La acuicultura integral ofrece una variedad de beneficios a los agricultores, además de la producción de pescado para consumo propio o para venderlo. En Asia, por ejemplo, los productores de arroz utilizan ciertas especies de peces para combatir plagas de este cereal, como el caracol dorado. En el cultivo de arroz, la acuicultura incrementa mucho las cosechas y proporciona pescado. Gracias al Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PESA), de la FAO, en Zambia unos campesinos han introducido pequeños estanques en sus huertos caseros para obtener riego y criar peces. El limo del fondo de esos estanques también es un fertilizante orgánico con abundantes minerales. En la acuicultura extensiva tradicional, los peces se pueden criar en aguas libres, como en los lagos, estuarios o bahías de las costas, donde se alimentan de los elementos nutritivos disponibles, o bien en estanques, donde es posible alimentarlos con residuos agrícolas. En China, tradicionalmente se crían juntas más de cinco especies de carpas para aprovechar al máximo los alimentos y los estanques. El fomento de la acuicultura sostenible exige crear y mantener "ambientes favorables", en particular los dirigidos a asegurar el desarrollo y fortalecimiento constantes de las capacidades de los recursos humanos. El Código de conducta para la pesca responsable, de la FAO, contiene principios y disposiciones que apoyan el desarrollo de la acuicultura sostenible. El Código reconoce las necesidades especiales de los países en desarrollo, y su artículo 5 se ocupa específicamente de estas necesidades, sobre todo en los ámbitos de la asistencia financiera y técnica, la transferencia de tecnología, la capacitación y la cooperación científica.
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