erguido. Después del nacimiento de la flor apical, el tallo principal se divide en dos ramas, a veces más, que nacen en la parte apical y semejantes al tallo principal (Fig. 93).

Cuando las dos ramas son igualmente vigorosas, se desarrolla una planta perfectamente equilibrada, cuya altura viene determinada por la longitud de los entrenudos. Es evidente que el tipo de entrenudos cortos es más conveniente para el cultivo al aire libre o bajo túnel pequeño, (Fig 93a), mientras que el tipo que produce ramificaciones de vigor desigual es más ventajoso para el cultivo tutorado en invernadero (Fig 93b). En este caso tanto el tallo principal como las ramas laterales muestran un buen desarrollo (Fig 93c) lo que implica el pinzamiento de los brotes laterales.

Se conoce dos variantes de este sistema:

- La primera corresponde al tipo semejante el descrito como normal, con la sola diferencia de que las ramas laterales están poco o nada desarrolladas en condiciones normales de cultivo. Se puede remediar esta ausencia de ramas laterales pinzando el tallo principal antes que ramifique (Fig 93d).

- En la segunda variante, después de la ramificación, el tallo principal desarrolla entrenudos muy cortos, deteniendo muy precozmente su propio crecimiento. Las ramas laterales alcanzan la misma altura que el tallo principal, adquieren el mismo porte erguido y se determinan (Fig 93e). Hay una variante fasciculada de este tipo que es adecuada como cultivo secundario temprano (Fig 93f). Se obtiene un crecimiento de tipo completamente determinado, cuando se inhibe el crecimiento del tallo principal y las ramas laterales no se desarrollan nada en absoluto ((Fig 93h).

Con las plantas que tienen entrenudos muy cortos se puede obtener el tipo roseta. Este tipo detiene su crecimiento muy tempranamente (Fig 93h) o desarrolla un tallo de entrenudos largos que termina de nuevo en una roseta (Fig 93i). Por lo general los tipos en roseta no producen flores.

B.2 Raíces

El sistema radicular del pimiento está formado por una raíz principal de gran vigor rodeada por una cabellera de raíces laterales. La mayor parte de las raíces se sitúa en la zona superior del suelo (0-25 cm), pero también pueden profundizar hasta 60-70 cm en un área de 50 cm de ancho. Después del trasplante el sistema radicular primario algo dañado desarrolla nuevas raíces adventicias, situándose el conjunto radicular resultante en zonas más superficiales. Cuando se practica el aporcado, pueden aparecer raíces adventicias en el tallo, pero este fenómeno es menos frecuente que en el tomate. la masa radicular es comparativamente pequeña en relación con el resto de la planta, siendo la proporción entre el peso de las raíces y el peso total de la planta más grande cuando la planta es joven (15-17%), que en la fase adulta (7-9%). hay ciertas especies silvestres que poseen un sistema radicular más profundo y extendido, lo que las hace interesantes por su mayor tolerancia a la sequía.

B.3 Hojas

La hoja es de forma oval, elíptica o lanceolada, de margen entero, glabra normalmente, aunque algunas veces más o menos cubierta de pelos. Es de color verde claro u oscuro y en ocasiones de color violáceo. De una planta a otra vamos a encontrar enormes variaciones en las dimensiones y la cantidad de hojas, así la superficie de la hoja del pimiento paprika para pimentón es normalmente menor que la de los pimientos de fruto grande.

B.4 Flores

Normalmente las flores del pimiento dulce son solitarias. Algunas veces en el caso de los pimientos picantes pueden aparecer en grupos de 2 ó 3 e incluso en ocasiones excepcionales de más de 5 (variación fasciculada).

Las flores aparecen tanto en el ápice de las ramas como en las axilar de las hojas, dándose la circunstancia de que suelen ser más numerosas en las axilas de las hojas del tallo principal que en las de las ramas laterales.

El estilo varía en longitud y según la posición relativa del estigma y de los estambres, encontraremos las anteras al mismo nivel del estigma, o a un nivel por encima o por debajo del mismo. En las variedades de frutos grandes la autofecundación es lo más frecuente, mientras que en el caso de las variedades de pimentón (paprika) de fruto largo y puntiagudo, es más general la fecundación cruzada debido principalmente a la posición más o menos alta del estigma con respecto a las anteras.

Cada planta produce varios centenares de flores que pueden cuajar al 100% cuando son las primeras y van sobre el tallo principal, bajando este porcentaje hasta el 80% para las flores posteriores del mismo tallo y limitándose a un 20-30% e incluso a veces a un 10% para las flores de las ramas laterales.

B.5 Frutos

El fruto del pimiento es una baya hueca que, dependiendo de la posición del pedúnculo, erecto o abatido y del peso del fruto, va a desarrollarse total o parcialmente erguido o péndulo. Los frutos inclinados o péndulos están más abrigados por las hojas y protegidos contra el asoleamiento, además de que su recolección es mucho más fácil.

El pedúnculo se prolonga en el interior del fruto a través de la placenta que sigue la forma del propio fruto. Los pedúnculos de los tipos de pimiento pimentonero son más finos que los de las variedades de frutos gruesos.

Las glándulas de las variedades picantes contienen capsicina; sin embargo podemos obtener frutos dulces de variedades picantes, sobre todo en invierno y cultivados en invernadero.

El contenido de capsicina en los pimientos para pimentón picante alcanza su máximo nivel cuando el fruto llega a la maduración verde y adquiere un aspecto negruzco, como si estuviera cubierto de hollín.

Hablando en términos generales, lo normal es que el fruto se desarrolle con rapidez y que no transcurran más que 18 días entre el cuajado y el estadio de madurez verde y no sean necesarios más que otros 17 días para llegar a la madurez total (fruto rojo o amarillo). No obstante el lapso entre el cuajado y ese estado de madurez verde dependerá de la variedad y de las condiciones de temperatura, variando entre 3 y 10 semanas y del mismo modo el tiempo necesario para la obtención de frutos totalmente maduros y coloreados de rojo o amarillo es también muy variable.

La forma del fruto depende del número de carpelos y de semillas. El fruto de los pimientos pimentoneros está formado normalmente por 2 ó 3 carpelos, mientras que los frutos cilíndricos o redondeados suelen tener 3 ó 4 y los frutos de forma de tomate pueden tener incluso 5 carpelos.

El número de semillas, que depende de la polinización y fecundación, influye de modo primordial en la forma del fruto, de tal modo que cuando hay pocas semillas el volumen del fruto es menor. Algunas variedades pueden producir frutos partenocárpicos bastante bien formados y que carecen o contienen pocas semillas. La expresión de la partenocarpia parece estar influida también por las condiciones del cultivo.

El grosor del pericarpio es una de las características importantes para la valoración de las variedades, de tal modo que el pimiento cultivado para consumo como verdura, debe tener un pericarpio carnoso, mientras que el pimiento pimentonero deberá tenerlo bastante fino.

C. Exigencias climáticas

C.1 Temperatura

El pimiento se considera una planta exigente en temperatura si lo comparamos con el conjunto de hortalizas cultivadas en el Mediterráneo. La temperatura influye en su crecimiento, en su fertilidad, e incluso en las dimensiones del fruto, de tal modo que éste no se desarrollará correctamente a menos que se provean temperaturas determinadas. Si las temperaturas son demasiado bajas el fruto es delgado y puntiagudo y si son demasiado altas el fruto es rechoncho.

El pimiento exige niveles térmicos específicos. El mínimo para la fructificación es aproximadamente 15ºC, estando la temperatura biológica mínima cercana a los 11ºC. Por debajo de este nivel el pimiento va sufriendo progresivamente daños irreversibles que dan lugar a crecimiento raquítico, caída de frutos y flores jóvenes y necrosis de las hojas.

La temperatura óptima de germinación es de 25 a 30ºC. Temperaturas altas durante el día (14-25ºC) y por la noche 20-21ºC), aseguran un buen crecimiento vegetativo en los primeros estadios del crecimiento y también aseguran el buen prendimiento de la planta después del trasplante. Después del trasplante las raíces sólo se desarrollarán bien si la temperatura del suelo es de 22 a 24ºC, requiriendo para un buen crecimiento posteriormente una temperatura diurna del aire igual o mayor de 28-30ºC. No obstante una temperatura demasiado alta (35ºC) pueden perjudicar al desarrollo de las flores, al cuajado y al posterior desarrollo de los frutos, sobre todo cuando las plantas son viejas ya que las plantas jóvenes son menos sensibles a estas condiciones.

Las temperaturas óptimas para crear un buen equilibrio entre el crecimiento vegetativo y la fructivicación están entre 22-23ºC por el día y 18-19ºC por la noche, debiendo oscilar entre 15 y 20ºC la temperatura del suelo.

Por lo tanto, el pimiento necesita una temperatura alta para asegurar su primer crecimiento vegetativo y una temperatura más baja para la formación de las flores, teniendo en cuenta que durante el desarrollo de los frutos la temperatura del aire puede bajar hasta los 15-17ºC por la noche. Las temperaturas inferiores a 10-12ºC o superiores a 35ºC son desfavorables para el desarrollo del fruto de cualquier modo. En el caso de cultivo en invernadero frío se estima que son necesarios 1.800 grados-días para el período comprendido entre la plantación y la primera recolección.

C.2 Humedad

El pimiento es muy sensible a los niveles de humedad relativa altos, siendo el nivel de humedad ideal del 70-75%. Niveles superiores favorecen los ataques de Botrytis y el aire más seco es perjudicial para el cuajado del fruto y provoca el aborto floral.

C.3 Luz

Esta especie no es particularmente sensible a la duración de la luz aunque aparentemente la duración media del día favorece la formación de flores.

Las exigencias en intensidad luminosa son bastante limitadas ya que sus hojas alcanzan el máximo de actividad fotosintética con una intensidad luminosa aproximadamente de 0,4 cal. cm-2.min-1.

C.4 Varios

Entre las características de esta planta que pueden desembocar en problemas específicos se puede citar:

- Un ritmo irregular de crecimiento; se calcula que a lo largo de los 120 primeros días del ciclo, la producción diaria de materia fresca es cuatro veces inferior a la de los 30 días siguientes (curva exponencial de crecimiento).

- Gran sensibilidad del sistema radicular tanto al exceso como a la falta de agua; se debe cultivar en suelos que tengan buenas propiedades físicas.

- Riesgo seguro de desequilibrio entre el volumen de la parte aérea y el del sistema radicular, cuando la temperatura del aire sea baja, ésto significa que durante el ciclo invernal pueden estar limitadas tanto la absorción de agua como de minerales.

- Bajo nivel de saturación fotosintética de las hojas, de tal modo que una buena producción necesita un índice elevado de área foliar (LAI).

D. Variedades

En algunos países magrebíes se cultivan variedades apreciadas por sus frutos verdes de sabor picante, no obstante en la cuenca mediterránea se prefiere variedades de frutos en forma de prisma, de cubo o de cono y de sabor dulce.

Por lo tanto, es el destino de la producción el que fuerza la elección varietal; en algunos países europeos, por ejemplo Alemania, se prefiere los frutos cúbicos, mientras que en otros como Francia o Italia, se prefiere otras formas. Por todo lo anterior, a pesar de que la capacidad de rendimiento es más alta en las variedades de frutos de forma de prisma, no siempre son estas las elegidas.

Las variedades que se utilizan normalmente en cultivo protegido en las regiones mediterráneas son del tipo normal determinado, con entrenudos cortos o medianos y ramas desarrolladas por igual. Los frutos tienen tanto forma cúbica, como cilíndrica o prismática y su pericarpio es muy carnoso. Dentro de este tipo se utilizan mucho los híbridos F1.

En el Norte de Africa (Argelia y Túnez) el tipo más utilizado es el pimiento picante de frutos largos y puntiagudos y pericarpio fino.

Para los cultivos secundarios debe utilizarse tipos completamente determinados o fasciculados. Tanto el tipo determinado como el normal de entrenudos cortos pueden cultivarse bajo túnel pequeño; los primeros se cubren sólo de modo temporal, mientras que los últimos se protegen durante todo el cultivo.

Los híbridos F1 de pimiento dulce son los más utilizados por una serie de buenas razones, como por ejemplo la disponibilidad de semillas en el mercado, su adaptación perfecta a las condiciones ambientales de invernaderos de plástico o de cristal, su buena capacidad de producción, la uniformidad de plantas y follaje y por último el que son precoces además de resistentes a algunos hongos y virus. Por todo ello se justifica el costo más elevado de la semilla híbrida.

Los híbridos de fruto prismático del tipo Lamuyo han sido los más cultivados hasta ahora. La mejora genética realizada recientemente ha conseguido nuevos híbridos, cuyo fruto es parecido al de Lamuyo en la forma aunque su carne es amarilla. Todas las compañías de semillas han desarrollado híbridos del tipo Lamuyo y de frutos de forma cúbica (Yolo Wonder) que adquieren un color amarillento o rojizo cuando aún no están maduros. También se ha trabajado de modo específico para crear tipos resistentes a las virosis, la mayoría de los cuales son resistentes al TMV. Además en el mercado también están disponibles algunos tipos resistentes a otros virus como el PVY o por lo menos tolerantes a algunas enfermedades como Phytophthora capsici. Teniendo en cuenta las condiciones climáticas de la cuenca mediterránea hay que destacar que las temperaturas muy elevadas pueden impedir la expresión de la resistencia genética al TMV, que está basada en un gen de hipersensibilidad.

Hay que admitir que aunque se han conseguido importantes progresos en el campo de la genética, aún deben realizarse más esfuerzos orientados hacia la creación de variedades nuevas que estén mejor adaptadas a las condiciones de cultivo protegido en la zona mediterránea. Entre los aspectos que deben mejorarse pueden mencionarse los siguientes:

- la respuesta fisiológica a las condiciones de estrés que se producen por las amplias oscilaciones de temperatura y humedad;

- la aptitud para el cuajado del fruto en condiciones de baja temperatura y alta humedad, así como el aprovechamiento de la partenocarpia;

- que la recolección se concentre en un lapso de tiempo corto que facilita su uso como cultivo secundario;

- la eficacia fotosintética mayor por unidad de superficie de hojas, para un crecimiento vegetativo menor;

- la resistencia a enfermedades: TMV, CMV, PVY, TEV, Verticillium, Phytophthora capsici, Leveillula taurica, Xanthomonas y a los nemátodos (Meloidogyne sp.).

- la capacidad de producir frutos comerciales aún cuando sean de origen partenocárpico o contengan un número reducido de semillas;

- el carácter del crecimiento determinado, pero sin los problemas e inconvenientes que tienen las variedades disponibles en la actualidad, que producen frutos de menor tamaño y de carne demasiado delgada.

E. Prácticas culturales

E.1 Ciclos de cultivo

Los ciclos varían tan ampliamente incluso dentro de una misma región, que la recolección está escalonada a lo largo de un período muy largo. No obstante, los ciclos más frecuentes en el área mediterránea comienzan en invierno, iniciándose las cosechas en abril, e incluso a veces en Febrero y Marzo, para las plantaciones de finales del otoño, en países como España y Marruecos. Hay ciclos más tempranos que parten de principios de otoño, produciéndose entonces la recolección a partir de finales de Noviembre.

El empleo de cvs de tipo propiamente determinado o fasciculado permite un cultivo secundario en el otoño, cuya plantación se realice a comienzos de Septiembre y la recolección desde mediados de Noviembre hasta mediados de Diciembre.

Por lo tanto el suministro de productos que provienen del cultivo protegido, está asegurado de forma casi ininterrumpida desde el final del otoño hasta el comienzo del verano siguiente. El mercado europeo está suministrado principalmente por países como España, Italia y Marruecos; otros países como Grecia y Túnez aseguran el suministro en invierno y en primavera.

En la cuenca mediterránea el pimiento puede cultivarse con algunas limitaciones en invernadero sin calefacción durante los meses más fríos, por lo que la producción está prácticamente asegurada para todo el año. Sin embargo es muy baja en los meses de Febrero y Marzo. No obstante en la mayor parte de las regiones meridionales del Mediterráneo, el pimiento se cultiva por lo general en abrigos o túneles fríos, encontrando solamente cultivos con calefacción en el norte de Italia y otras regiones, que no disponen de un clima típicamente mediterráneo. Las diferencias que pudiera encontrarse entre las distintas regiones van a referirse más a los ciclos de cultivo sin afectar prácticamente a los aspectos biológicos o técnicos.

E.2 Sucesión de cultivos

Normalmente el pimiento ocupa el primer lugar en la secuencia de cultivos, dándose la circunstancia de que su ciclo dura casi siempre todo el período de utilización del invernadero. Otras veces el pimiento viene a continuación de los cultivos de otoño-invierno, como son el calabacín, la lechuga o las judías verdes. Muy rara vez se cultiva a continuación de otras solanáceas o cucurbitáceas, debido a la duración de su ciclo, aunque después de un cultivo secundario de pimiento hecho en otoño, aún es posible realizar un cultivo precoz de melón o sandía.

E.3 Multiplicación

El pimiento es adecuado para semillero tradicional o en macetas pequeñas, seguido de trasplante posterior. En el caso de sembrar en lecho de tierra, conviene dejar separaciones, de tal modo que cada plántula disponga de un espacio de 10 cm2 aproximadamente; por lo tanto teniendo en cuenta que un gramo de semilla tiene de 100 a 150 semillas, para cada m2 de semillero se utilizan alrededor de 6 gramos de semilla. En los países mediterráneos lo más corriente es el semillero en macetas pequeñas o en macetas de turba, se va extendiendo cada vez más la producción de plantas en bandejas de poliestireno de alveolos troncopiramidales de 3 a 4 cm. En invierno es muy difícil alcanzar las condiciones de temperatura óptima para germinación y crecimiento de las plántulas, por ello se emplea invernaderos con calefacción. Como ya se ha citado la temperatura debe mantenerse en los 24ºC y sin sobrepasar los 28ºC hasta la el brote que tiene lugar de 12 a 15 días después de la siembra. En este momento la plántula requiere cuidados especiales, la temperatura debe reducirse y hay que controlar bien las necesidades de riego, el aporte de abono y la protección fitosanitaria. El trasplante se efectuará normalmente a las 8 ó 10 semanas del brote, antes de la aparición del primer botón floral. En el caso de semillero en macetas el trasplante puede retrasarse hasta el momento de aparición del primer botón floral.

E.4 Trasplante

El trasplante debe hacerse en suelo bien preparado tanto desde el punto de vista físico, como desde la protección fitosanitaria y la eliminación de malas hierbas. En este sentido la desinfección química es un método en expansión; se puede también disponer de acolchados para cubrir el suelo.

La plantación suele realizarse en hileras simples colocadas a una distancia de 1 m. En la hilera las plantas suelen tener una separación de 40 a 50 cm lo que supone 2 a 2,5 plantas/m2. A veces se utilizan líneas dobles o pareadas a 1,30 m de distancia entre ellas.

En cultivo secundario la densidad de plantación es sensiblemente superior, pudiendo alcanzar las 5 a 8 plantas/m2.

El tutorado y la poda no requieren tantas horas de trabajo como en el tomate y la berenjena.

E.5 La poda

En las condiciones normales del Mediterráneo, con su época de cultivo y tipo de abrigo característico, no suele ser necesario podar la planta en el período de crecimiento. Se requiere simplemente la eliminación de los brotes que salen del tallo por debajo de la primera ramificación y asimismo cortar algunas ramas laterales y hojas. De cualquier modo es preferible mantener un follaje abundante, a menos que exista el riesgo de Botrytis, ya que la eficacia fotosintética de las hojas es bastante limitada y sólo disponiendo de una gran superficie de hojas activas se puede contar con una producción aceptable de materia seca. Por lo tanto la poda sólo se hace necesaria en los casos de cultivo en invernadero con calefacción o de crecimiento rápido y excesivo.

La poda intensa, que consiste en la eliminación de todos los brotes y la mayor parte de las ramas, puede ser útil practicada en el invierno para superar los problemas de la temperatura baja, crecimiento lento, ausencia de fructificación y favorecer el crecimiento a partir del momento de subida de las temperaturas. En algunos casos se corta toda la parte aérea hasta la parte inferior de la primera ramificación. Esta técnica se utiliza sobre todo en plantaciones al aire libre, a mediados de Diciembre, precediéndose a continuación a cubrir las plantas con un túnel pequeño y consiguiendo de este modo una nueva cosecha sobre finales de Marzo.

E.6 Tutorado

A diferencia de los cultivos al aire libre, en el caso de cultivo protegido los tallos del pimiento suelen ser débiles, hasta el punto de no poder soportar el peso de los frutos y romperse con mucha facilidad. Por ello es necesario preparar un sistema de soportes para sostener las ramas, que garantice en cualquier caso una buena exposición de las hojas a la luz junto con una aireación suficiente. El tutorado del pimiento se realiza de manera muy sencilla mediante mallas horizontales de 5 x 5 cm o con alambres colocados a ambos lados de la línea de plantas y a 2 ó 3 niveles sobre el suelo, por lo general a alturas de 30, 50 y 70 cm.

E.7 Fertilización

El abonado debe ser objeto de un cuidado especial ya que la planta:

- dispone de un sistema radicular muy sensible al exceso de sales,

- es muy exigente en N, P y K,

- exige además un alto nivel de nitrógeno ininterrumpidamente,

- no crece de modo uniforme sino que lo hace lentamente en las primeras fases y después con rapidez cuando comienza el desarrollo de los frutos.

Según trabajos realizados recientemente en Francia se ha comprobado que 40 toneladas de pimiento verde producido en invernadero, extraen del suelo aproximadamente 350 kg de N, 43 kg de P, 498 kg. de K y 30 kg de Mg. La producción de frutos maduros aumenta aún más estas extracciones nutrientes. Se sabe que la absorción de elementos fertilizantes alcanza su máximo desde el momento del cuajado de las flores, no obstante debemos proporcionar un aporte adecuado de N, P y K desde el momento del trasplante.

E.8 Riego

En lo que respecta al aporte de agua, es oportuno tener en cuenta que el sistema radicular es bastante reducido por lo que la planta es poco tolerante a situaciones de déficit hídrico. El riego debe respetar la norma de "poco pero frecuente" ya que un suelo demasiado seco o excesivamente salino, puede producir necrosis en las raíces y favorecer las enfermedades por hongos y un suelo encharcado reduce el vigor de las plantas.

Aunque se calcula que la cantidad de agua necesaria por kilo de producto fresco oscila entre los 70 y 100 litros, se sabe que ésta puede variar en función de la duración del ciclo, de la época y del método de riego, desde 4000 a más de 10.000 m3/ha.

El sistema más extendido en la cuenca mediterránea es el riego localizado ya que parece que proporciona importantes economías de agua y favorece una absorción más regular por las raíces. Aún cuando es posible utilizar aguas salobres en el área mediterránea, hay que tener en cuenta que el pimiento es más sensible a la salinidad que otras solanáceas; un contenido salino del 1,8% en el suelo ó 1,2% en el agua produce una bajada del 25% en la producción.

E.9 Otras prácticas culturales

Hay diversas prácticas que se han desarrollado en invernaderos con calefacción, como son el enriquecimiento del aire con dióxido de carbono o la iluminación artificial, que son de difícil aplicación en el área mediterránea. La aplicación de reguladores del crecimiento para el cuajado y desarrollo del fruto no es frecuente en el pimiento; es difícil aplicar sustancias de tipo auxínico en plantas de flores aisladas y más difícil aún en el caso de los pimientos picantes de fruto pequeño. La pulverización de todo el follaje de la planta provoca daños y deformaciones en las hojas y los frutos tienen un desarrollo anormal, con el ápice apuntado, lo que conlleva una depreciación considerable de los tipos Lamuyo o Yolo Wonder.

F. Principales plagas y enfermedades

El pimiento es sensible a numerosos parásitos y enfermedades. En el cultivo protegido hay que tener precaución con determinados virus, hongos, bacterias, insectos y nemátodos. La necrosis apical del fruto es un problema a tener muy en cuenta, sobre todo en condiciones de suelo o agua salinos o de abonados excesivos.

Hasta el momento presente se ha conseguido mejorar la resistencia de las plantas a determinados virus y hongos, pero ésto dista mucho de ser una resistencia total y estable, por lo tanto el pimiento debe ser objeto de una cuidadosa protección contra los parásitos del suelo mediante su esterilización con bromuro de metilo o cualquier otro producto específico.

Otros medios de control pueden ser:

- Uso de semillas desinfectadas con productos como el fosfato trisódico para neutralizar el TMV; no obstante hay que tener en cuenta que este tratamiento reduce significativamente la capacidad germinativa;

- Realizar el cultivo del pimiento inmediatamente después de la esterilización del suelo y antes de ocuparlo con ningún otro cultivo para limitar los riesgos de TMV, Rhizoctonia solani, Fusarium solani, nemátodos y Phytophthora capsici;

- Garantizar una buena aireación de los invernaderos para evitar la infección por Botrytis:

- Utilizar riego localizado para evitar la propagación de Phytophthora capsici aplanoconides.

En abrigo plástico es necesaria la aplicación de productos químicos para la prevención de Botrytis cinerea, Rhizoctonia solani, Verticillium dahliae y Leveillula taurica, ya que las condiciones microclimáticas favorecen su desarrollo. Puede llegar a producirse una infección de Cercospora spp., Alternaria spp., Colletotrichum spp., Fusarium spp., Sclerotium y Sclerotinia, Xanthomonas, etc lo que justificaría el uso de tratamientos curativos.

Entre las plagas más frecuentes encontramos Trialeurodes vaporariorum (mosca blanca) y los pulgones que son vectores de virus, así como los ácaros. La tendencia de los últimos años es hacia la lucha biológica y/o medios cromoatractivos, para evitar los tratamientos químicos.

G. Economía

El fruto se comercializa cuando aún está verde o cuando está completamente maduro y su carne ha adquirido una coloración roja o amarilla. En el primer caso se presenta el problema de la elección del momento de la recolección, ya que si el fruto se recoge antes de que haya acabado de crecer totalmente, no tiene ni buena conservación, ni buena tolerancia al transporte. El momento ideal para recoger los frutos es cuando empiezan a brillar y cuando se destaca más la coloración verde oscura. Los frutos que permanecen en la planta después de este período, adquirirán pasadas unas tres semanas una coloración uniformemente roja o amarilla.

Aunque el pimiento maduro alcanza en el mercado un precio superior al pimiento verde, su producción lleva consigo una pérdida de producto de un 20-25%, por lo tanto hay que resolver en cada caso el problema del momento de la recogida considerando los factores biológicos y económicos. En la cuenca mediterránea es muy corriente recoger el pimiento verde en invierno y primavera, ya que el precio de mercado es bastante interesante, incluso en los últimos años algunos horticultores tratan el fruto verde con etileno (2000 a 4000 ppm) para darles un aspecto y coloración maduros. De cualquier modo la recolección debe realizarse cuidadosamente, ya que si se rompe el pedúnculo puede dañarse el fruto y los tallos jóvenes, La frecuencia normal de recolección es de una vez por semana.

Los frutos deben comercializarse lo más rápidamente posible ya que sólo podrán conservarse adecuadamente durante unos 8 a 10 días si la temperatura es de 8 a 10 ºC con una humedad relativa del aire del 90-95%.

No es posible realizar un estudio económico del cultivo del pimiento ya que todos los elementos que intervienen sufren variaciones:

- Hay grandes diferencias entre los países productores y el tipo de abrigo utilizado.

- Incluso dentro de la misma región se encuentra diferencia en el tipo de explotación y su manejo, en las fluctuaciones de los precios a lo largo de los años e incluso en los diferentes períodos de comercialización de un mismo año.

A pesar de todo es posible revisar algunos conceptos básicos que permitirán una valoración económica:

a) el pimiento necesita menos mano de obra que otras solanáceas como el tomate y la berenjena. Estos necesitan aproximadamente 5000 h de trabajo por ha, mientras que para el caso del pimiento este tiempo se reduce a la mitad.

b) Las necesidades de trabajo a lo largo de todo el ciclo no son homogéneas.

c) Los precios caen significativamente desde final del invierno hasta el final de la primavera, de tal modo que la relación es de 3 en Febrero frente a 1 en Junio.

d) El rendimiento medio por ha varia enormemente, sobre todo dependiendo la duración del ciclo y de la época de producción.

e) Los costos de producción varían mucho de una región a otra, no obstante como estimación general podemos considerar:

material

25%

mano de obra y servicios

50%

varios

25%

Para una precisión mayor habría que revisar cada caso particular. Por ejemplo los datos de Túnez se ofrecen a continuación en forma de porcentajes:

costo del invernadero

41%

lámina de plástico de cubierta

29%

fertilización y tratamientos

7%

tracción mecánica

6%

mano de obra

14%

agua

1%

varios (semillas, tutores, etc)

2%

f) Los costos por unidad de producto son un 15-20% inferiores a los de la producción de tomate y berenjena.

H. Principales factores limitantes de la producción

Hay que destacar que las trabas que ofrecen más dificultad al aumento de los rendimientos, están más relacionadas con el medio ambiente y las condiciones climatológicas que con la capacidad de producción de la propia planta; en este sentido hay que insistir en el hecho de que pueden producirse enormes variaciones en los rendimientos.

El cultivo bajo plástico presenta algunas limitaciones en los procesos fisiológicos durante el invierno y la primavera. Las temperaturas bajas dificultan el crecimiento vegetativo y el cuajado, asimismo las temperaturas muy altas provocan la caída de las flores y la humedad excesiva por su parte dificulta las actividades vegetativa y reproductora. Para terminar cabe mencionar que los problemas relacionados con la duración del día y la intensidad luminosa son menos importantes.

El camino a seguir para aumentar la producción, consiste en profundizar en el entendimiento de los aspectos fisiológicos relacionados con ella y en cultivar plantas mejor adaptadas a las condiciones limitantes citadas.

6.2.1.3 Melón (Cucumis melo)

A. Descripción general

A.1 Raíces

El sistema radicular del melón es abundante aunque superficial. La raíz principal es fuerte, pivotante y se ramifica en raíces secundarias y laterales abundantes. No forma raíces adventicias, lo que dificulta enormemente la regeneración de raíces dañadas, esta circunstancia desaconseja realizar transplantes a raíz desnuda, siendo más conveniente sembrar en macetas, en bandejas o en el sitio directamente.

A.2 Tallo y hojas

El eje principal del tallo es un simpodio del que salen numerosas ramas principales y secundarias. Este tallo es rastrero, pero dispone de unos zarcillos que se desarrollan en las axilas de las hojas y le permiten trepar. El tutorado supone una operación laboriosa ya que no se trata solamente de ayudar a la planta a trepar, sino que también hay que podar las ramas laterales para asegurar un buen desarrollo del tallo principal.

A.3 Flores

Los cultivares pueden clasificarse en dos categorías según los tipos de flores. Monoicos cuando la planta desarrolla flores masculinas y femeninas y andromonoicos que poseen flores masculinas y hemafroditas.

Las flores nacen en las axilas de las hojas, siendo las masculinas mucho más numerosas que las femeninas y las hermafroditas. La proporción entre el número de flores femeninas o hermafroditas y el número de flores masculinas depende de los cultivares, de la interacción temperatura-luz y de los efectos producidos por fitorreguladores. Los días largos, las temperaturas elevadas y las giberelinas, favorecen la aparición de flores masculinas, mientras que por su parte los días cortos, las temperaturas bajas y las auxinas favorecen la aparición de flores femeninas o hermafroditas.

El vigor de la planta no favorece la aparición de flores femeninas, de tal modo que cuanto mayor es el vigor más tardía será la aparición de las primeras flores femeninas. Por lo tanto la proporción entre flores femeninas y masculinas va aumentando desde el tallo principal hacia las ramas laterales y también aumenta desde la base hasta el ápice. La poda, al favorecer la ramificación de la planta, fuerza la aparición de flores femeninas y permite obtener una cosecha más temprana.

A.4 Polinización

La polinización del melón es entomófila. Para los cultivares monoicos es imprescindible el transporte del polen de la flor masculina a la femenina y para el caso de los andromonoicos, aunque no haya incompatibilidad entre el polen y el ovario de las flores hermafroditas, se recomienda la polinización con abejas ya que puede ocurrir que no coincida el momento de la dehiscencia de las anteras con la receptividad del estigma o incluso que no haya suficiente cantidad de polen.

Los sacos polínicos se abren con una temperatura de al menos 18-20ºC, lo que no supone ninguna dificultad para las condiciones de invernadero; no obstante, para el caso de las variedades más tempranas, cuando la polinización no sea posible, aún disponiendo de abejas, por falta de polen o por dificultades de liberación del mismo, se podría recurrir a la aplicación de auxina (4-CPA) o de citocinina (benciladenina) sobre las flores para mejorar la fructificación. Esta es una operación laboriosa y cara, que no es aconsejable y lo conveniente es evitar una fructificación demasiado temprana en condiciones atmosféricas que aún no son favorables. Debido a que el crecimiento vegetativo en estas circunstancias es débil, la producción será poco importante y además quedará inhibida la fructificación posterior.

Una buena polinización es fundamental para conseguir uniformidad en la fecundación de los óvulos. Si ésto no es así los frutos pueden crecer deformes por diferencias de crecimiento del pericarpio. Hay una elevada correlación entre el número de semillas por fruto y el peso del mismo. Ciertos cultivares como "Ogen" pueden ser más o menos partenocárpicos y sin embargo esta correlación también se verifica en ellos. Por tanto la polinización es un factor primordial para aumentar el peso del fruto y la productividad.

A.5 Caída de frutos jóvenes

La caída natural de los frutos es algo frecuente en el melón. Puede producirse muy pronto, inmediatamente después de la antesis o más tarde cuando los frutos miden entre 3 y 5 cm de largo e incluso aunque haya suficiente semilla. El número de frutos que llega a madurar es sólo 3 ó 4 para variedades de fruto de tamaño pequeño y 2 ó 3 cuando el fruto es de gran tamaño. La caída de los frutos depende de:

- competencia ente los mismos frutos;

- competencia entre los frutos y los ápices vegetativos;

- la relación entre el número de hojas y el número de frutos.

Por lo tanto es necesario mantener un número mínimo de hojas para alimentar a cada fruto. En esta situación de competencia, los primeros frutos inhiben el cuajado y el crecimiento de los posteriores. Puede aparecer una segunda formación de frutos en la parte alta de la planta, después de haber recolectado los primeros. Para intentar contrarrestar este fenómeno hay que prestar mucha atención a la nutrición de la planta, a la destrucción de hojas por parásitos y al L A I (índice de área foliar). Hay que destacar que cuanto más expuestas a la luz estén las hojas, más grandes y numerosos serán los frutos.

A.6 Fruto

El fruto crece según una curva sigmoide. Entre la fructificación y el momento de la maduración transcurren entre 30 y 50 días, de tal modo que la duración de este período va a depender del cultivar y del ambiente. El melón presenta un punto climactérico (incremento en el desprendimiento de CO2 en el momento de la maduración). La aplicación de etileno acelera el proceso de la maduración, de tal modo que cuanto más precoz es el tratamiento más rápida es la maduración, aunque con el inconveniente de una menor calidad del fruto y asimismo un menor contenido en azúcares.

Es difícil caracterizar el sabor y dulzor del fruto debido a que dependen de un gran número de productos químicos. De cualquier modo y en la mayoría de los casos hay una relación muy cercana entre el dulzor del fruto y su contenido en azúcares. Para cuantificar la calidad se recurre generalmente al valor Brix, que se utiliza para la evaluación del contenido de azúcares del zumo.

B. Exigencias ecológicas

El melón es uno de los cultivos protegidos más exigentes en calor y luz. Por ello es una planta difícil de cultivar en invierno incluso en invernadero con calefacción.

Las plantas expuestas a poca intensidad luminosa sólo producen frutos de pequeño calibre y con bajo contenido en azúcares. También ocurre el mismo problema cuando las hojas son atacadas por parásitos, ya que la producción de azúcar por parte de las hojas disminuye. Se ofrece seguidamente una tabla de temperaturas mínimas y óptimas en grados centígrados:


Mínima

Óptima

Crecimiento vegetativo

12

22 - 26

Germinación

15

24 - 35

Temperatura del suelo

10

18 - 20

Maduración del fruto

-

25 - 30

Las temperaturas bajas enlentecen el crecimiento y aceleran la formación de flores femeninas. Al principio de la primavera en invernadero frío, las plantas tienen poca altura y las hojas son pequeñas, mientras que en el verano ocurre el fenómeno a la inversa.

Cuando la temperatura es demasiado alta, por encima de 30ºC, la respiración aumenta y los frutos maduran muy rápidamente, amarillean enseguida y dan como resultado un bajo contenido de azúcares y escasa calidad.

La temperatura del suelo juega un papel primordial en el crecimiento de las plantas y en la absorción de agua y de nutrientes. Así, en primavera, el acolchado con lámina de PE transparente permite aumentar la temperatura del suelo, con lo que se conseguirá una mejora en los resultados.

C. Variedades

Aunque ha habido muchos intentos de clasificación del melón, aún no se ha llegado a una definitiva debido a la característica polimórfica del mismo. Las variedades botánicas más importantes de Cucumis melo son var. cantalupensis, var. saccharinus, var. reticulatus y var. inodorus. Los cultivares son híbridos derivados de estas variedades botánicas lo que explica su amplia diversidad. Es difícil encontrar cultivares que pertenezcan a uno solo de estos grupos.

La elección de cultivares se debe a las características de los frutos que tengan más aceptación en el mercado. Los frutos son muy diferentes entre sí en tamaño, forma (redonda u ovalada), piel (lisa o rugosa), color (amarillo, verde, salmón), etc. Por lo tanto el primer criterio de selección es el del fruto mejor vendido, viniendo a continuación criterios relativos a resistencia a enfermedades, sobre todo las del suelo (ver epígrafe 5.4), también relativos a productividad, precocidad, adaptación al medio climático, al comportamiento del fruto en la manipulación y el transporte, etc.

En cultivo protegido en el área mediterránea son los cultivares del tipo cantalupo, de frutos redondos y piel lisa o rugosa y un peso aproximado a los 800-1000 g, los que tienen mayor aceptación. Aunque se cultivan muchas variedades, son los híbridos del tipo F1 los que ocupan un lugar preponderante debido a su gran productividad y a poseer la planta características muy apreciables.

Además de los estudios dedicados a la productividad, existen programas de investigación con vistas a mejorar la resistencia del melón a enfermedades como Fusarium, Oidio, Virus 1 del pepino y nemátodos. También hay trabajos de mejora de la calidad del fruto y de su resistencia a la manipulación.

En cada zona del Mediterráneo existe preferencia por un cultivar de melón determinado, esta elección parece estar determinada por el propio gusto local, así:

- Galia, en Portugal, España, Grecia, Turquía, Chipre, etc.

- Jivaro, en Túnez, Argelia, Marruecos, etc.

- Védrantais, en Francia, Argelia.

D. Prácticas culturales

D.1 Epoca de plantación

En cultivo protegido se planta por lo general en primavera ya que sus exigencia climatológicas impiden su cultivo en invierno. Si se obtiene en otoño, no puede competir con la producción tardía hecha al aire libre. En la sucesión de cultivos puede colocarse a continuación de uno de invierno como la lechuga o uno de otoño como el tomate, la judía verde, etc.

La época de plantación varía según las zonas, aunque por lo general no se puede sembrar antes de mediados de Febrero a menos que se disponga de calefacción y ésto incluso en las zonas más cálidas del Mediterráneo.

D.2 Sistemas de cultivo

Hay dos sistemas, por un lado el cultivo rastrero y el cultivo trepador en espaldera. El primer sistema es más barato, se practica en invernaderos rudimentarios, exigiendo menos mano de obra al no necesitar tutorado, aunque la producción es más limitada. Con este sistema y en buenas condiciones se puede recoger de 4 a 5 kg de fruto por m2 mientras que con el cultivo en vertical puede llegar a 6-7 kg por m2.

En general, puede decirse que el cultivo rastrero proporciona una producción más precoz pero menor. En algunos mercados hay preferencia por el fruto desarrollado en espaldera, sólo porque se supone que tiene más calidad por no haber estado en contacto con el suelo; sin embargo otros consumidores piensan que éste es un tipo artificial de cultivo y lo consideran de menor calidad. Hay que añadir que la posición del pedúnculo del fruto permite al consumidor determinar el tipo de cultivo del que procede.

D.3 Densidad de plantación

Para un cultivo rastrero se considera que 1,8 plantas por m2 es una media razonable, mientras que en el caso del cultivo vertical se puede poner 2,5 plantas por m2. No obstante esta media puede variar según sea el vigor de la planta, la luz y la época del cultivo, de tal modo que si disponemos de plantas poco vigorosas y buenas condiciones de luz, podemos incrementar la densidad. Cuanto más alta sea la densidad mayor será la producción por m2, pero simultáneamente disminuirá el número de los frutos por planta y su tamaño.

D.4 La poda

A continuación se ofrecen algunos datos generales relativos a la poda, pasando a continuación a describir algunos de los procedimientos más interesantes:

- la poda estimula la ramificación y disminuye el vigor de la planta, favoreciendo la aparición de flores femeninas;

- cuanto más enérgica es la poda, más se reduce el vigor, de tal forma que los cultivares vigorosos deben podarse de modo intenso;

- la poda tiene más influencia sobre la precocidad que sobre la producción total;

- la elección de un sistema de poda depende de la distancia entre las plantas, del tipo de cultivar, del medio, etc. Por lo tanto no hay un sistema de poda ideal para todos los casos.

En la actualidad los cultivos rastreros no se suelen podar, como mucho se les poda el tallo principal por encima de la segunda o tercera hoja para que se produzca una ramificación secundaria. Las podas más complejas exigen un suplemento de mano de obra que no siempre está compensado por la rentabilidad de una producción precoz. No obstante, algunas veces se practica el aclareo de los frutos para aumentar la calidad y el tamaño de los restantes.

Para el caso de los cultivos verticales, que sí requieren poda, hay diferentes modalidades (ver fig. 94).

- La planta no se pinza y el tallo principal se tutora.

- El tallo principal se pinza por encima de la segunda hoja.

- El tallo principal se pinza por encima de la primera hoja.

Fig. 94. Diversos procedimientos de poda de melón cultivado en espaldera:

(a) plántula no pinzada

(b) pinzamiento por encima de la segunda hoja

(c) pinzamiento por encima de la primera hoja

(d) planta de dos tallos principales

(e) ramificaciones secundarias pinzadas por encima del primer fruto

(f) ramificaciones secundarias pinzadas dos hojas por encima del primer fruto

El hecho de pinzar el tallo principal y provocar así la emisión de ramificaciones aumenta la precocidad; sin embargo esta operación no se realizará cuando aparezcan las primeras flores femeninas muy precozmente, en cuyo caso es mejor suprimirlas para que no compitan con el crecimiento de la propia planta.

Se puede forma la planta con uno o dos tallos principales que se apoyan en tutores, aunque lo más corriente es mantener un solo tallo. Si se forma con dos tallos en un cultivar vigoroso (d) se producirá un decremento en el vigor y un aumento de la precocidad.

Las ramas secundarias que parten del tallo principal, pueden pinzarse por encima del primer fruto (e) o por encima de las dos hojas que siguen a este primer fruto (f).

El primer procedimiento reduce el número de hojas y es adecuado para los casos en que la iluminación es buena y la densidad de plantación es alta.

D.5 Riego

El riego bien administrado aumenta la producción y la calidad de los frutos. La dosificación puede calcularse a partir de la ETP (Evapotranspiración potencial) con lo que se consideran las exigencias de la planta a lo largo del ciclo y se suministra el riego de acuerdo con ellas; así en el caso de una región de alta insolación se considera que las cantidades a aplicar son:

- un 40 a 90% de la ETP durante el período de crecimiento de la planta,

- un 100% de la ETP entre la floración y el desarrollo completo del fruto,

- 95% de la ETP durante la maduración.

Un exceso de agua en el momento de la maduración del fruto pueden hacer que éste se agriete.

D.6 Exigencias nutritivas

Una producción de 60 Tm/ha de melón, corresponde a una extracción de aproximadamente 200 kg de N, 34 kg de P y 230 kg de K. La absorción de nutrientes cambia a lo largo del ciclo, pero puede considerarse proporcional a la absorción de agua. El exceso de nitrógeno hace que la planta adquiera demasiado vigor y produce un retraso en su precocidad. El potasio favorece la formación de azúcar, de modo que aumenta la calidad del fruto. Hay que añadir que resulta muy útil cuando se dispone de poca luminosidad. El molibdeno, por su parte, es uno de los oligoelementos esenciales ya que su carencia puede provocar una parada del crecimiento.

D.7 Semillero

No se considera necesario abordar de modo específico el tema de semilleros, no obstante conviene recordar que el melón no soporta el transplante a raíz desnuda y que las plantas jóvenes por su parte, necesitan una temperatura alta. Cualquier lesión que sufren las raíces puede causar su pudrición. Los viveros deben disponer de calefacción ya que en caso contrario, el período de brote de las plantas se va a alargar o se va a hacer irregular.

Si el melón se planta en un suelo infestado por Fusarium, debe injertarse sobre Benincasa cerifera o sobre Cucurbita ficifolia, aunque ésta última presenta problemas de afinidad con algunas de las variedades cultivadas.

Los túneles pequeños de plástico se utilizan con mucha frecuencia incluso dentro de los invernaderos, ya que presentan muchas ventajas para el cultivo rastrero. En primavera los túneles pueden quitarse desde la segunda mitad del ciclo,. El cultivo bajo túnel es similar al realizado en invernadero, la única diferencia es la densidad de plantación que es inferior en túnel (1 planta/m2) y también es diferente la producción.

E. Enemigos principales

El melón es sensible a muchos insectos, ácaros y enfermedades, igual que otros cultivos protegidos. No obstante hay dos muy específicas que merecen un cuidado preferente:

Fusarium: es la enfermedad más importante y está provocada por Fusarium oxysporum var. melonis. Este hongo vascular vive en el suelo y penetra en la planta a través del sistema radicular. Hasta el momento presente se tienen clasificados cinco tipos o razas fisiológicas. La resistencia de la planta depende de un sistema poligénico, lo que hace que sean muy largos y difíciles los programas de mejora para crear cvs. resistentes. Los síntomas dependen de la raza, pero normalmente las plantas presentan gomosis o amarilleamiento y mueren con rapidez, de tal forma que puede perderse la cosecha en su totalidad. Las esporas del hongo son muy resistentes a las fumigaciones y a la esterilización mediante vapor, lo que hace muy difícil desinfectar el suelo por completo. El método de lucha más eficaz es la plantación de cvs resistentes o el injerto sobre portainjertos adecuados. Recientemente se ha realizado ensayos de "solarización" del suelo que han dado buenos resultados en algunas zonas concretas.

El oidio, Erisiphe spp., se presenta muy a menudo en este cultivo. Hay cuatro especies que atacan al melón y se desarrollan muy rápido en las condiciones de invernadero. Las hojas se cubren de un micelio semejante a un polvillo blanco. Aunque existen cultivares resistentes a este hongo, también hay en el mercado buenos fungicidas sistémicos que lo combaten con toda eficacia.

Otras enfermedades frecuentes son Verticillium en el suelo, Ascochyta en el