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Las mujeres rurales llevan la carga de la familia Desde el punto de vista social y económico, la epidemia de VIH/SIDA se encona más con las mujeres, lo que incrementa la vulnerabilidad de las mujeres rurales pobres en particular. Las mujeres suelen llevar la carga del cuidado de los enfermos y moribundos, esfuerzo que las aparta de la producción agrícola, el cuidado de los niños y actividades que producirían ingresos. La consecuencia es la inseguridad alimentaria de las familias y la disminución de la nutrición y la salud, así como el retiro de las niñas de la escuela para proveer a la familia trabajo adicional, con siniestras consecuencias en el futuro.
Hay prácticas culturales que contribuyen a la propagación del sida, como la costumbre que obliga a los hombres a casarse con la viuda de su hermano. Y en muchas sociedades las mujeres, al enviudar, pierden sus derechos a las tierras y las propiedades. En algunos casos esto las obliga a ejercer el sexo comercial como única forma de subsistencia. p El caso
de una viuda "Antes
me quedaba con los niños, pero ahora es un
problema -explica-, tengo que trabajar en el
campo". Sus cosechas de algodón, maíz
y cacahuetes se han reducido debido a la siembra
atrasada, a que cultiva una parcela menor y a la
falta de cuidado de los campos. "El año
pasado tenía más dinero para
contratar mano de obra, y los cultivos se
desyerbaban más a menudo -afirma-. Este
año he tenido que hacerlo yo misma".
Además, tuvo que vender un buey para comprar
semilla de algodón y alimentos, y pagar las
colegiaturas de sus hijos. Angelina
ahora es beneficiaria del Proyecto de
algodón orgánico del valle de
Zambezi, puesto en marcha para ayudar a las
campesinas a ganar ingresos adicionales. Como
Angelina, muchas otras mujeres son viudas, y el
proyecto también las ayuda a ahorrar dinero.
"Al cultivar algodón orgánico no se
gasta en sustancias químicas",
explica. p Los efectos del VIH/SIDA no se sienten únicamente en la familia, sino en toda la sociedad. La disminución de la aportación de las mujeres a la agricultura, a consecuencia de su propia enfermedad o de la de otros integrantes de la familia, reduce la productividad agrícola y la seguridad alimentaria de la familia. Esto resulta en especial devastador dada la función crítica de la mujer en la mano de obra agrícola y en la producción de la mayor parte de los cultivos de subsistencia. Además, factores biológicos y sociales hacen más vulnerables a las mujeres y las chicas ante el VIH/SIDA. En muchos lugares la infección de VIH entre muchachas ha resultado de tres a cinco veces más elevada que entre sus coetáneos varones.
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