La experiencia realizada con los hombres y las mujeres de Tbainia para diseñar y llevar a cabo el diagnóstico participativo (cf. Anexo 4: presentación de la zona y esbozo del plan de acción) está analizada a partir de las líneas directrices siguientes, con particular énfasis en las fuerzas y los límites:
· el enfoque para realizar el diagnóstico;
· el método y las herramientas utilizados;
· las informaciones "género" producidas tras el diagnóstico;
· el refuerzo de las capacidades de la población y del personal de las estructuras de apoyo;
· la valorización de los logros del diagnóstico (método, herramientas y productos) en el marco de las actividades del PCT y del Ministerio de Agricultura;
· las medidas tomadas y por tomar para crear un entorno institucional propicio para el desarrollo de un enfoque participativo que integre en la planificación del desarrollo agrícola los aspectos relativos al género.
Prepararse antes de encontrarse con la población: el enfoque fijó su primer pilar sobre una base sólida de conocimientos relativos al lugar de las mujeres en la explotación y el manejo de los recursos naturales a nivel nacional, y luego a nivel regional. En seguida, el segundo pilar se concretó a nivel regional, mediante el conocimiento de la zona, la sensibilización y la información de los responsables de las estructuras de apoyo (CRDA y ONG), así como la capacitación en materia de diagnóstico participativo (principios y herramientas) de los animadores y animadoras que constituyen el equipo de investigación. De este modo estaba preparado el paso al nivel de la población. El equipo de trabajo llegó con un conocimiento y un estado de espíritu propicio para una comunicación constructiva entre la población y los responsables regionales y locales de los organismos de desarrollo.
Optar por un enfoque iterativo y retroactivo: a medida del desarrollo de las etapas previstas, los productos elaborados por la población fueron presentados a los responsables de las estructuras de apoyo para provocar un efecto de retroacción que llevase a una proyección sobre la factibilidad técnica, económica e institucional de las propuestas. Además de la apertura hacia las posibilidades innovadoras del desarrollo provenientes de la población, este proceso de retroalimentación permitió a los responsables una asociación auténtica con la gestión participativa. De este modo pudieron contribuir con sus competencias al ajuste de las propuestas para tornarlas viables y, a cambio, extendieron su visión del desarrollo gracias a la identificación por parte de la población de nuevas perspectivas y medidas originales.
Construir un espacio propicio para la asociación: el enfoque, voluntariamente aplicado en "zigzag", estimuló una dinámica social que propició una plataforma favorable para la asociación entre la población y las instituciones de desarrollo. Esta base de intercambios, sin duda, es un lugar privilegiado para concebir proyectos conformes a las expectativas y las aspiraciones de la población, y coherentes con los objetivos de las políticas de desarrollo agrícola y de manejo sostenible de los recursos naturales. La validación conjunta (hombres, mujeres, estructuras de apoyo) de las propuestas de acción factibles y realistas a escala local, es un ejercicio común de reflexión y de toma de decisiones, que da lugar a cambios.
Las herramientas utilizadas para aplicar la metodología favorecieron ampliamente la participación activa y constructiva de las mujeres en todas las etapas del diagnóstico y del análisis, sin obstáculos sociales aparentes. Por primera vez las mujeres fueron movilizadas y, tal como ellas lo declararon, pudieron:
· debatir de una manera organizada sus problemas;
· reflexionar en conjunto sobre las soluciones adecuadas para promover su papel e incrementar su participación para contribuir al desarrollo de su zona.
Pasar del razonamiento individual al razonamiento comunitario: al inicio del diagnóstico participativo, las mujeres tenían la tendencia a expresar sus necesidades individuales y específicas. Esta actitud refleja la mentalidad de asistida introducida por los proyectos de desarrollo. Por otra parte, este comportamiento es más acentuado en los hombres que en las mujeres, por haber sido, desde siempre, el objetivo directo de los proyectos. La introducción progresiva de herramientas de análisis rápido (matrices y cuadros) y el acceso de la población a las informaciones necesarias, facilitaron la reflexión sobre los objetivos y los problemas comunes, respetando las necesidades y las aspiraciones de los diferentes grupos de interés.
Apuntar a una visión del futuro para motivar: la identificación de los problemas de desarrollo partió de una visión del futuro (esperanza) que conduce a fijar una meta y a seleccionar actividades susceptibles de concretar ese futuro. La reflexión sobre lo posible es más motivador y estimulante.
Aplicar una lógica de razonamiento simple: el análisis fue progresivo y se hizo a imagen del razonamiento lógico de autoevaluación espontánea de la reflexión humana: "¿Por qué queremos hacer esto? ¿Qué es lo que lo impide? ¿Qué podemos hacer para solucionar estos problemas? ¿Qué es lo que falta?". Este modo de interrogación provoca una toma de conciencia de los problemas y, sobre todo, de las potencialidades favoreciendo la autoconfianza y la confianza colectiva y recíproca.
Asimismo, las herramientas empleadas permitieron:
· concentrar la atención de los participantes en el tema durante las reuniones de trabajo y evitar las dispersiones;
· capitalizar progresivamente las informaciones y las opciones adoptadas, y reducir, de esta manera, los peligros de contradicciones o de repeticiones.
La recolección y el análisis de los datos con las mujeres y los hombres separadamente, a partir de soportes comparables, le dieron validez a las informaciones (triangulación) y facilitaron la evaluación del grado de dominio de la información según el género.
Los resultados del diagnóstico demuestran que la implicación de las mujeres en todas las etapas del ciclo de los proyectos agroforestales es fundamental debido a:
· la preponderancia de sus actividades en el sector agroforestal, pese a la falta o la ausencia de reconocimiento y de consideración de su papel;
· su importancia en la aplicación y el mantenimiento de los sistemas de producción agroforestales;
· la pertinencia de su percepción sobre las perspectivas de desarrollo y de cambio.
Reafirmar el rol preponderante de la mujer: las informaciones obtenidas durante la fase de recolección de datos confirmaron la importancia del rol socioeconómico de las mujeres en la agricultura y la explotación de los recursos naturales en las zonas forestales. Al igual que los hombres, las mujeres intentan diversificar las fuentes de ingresos monetarios. Están dispuestas a tomar un trabajo remunerado ocasional y adquirir nuevos conocimientos, incluso si ese salario las transforma en una mano de obra explotada, como es el caso de la recolección de ramas de arrayán para las empresas de destilación. El calendario compuesto (ver anexo nº 5) muestra que las fuentes de ingreso son múltiples, temporales, intermitentes, características de una agricultura de subsistencia y origen de ingresos modestos, con excepción de la ganadería. Los ingresos de las mujeres son más bajos y más puntuales que los de los hombres. El fundamento de la motivación de la participación de las mujeres (ver cuadro nº3, anexo 5) se explica por el interés de:
· liberar un ingreso monetario;
· contribuir a la satisfacción de las necesidades alimentarias de la familia (autoconsumo);
· valorizar sus competencias y los medios existentes.
Poner en sinergía la percepción de las mujeres y de los hombres: la comparación de las prioridades (cf. anexo 5, cuadros 1 y 2, matriz de prioridades) establecidas por los hombres y por las mujeres muestra una gran similitud . Los hombres tienden, en todo caso, a preferir las actividades "alrededor del hogar". Tienen una visión aparentemente más amplia del abanico de posibilidades: a las propuestas de las mujeres añaden la plantación de cactus. Es una actividad que presenta numerosas ventajas: una fuente de ingresos gracias a la venta de los frutos y un complemento para la apicultura (recurso melífico), la arboricultura y los cultivos de huerta (setos vivos protectores). Las mujeres privilegian la ganadería, primer centro de interés, que ocupa una gran parte de su tiempo. Ellas controlan todas las operaciones. Asimismo, las actividades seleccionadas denotan su preocupación por todo el abanico de los componentes agrícolas. Como en el caso de los hombrs, su percepción de la situación es también extremadamente significativa respecto de su interés por los obstáculos y posibilidades de desarrollo existentes en la zona.
¡Romper los prejuicios!: durante la encuesta participativa, la actitud de los hombres estuvo marcada, al inicio, por una subestimación de las capacidades de las mujeres y de la pertinencia de su participación. Los hombres estimaban que las mujeres no podían reflexionar juntas ni aportar una contribución significativa e interesante. Esta apreciación cambió a raíz de los resultados obtenidos por las mujeres. El análisis de los problemas y la identificación de las actividades productivas y las medidas de desarrollo demostraron un nivel de calidad y de pertinencia tan alto en las mujeres como en los hombres. Este resultado fue acogido con gran estupor por los hombres. Ellos integraron el resultado y reconocieron el rol predominante, e incluso determinante, de las mujeres en las problemáticas tratadas. ¡Este reconocimiento, sin embargo, no evitó el efecto sorpresa!...
Apoyar a las mujeres con vistas a la igualdad: una dificultad subsiste: las mujeres no consiguen expresar sus necesidades en relación con los modos de organización. Ellas no se sienten particularmente concernidas. Sin embargo, la creación de un comité mixto de desarrollo en la zona, iniciado y sostenido por la ONG ATLAS, testimonia de una voluntad de asociar a la mujer. El papel de este comité no es percibido claramente por las mujeres y su representatividad no está asegurada. Sin embargo, las mujeres podrían "hacerse un espacio", expresarse y hacer valer sus derechos para ser integrantes de pleno derecho, constructivas y eficaces. Esta constatación revela la necesidad de concebir y aplicar programas de sensibilización, de capacitación y de animación en todos los niveles: población, estructuras de desarrollo, estatales o no, organizaciones formales e informales.
A partir del conjunto de estas apreciaciones, se puede concluir, sin peligro de error, que la promoción del papel de las mujeres en el desarrollo no puede hacerse realidad con proyectos exclusivamente orientados hacia las mujeres o con la aplicación de algunas actividades "específicas de las mujeres". Sin embargo, este enfoque está todavía vigente en diversos proyectos de desarrollo rural, aunque sea manifiesta su divergencia con la percepción de las mujeres sobre ellas mismas. Obstinarse en esta vía podría contribuir a un aislamiento profundo y a una marginalización reforzada de la mujer, contraria a la voluntad de promoción de las mujeres. Es aquí donde el enfoque que tiene en cuenta el género se transforma en uno de los más pertinentes y operacionales.
Los hombres y las mujeres asociados al diagnóstico participativo consideran:
· haber tomado conciencia colectivamente de las dificultades y las posibilidades de desarrollo en su zona (aprendizaje del reconocimiento del otro, del valor de la reflexión común, de la confianza personal y colectiva, etc.);
· haber tenido la ocasión de expresarse sobre el desarrollo de la zona y, por lo tanto, "sobre su desarrollo", tanto los hombres como las mujeres (proceso de apropiación del cambio);
· haber sabido analizar y jerarquizar, de una manera razonada, los problemas y las soluciones para llegar a un consenso comunitario (hombres y mujeres) capaz de influir en la situación (paso de una actitud de asistido a un comportamiento de autopromoción).
Reutilizar las capacidades reveladas: la población lamentó que su fuerte movilización, su implicación intensa y su interés manifiesto para conducir el diagnóstico participativo no hayan ido hasta la elaboración de un proyecto definitivo. Por este motivo, los hombres y las mujeres propusieron que este trabajo sea retomado con la ONG ATLAS y la DGF. Esta conclusión es significativa del compromiso y la voluntad de los hombres y las mujeres de concretar sus ideas. Esta dinámica de reflexión comunitaria puede ser valorada en la asociación iniciada con la ONG ATLAS y en las negociaciones con los servicios de desarrollo durante las demandas de intervención o apoyo.
Asumir el cambio iniciado: es fundamental tener presente que toda acción participativa iniciada supone el apoyo a las capacidades desarrolladas y el respeto del consenso obtenido, no solamente por parte de la población, sino por todos los actores del desarrollo.
A nivel del personal de las estructuras de apoyo:
La participación de la animadora y del animador del CRDA, así como la del equipo de animación de la ONG ATLAS, permitió:
· una sensibilización concreta respecto de la importancia de la implicación de las mujeres, al igual que la de los hombres, en un proceso participativo;
· una iniciación práctica en la utilización de las herramientas del diagnóstico participativo integrando el género.
Proseguir el cambio de las prácticas profesionales: considerando la inexperiencia del equipo con el diagnóstico participativo (MARP), este ejercicio fue la ocasión de una iniciación. Sin embargo, se debería prever un refuerzo de estos primeros logros para realizar, sin apoyo, otras investigaciones. Para el animador y la animadora del CRDA, que tenían como función principal la divulgación, esta experiencia representa también un primer cambio en las prácticas profesionales; es el paso de la simple difusión de un mensaje técnico en un sentido "top-down" al establecimiento de relaciones de colaboración con los beneficiarios, con vistas a identificar las necesidades, planificar medios de respuesta y aplicarlos.
Además de este análisis participativo en zona forestal, otros diagnósticos han sido realizados con las mujeres en el sector de la pesca a pie y de la agricultura de regadío. Los resultados de estos tres análisis, tanto en el plano metodológico como en el plano de las acciones de desarrollo identificadas, han sido utilizados para la capacitación "Género y desarrollo", organizada por el TCP para los altos funcionarios del Ministerio de Agricultura, a nivel central y regional.
Reutilizar los resultados en la capacitación y en los programas de trabajo: la importancia de considerar la percepción de la población (mujeres y hombres) en todas las etapas de una planificación ha sido reconocida más fácilmente por estar ilustrada por hechos concretos y reales. Esta manera de proceder tiene todavía más impacto por el hecho de que ha proporcionado los elementos metodológicos a los funcionarios del CRDA implicados en el lanzamiento de proyectos basados sobre una estrategia participativa, en particular en el sector del manejo sostenible de los recursos naturales.
Igualmente, los resultados fueron presentados a los responsables de la DGF y de la ONG ATLAS durante una jornada de información y sensibilización organizada por la coordinadora nacional del PCT, con participación de mujeres y de hombres activos en el diagnóstico. Un proceso de consultas fue pues emprendido entre los forestales y la ONG para concretar, de una manera conjunta y planificada, las ideas desarrolladas con la población.
Insistir sobre el efecto de coherencia originado por el proceso participativo: los resultados del análisis participativo realizado en Tbainia son coherentes con los objetivos de acción del sector rural para el IX Plan quinquenal. La implicación de las mujeres para un desarrollo y una diversificación agrícolas y una mejoría del manejo de recursos naturales, fue valorada por:
· la profundización de los conocimientos sobre la contribución de las mujeres en la producción, la valorización de los productos agrícolas y forestales y el manejo de los recursos;
· la sensibilización de las agricultoras por su adhesión a las agrupaciones y a las AIC, y la revisión de las modalidades de acceso para facilitar su participación;
· la generalización del enfoque participativo para una implicación más importante de las mujeres en todas las etapas de los proyectos (desde la identificación a la evaluación);
· la mejoría de los mecanismos (herramientas y métodos) de los programas de desarrollo comunitario y de manejo de los recursos naturales para la integración de las mujeres.
Conducir la investigación participativa con vistas a la ejecución de los proyectos: la identificación de acciones de desarrollo gracias a la consideración de la percepción de la población (hombres y mujeres) es una etapa fundamental para elaborar proyectos, basándose en un enfoque participativo e integrado. Este diagnóstico participativo debería, imperativamente, ser continuado por la planificación y la ejecución de los proyectos de desarrollo.
Todas las etapas de estos proyectos (planificación, programación, ejecución y seguimiento-evaluación) deberían ser concebidas y realizadas, siempre, en un espíritu de investigación-acción. Las mujeres deben estar directa y continuamente implicadas como miembros activos de las estructuras de organización y como beneficiarias directas de las medidas complementarias (crédito, capacitación, etc.).
Desarrollar un enfoque y un apoyo de tipo horizontal: para estimular proyectos sobre una base participativa y movilizar los apoyos necesarios para garantizar que se tomen en cuenta las cuestiones de género, se deben privilegiar un enfoque y un apoyo a nivel horizontal. Considerando la diversidad de los sectores de desarrollo implicados, sería oportuno estudiar las posibilidades de establecimiento y funcionamiento de equipos multidisciplinarios en el marco de la reestructuración en curso de los CRDA. Cada CRDA dispondría de un equipo constituido por agentes de los sectores forestal, rural, de divulgación, etc. Tendría como tarea la elaboración y la ejecución de los proyectos a escala regional, según un enfoque participativo e integrado que tenga en cuenta los aspectos relativos a las especifidades hombre/mujer. Esta opción apoyaría las orientaciones actuales de la descentralización del Ministerio de Agricultura, que apuntan al aumento de la responsabilidad de los CRDA en todo el ciclo de los proyectos.
Favorecer un marco estructural abierto a la paridad: el conjunto de los trabajos del PCT y los logros obtenidos durante su ejecución conducen a la propuesta de instalar células "Género y desarrollo" a nivel central y regional del Ministerio de Agricultura. La célula central, coordinada por el gabinete del Ministerio, estaría compuesta por representantes de la Direction Générale de la Planification du Développement et des Investissements agricoles (Dirección General de la Planificación del Desarrollo y de las Inversiones Agrícolas - DGPIA), de la Direction Générale du Financement et des Encouragements (Dirección General de Financiamiento e Incentivos - DGFE) y de la Agence de Vulgarisation et de Formation Agricoles (Agencia de Vulgarización y de Capacitación Agrícolas - AVFA). Esta célula tendría como principal tarea asegurarse de:
· la inclusión de las mujeres en la formulación de la política sectorial agrícola y de los programas y proyectos de desarrollo;
· la evaluación del impacto y los efectos de los programas y proyectos de desarrollo sobre las mujeres rurales;
· la aplicación de acciones (programas de capacitación, dispositivos de apoyo) para el refuerzo de las capacidades de los funcionarios del Ministerio de Agricultura sobre las cuestiones de género;
· el apoyo metodológico a los CRDA para la elaboración, la aplicación y la evaluación de los proyectos según un enfoque participativo que integra el género.
La célula central estaría vinculada en sus funciones a las células establecidas en los CRDA para el intercambio de informaciones y el apoyo en formación. Las células regionales serían multidisciplinarias y tendrían como tareas:
· la elaboración de términos de referencia que tienen en cuenta la problemática del género para las misiones de identificación, de formulación y de seguimiento-evaluación de los proyectos;
· la definición de indicadores de seguimiento y evaluación de los programas que tienen en cuenta el género;
· la disponibilidad de informaciones sobre el lugar de las mujeres en el sector agrícola;
· el apoyo metodológico a las células de divulgación femenina en los CRDA.