Honduras: la participación popular consigue la seguridad alimentaria

Hace diez años los campesinos del Departamento de Lempira, Honduras, apenas si podían producir suficiente maíz, porotos y sorgo para alimentar a sus familias. En 1998, cuando el huracán Mitch se abatió sobre este país, los mismos campesinos suministraron toneladas de alimentos de socorro urgente a sus conciudadanos de otras partes del país.

El crédito de este cambio espectacular corresponde a un proyecto de desarrollo rural y seguridad alimentaria ejecutado por la FAO, que introdujo métodos agrícolas sostenibles. Lo que es más importante, al hacer participar a los beneficiarios, se demostró que la participación local es una clave del desarrollo.

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"El desarrollo en realidad se trata de que las personas mismas administren sus propios recursos -explica Ian Cherrett, Asesor Técnico Principal del proyecto de Lempira Sur-. Si no se observa este principio, si las personas no sienten que se están tomando en cuenta sus necesidades, no existe posibilidad de que se dé un proceso de desarrollo sostenible".

El Departamento de Lempira, que tiene 100 mil habitantes, es una de las regiones más pobres y aisladas de Honduras, está en un terreno montañoso, cercano a la frontera con El Salvador. En 1990, cuando se puso en marcha el proyecto de Lempira Sur, el 72 por ciento de la población vivía por debajo del umbral de pobreza y prevalecía una malnutrición crónica. Los suelos eran deficientes, las cosechas escasas, y la erosión y la sequía eran frecuentes por el sistema de corta y quema que obligaba a los campesinos a encontrar y despejar nuevas parcelas regularmente.

Determinar las necesidades y establecer métodos
La FAO inició el proyecto de Lempira Sur a petición del Gobierno de Honduras, con financiamiento del Gobierno holandés. El principal objetivo era lograr la seguridad alimentaria mediante la creación de métodos agrícolas sostenibles en el marco de un sistema agroforestal general. Los beneficiarios directos fueron 12 mil pequeños campesinos con sus familias, de 84 aldeas, pero la vida de muchas personas mejoró con la ampliación del proyecto.

Desde la etapa preliminar del proyecto estuvieron las personas en el centro mismo de las actividades, determinando sus necesidades y problemas. A través de reuniones y entrevistas, los campesinos y los extensionistas definieron como problema principal la degradación de los suelos debido a los graves escurrimientos producidos por el sistema de corta y quema, que se venía utilizando desde hacía muchas generaciones. En consecuencia, las cosechas se habían reducido notablemente.

Antes de iniciarse el proyecto, algunos de los campesinos locales habían experimentado sembrando árboles para evitar escurrimientos y mejorar la fertilidad de la tierra. Los campesinos y los jóvenes extensionistas del proyecto aprovecharon esas iniciativas, y a mediados de los años noventa introdujeron un sistema agroforestal que consiste en intercalar tres distintos niveles de cultivos.

Cuando numerosos campesinos adoptaron este nuevo método se llevaron una agradable sorpresa: sus cosechas de maíz y porotos se incrementaron un 50 por ciento en promedio en pocos años. (Si desea más información sobre este nuevo sistema agrícola, haga clic aquí.)

Pese a los buenos resultados, muchos campesinos seguían dudando. El cambio radical se dio en 1997, cuando hubo en la zona una sequía asociada a El Niño. Los cultivos de los campesinos que usaban el nuevo método aguantaron la sequía. Los otros no. Desde entonces, el 80 por ciento de los campesinos de la zona ha adoptado el sistema agroforestal.

Como consecuencia, la producción de maíz y porotos casi se ha duplicado. Ahora las familias campesinas no sólo comen más, sino que tienen un excedente de entre 30 y 50 por ciento para vender en el mercado.

El excedente permite mirar al futuro
Gracias al excedente disponible de alimentos la población puede ocuparse de otras cosas aparte de la mera supervivencia. Las necesidades de las familias de Lempira del Sur han cambiado y, en consecuencia, también el planteamiento del proyecto.

"Un incremento de la producción no necesariamente mejora la nutrición y el consumo de las familias -dice Cherrett-. Por lo tanto, hemos puesto en marcha nuevas iniciativas para apoyar a las familias en la casa, en su huerto familiar y en el campo". Las mujeres participan en especial en estas nuevas actividades.

Mujer en Candelaria haciendo tortillas en una estufa mejorada fuera de su casa. El proyecto llevó estas estufas.
(FAO/G.Bizzarri/22075)

Un grupo de mujeres del pueblo de Olosingo recibió un préstamo y comenzó a producir crema y queso

Campesinos yendo a labrar las tierras de la aldea de la Candelaria, una de las 84 de la zona del proyecto de Lempira Sur
(FAO/G.Bizzarri/22035)

Ahora hay cooperativas de mujeres, por ejemplo, dedicadas a elaborar lácteos. Se están haciendo huertos, construyendo estufas más eficientes que se utilizan al aire libre, y silos para almacenar los cereales. Y se está impartiendo capacitación práctica en los nuevos sistemas agrícolas a los estudiantes de secundaria, con participación de estudiantes, maestros, campesinos y padres de familia. Todas estas iniciativas se discuten en las aldeas, y se está difundiendo la noticia a otras comunidades. (Si desea más información sobre las actividades y los participantes, haga clic aquí.)

La organización social e institucional de las comunidades también ha mejorado en estos últimos años. "Se han fundado organizaciones campesinas, comerciales y cooperativas,- relata Cherrett-. Ahora hay más personas que participan en los procesos democráticos, y dos mujeres han sido elegidas por primera vez como alcaldesas en Lempira Sur".

Los nuevos obstáculos crean nuevas necesidades
El Niño demostró a los campesinos la importancia de la nueva tecnología, y el huracán Mitch hizo patente el valor del proyecto después de arrasar Centroamérica y Lempira en 1998. Gracias al cambio del uso de la tierra, el daño fue menor que en el resto de Honduras, y esta zona, que 10 años antes apenas si podía alimentar a su población, logró proporcionar ayuda alimentaria a otras partes del país. "Después de Mitch todos los municipios del sur de Lempira enviaron alrededor de dos toneladas de ayuda alimentaria a las zonas más desarrolladas del país -dice Cherrett-. Fue muy impresionante ver el nivel de organización y solidaridad".

Pero con la llegada de ayuda alimentaria de todo el mundo a Honduras, los precios del mercado cayeron a niveles récord, con grave perjuicio para la población de Lempira Sur. Los campesinos no conseguían vender sus cosechas y casi se perdió todo lo que habían construido en los pasados ocho años.

Los aldeanos se reunieron para discutir sus nuevos problemas. Se dieron cuenta de que era poco lo que se podía hacer respecto a los precios, siempre que siguieran llegando alimentos de socorro. Determinaron la necesidad de diversificar sus cultivos y encontrar nuevos mercados, y hoy muchos de esos campesinos venden sus cultivos y su ganado en El Salvador, donde los precios son considerablemente más elevados. Pero esta iniciativa plantea otra necesidad: mejorar la infraestructura. Las carreteras entre Lempira y El Salvador son malas o no existen, lo que dificulta que los campesinos lleguen hasta sus clientes. De modo que por el momento tiene gran prioridad mejorar los puentes y las carreteras.

La población se hace cargo
En 1999 el proyecto de Lempira Sur se amplió otros cuatro años para llevarlo a otras comunidades. El proyecto y sus métodos han despertado el interés en Honduras y más allá. El presidente hondureño Carlos Roberto Flores Facusse y varios ministros del gobierno han visitado la zona del proyecto y tienen interés en reproducir este planteamiento del desarrollo rural en otras regiones del país.

Lo más importante es que la población misma ya está tomando la plena responsabilidad de planificar las mejoras para sus comunidades. Poco a poco, los extensionistas están haciéndose prescindibles. Los cambios introducidos en las comunidades han demostrado ser sostenibles. "La población de Lempira ha logrado poner fin a su pobreza extrema -dice Cherrett-. Antes no podían producir suficiente para alimentarse. Hoy producen un excedente. Han demostrado su capacidad".

 

Para ver, escuchar y leer sobre las actividades y personas del proyecto de Lempira Sur, haga clic aquí.

Para más lecturas sobre el sistema agrícola, haga clic aquí.

Artículo sobre los países afectados por el huracán Mitch

Artículo sobre El Niño y su impacto en la producción agrícola en América Latina

Archivo de FAO Focus