El proyecto se inició a partir de una misión realizada por la FAO en Costa Rica, en Abril de 1996, en la que se efectuó una visita de reconocimiento a la región de Huetar Atlantica. En el transcurso de la misión se estableció un diálogo e intercambio de ideas con varias organizaciones de mujeres y grupos campesinos, buscando el apoyo de la comunidad para el desarrollo del proyecto. Posteriormente, para llevarlo a cabo y gestionarlo se creó un Comité de Planificación de Género formado por representantes de las instituciones del sector agropecuario (SEPSA, MAG, CNP, IDA, PDR) y del ambiente (MINAE). Allí se tomaron determinaciones relativas a la estructura ejecutiva del proyecto, los niveles de decisión y la participación de la comunidad en el proceso de diagnóstico, sensibilización y capacitación.
Una contraparte nacional tripartita, representada por SEPSA, la Dirección Regional del MAG de la región y la Oficina Ministerial de la Mujer, en representación de las OMM/OSM del Sector Agropecuario, facilitó la toma de decisiones por consenso y la participación de los diversos actores de los sectores involucrados. La gestión institucional del proyecto se completó con la designación, por parte del gobierno, de una contraparte nacional, la Coordinadora de la Oficina Ministerial de la Mujer del MAG (OMM/MAG), y se apoyó en grupos organizados de campesinas y campesinos convocados con este propósito. De ello, se derivó la constitución de la Filial de Mujeres Campesinas del Atlántico, como parte de la Asociación Nacional de Mujeres Campesinas.
La Consultora Nacional en Género coordinó las actividades de diagnóstico, sensibilización y organización de los equipos de capacitación. Esta desempeñó el papel de capacitadora y contó con el apoyo de dos instructores /facilitadores y un equipo de capacitadores de género del sector, conformado y entrenado para apoyar la ejecución del proyecto.
Los funcionarios/as del IDA, MAG y CNP presentes en la Región de Huetar Atlantica integraron el equipo de capacitadores. El equipo asumió un rol activo en el desarrollo y difusión de un enfoque de género a sus grupos de referencia, tanto en las comunidades (los CAB, Juntas Cantonales, Asociaciones de Productores), como en las instituciones. Su contacto directo con las comunidades y su presencia cotidiana en las mismas, así como la dinámica participativa imperante en la estrategia de los CAB, favoreció la divulgación y el afianzamiento de los contenidos y técnicas impartidas. Uno de los mayores logros del este proceso fue la constitución de un equipo motivado y vinculado a todos los niveles del sistema agropecuario.
La formación del equipo de profesionales fue respaldada por la representación de la FAO en Costa Rica, autorizando el nombramiento de dos capacitadores nacionales como recursos de apoyo adicionales: una persona con experiencia en metodologías participativas y un comunicador.
El equipo de capacitadores asumió las siguientes tareas:
· El acompañamiento de todo el proceso de capacitación, para lo cual se organizaron comisiones de trabajo por cantón;
· La multiplicación de su experiencia de capacitación a sus grupos de referencia;
· La reformulación de los Planes Operativos del año 1998 para cada una de las organizaciones involucradas, con un enfoque de igualdad y equidad de género;
· La adquisición de habilidades y destrezas como capacitadores de género.
La metodología adoptada por el grupo, conjuntamente con la Consultora Nacional en Género, fue "aprender haciendo".
Antes de emprender las actividades de capacitación se efectuó un sondeo mediante una encuesta, para determinar el grado de conocimiento en materia de género y desarrollo que poseían las instituciones que serían capacitadas. El sondeo permitió evaluar la viabilidad de una iniciativa de esta naturaleza en el sector agropecuario y la disposición real de brindar un apoyo permanente al proyecto. Así mismo, se identificaron las necesidades de capacitación por parte de los grupos organizados de la comunidad y de las instituciones del sector agropecuario y del ambiente de la Región Huetar Atlantica.
Se realizaron varios talleres de capacitación estructurados en tres módulos. El primero, se orientó a sensibilizar a las/los participantes sobre las desigualdades de género; el segundo, proporcionó una serie de herramientas para aplicar la concepción de género a los proyectos de desarrollo, y el tercero, giró alrededor de estrategias de desarrollo con perspectiva de género.
Como resultado de los esfuerzos conjuntos de los miembros del equipo de planificación del proyecto, que también participaron en la logística de los eventos, se obtuvo un conjunto de materiales de referencia para los grupos de capacitación. Este contenía:
· El programa de trabajo;
· Las guías de trabajo;
· Los contenidos;
· Una bibliografía recomendada;
· La invitación a participar como capacitador y multiplicador de los enfoques de género.
Los materiales se validaron durante el proceso de capacitación a funcionarios (fase de sensibilización) y en el de formación a mujeres líderes. Esta fase estuvo acompañada por un proceso de divulgación del proyecto a las autoridades y comunidades.
Por otro lado, con el fin facilitar la retroalimentación de los aprendizajes del equipo de capacitación, se confrontaron los conocimientos adquiridos en los talleres precedentes con la experiencia directa de terreno. Para ello se efectuaron talleres o sesiones de trabajo sobre `Asistencia Técnica en el Sitio' en las comunidades donde habitualmente laboran los equipos de extensionistas del MAG, IDA y CNP. La experiencia se efectuó en cada uno de los cantones bajo la cobertura geográfica del proyecto y participaron grupos interdisciplinarios, interinstitucionales e intersectoriales. Estos tuvieron la oportunidad de intercambiar sus experiencias, dudas y temores durante la capacitación de género. Las coordinadoras de las OMM/OSM estuvieron presentes en las sesiones de trabajo de asistencia técnica en el sitio y por lo tanto, tuvieron la oportunidad de evaluar los logros y dificultades de los equipos de formación en la adopción del enfoque de género.
De dicha experiencia se derivaron varios resultados importantes. El primero de ellos fue la participación de los Directores Regionales en el proceso. Esta se vio favorecida por el hecho de compartir un espacio para el diálogo con los equipos de capacitación, en el que se intercambiaron dudas, se evaluaron problemas y se concibieron modos de solucionarlos. El compromiso de los Directores Regionales se tradujo en acciones concretas de apoyo al proyecto, donde la más significativa fue la incorporación de la dimensión de género en los Planes Operativos de cada una de las instituciones involucradas.
Otro logro consistió en la generación de estadísticas desagregadas por sexo. Dicha desagregación permitió observar una serie de fenómenos que antes pasaban desapercibidos, como la escasa demanda de las mujeres por servicios que suelen ofrecer las instituciones. La evidenciación del problema llevó a los responsables a replantearse las estrategias de convocatoria y a fomentar la participación de las mujeres en los CAB, mediante la constitución de los CAB de mujeres y de los CAB mixtos, o en otras asociaciones comunitarias.
Como parte del proceso de capacitación desarrollado por el proyecto, se procedió a la validación del material de análisis de género sistematizado por varios organismos de las Naciones Unidas -entre ellos la FAO- mediante un curso de formación ASEG para extensionistas. Los 27 funcionarios, que durante dos semanas asistieron al evento, fueron seleccionados teniendo en cuenta tanto las experiencias previas que tenían en materia de participación de género en los CAB y actividades organizativas, como el interés y compromiso manifestado por adoptar el enfoque de género de los extensionistas a nivel de la comunidad.
Se consideró que fortalecer las capacidades de negociación de las mujeres facilitaría la puesta en marcha y el desarrollo del enfoque de género en políticas, programas y proyectos. Dentro de este contexto, las actividades se orientaron principalmente hacia la organización de talleres; el mapeo de grupos y recursos de desarrollo; y el apoyo a la constitución de grupos de base y formación de mujeres líderes.
Los extensionistas contactaron a las mujeres para que participaran en 3 cursos-talleres cuyos contenidos les permitirían comprender la importancia de la organización y la identificación y gestión de proyectos para su vida familiar y laboral. En el programa se involucraron alrededor de 80 mujeres de la provincia de Limón y del cantón de Sarapiqui.
Los talleres fueron los siguientes:
|
Talleres realizados para el fortalecimiento de los grupos de base |
Taller |
Impartido o manejado por |
Gestión Organizativa. Importancia del trabajo en grupo, el liderazgo y las formas jurídicas de organizaciones existentes en el país. |
Universidad Nacional |
Formulación de proyectos |
SEPSA y Oficina de Asuntos Jurídicos del MAG |
Gestión empresarial y procesamiento de frutas, hortalizas y derivados de la leche. |
REDAR |
Aprovechando la formación que habían recibido mas de 80 mujeres de la región en materia de gestión y negociación, se organizó la Filial de Mujeres del Atlántico con el apoyo y la participación de las instituciones del sector (MAG, IDA,PDR y CNP).
El proceso se inició con un diagnóstico por cantón en el que las mujeres identificaron sus problemas, que iban desde la carencia de infraestructura básica hasta el analfabetismo y desempleo, entre otros. A través del diagnóstico participativo las mujeres identificaron muchos problemas comunes y tomaron conciencia de sus potencialidades, recursos y habilidades.
Los grupos de cada cantón elaboraron sus propios planes de acción, mientras que el Proyecto MAG/FAO/Género, con la ayuda de una facilitadora del IDA de Cariari y de una promotora del Programa de Desarrollo Rural, se encargó de su sistematización. Luego se consultó la viabilidad de dichos planes con los representantes y autoridades locales y se buscó apoyo financiero, capacitación y asistencia técnica.
Tomando como referencia esta experiencia, se procedió a organizar la Filial de Mujeres Campesinas del Norte. En ambos casos se contó con la guía y el sostén de la Asociación Nacional de Mujeres Productoras. Esta Asociación, que se constituyó jurídicamente en 1996, tiene como objetivo representar los intereses de las mujeres campesinas de todo el país, favoreciendo su acceso a los recursos y servicios de desarrollo (tierra, asistencia técnica, crédito y organización).
Si bien los Planes de Acción aún no han tenido el apoyo financiero esperado, las mujeres y los grupos campesinos organizados han adquirido una nueva capacidad de negociación y han puesto en práctica su potencial de trabajo colectivo para el logro de fines comunes.
Conjuntamente con la Fundación Arias se realizó un inventario de grupos organizados de mujeres a nivel nacional y de los recursos, tanto gubernamentales como no gubernamentales, con que cuentan los grupos para realizar sus proyectos. Con este objetivo y contando con el apoyo de la Asociación Nacional de Mujeres Campesinas, se elaboró un cuestionario para que los grupos organizados de mujeres y los grupos mixtos localizados en las áreas rurales del país lo diligenciaran. Se recibieron 186 cuestionarios diligenciados, cuya información se está procesando.
Se consideró que una estrategia centrada en la comunicación contribuiría a promover el
`el empoderamiento' de las mujeres rurales mediante un planteamiento y una revisión crítica de los modelos tradicionales de educación, socialización y extensión. Los aspectos esenciales de dicha estrategia se pusieron en práctica en un curso-taller sobre la "Comunicación para la Participación y la Equidad en el Sector Agropecuario" dirigido a 20 extensionistas del Comité de Planificación y Capacitación de Género de la Región Huetar Atlantica, así como en talleres de discusión de un día realizados con docentes de las escuelas de la zona.
Finalmente, con base en el material de formación elaborado durante el proyecto y considerando las opiniones y experiencias de los extensionistas formados con los enfoques GED y ASEG, se llevó a cabo una revisión del Plan de Capacitación. Los temas se organizaron en 3 módulos, mas una guía para el facilitador. Los módulos fueron validados por representantes del Sector en la Región Atlantica, con experiencia de trabajo en la implementacion del enfoque de género a nivel de las comunidades.
Al inicio de la tercera etapa, que apuntó a la incorporación de las políticas de género, se efectuó un detallado exámen de los lineamientos políticos, incluyendo orientaciones y medidas, mecanismos, instrumentos y arreglos institucionales que regulan las acciones y los servicios de los sectores agropecuario y ambiental.
La revisión abarcó más de 30 documentos24, que van desde el Plan Nacional de Desarrollo a los Planes Operativos y Lineamientos Estratégicos de cada una de las instituciones de los sectores involucrados. Además se efectuaron entrevistas con los responsables de las políticas.
También se revisó la documentación relativa a la situación de la mujer campesina en Costa Rica y la región centroamericana, ya que servía como marco de referencia para el análisis y como base para las recomendaciones ulteriores. Dicha actividad permitió precisar los problemas que enfrenta la mujer campesina en el acceso y control de los recursos productivos, comparar cifras y formular supuestos generales. Del proceso se derivó un análisis claro de la política sectorial y se identificaron las consideraciones existentes en el sector con relación al trabajo con la mujer campesina. Este marco analítico sirvió como base para el proceso de sensibilización y reflexión siguiente.
Se realizó un análisis de las implicaciones de género de las políticas sectoriales vigentes, mediante talleres-reuniones de consulta y discusión con grupos y asociaciones campesinas, personal técnico regional y de las oficinas centrales de SEPSA, MINAE, CNP, PDR e IDA, con las ONG, jefes/as y funcionarios/as municipales, con extensionistas y finalmente, con grupos de base. Las consultas y discusiones se dieron a lo largo de todo el proceso y se centraron en la búsqueda de información sobre lineamientos políticos; la problemática de género, políticas y desarrollo; la documentación sobre el proceso seguido; los ejes temáticos relevantes y las propuestas específicas.
De particular relevancia fue el trabajo directo con los grupos comunitarios en diversas áreas del proyecto. Permitió obtener un conocimiento vivencial del contexto y condiciones de vida de campesinos y campesinas, de las actividades que éstos desempeñan y de sus procesos organizativos para generar demandas e identificar recursos y obstáculos. Ello resultó instructivo, si se considera que la organización de los grupos de base constituye el eje central del nuevo escenario productivo adoptado por el país.
De gran interés fue la discusión de lineamientos políticos con equipos técnicos que trabajan en el proceso de integración de servicios a nivel local. La diversidad de experiencias de trabajo e intereses de los equipos formados por representantes del MAG, CNP, PDR, IDA, JAPDEVA, etc, permitió poner en relieve las vinculaciones existentes entre los distintos servicios del sector agropecuario y las demandas/necesidades potenciales concretas de hombres y mujeres rurales para llevar a cabo sus actividades.
Se adelantaron unos talleres consultivos con el fin de analizar y discutir con las instituciones del sector público agropecuario propuestas sobre las estrategias de género a seguir en diferentes ejes temáticos de la política agrícola.
Talleres y ejes temáticos dentro del marco de la política agropecuaria | |
Taller y eje temático |
Liderado o manejado por |
Mercadeo, agroindustria y género |
El Gerente y la Directora de Planificación del CNP, con el apoyo directo de la OSM y el equipo de capacitadores/as de género de la institución. |
Tierra y género |
La Presidencia Ejecutiva del IDA y la Oficina de Planificación, con la participación directa de la OSM. |
Tecnología, extensión, capacitación y género |
La Dirección de Extensión del MAG, con el apoyo de SEPSA y la OMM. |
Financiamiento rural y género |
Participaron diversas instituciones involucradas en financiamiento rural, entre ellas PRONAMYPE (Ministerio del Trabajo, Fideicomiso Bancoop); Fundación Mujer; Caja Agraria del IDA y Proyecto Zona Norte (PPZN). |
Recursos naturales y género |
Dirección de Planificación del MINAE y la OMM correspondiente. |
Los talleres tuvieron los siguientes objetivos :
· analizar los lineamientos políticos relativos a cada eje temático involucrando al personal técnico de las instituciones de estos sectores, especialistas de género, representantes de las ONG y de universidades, grupos campesinos y CMF;
· discutir los efectos diferenciales de estas políticas sobre hombres y mujeres;
· generar una apropiación del conocimiento y de las propuestas formuladas en los talleres por parte de los técnicos/as y planificadores/as del sector;
· identificar propuestas específicas en cada eje temático sobre acciones, medidas e instrumentos.
Cada taller siguió un programa similar de trabajo, que constó de los siguientes elementos:
· Planteamiento de los objetivos, resultados esperados y metodología de trabajo de los talleres. Se homogeneizó el trabajo de los diferentes grupos mediante la utilización de matrices, que permitieron la comparación posterior de resultados y la formulación conjunta de recomendaciones finales;
· Contextualización de los diferentes talleres mediante la presentación del Proyecto MAG/FAO/Género, sus objetivos, logros y procedimientos;
· Revisión de los diferentes enfoques relativos a género y políticas dentro de un determinado contexto de desarrollo y objetivos, procedimientos y logros más usuales de estos enfoques. Se presentó la metodología ASEG en relación a los enfoques precedentes;
· Presentación, a cargo de un alto ejecutivo, de los lineamientos políticos del sector y de sus principales áreas de acción. Se utilizaron diapositivas para señalar orientaciones políticas generales de la institución; cuadros estadísticos sobre logros, en algunos casos conteniendo información desagregada por sexo; gráficos, etc. La presentación y el material audiovisual que la acompañó sirvió como base para especificar el contenido de las matrices y homogeneizar el trabajo de grupos;
· Análisis crítico de cada área de acción, desde una perspectiva de género. Trabajos de grupo orientados a analizar los lineamientos estratégicos de la institución; las acciones tendientes a incorporar la dimensión de género dentro de estos lineamientos; los procedimientos y normativas institucionales que dificultan o impiden esta incorporación y, finalmente, las entidades responsables de la incorporación de la dimensión de género en las políticas sectoriales.
Como resultado de las actividades adelantadas durante el proceso, al finalizar la tercera etapa se elaboró una propuesta de lineamientos estratégicos para incorporar el enfoque de género en las políticas sectoriales.
Esta siguió el lineamiento general de SEPSA, que considera el proceso de transformación productiva como "un sistema compuesto de diversas fases (cadenas agroproductivas25)".Cada uno de los elementos del sistema agroproductivo determinó la definición de un eje.
Dentro de este contexto, se analizó y organizó la información recabada a lo largo de todo el proceso anterior y se discutieron y reelaboron las medidas propuestas con las instituciones responsables de los ejes temáticos y de la planificación de género a nivel sectorial (SEPSA) y nacional (CMF). El mecanismo participativo fue más allá de la información o de la consulta. En efecto, los actores sociales involucrados formaron un equipo interdisciplinario de trabajo, que analizó y reformuló, cuando se estimó necesario, los objetivos, medidas y asignaciones de responsabilidades.
Los diferentes agentes de la política sectorial, en conjunto con otras instancias decisionales en el proceso contribuyeron a la validación de las propuestas con el fin de incorporar la dimensión de género en los planes operativos de la institución y en la planificación sectorial de corto y mediano plazo. Para ello, se efectuaron consultas sucesivas con cada una de las instituciones pertinentes, a saber, CNP, PDR, MAG, IDA, SEPSA, COTECSA y a las Oficinas Sectoriales y Ministeriales de la Mujer vinculadas a cada una de estas instituciones.