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Las múltiples funciones de la FAO : preparación y respuesta a situaciones de emergencia
Cuando se produce una catástrofe, acuden los medios de información, que llenan las pantallas de los televisores de todo el planeta con imágenes de destrucción y sufrimiento. Estas imágenes, transmitidas en pocos segundos, contribuyen de manera decisiva al conocimiento general de los problemas con que se enfrentan los damnificados, estimulando la movilización mundial de recursos para ayudar a las víctimas. Pero una vez superada la crisis, los medios de información se marchan. El resultado de ello es que la atención se centra en los esfuerzos de socorro inmediato y el público no tiene una visión global de los diversos tipos de asistencia humanitaria que se proporcionan para afrontar las emergencias.
El reconocimiento del costo y la complejidad crecientes de las operaciones de emergencia ha hecho que se preste más atención a la adopción de medidas preventivas y la planificación de la respuesta a las catástrofes antes de que éstas ocurran. Además, cuando se producen situaciones de emergencia, se atribuye especial importancia a que la transición del socorro a la rehabilitación, la reconstrucción y la recuperación sostenible sea lo más rápida posible, de manera que las familias afectadas puedan librarse de la dependencia respecto del socorro alimentario, las personas desplazadas puedan volver a sus regiones y los campos de refugiados puedan desmantelarse antes de que se conviertan en asentamientos permanentes. Actualmente hay también una mayor comprensión de la necesidad de una cooperación y colaboración estrechas entre todos los organismos interesados para asegurar un planteamiento nuevo y más integrado de la asistencia humanitaria La FAO es, ante todo, un organismo de desarrollo y sus actividades de emergencia responden a esta orientación.De hecho, en lo que se denomina ciclo de la catástrofe o secuencia de la emergencia pueden distinguirse ocho fases distintas:
Prevención Muchas de las actividades del Programa de Campo de la FAO contribuyen a reducir la vulnerabilidad de las comunidades agrícolas a las catástrofes. Por ejemplo, la Organización promueve una mejor regulación del agua; tecnologías de producción que aumenten el rendimiento de los cultivos; diversificación de los cultivos y el ganado; mayor uso de variedades de plantas resistentes a la sequía; mejora de la lucha contra enfermedades y plagas de los cultivos y los animales; mejora de la ordenación de suelos, pastizales y terrenos boscosos, incluidas cuencas hidrográficas; mejora de las prácticas de pesca costera; huertos familiares; educación nutricional; y mejora del almacenamiento, los bancos de cereales y las reservas de seguridad alimentaria en las explotaciones agrícolas. Preparación La FAO ayuda a los gobiernos y organizaciones regionales a formular planes para afrontar catástrofes, incluidas medidas para paliar sus efectos y movilizar rápidamente el socorro y la asistencia con fines de rehabilitación, si fuese necesario. Como seguimiento de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, la FAO está ayudando a sus Estados Miembros a elaborar sistemas nacionales de información y cartografía sobre la inseguridad y la vulnerabilidad alimentarias. Estos sistemas se basarán en los servicios nacionales de información sobre la seguridad alimentaria ya existentes, muchos de los cuales se han establecido con asistencia de la FAO. Vigilancia y alerta El sistema mundial de información y alerta (SMIA) de la FAO para la agricultura y la alimentación permite vigilar la oferta y la demanda de alimentos en todo el mundo. Proporciona a los responsables de formular políticas y a los analistas información actualizada sobre las perspectivas de los cultivos y alerta sobre las crisis alimentarias inminentes. También es importante a este respecto el sistema de prevención de emergencias (EMPRES) de plagas y enfermedades transfronterizas de los animales y las plantas, que realiza una labor de vigilancia en todo el mundo para detectar amenazas incipientes de plagas y epidemias. La información que recogen estos sistemas permite a los gobiernos y organismos internacionales tomar medidas oportunas para prevenir emergencias. Evaluación de los efectos y las necesidades Para proporcionar el tipo de ayuda adecuado en una situación de emergencia, es imprescindible conocer el carácter y la magnitud de la catástrofe, el número de personas damnificadas y la ayuda que se necesita. Inmediatamente después de una emergencia que afecta a la agricultura y la alimentación, la FAO colabora con el PMA para evaluar la situación y las perspectivas de las cosechas, los suministros alimentarios y los insumos agrícolas y estimar las necesidades inmediatas de socorro alimentario y agrícola. Si es preciso, la FAO organiza misiones de socorro y rehabilitación agrícolas con el fin de determinar los insumos y las medidas que son necesarios para restablecer cuanto antes la actividad productiva. Informes elaborados en breve tiempo proporcionan a los países donantes una información esencial que les permite responder rápida y eficazmente. Cuando se considera oportuno, esta información se difunde por medio de llamamientos interinstitucionales unificados de carácter humanitario. Socorro Las actividades de socorro tienen por objeto salvar vidas humanas inmediatamente después de una catástrofe. El Director General de la FAO comparte con la Directora Ejecutiva del PMA la responsabilidad de aprobar las operaciones de socorro alimentario urgente del PMA de gran envergadura. La FAO y el PMA vigilan las promesas de contribución y las entregas de asistencia alimentaria internacional y mantienen informada a la comunidad internacional de las necesidades persistentes. La FAO, por medio de su Oficina de Operaciones Especiales de Socorro, organiza la adquisición y entrega de insumos agrícolas esenciales, como semillas, herramientas, fertilizantes, artes de pesca y suministros veterinarios para posibilitar la reanudación inmediata de la producción de alimentos básicos. El objetivo es restablecer lo antes posible los bienes y los niveles de producción de las comunidades afectadas. Rehabilitación y reconstrucción Una vez que se han iniciado las operaciones de socorro de emergencia, la FAO ayuda a los gobiernos y las instituciones financieras que lo solicitan a preparar planes nacionales de rehabilitación y reconstrucción encaminados a restablecer los servicios de apoyo a la agricultura (extensión, sanidad animal, protección vegetal y suministro de insumos) y reconstruir la infraestructura básica. Durante la ejecución de los planes, mientras se está reconstruyendo la infraestructura agrícola básica, la FAO proporciona conocimientos especializados en muchos ámbitos, como por ejemplo la reconstrucción de fábricas de fertilizantes, la reparación de presas y sistemas de riego, la reanudación de la producción de semillas, la reposición de los rebaños, el restablecimiento de la infraestructura de comercialización, la reparación de los daños ambientales, incluidos los daños a los bosques y a la calidad del suelo, el restablecimiento de las industrias pesqueras, la replantación de cultivos arbóreos y programas para el reasentamiento y la reintegración de refugiados, personas desplazadas y antiguos combatientes. Recuperación sostenible Una vez que la situación ha vuelto a la normalidad, la FAO ayuda a los gobiernos a formular estrategias de desarrollo alimentario y agrícola, que comprenden la elaboración de programas y proyectos destinados a reforzar la capacidad de resistencia de las comunidades rurales contra futuras catástrofes, como parte del proceso de desarrollo.
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