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III. MARCO TEÓRICO

El trabajo agrícola de las mujeres ha sido sistemáticamente desconocido y subvalorado tanto en Costa Rica, como en el resto de la región, minimizando así la urgencia de dar un tratamiento adecuado a los aspectos de género en la planificación sectorial. Es más, aún cuando se ha reconocido esta necesidad, la motivación y capacitación del personal técnico de las instituciones afectadas, el conocimiento teórico-conceptual del tema de género y de instrumentos metodológicos y operacionales han sido insuficientes o inadecuados para obtener los resultados y efectos deseados. En el plano político, han faltado orientaciones estratégicas precisas en grado de orientar el proceso de incorporación de la dimensión de género en los lineamentos del sector. Por otro lado, la carencia de estadísticas desagregadas por sexo en los censos y encuestas de hogares constituye un obstáculo para la planificación y formulación de políticas y, a su vez, ayuda a que se subestime la actividad femenina en el sector.

Las estrategias y los mecanismos institucionales adoptadas por el gobierno no produjeron cambios sustanciales en la actitud de los directivos y cuadros técnicos, ni tampoco generaron una mayor y más equitativa participación de las mujeres en el nuevo escenario productivo.

De hecho, desde el punto de vista de las mujeres rurales, como hace notar Luz María Campos21, no obstante los cambios experimentados en la estructura de la ocupación activa, no se ha producido una participación real de las mujeres en la vida económica, social y política. Además, las pequeñas productoras no han tenido un verdadero acceso a los procesos de capacitación, investigación y transferencia tecnológica en el sector agropecuario.

Dentro de este contexto, el gobierno de Costa Rica decidió emprender el proyecto "Apoyo a las Mujeres Productoras en el Área Rural en el Marco de un Enfoque de Género", con el apoyo técnico y financiero para fortalecer el papel productivo de la mujer rural y mejorar sus condiciones de vida.

Objetivos y actividades del proyecto

El objetivo principal del proyecto MAG/FAO/GÉNERO fue el de contribuir a introducir y desarrollar un enfoque metodológico alternativo, el Enfoque de Género, en los lineamientos, las políticas, los programas y las actividades los sectores agropecuario y ambiental. Para ello, los agentes nacionales involucrados y el personal del proyecto trabajaron conjuntamente con el fin de desempeñar las acciones y crear los instrumentos estratégicos y operativos apropiados. Entre ellos vale mencionar los siguientes:

Los diferentes componentes del proyecto generaron su propia dinámica y resultados, se realizaron de un modo integrado y se retroalimentaron mutuamente.

Principales componentes, actividades y finalidades del proyecto

Componentes centrados en

Actividades y finalidades

Formación de recursos humanos

Sensibilizar, motivar y capacitar tanto al personal técnico y administrativo como a los campesinos, en los aspectos de género.

Fortalecimiento de los grupos de base y del aparato institucional

Dar respuesta a las necesidad de adoptar una perspectiva de género a todos los niveles del sector.

Revisión de políticas

-Identificar problemas y señalar acciones, medidas y mecanismos institucionales para superarlos.

-Corregir el impacto diferencial de las políticas sobre hombres y mujeres, mediante planteamientos sensibles a las diferencias de género.

La puesta en práctica de estas tres líneas de actividades facilitó, por una parte, el trabajo conjunto y coordinado de las instituciones pertinentes, y por otra, permitió la participación tanto del personal del sector como de los grupos campesinos a lo largo de todo el proceso. Los primeros, adquirieron una nueva sensibilidad y conocimiento respecto a la problemática de género y los segundos, lograron mayores espacios para concebir y gestionar proyectos de desarrollo y para obtener un mayor `poder' en virtud de su capacidad organizacional y de acceso a las esferas decisionales.

Las actividades de revisión de políticas se centraron en dos aspectos interrelacionados: 1) generar un proceso de reflexión sobre las implicaciones de las políticas vigente y proporcionar recomendaciones para la incorporación del enfoque de género en los lineamientos del sector y 2) iniciar un proceso de fortalecimiento institucional para que las medidas y mecanismos recomendados pudiesen ser adoptados.

Con la primera iniciativa se definieron las metas a alcanzar y un conjunto de acciones para mejorar tanto el acceso de la mujer a los recursos de producción, como su control sobre los mismos, en condiciones de equidad, competitividad, eficiencia y sostenibilidad. Se identificaron seis ejes básicos (ver gráfico 1). Las medidas propuestas buscaron reconocer y valorizar el trabajo de las mujeres campesinas, superando una serie de obstáculos ideológicos e institucionales que en general limitan el acceso y control de los recursos señalados en cada eje temático.

Mediante la segunda iniciativa, se identificaron nuevos espacios para crear o reforzar estructuras institucionales que favorecieran la equidad de género, aprovechando el proceso de readecuación del aparato institucional. Una planificación sensible a la dimensión de género se basa en la participación de las mujeres campesinas en todas las instancias decisionales del sector y en su capacidad organizacional. Las medidas se proponían superar la verticalidad del sistema de planificación y su sesgo en materia de género, favoreciendo su reatroalimentación a partir de las bases campesinas en general y de la mujeres rurales en particular.

GRAFICO 1 - ejes del plan para la incorporación de género en el sector agropecuario y del ambiente

Supuestos Generales de Trabajo

El trabajo llevado a cabo en Costa Rica y otras iniciativas similares realizadas en otros países de la región, representan un cambio de óptica con respecto a los enfoques tradicionales para tratar la problemática de género y desarrollo. El cambio no radica tanto en los procesos que se efectúan, sino en el modo de realizarlos. Dichos procesos podrían resumirse básicamente en los de sensibilización, capacitación, formulación de políticas y fortalecimiento de la capacidad institucional de los organismos interesados. En cuanto a la metodología adoptada, se puso en práctica la noción de transversalidad en la consideración de la problemática de género, otorgándole un soporte institucional e insertándola dentro de la dinámica social de los países involucrados. Este planteamiento es más global e integral que el tradicional enfoque de proyectos, que mira a la solución de problemas puntuales de la comunidad.

Los aspectos de mayor relevancia de esta opción metodológica pueden resumirse en los siguientes puntos:

A modo de hipótesis podría formularse que `la incorporación de la dimensión de género dentro de la estructura y dinámica de un proceso en marcha, tiene un mayor potencial de impacto que el tratamiento parcial de problemáticas específicas'. Obviamente su validez debe comprobarse una vez transcurrido un tiempo suficiente entre el proceso de sensibilización, capacitación y formulación de recomendaciones y el proceso de adopción y consolidación de las medidas y acciones.

El supuesto se basa en el hecho que la dimensión de género, al insertarse en los lineamientos estratégicos del sector, pasa a formar parte de un plan integral de desarrollo. De esta forma, se beneficia de su dinámica, integrándose a sus metas y objetivos de corto, mediano y largo plazo. La integración posibilita además, la evaluación de los logros y las dificultades dentro del mismo horizonte temporal. La dimensión de género se convierte en un elemento constitutivo del sistema, en vez agregarse al mismo o de estructurarse como un elemento parcial de la dinámica global.

Por otra parte, la introducción de la perspectiva de género dentro de los lineamientos del sector hace posible que esta forme parte de los aspectos estratégicos, potenciando así la capacidad de generar cambios sustantivos en la estructura misma del sistema socioeconómico.

El tratamiento de la problemática de género desde un enfoque sistémico, la sitúa al interior de una totalidad interrelacionada y coherente en la que aspectos económicos, políticos, sociales y ambientales interactúan y se afectan mutuamente. Esto hace que los aspectos de género propicien retroalimentaciones que contribuyen a afianzar los procesos iniciados.

Otra serie de supuestos que orientan las acciones a seguir se relacionan con la participación de la mujer en condiciones de equidad. Estos podrían formularse como sigue:

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