El sistema agroforestal Quesungual

Cuando se puso en marcha el proyecto de la FAO en Lempira Sur casi todos los campesinos de la zona utilizaban el viejo método agrícola de corta y quema. Despejaban una parte del bosque cortando la vegetación y quemando los desechos, esa parcela se cultivaba de uno a tres años, hasta que las cosechas comenzaban a disminuir por la falta de humedad y fertilidad de los suelos. Entonces los campesinos tenían que avanzar hacia otras parcelas, despejarlas, quemar los restos y sembrar de nuevo.

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Sistema agrícola Quesungual: los campesinos contienen la erosión de los suelos intercalando sus cultivos con árboles

En Lempira Sur la mayor parte de las tierras agrícolas están en pendientes con inclinación de hasta 60 grados, a las que no conviene el sistema de corta y quema. "Si no hay una cubierta vegetal permanente y por lo menos 30 por ciento de cubierta forestal, se producen graves problemas de erosión del suelo y deslaves", explica Ian Cherret, Asesor Técnico Principal de la FAO asignado a este proyecto. "La clave del cambio era dejar de quemar la vegetación".

En colaboración, los campesinos locales y el personal de extensión crearon un sistema agroforestal, aprobado por los expertos de la FAO. Se llamó sistema Quesungual en honor a la aldea de Lempira Sur donde se llevó a cabo.

El sistema se utiliza en parcelas que están entre 200 y 900 metros sobre el nivel del mar, y supone el cultivo de maíz, sorgo y porotos, intercalados con árboles. En vez de quemar la vegetación, los campesinos la quitan manualmente con machetes. Los árboles más altos, que antes se talaban o quemaban, hoy se conservan, ya que proporcionan fruta, leña y madera para muebles, además de proporcionar sombra a los cultivos que tienen debajo de sus frondas. Una parcela común y corriente, de entre una y tres hectáreas de superficie, suele tener de 15 a 20 árboles grandes, frutales o de madera, así como numerosos otros árboles y arbustos.

Los árboles y arbustos se podán anualmente a una altura de 1,5 a dos metros, con el fin de eliminar las ramas que impidieran a la luz llegar a los cultivos. Las ramas más grandes se utilizan como leña, las más pequeñas se dejan en el suelo para contribuir a revitalizarlo. Así mejora la fertilidad de las tierras para el maíz, los porotos, el sorgo, el café y otros cultivos sembrados entre los árboles.

El nuevo sistema agrícola tiene numerosas ventajas: las cosechas casi se han duplicado; se necesita menos mano de obra para formar y mantener las parcelas; los suelos conservan mejor la humedad, lo que permite a los cultivos tolerar la sequía regular que hay en la zona y reducir al mínimo el riesgo de erosión y deslaves.

Se está elaborando un informe sobre el sistema agroforestal Quesungual, que pronto se difundirá.

 

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Archivo de FAO Focus