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FAO FOCUS: LA MUJER Y LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

INDICE

La mujer y la seguridad alimentaria
La mujer, usuaria y protectora de la agro- biodiversidad
La mujer y los recursos de agua
La mujer y la revolución verde

El impacto del cambio tecnológico en la agricultura

Consecuencias del cambio tecnológico en la agricultura sobre el empleo

Cuál es el criterio que más cuenta?

Mujer y tenencia de tierra
Investigación y extensión: el género y su perspectiva

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LA MUJER Y LA REVOLUCIÓN VERDE


Cultivadoras de arroz en hyderabad en India

La Revolución Verde de los años sesenta y setenta, con su paquete de semillas mejoradas, tecnologías de cultivo, mejor irrigación y fertilizantes químicos, fue altamente existosa para alcanzar su objetivo primordial de aumentar el rendimiento de cosechas y suministros alimentarios agregados. En Asia, donde el paquete de la Revolución Verde tuvo su mayor aplicación, la producción de alimentos registró un sustancial incremento en ésas décadas. Pero aún cuando logró un creciente suministro alimentario agregado, la Revolución Verde, como tal enfoque de desarrollo, no se tradujo necesariamente en beneficios, en forma de mayor seguridad alimentaria o mayor oportunidad económica y bienestar, para las franjas rurales más pobres.

Con una sub-nutrición y una pobreza predominantes y una distribución no equitativa de los alimentos, los grupos más vulnerables son, así, las familias de hogares sin tierra, las explotaciones de pequeña escala y los labriegos en general. Estudios de impacto mostraron que las franjas mejor posicionadas de la sociedad rural ganaron acceso a mejores ingresos generados por la introducción de tecnologías. Las más pobres tendieron, en cambio, a perder acceso a ingresos antes disponibles. Esto llevó a los organismos de desarrollo, FAO incluida, a reconocer la necesidad de formular una Revolución Verde más equitativa y sostenible, tendente a mejorar la seguridad alimentaria del núcleo central de los pobres rurales. Buena parte del éxito de este nuevo enfoque dependerá de su capacidad de responder a las realidades de aquellos seres decisivos en la producción, provisión y gestión del suministro de alimentos en los hogares rurales: las mujeres campesinas.

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El impacto del cambio tecnológico en la agricultura

Para las poblaciones rurales, la rápida modernización de la agricultura y la introducción de nuevas tecnologías, que caracterizaron la Revolución Verde, tuvieron un impacto diferencial en materia de clases y de género. El modo en que esas poblaciones fueron afectadas por la Revolución Verde dependió de si eran trabajadores pagados, cultivadores o consumidores, de hogares con tierra o sin ella, ricos o pobres, encabezados por hombres o por mujeres. Empero, aparecen dos tendencias generales: de ese cambio tecnológico, los ricos se beneficiaron más que los pobres y los hombres más que las mujeres. Estudios sobre el impacto de la Revolución Verde han mostrado que el cambio tecnológico puede generar mayores beneficios sociales, pero al mismo tiempo para algunas mujeres rurales, en categorias paerticulares, pueden generar costos significativos que son diferentes tanto por su tipo como intensidad da aquellos experimentados por los hombres. Por ejemplo, la introducción de variedades de arroz de alto rendimiento en Asia tuvo un fuerte impacto, fundamentalmente desfavorable, sobre el trabajo y empleo de las mujeres rurales, ya que:

  • aumentó la necesidad de los hogares de disponer de ingresos en contante para cubrir los costos de los insumos tecnológicos, lo que obligó las mujeres a trabajar como labriegas;
  • aumentó la necesidad de trabajo femenino no retribuido para realizar labores agrícolas, lo que a su vez incrementó la ya pesada carga laboral de las mujeres; y
  • despojó las oportunidades de las trabajadoras retribuidas a causa de la mecanización.

Los efectos de la adopción de variedades de alto rendimiento (VAR) de arroz y trigo en la India son un buen ejemplo de cómo determinadas categorías de mujeres rurales fueron afectadas, en distinta forma, por el cambio tecnológico en la agricultura. Para las más pobres, de hogares sin tierra o con demasiado poca, que dependen de las labores agrícolas retribuidas para sobrevivir, los datos de la India revelan que aún cuando la modernización de la agricultura aumentó la demanda de trabajo, la media de las retribuciones permaneció estática, o incluso bajó, debido a la creciente disponibiliad de mano de obra. No se generó empleo suficiente para todos los que buscaban trabajo, ni el relativo aumento de las oportunidades de empleo se tradujo en una mejora del nivel de vida. Así, en el marco de este escenario sombrío, la mujer recibe menor retribución que el hombre y a menudo se le asignan labores que comportan trabajo más intensivo, como desherbar, transplantar y cosechar. Las labriegas fueron también claramente perjudicadas por la mecanización de las actividades postcosecha que representaban para ellas una tradicional área de empleo retribuido, lo que pudo haber contrarrestado los beneficios derivados del aumento de oportunidades de empleo a raíz de la introducción de los paquetes de tecnologías VAR. Para la mayoría de las mujeres del Sud de Asia, bajas retribuciones y pérdida de empleo significan ingresos insuficientes para poder aventajarse del substancial incremento de la producción de trigo y arroz de regadío y mejorar sus dietas alimentarias.

La modernización agrícola en la India parece haber tenido efectos mixtos sobre las mujeres de las pequeñas explotaciones. Para muchas de ellas, la intensidad financiera que supuso la adopción del paquete VAR incrementó la necesidad de ingresos en contante, con dos efectos: obligándoles a trabajar como labriegas o agravando su carga de trabajo con actividades agrícolas, debido al esfuerzo de las pequeñas explotaciones por evitar el empleo de labriegos retribuidos. En general, en aquellas explotaciones que lograron aventajarse del paquete tecnológico, las mujeres han podido beneficiarse del aumento de ingresos de ésas, pues suponía para ellas poder retirarse de las labores agrícolas. Pero, más que tiempo libre, ello comportó a menudo trabajos más pesados en la explotación (por ejemplo, cocinar para los labriegos).


Abonando la tierra para enriquecer el suelo, en un proyecto de participación popular en Zimbabwe.

Los esquemas de producción de arroz de regadío, que trataron de reproducir en África la experiencia de la Revolución Verde, rara vez reconocieron la importancia de las actividades agrícolas independientes y generadoras de ingreso que la mujer realiza para cubrir las necesidades alimentarias y obtener ingreso en contante para comprar bienes vitales para el bienestar de su familia. Concebidos para hogares encabezados por hombres, esos esquemas introdujeron la reforma de la tierra y concentraron enormemente su enfoque en las cosechas comerciales. Este hecho erosionó los derechos de la mujer a la tierra, sin por ello liberarle de su responsabilidad de alimentar a la familia o de su necesidad de ingresos en contante. El fracaso en percibir y/o responder al diferente reparto de recursos y responsabilidades entre hombre y mujer en los hogares campesinos aumentó la demanda de trabajo femenino para la producción de cosechas comerciales. Aún así, el control de los ingresos quedó en manos del hombre. Además, fueron destinadas a las mujeres pequeñas parcelas de tierras marginales para producir alimentos, lo que supone insuficiente alimentación para la familia y mayor presión sobre los frágiles entornos.

Estos ejemplos revelan que la mayoría de los efectos negativos que la modernización agrícola supuso para las mujeres rurales son consecuencia indirecta de haber introducido tecnologías rara vez orientadas hacia ellas como grupo objetivo o específicamente diseñadas para atender sus necesidades. También rara vez se considera a la mujer rural como destinataria de los programas de investigación y desarrollo agrícolas o usuaria de la tecnología mejorada. En cuanto a los programas de capacitación técnica y de extensión, éstos se destinan casi exclusivamente al hombre, negando de este modo a la mujer la oportunidad de mejorar sus capacidades y su acceso a importantes canales de comunicación y servicios de apoyo patrocinados por el Estado. Por añadidura, y al basarse en los sistemas tradicionales que limitan el acceso de la mujer a los recursos e imponen una división del trabajo por sexo - lo que reserva a la mujer las labores más tediosas, intensivas y pobremente remuneradas, - la introducción de la tecnología tiende a aumentar la carga de trabajo de una serie de mujeres rurales, sin por ello incrementar necesariamente sus ganancias. El exámen del impacto, sobre el género, del cambio tecnológico en la agricultura, revela la necesidad de tomar en consideración el reparto, en el seno del hogar, tanto del trabajo como de los ingresos y del acceso a la tierra, que perjudica a la mujer y la posibilidad de beneficiarse del cambio.

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Cuál es el criterio que más cuenta?

El principal adelanto tecnológico de la Revolución Verde fue el desarrollo, por parte de los centros de investigación, de variedades de alto rendiminto de arroz y trigo que, bajo condiciones favorables, aumentan considerablemente el rendimiento del grano respecto a las variedades indígenas. Pero el aumento del rendimiento del grano no es el único criterio deseado y preferido por la mujer campesina, quien valora también la biomasa y otros componentes de la cosecha o planta. Para un pequeño productor, el arroz es más que grano: es paja para techos y esteras, forraje para animales, alimento para peces de vivero y cáscara combustible. Estos productos no sólo tienen su función en la economía doméstica sino que a menudo representan un valioso insumo para otras actividades generadoras de ingresos que proporcionan medios de vida a muchos pobres rurales, sobre todo a las mujeres.

Superar esta laguna entre las prioridades de los científicos y aquellas de la mujeres campesinas debe ser el objetivo de una estrategia esencial para una Revolución Verde más equitativa y sostenible, a fin de diseñar tecnologías que respondan a las realidades experimentadas por la mayorÌa de los productores pobres de las áreas no irrigadas y medio- ambientalmente frágiles. Ello puede lograrse con la creación de canales de comunicación a través de la investigación y la extensión participativas, de modo que los campesinos puedan informar a los especialistas sobre sus necesidades técnicas y que éstos puedan valerse de la experiencia de aquellos para optimizar el manejo de las variedades locales bajo restrictivas condiciones ambientales.

Los programas de investigación y desarrollo agrícola y tecnológico pueden asegurar la respuesta a la cuestión de la igualidad en materia de género:

  • reconociendo a las mujeres campesinas como sujeto de investigación agrícola;
  • anotando la información que la mujer puede proporcionar sobre el adecuado manejo y utilización de las variedades de plantas indÌgenas, y que podría moldearse en características de actuación;
  • concediendo la debida atención a los múltiples usos de las plantas sea para alimento sea para otros fines;
  • estudiando la tecnología doméstica de procesamiento, almacenamiento y cocción y vinculándola a los programas de mejora de variedades.

Adaptado de JJ.iggins, Gender-related Impacts and the Work of the International Agricultural Research Centres, World Bank, Washington, D.C., 1986.

Consecuencias del cambio tecnológico en la agricultura sobre el empleo

A macro-nivel, una de las consecuencias más dramáticas de la modernización de la agricultura es que la mujer rural pobre ha perdido oportunidades de empleo retribuido a raíz de haber introducido tecnologías que mecanizan labores que ella tradicionalmente realiza. El ejemplo más evidente es que la mecanización de las actividades post-cosecha redujo la disponibilidad de trabajo retribuido de la mujer. La introducción de molinos de arroz en toda Asia convirtió en superfluas a las labriegas que antes aventaban, trillaban y molían el arroz manualmente. En Bangladesh, donde el descascarillado manual del arroz representa para las mujeres rurales la fuente más importante - y a menudo la única - de empleo pagado, los molinos modernos emplean hombres. Se estima que la introducción de un esquema subsidiado para las descascadoras motorizadas de arroz en Java (Indonesia), despojó de trabajo a 1.2 millones de mujeres sin tierra, antes empleadas en las labores de descascarillado manual.

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