Durante el curso del proceso se pasó gradualmente de un enfoque de "Mujer y Desarrollo" a uno de "Equidad de Género", el cual constituye el marco de referencia para enfrentar los retos que impone el nuevo paradigma de modernización y desarrollo agrícola. De una parte, el enfoque de Mujer y Desarrollo se ve reflejado tanto en la valorización del papel productivo, organizativo y de promoción de la mujer en la ejecución de proyectos productivos, como en el manejo de mecanismos de financiamiento y de acceso a los recursos de producción que al final, se traducen en elementos de poder, no sólo de tipo financiero, para las mujeres campesinas; por otra parte, el enfoque de género se ha ido introduciendo paulatinamente en las diferentes instituciones permitiendo modificaciones del marco institucional y provocando la revisión de las políticas del sector agropecuario con la concepción de equidad.
Una de los aprendizajes más significativos fue que consolidar el rol de la mujer como agente productivo demanda, además del crédito y la asistencia técnica, una acción sustantiva en materia de alfabetización y capacitación. Dentro de este contexto, el desarrollo de un procedimiento de capacitación adquirió particular relevancia. Los resultados al respecto fueron muy exitosos ya que se logró poner en marcha y convalidar la metodología PREN.
El modelo PREN intensivo en capacitación e integral en su enfoque, requiere que se brinde apoyo y seguimiento a los grupos con los que se trabaja. El modelo busca simultáneamente fortalecer a la persona, mejorar su estatus, ampliar su acceso a los recursos, reforzar las relaciones sociales y el nivel organizativo, para que, en últimas, se reduzcan los niveles de pobreza y mejore la seguridad alimentaria. Por ello, para adoptarlo sin que se presenten grandes dificultades, es indispensable que las organizaciones interesadas cuenten con un enfoque integral y un tiempo suficientemente amplio para ponerlo en práctica.
La sostenibilidad del modelo PREN se basa en su misma dinámica de organización de líderes campesinas como personas, como productoras y como proveedoras de servicios actuales y potenciales.

Por otra parte, en un principio se pensó que la capacitación a extensionistas de las instituciones públicas podía ser un mecanismo eficaz para intitucionalizar el modelo de capacitación. Sin embargo los resultados obtenidos no fueron los esperados no sólo a causa de la alta rotación y en algunos casos reducción del personal, sino también debido a cambios en en las competencias institucionales. En consecuencia, para la transferencia del modelo de capacitación de las PREN los proyectos se orientaron principalmente a fortalecer la capacidad de autogestión de las organizaciones campesinas nacionales y de base.
Debido a las diferentes actividades desarrolladas durante todo el proceso, en la actualidad Honduras cuenta con:
· un modelo metodológico de formación de Productoras Enlace validado y replicado por varias organizaciones y un conjunto de material educativo a disposición de las instituciones, las ONG, las OC y los proyectos de desarrollo rural;
· una demanda activada para replicarlo en otras áreas y con otras organizaciones y un equipo de paratécnicas para trabajar con grupos de base;
· cajas rurales de ahorro y crédito funcionando y un sistema de seguimiento y evaluación validado y en aplicación;
· lineamientos del Plan de Acción sobre Equidad de Género en el Agro.
Para concluir, es conveniente sintetizar los factores que afectaron los resultados del proceso. Estos deben ser "considerados" y "comprendidos cabalmente" si se desea apoyar procesos similares.
· La eliminación de algunas disposiciones jurídicas que condicionaban el acceso de la mujer a la propiedad de la tierra en el medio rural y la modificación de algunos mecanismos institucionales que limitaban el desenvolvimiento de la mujer de manera eficiente como productora agropecuaria;
· El fortalecimiento de las organizaciones de mujeres campesinas y la presencia de las mujeres campesinas en el movimiento campesino nacional;
· La sanción de la Política Nacional de la Mujer y la creación de diversas comisiones y comités para apoyar el papel de la mujer en el sector agropecuario;
· La expansión institucional lograda en el proceso ha permitido que la metodología se aplique en otras regiones de Honduras, así como en las organizaciones campesinas, las ONG y otros programas de desarrollo;
· Ante el déficit de crédito agrícola institucional, la creación de Cajas Rurales de Ahorro y Crédito ha contribuido a que los grupos de campesinas y campesinos pobres puedan acceder a los recursos financieros para la realización de proyectos productivos y de servicios;
· La elaboración de los lineamientos del Plan de Acción sobre equidad de género en el agro, para crear condiciones de participación más equitativas para las mujeres rurales.
· La falta de perspectiva a largo plazo en la concepción de participación de las mujeres en proceso productivo y en la toma de decisiones, dado que se trató de una sucesión de proyectos de corto plazo que perseguían sus propios objetivos sin una dimensión de continuidad planificada;
· El bajo nivel de escolaridad de las mujeres que hizo más difícil el aprendizaje y entorpeció el manejo de las cajas rurales;
· La resistencia y desinterés sobre el tema de género por parte de algunos funcionarios de alto nivel en la esfera de decisión gubernamental hizo difícil la integración de actividades, en algunas etapas del proceso;
· La estructura institucional que obstaculizó la transferencia de las actividades del proceso y la debilidad de las organizaciones campesinas que fue necesario fortalecer;
· La estrategia para la modernización agrícola que ignora a las pequeñas y medianas productoras, las cuales parecen ser los actores principales en el planteamiento sobre la seguridad alimentaria;
· La falta de información desagregada a nivel de género que obstaculiza la planificación sectorial.