Afganistán:
la guerra deja escaso terreno para las
cosechas
Tras décadas de guerra, la
producción de alimentos y la seguridad
alimentaria han sufrido un retroceso en
Afganistán. La producción de cereales
cayó ligeramente, y los refugiados que
regresaron hicieron que la población
aumentase en un 25 por ciento en el período
1980-1996. En consecuencia, la ingesta diaria de
alimentos pasó de 2 186 a 1 710
calorías, situándose muy por debajo
de los requerimientos mínimos. Dos tercios
de las provincias del país acusan un
déficit de alimentos; la economía,
severamente dañada por la guerra, no puede
recurrir a las importaciones para cubrir las
carencias.
Los problemas presentes en Afganistán no
son habituales en una región con niveles de
subnutrición bajos, pero son típicos
de los países desgarrados por las guerras
que deben enfrentarse a emergencias humanitarias de
gran complejidad. Más de un 40 por ciento de
las tierras de labrantío de
Afganistán están plagadas de minas
terrestres y no pueden cultivarse. Los miles de
personas que se dedicaban a la agricultura para
obtener su sustento emigraron a las ciudades, para
sumarse a las filas de una nueva subclase urbana
empobrecida.
Tan sólo el 15 por ciento de la
población tiene acceso a agua potable, y
cerca del 70 por ciento carece de
instrucción elemental. Las luchas
esporádicas y las restricciones de
tránsito continúan obstaculizando los
esfuerzos de reconstrucción del
país.
Indicadores
esenciales, 1980-1996
Uno de cada 50 afganos resulta herido por minas
terrestres. Cada día, las explosiones de
minas matan o mutilan a diez personas más,
un tercio de ellas mujeres y niños. Muchos
de los que han quedado inválidos por heridas
de guerra o minas ya no pueden trabajar. Su
situación de dependencia supone una carga
adicional para los otros miembros de la familia,
que deben alimentarles y atenderles.
Las cuantiosas cantidades de ayuda alimentaria
no son suficientes para satisfacer las necesidades
mínimas del ingente número de
personas subnutridas. Hasta que se restablezca la
paz, hay poca esperanza de encontrar soluciones
duraderas
Conmociones
más recientes: inundaciones, sequías,
guerras y derrumbes financieros amenazan el
progreso
Camboya:
la paz depara una cosecha de
beneficios
RPD
de Corea: una amarga
cosecha
Honduras:
crecimiento
económico
Cuba:
pérdida de relaciones
comerciales
Marruecos:
incremento en la seguridad
alimentaria
Ghana:
crecimiento económico y rápidos
avances
Burundi:
crecimiento de la población y
conflictos

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