La seguridad alimentaria es un derecho fundamental

  • 200 millones de niños menores de cinco años padecen de carencia de calorías

Tener acceso a una cantidad adecuada de alimentos es lo más fundamental de las necesidades y de los derechos humanos. La obligación moral del Estado no sólo consiste en garantizar que su pueblo tenga suficiente qué comer, sino que además es de su interés económico y político. Las personas hambrientas no pueden trabajar; los niños con hambre no pueden aprender. Sin una población bien nutrida y saludable, es imposible el desarrollo.

La seguridad alimentaria depende de tres factores: disponibilidad, estabilidad y accesibilidad a las reservas de alimentos. Para alcanzar la seguridad alimentaria nacional, un país debe ser capaz de producir suficientes alimentos o debe tener divisas bastantes que le permitan importarlos. De manera similar, las familias han de disponer de ingresos suficientes para comprar los alimentos que no pueden producir por sí mismas. Las causas básicas de la inseguridad alimentaria son la baja productividad de la agricultura combinada con fluctuaciones de las reservas de alimentos y bajos ingresos.

Desde sus inicios, la FAO ha estado dando asistencia a los países del mundo en desarrollo para que incrementen su producción de cultivos básicos y de ganado, así como para hacer frente a las situaciones de urgencia.

Otras organizaciones de la ONU, la comunidad de donadores y las ONG, así como los países mismos, han apoyado una diversidad de programas y medidas para fortalecer la seguridad alimentaria. Con todo, hoy queda claro que para satisfacer las necesidades de la población que es cada vez más numerosa, es preciso tomar otras medidas, y con rapidez, para ayudar a los países de bajos ingresos con déficit de alimentos a incrementar y estabilizar la producción de alimentos básicos sobre una base sostenible.