Sikkim es un estado pequeño y extremadamente montañoso en el Himalaya de la India con cuencas claramente definidas y sumamente escarpadas. Si bien Sikkim sólo cuenta con 40 millas (64.4 km) de ancho y 70 (112.65 km) de largo, su altitud asciende rápidamente de los 2,500 pies (762 m) sobre el nivel del mar en la parte sur a los 27,000 pies (8230 m) a lo largo de la cordillera himalaya Kachenjunga. La mayor parte de la agricultura se concentra en las zonas montañosas más bajas, principalmente en los distritos del oriente y del sur. El pastoreo nómade del ganado a gran altura (esencialmente cabras, ovejas y yacs) se realiza a lo largo de la frontera con Nepal y Bután, y en el distrito del norte aproximándose a la meseta tibetana.
Sikkim presenta condiciones ecológicas muy diversas, desde las subtropicales hasta la alpinas, y está dotada de una gran diversidad biológica de plantas y animales. Una gran variedad de cultivos se produce en una serie de zonas agroecológicas, incluyendo vegetales, legumbres, papas, jengibre y arroz de tierras altas. Su topografía y altitud extrema hacen que gran parte de la agricultura se lleve a cabo en bancos terraplenados angostos sobre laderas muy escarpadas. El país está sujeto a torrenciales lluvias monzones que contribuyen a una rápida escorrentía en las laderas, produciendo desprendimientos e inundaciones en las tierras bajas de los ríos.
Gran parte de la tierra cultivable ya ha sido labrada. La población rural creciente de Sikkim va expandiéndose lentamente hacia las partes altas, cultivando las escarpadas laderas boscosas. Además, la demanda de cardamomo, un cultivo de exportación, también ha contribuido a que los bosques se conviertan en zonas agrícolas. Cada pueblo cuenta con diferentes tipos de tierra y patrones muy diferentes de acceso a las tierras públicas y comunes. La extensión promedio de las tierras de cultivo de las familias más pobres se encuentra por debajo de los tres acres (1.2 ha.) La mayor parte de la agricultura es de secano.
Los datos del censo más reciente en Sikkim (1991) arrojan una población de 406,457 personas. La población ha venido creciendo rápidamente, así en 1981 se contaba con 316,385 personas mientras que en 1971 la cifra era de 209,843, casi duplicándose la población en veinte años. La densidad de la población total era de 57 personas por kilómetro cuadrado en 1991. De acuerdo con el censo de 1981, la tasa de alfabetismo era en el caso de las mujeres del 22.2%, mientras que la de los hombres era del 43.95%. Hacia 1991 esta cifra se había elevado significativamente a 46.7% para las mujeres y 65.7% para los hombres. A pesar de los esfuerzos del GDS, la infraestructura educativa, especialmente en las áreas rurales, todavía es inadecuada. El bajo nivel de mujeres que saben leer y escribir indica, además, la falta de motivación para un cambio social y las pocas facilidades que tienen las mujeres para acceder a la educación en comparación con los hombres (Sudhakar y Gusain 1991).
La población es diversa en su etnicidad, religiones y lenguas. Se hablan, por lo menos, quince lenguas, sin embargo, el nepalés es la lengua más hablada por gran parte de la población. Los nepaleses constituyen en la actualidad, la población mayoritaria con un 70%; asimismo, los lepchas, tibetanos, butaneses también conforman grupos etnolingüísticos importantes. Existen además numerosos grupos formados, principalmente, a partir de castas minoritarias o registradas. La propiedad de tierras cultivables, al igual que la producción de cardamomo, ha estado históricamente bajo el control de los kazis butaneses (terratenientes y aristócratas), lo que continúa influyendo en la distribución de la tierra y de los recursos naturales aún en la actualidad. Los inmigrantes nepaleses alquilaron tierras a los kazis, y gradualmente han adquirido tierras de los butaneses y lepchas. En consecuencia, se tiene una escasez de tierra cultivable, con fragmentación de las propiedades y cultivos ampliamente extendidos en laderas escarpadas muy marginales. La distribución de los ingresos y los patrones de pobreza se encuentran estrechamente relacionados con la propiedad de la tierra, siendo las familias butaneses las que se encuentran en mejores condiciones frente a otros grupos étnicos.
La política de desarrollo en Sikkim se encuentra en la actualidad encaminada por el Octavo Plan del Proyecto de Cinco Años (1990-1995) que hasta el momento ha fomentado de manera exitosa el crecimiento económico aproximadamente en un 8 por ciento anual. El Noveno Plan del Proyecto entrará en ejecución durante 1997 y representa la continuación de las políticas que enfatizan el acceso universal a la educación primaria, a la agricultura y al desarrollo rural, así como el desarrollo económico e industrial.
Las secciones del Octavo Plan que aluden al desarrollo ganadero y a la conservación del suelo no mencionan específicamente a las mujeres como participantes. Sin embargo, el Octavo Plan sí menciona la inclusión de las mujeres en dos áreas generales:
"También será necesario que el Estado preste más atención a la capacitación de la mano de obra especialmente en el área de investigación, estudios de suelo, estadística, monitoreo y evaluación al igual que en la capacitación de los campesinos, con especial atención en las mujeres... Los servicios de extensión deberán reorientarse a fin de transmitir el mensaje de mejora tecnológica de las prácticas agrícolas más cerca de los campesinos." (pág.15)
"En el Octavo Plan, los programas considerados para la implementación se relacionan con la introducción del sistema C&V 1 del servicio de extensión, la creación de publicidad móvil equipada con ayudas visuales, la formación de dos Centros de Capacitación de Campesinos en los distritos del norte y sur, ofreciendo infraestructura física al Centro de Capacitación de Campesinos en el distrito del este y la organización de capacitación a gran escala para campesinos y campesinas." (pág.31)
Si bien las mujeres y niñas no constituyen el objetivo específico del Octavo Plan, otros informes y programas de la política han puesto especial atención en asegurar que las mujeres se encuentren plenamente comprometidas en el proceso de desarrollo. Los Programas Especiales del GDS para el Desarrollo Rural comprenden una serie de actividades, incluyendo la promoción de cocinas a biogas y a chula en las áreas rurales a través del Programa Nacional de Energía Rural -un programa nacional de empleo con gran participación de mujeres y niñas- un programa de vivienda, entre otros.
El Departamento para el Desarrollo Rural (RDD) ha centrado históricamente su atención en la promoción de varias actividades educativas y de desarrollo económico para mujeres y niñas de las zonas rurales, y ha colaborado en el proyecto de TCP enviando a un experimentado empleado para que actúe en calidad de Funcionario de Capacitación y Coordinación del Proyecto (FCCP), para trabajar bajo la supervisión del Director Nacional del Proyecto (DNP).
Las políticas del Gobierno de la India en la priorización de los problemas de género han tenido un impacto importante, aunque retrasado, en Sikkim. Los programas financiados por el gobierno central son, a menudo, introducidos por políticos elegidos, quienes han realizado frecuentes declaraciones sobre la necesidad de incluir a las mujeres y niñas en el proceso de desarrollo. Con frecuencia, los políticos promueven los programas subsidiados, como la provisión de vivienda y ganado.
No obstante, en general, las políticas agrícolas, las estrategias y los programas del GDS han tendido a descuidar las responsabilidades y los papeles según el género en las comunidades agrícolas rurales. La falta de información sobre los papeles de género no ha contribuido a esta situación. Aunque se cuenta con cierta información sobre los sistemas agrícolas en Sikkim, casi no existe información sobre los papeles diferenciales de las mujeres, hombres y niños de diferentes edades en el ciclo de vida. Antes de que se llevaran a cabo las PRA en el proyecto, esencialmente, no existían estudios previos basados en el análisis de diferencias o en la división sexual de la mano de obra en la agricultura y el uso de recursos naturales, fuera de las antiguas etnografías administradas durante el sistema colonial británico.
Las PRA descubrieron que los servicios de extensión agrícola habían sido débiles o no existían a nivel de los pueblos. Las pocas actividades de extensión forestal o agrícola basadas en el pueblo tendían a beneficiar más a los hombres adultos que a las mujeres, niños o niñas. Por ello, las PRA han contribuido de manera importante a documentar los papeles significativos de las mujeres y niñas en la agricultura rural, y a demostrar que ellas también debían constituir el objetivo de la extensión y de otras actividades agrícolas iniciadas por el GDS. Existe un potencial y necesidad considerables como para descentralizar los servicios de extensión y los mensajes a nivel de los pueblos, y para reorientar los esfuerzos de extensión hacia métodos y enfoques más participativos y acordes con el género. Concentrar la atención de los funcionarios de alto nivel del GDS y los responsables de la formulación de políticas en los datos adquiridos por la PRA constituye el siguiente paso importante y lógico en la reorientación de los programas agrícolas hacia grupos objetivo adecuados.