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LA MUJER: CLAVE DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA
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Las campesinas han desarrollado prácticas
para un uso eficaz y sostenible de los recursos puestos a su alcance
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Un desarrollo agrícola y rural que sea equitativo, eficaz y sostenible no puede
conseguirse sin el reconocimiento expreso de la enorme aportación de la mujer
rural a la producción alimentaria y agrícola y a su cometido crucial para
determinar y garantizar la seguridad alimentaria y el bienestar al entero hogar.
En un ambiente global de aumento de la pobreza, de inseguridad alimentaria, de migración
del campo y de degradación ecológica, habrá que asegurar que todos
los agentes potenciales que intervienen en el desarrollo reciben el apoyo y tienen
el acceso a los recursos que necesitan para conseguir un modo de vida sostenible
y unas estrategias de vida mejor. Dentro de este marco, la habilitación de la
mujer será esencial para lograr unas iniciativas encaminadas a elevar los niveles
de nutrición, mejorar la producción y distribución de los productos
alimenticios y agrícolas y elevar las condiciones de vida de las poblaciones
rurales.
En este Plan de Acción de la FAO para la mujer en el desarrollo se define
el cometido que desempeñará la Organización para fomentar y favorecer
los esfuerzos, tanto dentro de la casa como con nuestros colaboradores a nivel nacional,
para superar las limitaciones y aprovechar las oportunidades de aumentar la participación
de la mujer rural como factor del desarrollo económico social y político
y beneficiaria del mismo. El Plan es una respuesta fija de la FAO a los acontecimientos
mundiales de los años noventa así como a las recomendaciones de los recientes
foros internacionales, en particular la Conferencia de las Naciones Unidas sobre
el Medio Ambiente y el Desarrollo, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, la
Conferencia Internacional sobre Nutrición, la Conferencia Internacional sobre
Población y Desarrollo y la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social. También
representa el marco de la FAO para la aplicación de la Plataforma de Acción,
que constituye el esquema global de acciones para promover el adelanto de la mujer,
que es el resultado principal de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, que
se celebrará en Beijing en septiembre de 1995. Para afrontar las causas que
están a la raíz de la pobreza persistente y de la inseguridad alimentaria
entre la mujer rural y las familias que sostienen, así como los factores que
contribuyen a la degradación del medio ambiente, el Plan de Acción persigue
tres objetivos estratégicos:
- promover una equidad sin diferencias por razón del sexo para acceder a los
recursos productivos y a su control;
- mejorar la participación de la mujer en los procesos decisorios y normativos
a todos los niveles;
- fomentar las medidas encaminadas a reducir el volumen de trabajo para la mujer
rural y mejorar sus oportunidades de obtener un empleo remunerado y unos ingresos.
.En el Plan se traza un marco para incorporar una perspectiva en función del
sexo en todos los programas y actividades de la FAO para los años que van de
1996 hasta el 2001 inclusive. Se fijan estrategias con unos objetivos asequibles
y se proponen instrumentos para abordar la problemática de las diferencias por
razón del sexo en los sectores técnicos de la FAO. Para la ejecución
del Plan, las actividades sustantivas de la Organización se concentran en cuatro
esferas interconexas.
PROBLEMAS FUNDAMENTALES QUE AFECTAN A LA MUJER RURAL HASTA EL AÑO 2001
A nivel mundial, la mujer rural desempeña una función importante en el
desarrollo rural y agrícola (incluidos los sectores pesquero, forestal y ganadero)
y, en muchos países, es el pilar de los sectores agrícolas y de los sistemas
alimentarios. Sin embargo, la mayoría de la población desfavorecida del
mundo está constituida hoy día por mujeres rurales en los países en
desarrollo, que han sido las últimas en beneficiarse del crecimiento y desarrollo
económico predominante, o que se han visto perjudicadas por él. Persisten
el sesgo y la ceguera en materia de sexos: los agricultores suelen seguir siendo
considerados "varones" por los legisladores, los planificadores del desarrollo
y los que prestan servicios agrícolas.
La pobreza, la inseguridad alimentaria y la degradación medioambiental están
reconocidas como problemas críticos del desarrollo y han sido objeto de la máxima
prioridad en los programas internacionales de desarrollo, a raíz de la Cumbre
Social, de la CIN y de la CNUMAD. También existen esferas prioritarias clave
para la FAO, según se recoge en el Plan a Medio Plazo de la Organización
para 1994-1999. La pobreza, la inseguridad alimentaria y la degradación
medioambiental tienen unos efectos negativos desproporcionados en la mujer rural,
a causa de su situación inferior en el orden socioeconómico, jurídico
y político, así como de su función crítica como productora y
como administradora del hogar. Las causas y efectos de ese impacto son sistémicos,
con unas repercusiones trascendentales para el desarrollo agrícola y rural en
su conjunto y para todas las iniciativas que tienen por objeto elevar los niveles
de nutrición, mejorar la producción y la distribución de productos
alimenticios agrícolas, y elevar las condiciones de vida de las poblaciones
rurales.
13 de marzo de 1997
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