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II. ANTECEDENTES SOBRE HONDURAS

Honduras es un país con una extensión de 112.492 kilómetros cuadrados y una población cercana a los seis millones de habitantes. Cuenta con una abundante base de recursos naturales, posee 4.2 millones de has. de tierras aptas para la agricultura y tiene unas tierras forestales que comprenden 7.7 millones de has. En la región centroamericana, es el país que dispone de más recursos forestales, uno de los que cuenta con mayor tierra arable per cápita y que disfruta de facilidades pesqueras en los dos océanos.

En la economía hondureña el sector de mayor importancia es el agrícola. Durante el período 1989 -1993 éste contribuyó en promedio con un 27,6% a la formación del PIB y generó el 77,3%1 de las divisas por exportaciones. Más de la mitad de la población del país vive en áreas rurales, el 56,7% de la población económicamente activa (PEA) es rural y el 35,4% se dedica a actividades agrícolas.2

Los principales productos de exportación son: banano, café, leche y carne, granos básicos, productos ícticos y avícolas. Mientras que en el período 1989-1993 el banano y el café juntos representaron en promedio el 38,7% del PIB del sector agropecuario a precios constantes, leche y carne, granos básicos, productos ícticos y productos avícolas representaron el 13,2%, 12%, 5,1% y 4,6% respectivamente3. En los últimos años, los cultivos se han diversificado rápidamente hacia productos no tradicionales tales como piña, melón, plátanos, cítricos, hortalizas y camarón cultivado.

Un ingreso per cápita anual que oscila alrededor de U$ 600 coloca a Honduras como uno de los países más pobres de América Latina. Los indicadores sociales muestran que la pobreza es marcadamente mayor en las áreas rurales. El 71% de los hogares hondureños que se encuentran bajo la línea de pobreza son rurales y el 80% del total de hogares indigentes se encuentra en áreas rurales. Del 74,3% de los hogares rurales que están por debajo de la línea de pobreza el 66% vive en condiciones de indigencia4.

En 1983 las mujeres representaban en el ámbito nacional un poco más de la mitad de la población (51,2%), el 47,6% de ellas residía en el área rural y la mayoría eran menores de 25 años. La mayor parte de la población económicamente activa femenina estaba vinculada a actividades de servicios y comercio. El 20% eran artesanas, operarias y obreras y solamente el 4,9% pertenecía a la categoría agricultor, ganadero o trabajador forestal. Tenían una esperanza de vida al nacer de 61.7 años y una tasa de fecundidad general de 6.1 hijos por mujer (7.5 en el campo). Las mujeres rurales representaban una tasa de analfabetismo de 52,6% .

En 1980 existían centrales campesinas fuertes, a las cuales se asociaron posteriormente algunos movimientos de mujeres campesinas. La Federación Hondureña de Mujeres Campesinas (FEHMUC), creada en 1978, se asoció con la Unión Nacional Campesina (UNC) y la Asociación Nacional de Mujeres Campesinas (ANAMUC) organizada a principios de los años ochenta, con la Asociación Nacional de Campesinos de Honduras (ANACH). Cabe destacar que las principales motivaciones que estimularon e impulsaron a las mujeres a organizarse, fueron la necesidad de acceder a nuevos recursos y servicios, y el interés por participar en proyectos generadores de ingresos.

La declaración del Decenio de la Mujer (1975-1985) contribuyó a sensibilizar a la población y a los miembros de las instituciones acerca de la importancia de una participación más activa y eficiente de la mujer rural en las esferas productivas. Dos organismos estatales del sector introdujeron en sus programas esta perspectiva: el Instituto Nacional Agrario (INA) y la Secretaría de Recursos Naturales (SRN). Para el desarrollo de sus actividades, estos organismos fueron apoyados por el Instituto de Formación Profesional (INFOP) en materia de capacitación, y por el Banco Nacional de Desarrollo Agrícola (BANADESA) en lo relativo a la administración del crédito. Mientras que el INA formuló sus acciones en consonancia con la política de reforma agraria, la SRN las planteó en el contexto de los servicios de extensión y desarrollo agrícola.

En 1980 el gobierno hondureño aprobó la "Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer" y en 1982 la "Declaración sobre la Participación de la Mujer en la Promoción de la Paz y la Cooperación Internacional". En 1975 y 1983 se crearon los respectivos Departamentos de la Mujer y del Joven Rural en la Secretaría de Recursos Naturales y el Instituto Nacional Agrario. Si bien en el INA dicho departamento perteneció a la División de Desarrollo Campesino, en la actualidad forma parte de la División de Reconversión Empresarial Campesina de la Reforma Agraria.

Hasta 1991 la Ley de Reforma Agraria contemplaba como beneficiarias directas solamente a las mujeres solteras o viudas que tuviesen hijos a cargo, siempre y cuando trabajasen la tierra. En relación con el acceso a la tierra, la derogación de 1991 de los artículos 79 y 84 de la Ley eliminó los factores de discriminación de la mujer al respecto.

En 1992 se sancionó una Ley de Modernización Agrícola para el Desarrollo Rural conforme a las tendencias de la economía y la política internacional, es decir mayor integración en los mercados mundiales y privatización. Como resultado, se desalentó el cultivo de granos básicos comprometiendo la producción de subsistencia de los pequeños agricultores -hombres y mujeres- y la seguridad alimentaria familiar.

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