| | experto invitado de Indonesia | Istiqlal Amien, científico superior del Centro para la investigación de suelos y agroclima del Ministerio de Agricultura de Indonesia, es un experto invitado que trabaja en el Grupo de Agrometeorología del Servicio del Medio Ambiente y los Recursos Naturales del Departamento de Desarrollo Sostenible de la FAO. Ha llevado a cabo investigaciones sobre el estado actual de los servicios agrometeorológicos nacionales en todo el mundo y colaborado con compañeros de trabajo en la redacción de un conjunto de recomendaciones que podrían servir de marco para mejorar dichos servicios. Este trabajo se está realizando con la finalidad de preparar una conferencia internacional conjunta de la FAO y la Organización Meteorológica Mundial sobre el fortalecimiento de los servicios agrometeorológicos nacionales que se celebrará en algún momento de 2004 en el Asia sudoriental. El Sr. Amien relata seguidamente su experiencia: “Es para mí un placer contribuir a los esfuerzos del Grupo de Agrometeorología para mejorar los servicios agrometeorológicos en todo el mundo. Actualmente, el Ministerio de Agricultura administra menos del 10% de los servicios meteorológicos nacionales. Los organismos meteorológicos nacionales suelen ser eficaces a la hora de recopilar datos y de mantener archivos históricos de muy buena calidad, pero muchos de ellos carecen de capacidad para analizar estos datos y transformarlos en una información que contribuya al crecimiento agrícola y al desarrollo rural sostenible. Ello requiere ciertamente otras aportaciones de otros muchos ministerios pero, en particular, de los ministerios de agricultura y medio ambiente, por lo que una estrecha colaboración es totalmente imprescindible. Sin embargo, debemos tener en cuenta que la información y el análisis no bastan por sí solos. Queremos proponer formas para salvar la distancia que, a menudo, existe entre la investigación agrometeorológica y la labor de extensión. Un servicio agrometeorológico ideal debe comunicar información útil a los agricultores y, al mismo tiempo, facilitarles el apoyo que necesitan para adoptar decisiones acertadas sobre la base de dicha información. Esta misión me ha brindado otra oportunidad para realizar una contribución en mi campo a nivel internacional. Previamente trabajé con la Organización para impartir capacitación agrotecnológica en Bangladesh y cuento con una amplia experiencia en otros países del Asia sudoriental. En Indonesia he trabajado durante años para que los agricultores y extensionistas puedan tener acceso a la información agrometeorológica. Por ejemplo, en 1986 creé un programa informático sencillo que ayuda a los usuarios a seleccionar los cultivos y los planes de cultivo apropiados mediante la introducción de datos sobre la base de un grupo reducido de variables referentes a las condiciones de los suelos y a las precipitaciones locales. Los servicios de extensión y el Instituto indonesio de evaluación de la tecnología agrícola han utilizado este programa durante años. Estoy convencido de que la labor que el Grupo de Agrometeorología de la FAO está realizando para fortalecer los servicios agrometeorológicos nacionales puede contribuir en gran medida a la seguridad alimentaria. En la agricultura, el tiempo lo es todo. La producción es cíclica y está determinada, en gran medida, por el régimen climático local. Si los agricultores disponen de mejor información sobre el clima y la agricultura, pueden adoptar decisiones más adecuadas sobre lo que deben cultivar y cuándo deben sembrar y recoger la cosecha. Como resultado, los agricultores no sólo logran un mayor rendimiento, sino también un sistema de distribución de alimentos más eficaz para todos. Por ejemplo, en mi país, Indonesia, atravesado por el ecuador y compuesto por un número elevado de grandes islas, se puede cosechar el mismo cultivo en diferentes periodos. Ello implica que la demanda de productos varía de un área a otra en el transcurso del año. Unos servicios meteorológicos de mayor calidad pueden ayudar a los agricultores y distribuidores de alimentos a prever las tendencias de la oferta y la demanda y a garantizar el abastecimiento de los mercados de productos frescos. De este modo se reducen las pérdidas y los costes de almacenamiento posteriores a la cosecha, los agricultores obtienen beneficios más rápidamente y se reducen los precios para los consumidores. La FAO no puede obligar a los Estados Miembros a fortalecer sus servicios agrometeorológicos. La Organización tiene que demostrar que la mejora de dichos servicios es económicamente rentable y debe proponer a los responsables de la formulación de políticas ideas prácticas para la mejora de dichos servicios sobre la base de presupuestos limitados. Considero que, mediante mi labor como experto invitado, he contribuido a este esfuerzo. La experiencia que he adquirido en la FAO me ha beneficiado enormemente. Me ha permitido centrar mis esfuerzos en las investigaciones importantes sin ninguna distracción. Me he familiarizado mejor con la forma en que otros países coordinan sus servicios meteorológicos y agrícolas y las innovaciones que se están llevando a cabo en este ámbito. Mi estrecha colaboración con la FAO ha ampliado mis conocimientos sobre el trabajo que se está desarrollando actualmente en esta área. Estoy deseoso de aplicar las nuevas ideas a mi trabajo en Indonesia y de mantener un estrecho contacto con mis amigos del Grupo de Agrometeorología.”
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