| | Experto de la FAO jubilado | En 2000, Fahmi Bishay se jubiló tras 18 años de servicio en la FAO. Había trabajado como Jefe del Servicio de Análisis de Políticas en la Dirección de Análisis de Políticas y, posteriormente, como Asesor superior en el Centro de Inversiones. Había realizado diversas misiones para la Organización en el marco del Programa para la utilización de expertos jubilados. Más recientemente, había trabajado en el Servicio de Programas de Emergencia Especiales de la Dirección de Operaciones de Emergencia y Rehabilitación en la elaboración de un importante informe sobre el desarrollo agrícola sostenible en Irak. El Sr. Bishay presenta su reciente experiencia: “Tres meses antes de jubilarme en 2000, dirigí una misión en Irak compuesta por 9 personas. El informe que redactamos se consideró un punto de referencia. Sin embargo, mi compromiso de ayudar a los pobres no decayó al jubilarme. Aún siento la grave obligación de continuar apoyando a la población iraquí, especialmente en este período de crisis que está atravesando el país. En el marco del Programa para la utilización de expertos jubilados, he podido seguir analizando el sector agrícola del país y he preparado un documento, publicado recientemente, titulado “Towards Sustainable Agricultural Development in Iraq: The Transition from Relief, Rehabilitation and Reconstruction to Development” (El camino hacia el desarrollo agrícola sostenible en Irak: la transición desde el socorro, la rehabilitación y la reconstrucción hasta el desarrollo). En este documento, se presenta un panorama o guía sobre lo que el pueblo iraquí, la FAO y la comunidad internacional pueden hacer para alcanzar el desarrollo agrícola sostenible en el país. Actualmente, estoy supervisando la traducción al árabe de dicho documento. Ha sido un trabajo sumamente duro, pero muy satisfactorio. Agradezco profundamente al Programa para la utilización de expertos jubilados y al Servicio de Programas de Emergencia Especiales la oportunidad que me han brindado de continuar realizando una labor tanto útil para la población iraquí como enormemente gratificante para mí. También he trabajado como experto jubilado en misiones en colaboración con otras direcciones. Por ejemplo, he trabajado en China en misiones del Programa Especial para la Seguridad Alimentaria de la FAO. Uno de los puntos fuertes del Programa es su apoyo al trabajo multidisciplinar de la FAO. Los expertos jubilados conocen las ventajas comparativas de cada dirección de la Organización. Por ello, pueden trabajar con un espíritu muy colaborativo. Los informes elaborados por los expertos jubilados incorporan no sólo los conocimientos adquiridos gracias a sus años de experiencia sino también los puntos de vista complementarios de otras direcciones interesadas. Merced a ello, la calidad de la labor de la Organización mejora sustancialmente. La jubilación puede ser un periodo difícil de la vida que requiere una adaptación especial. Los últimos meses en la oficina pueden ser especialmente estresantes. Se experimenta una enorme sensación de premura por acabar todo el trabajo que se tiene sobre la mesa y, cuando se termina las personas se pueden volver muy vulnerables a nivel psicológico. El Programa para la utilización de expertos jubilados ofrece un “suave aterrizaje” en la jubilación. Esto es positivo tanto para los jubilados como para la Organización. Ayuda a la Organización a conservar su memoria institucional, lo cual es esencial para mantener la calidad de sus proyectos y programas y hace sentir a los jubilados que su experiencia es valiosa y apreciada, lo que puede ser muy importante en el plano psicológico. Los jubilados pueden contribuir a preservar la memoria institucional de la FAO de diversos modos. Por ejemplo, cuando me encuentro en una misión, procuro trabajar estrechamente con los funcionarios más jóvenes. Ellos están dispuestos a aprender y yo considero que me corresponde transmitirles mis conocimientos y mi experiencia. Esto fortalece a la Organización y yo también puedo aprender lecciones valiosas de ellos. A pesar de que estoy entregado a mi trabajo, disfruto de mi jubilación, de la compañía de mi familia, de la pintura al óleo, del tenis, de mis memorias, que estoy escribiendo, y de la lectura. Considero que es muy importante que los jubilados se relajen y disfruten. Limitar las misiones a seis meses por año es una buena idea. Es un periodo lo suficientemente amplio para permitirnos realizar una contribución importante a la Organización y lo suficientemente breve para poder disfrutar. “
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