Esta monografía, realizada en el marco de un proyecto TCP, se interesó por una zona forestal situada en el noroeste de Túnez. Esta zona es representativa de la problemática del manejo de los recursos naturales forestales, donde la relación entre los servicios forestales estatales y los usuarios se encuentra en proceso de cambio. La nueva estrategia de desarrollo en las zonas forestales preconiza la aplicación de un enfoque participativo e integrado que permita asociar a la población en la ordenación y el manejo de los recursos forestales. El nuevo código forestal ha sido revisado para crear condiciones favorables para la concreción de esta estrategia.
El estudio de caso se interesó en la identificación de las actividades y de las medidas que favorecen la implicación de las mujeres en la agrosilvicultura, ciencia y práctica de ordenación integrada. La lógica adoptada de desarrollo rural integrado y participativo apunta en particular a restablecer y a promover, en colaboración con los usuarios, las funciones ecológicas y socioeconómicas de los ecosistemas complejos y frágiles. La aplicación de esta estrategia supone un enfoque y herramientas apropiadas que permitan la integración eficaz y constructiva de la población - hombres y mujeres --al proceso de desarrollo.
El estudio aporta elementos metodológicos que pueden enriquecer las experiencias de ciertos proyectos de carácter participativo en materia de integración del género en la planificación del desarrollo y en la utilización de herramientas de comunicación que faciliten la participación activa de la población. Las recomendaciones siguientes pueden tener un alcance práctico de un gran interés:
Transparencia y orientación hacia el objetivo: informar a los hombres y a las mujeres de manera muy clara sobre los objetivos del trabajo y mantener visible ese objetivo en todas las etapas.
Pertinencia de las informaciones recogidas: involucrar a la población, hombres y mujeres, en la recolección de información, explicando la utilidad de esos datos, como base esencial del proceso de planificación participativo, e insistiendo en la necesidad de su fiabilidad.
Intercambio de conocimientos: sobre la base de las insuficiencias detectadas en la etapa de recolección de datos, aportar a la población (mujeres y hombres) las informaciones complementarias susceptibles de mejorar sus conocimientos, en particular sobre las potencialidades, los obstáculos y las posibilidades de desarrollo en su zona.
Observación directa: para una mejor toma de conciencia y un conocimiento de la situación, la visita de campo es imperativa para, entre otras cosas, detectar casos que pueden ser explotados como ejemplo o soporte (fotos) durante la retroalimentación.
Provocación en la reflexión: es importante transformar los datos claves en indicadores "provocadores", fácilmente utilizables por la población, y confrontarlos a los indicadores socioeconómicos de referencia, locales o regionales. Durante la fase de retroalimentación, la interpretación y el comentario de estos indicadores estimulan la participación, facilitan el análisis de los obstáculos y apoyan la elección de las soluciones, así como su jerarquización.
Confrontación de las percepciones según el sexo: la retroalimentación de los resultados en cada etapa del proceso de diagnóstico participativo, de una manera recíproca entre mujeres y hombres, permite afrontar los prejuicios y las actitudes negativas y corregirlos, en particular en lo que concierne a la implicación de la mujeres. Se trata de poner de relieve las complementariedades y buscar las explicaciones a las divergencias y a los diferentes niveles de percepción. Los resultados son entonces utilizados para sensibilizar a los hombres y a las mujeres sobre la utilidad y la pertinencia de un diagnóstico y una planificación participativos según el género. La población (mujeres y hombres) se apropia, al final de este ejercicio, de una problemática común de desarrollo y adhiere a las soluciones identificadas.
A estas recomendaciones prácticas que apuntan a la realización de un diagnóstico participativo, conviene agregar:
· la importancia primordial de la capacitación del equipo encargado del diagnóstico, antes y durante el proceso, para que pueda utilizar las herramientas de diagnóstico rápido y comunicar con las poblaciones;
· la definición de una unidad socio-espacial, que corresponda al espacio agrícola y forestal donde la población ejerce, desde hace mucho tiempo, su derecho de uso. La legislación forestal, incluso si reconoce el derecho de uso y preve la organización de la población en una asociación forestal de interés colectivo, no estipula los límites en el ejercicio de ese derecho de uso y en el nivel de organización de los usuarios;
· el apoyo a la creación de una organización local capaz de asegurar las funciones de representatividad de la población (hombres y mujeres) y ejercer un rol de verdadero interlocutor durante los procesos de los proyectos frente a los operadores del desarrollo.