El horno para ahumar pescado aligera la carga de las mujeres malí
Las mujeres de Woyowayanka tienen cuatro nuevos hornos para ahumar pescado, gracias a TeleFood
(FAO/22536/Cespa)
Los hornos Chorkor permiten a las mujeres ahumar cantidades más grandes de pescado con menos leña
(FAO/22537/Cespa)
En la isla de Woyowayanka, a cinco kilómetros de la costa de Bamako, en Malí, una comunidad de 100 pescadores lucha por ganarse la vida. Estos hombres se pasan el día pescando, y sus mujeres elaboran la pesca más tarde. El trabajo es duro y las ganancias mínimas.

Pero está comenzando a mejorar la situación, gracias a la ayuda de la FAO. En diciembre, la asociación local de mujeres adquirió un instrumento decisivo: cuatro hornos Chorkor que les permiten ahumar grandes cantidades de pescado con menos leña que los tradicionales. Estos nuevos hornos ayudan a las mujeres a conservar y vender más de la pesca, así pueden obtener más ingresos. Fue posible comprar los hornos gracias al donativo de 4 600 dólares EE UU de TeleFood.

"Cuando los hombres traen el pescado nosotras lo preparamos, lo ahumamos y lo vendemos" explica Maimouna Coumare, una de las más activas de las 40 integrantes de la asociación de mujeres, recientemente establecida para organizar los hornos.

Las mujeres tienen una cuenta bancaria común en la que depositan todas las ganancias de la venta del pescado. Además, cada integrante deposita mensualmente 1 000 francos CFA (1,50 dólares EE UU) como "capital inicial" para poner en marcha pequeños proyectos.
Ahora las mujeres están ahorrando para su próximo proyecto. Esperan obtener un pequeño préstamo para comprar refrigeradores a fin de conservar el pescado. Esto les permitirá ampliar su mercado y vender pescado congelado a los restaurantes de la ciudad, donde obtendrían muchos mejores precios.

Pero las mujeres necesitan algo más que tecnología, necesitan educación y capacitación. Casi ninguna de ellas sabe leer ni escribir, de modo que cuando necesitan un préstamo tienen que negociarlo los hombres. Pero a menudo ellas sólo reciben una pequeña parte de los fondos solicitados, casi todo el préstamo se lo quedan ellos.

"No sabemos cómo obtener un préstamo -explica Massada Mele, otra integrante de la asociación-. Ganamos demasiado poco como para ahorrar. Necesitamos aprender a hacer otras cosas para ganar dinero".

Un representante de la Cámara de Agricultura de Malí ha llevado ayuda. Moussa Thienta también es el coordinador nacional de los proyectos de TeleFood y fue a Woyowayanka en diciembre, después de la llegada de los hornos. Prometió acudir con regularidad y ayudar a las mujeres en sus proyectos.

"TeleFood es su primer contacto con la ayuda para el desarrollo -explica Thienta-. Es sólo el principio". Señala que otras aldeas de Malí han recibido donativos de TeleFood que les han permitido iniciar actividades como la horticultura doméstica o invertir en pequeñas fábricas locales. El funcionario confía en que será igual en Woyowayanka.