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LA MUJER, USUARIA Y PROTECTORA DE LA AGRO-BIODIVERSIDADEn vísperas del siglo XXI, la mujer rural de los países en desarrollo detenta la llave del futuro de los sistemas agrícolas de la Tierra, y también de la seguridad del alimento y de la vida, gracias a su papel en la selección de semillas y el uso sostenible que ella hace de la diversidad de plantas y animales. El decisivo papel de la mujer como proveedora y productora de alimentos le vincula directamente al manejo de los recursos genéticos; no en vano, largos siglos de experiencia práctica le dotaron de un singular bagaje de conocimientos y capacidad de decisión en materia de especies y ecosistemas locales.
Las comunidades agrícolas más pobres son aquellas que viven en entornos marginales y heterogéneos y que menos se beneficiaron de las modernas variedades de cultivos de alto rendimiento. El material de cultivo que usan procede, hasta un 90%, de semillas y germoplasma producidos, seleccionados y conservados por ellos. Estos campesinos de subsistencia no pueden costear insumos externos como fertilizantes, pesticidas, productos veterinarios, alimentos o combustibles de calidad para cocinar y protegerse del frío. En cambio, dependen de su propia capacidad de mantener una amplia diversidad, adaptada al entorno local, de cultivos, plantas silvestres y especies animales, para defenderse de eventuales escaseces de cosecha, enfermedad o muerte de animales, y procurarse una provisión alimentaria continua y variada, así como preservarse del hambre y la malnutrición. En muchas regiones, la mayoría de los pequeños campesinos son mujeres. Políticas y acuerdos sensibles al géneroUna serie de importantes acuerdos y políticas internacionaes reconoce el decisivo papel que, sobre todo en los países en desarrollo, desempeña la mujer en el uso y manejo de recursos biológicos (ver recuadro). No obstante, poco se hizo para aclarar la naturaleza de las relaciones entre diversidad agro-biológica y actividades, responsabilidades y derechos tanto de los hombres como de las mujeres. Pese a su importancia capital, las responsabilidades y prácticas de manejo que la mujer asume para conservar y mejorar recursos animales y plantas, y su profundo conocimiento de éstos, siguen siendo factores "invisibles" a los ojos de los técnicos de agricultura, bosques y medio ambiente y también de los planficadores e instancias de decisión. Esa falta de reconocimiento a los niveles técnico e institucional supone que los intereses y necesidades de la mujer no reciban adecuada atención. La participación de la mujer en los esfuerzos formalizados de conservación de la biodiversidad es aún baja, a causa de su sub-representación a nivel de políticas y decisiones. La investigación y desarrollo modernos subestimaron la capacidad de las comunidades locales para innovar y mejorar las variedades de cultivo. Debido a las tecnologías y percepciones modernas, la mujer perdió una parte vital de la infuencia y control sobre producción y acceso a recursos que antes asumía en aquellas áreas y que ahora pasaron al hombre que, en cambio, se beneficia de los servicios de extensión y puede comprar semillas, fertilizantes y tecnologías. De este modo, la mujer perdió también su estatus y su autodeterminación, sin por ello recibir compensación alguna. Las Mujeres como usuarias y preservadoras de la agro-biodiversidad
Además de la producción de alimentos básicos en los campos, los huertos del hogar suelen proporcionar una amplia variedad de verduras y condimentos y constituyen una especie de parcelas experimentales donde la mujer prueba y adapta plantas silvestres y especies indígenas. Un estudio sobre 60 huertos en Thailandia reveló la existencia de 230 especies diferentes, muchas de ellas restacadas de bosques cercanos antes de su tala. Los distintos intereses, estrategias de vida, sistemas de tenencia de tierra y estructuras organizativas de los diferentes grupos de usuarios (por género, edad, clase, etnía y ocupación) así como la desigual oportunidad de acceso, uso y control de los recursos de tierra, animales y plantas, ejercen una influencia directa sobre la conservación la agro-biodiversidad. Los hombres y las mujeres y sus diferentes conocimientosGracias a sus diferentes actividades y prácticas de manejo de los recursos, los hombres y las mujeres adquirieron experiencias y conocimientos, igualmente diferentes, sobre medio ambiente y especies de plantas y animales y sus respetivos usos y productos. Este bagaje de conocimientos locales, que varía según el género, es decisivo en la conservación in situ (en el habitat/ecosistema natural) y en el manejo y mejora de los recursos géneticos para alimento y cultivo; la decisión de cómo conservarlos depende del tipo de conocimiento adquirido y la capacidad de percibir aquello que resulta más útil al hogar y la comunidad. El conocimiento local es altamente sofisticado y tradicionalmente compartido y transmitido de generación en generación. La experiencia, la innovación y la experimentación dan lugar a prácticas sostenibles de protección de suelo, agua y vegetación natural, y diversidad biológica. El especializado conocimiento de la mujer acerca del valor y el uso de variedades y cultivos domesticados engloba las plantas silvestres y su uso sea como alimento en caso de necesidad (hojas, fruta, moras, semillas, tubérculos y raíces comestibles) sea para atender problemas de salud o para generar ingresos. Ello tiene importantes implicaciones para la conservación de los recursos fitogenéticos. La mujer como "científica" y sus decisiones en la selección y mejora de la biodiversidadEn la agricultura a pequeña escala, la mujer campesina se caracteriza por su alto grado de responsabilidad a la hora de seleccionar y adaptar variedades de plantas y cultivos. La selección de determinadas variedades es un proceso complejo que abarca múltiples aspectos y depende de cómo escoger una serie de características deseadas (resistencia a pestes y enfermedades; adaptabilidad a condiciones de suelo y clima; calidad nutritiva, sabor y facilidad de cocción, propiedades de procesamiento y almacenamiento).
El hecho de que plantas y animales sean en general destinados a usos diferentes añade mayor complejidad al proceso de selección. Por ejemplo, se puede cultivar sorgo para obtener grano o tallo o patata dulce para hojas o raíces, en tanto las ovejas pueden proporcionar leche, lana y carne. Además, para crear un micro-medio ambiente y hacer mejor uso del espacio y el tiempo, se suele cultivar varias especies vegetales que se complementan entre sí y realizar actividades mixtas de cultivo, cría y agro-silvicultura. El reconocimiento de este sofisticado proceso de toma de decisiones está llevando gradualmente a los investigadores a darse cuenta de que cuando una comunidad adopta y selecciona semillas mejoradas y nuevas sea para el alimento humano sea para la cría de ganado, lo hace en función del resultado de su experimentación y consiguiente aprobación por parte de sus campesinos y campesinas. Derechos y responsabilidades de la mujer y el concepto de los derechos del agricultorGracias a sus actividades cotidianas, experiencia y conocimiento, la mujer rural está mejor capacitada para proteger la diversidad biológica. Sin embargo, tanto a escala nacional como local, sigue siendo perjudicada por la limitación de sus derechos de acceso a los recursos de los que depende para cubrir sus necesidades. En general, sus derechos de acceso a los recursos locales y a las políticas nacionales no están a la altura de sus crecientes responsabilidades en materia de producción de alimentos y manejo de los recursos naturales.
inicio Cómo abordar género y agro-biodiversidadLa promoción de una estrategia a largo plazo en materia de conservación, uso, mejora y manejo de la diversidad de recursos genéticos para alimento y cultivo, requiere:
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