Señora Vilma Espín, Presidente de la Federación de Mujeres Cubanas
Señora Vilma Aray, Oficial Regional de la FAO y Consultoras AGEN, Sras. Flores y Norem
Ilustres personalidades integrantes de la Presidencia y distinguidos participantes
Estimadas Asistentes.
Me ha sido conferido el honor de poder dirigirme a este auditorio, con el propósito de darle la bienvenida a las participantes, a la primera Reunión Regional de Cooperación Técnica de Instituciones y Organismos de Apoyo a la Mujer rural, que se realiza desde la creación de la Red en 1991.
Me permito hacer un poco de historia y remontarme a los orígenes de la Red. La FAO, en septiembre de 1991, convocó a los 33 países de la región en la Ciudad de San Salvador, El Salvador, a una Mesa Redonda, para constituir la Red de Cooperación Técnica de Apoyo a la Mujer Rural. Los países acordaron en aquella ocasión constituir la Red Regional para América Latina y el Caribe con coordinadores nacionales y subregionales.
Posteriormente a través de diferentes actividades, como han sido los encuentros realizados en Santiago de Chile, Santa Lucía, Caracas y Tegucigalpa; la Red se ha ido fortaleciendo, y hoy podemos ver, cómo las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe han respondido a través de este tiempo, con un gran espíritu de trabajo y con la idea firme de continuar la lucha para mejorar las condiciones de la mujer rural: estáis luchando para conseguirlo y estamos seguros que lo conseguiréis!
La sociedad tendrá que reconocer, la invaluable contribución que la mujer ha hecho al desarrollo del sector rural, y por ende a la seguridad alimentaria.
Para nosotros los que trabajamos en la FAO, estamos orgullosos de que el tema del reconocimiento a la mujer, ha sido uno de nuestros objetivos primordiales. Así podemos ver, cómo en diversas oportunidades, la FAO, por intermedio de sus voceros más autorizados y como es lógico a través de nuestro Director General, ha hecho el reconocimiento al gran papel desempeñado por la Mujer.
Recientemente el Sr. Diouf expresó: "Una agricultura sostenible y equitativa, y un desarrollo rural verdadero no pueden ser logrados sin el explícito reconocimiento del aporte fundamental que brinda la mujer rural."
El señor Director General también agregó: "La FAO a través del Plan de Acción, y teniendo mandato de promover una agricultura y un desarrollo rural sostenible, así como la seguridad alimentaria para toda la población, llevará adelante y extenderá su misión para asegurar que las mujeres - junto con los hombres - tengan el acceso a los recursos y reciban el apoyo, para obtener medios de sustento sostenibles y para mejorar la calidad de vida. La organización podrá asegurar que, en vistas del próximo milenio, este compromiso será llevado adelante con todos los recursos y toda la creatividad bajo su poder."
El Plan de Acción de la FAO para la mujer en el Desarrollo (1996-2001) constituye una respuesta continua de la Organización a los acontecimientos mundiales de los años '90, así como a las recomendaciones de los foros internacionales en particular la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, la Conferencia Internacional sobre Nutrición, la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social y la Cumbre Mundial de la Alimentación. También representa el marco de la FAO, para asistir a los Estados Miembros en la Aplicación de la Plataforma de Acción, que constituye el esquema global de acciones para promover el avance de la mujer, y que fue el resultado principal de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en septiembre de 1995.
Estimadas delegadas:
El propósito fundamental de la presente Reunión será el de analizar y evaluar los avances y, también, las limitantes observadas durante los seis años de funcionamiento de esta Red, para posteriormente formular un programa de trabajo ajustado a los acuerdos de los acontecimientos mundiales, enfatizando los compromisos asumidos en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación y en la IV Conferencia Mundial sobre la mujer en Beijing.
Hoy más que nunca continúan vigentes los postulados discutidos en Beijing y me permito hacer una referencia muy resumida a ellos: cito "la discriminación contra la mujer viola los principios de igualdad de derechos y del respeto de la dignidad humana, dificulta la participación de la mujer, en las mismas condiciones que el hombre, en la vida política, social, económica y cultural de su país, constituye un obstáculo para el aumento del bienestar de la sociedad y de la familia y entorpece el pleno desarrollo de las posibilidades de la mujer para prestar servicio a su país y a la humanidad" fin de la cita.
Si analizamos el contenido de la cita expuesta anteriormente, vemos una realidad que es muy difícil de ocultar. La mujer siempre ha jugado un papel de primer orden, el cual, no solamente no ha sido reconocido en toda su dimensión, sino que por el contrario se ha tratado de menoscabar o al menos de reducirlo, para hacerlo lo menos notorio y así poder disminuir su importancia y lograr que su acción sea lo más irrelevante posible, para que su papel pase inadvertido.
La posición de la FAO derivada de la experiencia que se ha acumulado a través de años de trabajo en diferentes continentes, con diferentes razas, credos, ideologías, etc., que nos ha enseñado a valorar en toda su amplitud, la magnífica labor realizada por la mujer en el campo agrícola y no por ser relevante la importancia del papel desempeñado en otras disciplinas, preferimos no hacer referencia explícita, con el propósito de no desviarnos del tema principal que hoy nos ocupa, que es la Mujer Rural.
Desde hace muchos años la FAO está empeñada en la promoción de la importancia de la mujer en la agricultura y en el desarrollo rural, en 1979 la Conferencia Mundial sobre Reforma Agraria y Desarrollo declaró que: "el desarrollo rural basado en el crecimiento con equidad requerirá la plena integración de la mujer."
"En definitiva, el objetivo principal de las actividades de la FAO será el de ayudar a la mujer en cuanto productora agrícola. En este contexto, en las actividades futuras se tendrán más en cuenta las necesidades especiales de la mujer en relación con: i) las actividades generadoras de ingresos y el control de los mismos, ii) las oportunidades de educación y capacitación y, iii) las tecnologías y otros medios que permitan aliviar la carga que recae sobre la mujer y aumentar su productividad."
Estimadas asistentes, sólo me resta desearles unas jornadas de trabajo muy productivas y estén ustedes seguras que la FAO estará respaldando todas las recomendaciones que sean emanadas de esta Reunión, y que propendan por el avance de las condiciones de la mujer rural. Deseamos que la Red salga fortalecida, para que se sumen todas las voluntades en la Región y se pueda hacer realidad la ejecución del Plan de Acción de la FAO para la Mujer y esperamos que se continúe manteniendo la unidad en torno a los compromisos que se asumieron en la IV Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing.
Muchos éxitos y gracias por su atención.
A continuación, la Presidenta de la Federación de Mujeres cubanas, Sra. Vilma Espín, se dirigió a los presentes.
Reciban en primer lugar, el saludo de la Federación de Mujeres Cubanas y de todos los organismos e instituciones que integran la Red Cubana de Cooperación Técnica y Apoyo a la Mujer Rural, en nombre de los cuales les damos la bienvenida.
Esta reunión de la Red Regional que se efectúa en Cuba, a propuesta de ustedes, es una muestra de confianza que agradecemos y nos llena de satisfacción; esa honda satisfacción que nos invade siempre que nos reunimos para labrar caminos que nos conduzcan al bienestar y la prosperidad para las mujeres de nuestro continente, que desesperadamente demandan que este fin de siglo marque también el inicio del imprescindible proceso de transformaciones estructurales que aseguren la eliminación de la pobreza, de la desnutrición, de las enfermedades curables y evitables, de los horrores de la guerra, la violencia, los abusos, incluidos el robo y la venta de sus hijos.
Cuando fuimos convocadas a iniciativa de la FAO para constituir la Red, asentimos de inmediato, y brindamos todo nuestro apoyo, conscientes de la necesidad de establecer una estructura, un vínculo permanente que contribuyera a luchar por la movilización de acciones y voluntades para dinamizar, a nivel Regional y al interior de los países, los acuerdos, estrategias, planes y programas que han emanado de la Conferencia Culminante del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer y de otras Conferencias Mundiales que ha organizado el sistema de Naciones Unidas para el análisis de la situación y condición de las mujeres en el mundo.
Después de seis años de constituida la Red, el contexto mundial en el que viven las mujeres en la región de América Latina y el Caribe, sobre todo en las áreas rurales, se ha continuado deteriorando de forma acelerada. De ahí que los retos actuales y futuros, para avanzar en el proceso de integración de la mujer al desarrollo agrícola-rural sean cada vez mayores y más imperativos, teniendo sobre todo en cuenta que pese a la acelerada tendencia a la urbanización, una considerable parte de la población de los países en desarrollo vive y trabaja en zonas rurales.
El neoliberalismo, en ese desesperado afán imperialista por aumentar aún más su poderío por medio del incremento de la explotación de los pueblos, de la privatización exhaustiva, del abandono de la responsabilidad de los Gobiernos de atender las necesidades vitales de la población, ha incrementado aceleradamente los graves problemas que aquejan a la mayoría.
A los resultados de la grave crisis económica de la década del 80, vinculada sobre todo a la creciente impagable deuda externa de los países en desarrollo, se suman hoy, las secuelas de las despiadadas medidas de ajuste estructural adoptadas por los Gobiernos plegados por la pobreza al dominio imperialista y los Gobiernos de corte neoliberal, en alianza con las instituciones financieras internacionales.
Cuando en 1995 se celebró la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, elaboró una edición especial del Indice de Desarrollo Humano, que entre otras cosas subrayó que: hay más de 1 300 millones de personas en el mundo que sufren la pobreza y la mayoría de ellos (el 70%) son mujeres; que dos tercios de los 900 millones de analfabetos también son mujeres; que medio millón de mujeres mueren cada año a causa del embarazo y puerperio.
En América Latina y el Caribe, el 35% de la población vive bajo la llamada línea de pobreza; con un promedio de ingreso diario de $2.00 USD y el 19%, (unos 86 millones de personas) sufre de pobreza crítica, esforzándose por sobrevivir con menos de $1.00 USD diario
La nuestra, es la región que históricamente ha mostrado más desigualdades en la distribución social de sus ingresos entre los países en vías de desarrollo. Según datos de 1990, "el 40% de la población más pobre de América Latina recibía sólo el 10,4% de los ingresos totales de todo el continente, mucho menos que la misma proporción de población en el este asiático", mientras que "el 20% de la población recibe el 57,5% del total del ingreso".
La crisis afecta a todo el mundo; pero de modo especial afecta a las mujeres:
_ los recortes presupuestarios debido a la crisis se concentran mayormente en los campos de subsistencia, vivienda, salud y educación, con lo que se perjudica a todo el pueblo, incidiendo con particular fuerza en la vida de las mujeres;
_ las malas condiciones económicas en que viven las familias y la población en general, generan agresividad, violencia social, doméstica, sexual;
_ se acrecientan los flujos migratorios, sobre todo de las poblaciones campesinas, no sólo por razones económicas, sino también por desplazamientos forzosos debido a conflictos armados, desastres naturales, etc., . De modo particular en las zonas rurales el fenómeno de la migración adquiere otras características: la migración de hombres y de las hijas jóvenes hacia las zonas urbanas en busca de nuevos empleos; conlleva un vertiginoso incremento de la jefatura femenina de los hogares y la sobrecarga que implica para las mujeres y los niños pequeños que allí quedan, las largas jornadas para acarrear agua y leña, para trasladar los alimentos elaborados hacia los lugares donde se trabaja la tierra;
_ específicamente en el campo, donde se produce una feminización del trabajo, crecen desproporcionadamente las jornaleras a "destajo" o "por tarea" en las zonas de agricultura comercial; así como las obreras agrícolas contratadas para la etapa post-cosecha.. Sus jornadas de trabajo, se extienden a más de 12 horas y se nutren fundamentalmente de inmigrantes de otras zonas o de residentes en poblados cercanos.
En general las principales actividades de las mujeres en el área agropecuaria se realizan de forma diversificada: en la agroindustria de exportación, como obreras en talleres de manufactura rural, trabajo a domicilio mal pagado, muchas veces a destajo, o por contratación y en los minifundios, casi siempre como principal responsable del cultivo de la parcela familiar.
Según informe del Departamento Económico de las Naciones Unidas de 1993, sobre la situación social en el mundo, "se calcula que las mujeres del sector rural de los países en desarrollo trabajan de 15 a 16 horas diarias y estas jornadas pueden ser más largas en los períodos estacionales como recolección". Y añade más adelante que "...no sólo producen más de la mitad de los alimentos en los países en desarrollo, sino que probablemente más el 90% del tiempo dedicado a elaborar y preparar los alimentos le corresponde al trabajo femenino".
A pesar de los esfuerzos que se hacen para incorporar a los programas de desarrollo - incluidos los rurales - una perspectiva de género, a partir del reconocimiento del enorme aporte de las mujeres a la economía mundial, y de la constatación de su creciente empobrecimiento, todos sabemos que resolver el problema a fondo, requiere algo más que programas y proyectos, requiere de voluntad política, requiere de un nuevo orden internacional más justo, de políticas nacionales coherentes y requiere por sobre todas las cosas de recursos nuevos y adicionales; esos que las naciones más desarrolladas, encabezadas por los Estados Unidos, se negaron a considerar necesarios para la ejecución de la Plataforma de Acción de Beijing.
No podemos pensar que sea posible erradicar el empobrecimiento femenino, si no se erradican las causas de la pobreza en general, pues aunque a las mujeres se le incorporan factores específicos de carácter de género, que hay que atender particularmente, la erradicación de su condición depauperada tiene que ver, en general, con las causas que oprimen, segregan, limitan a los amplios sectores populares que no tienen acceso a los recursos, a la educación, a la salud, ni a las más elementales condiciones de vida.
El neoliberalismo en su afán por lograr el equilibrio macro-económico, otorgando un papel central al mercado, acentuando al máximo al sector exportador; reduciendo el papel del Estado en la sociedad, e impulsando el individualismo, asegura una mayor cohesión de las clases y grupos sociales que detentan el poder económico y político.
Al mismo tiempo su política cobra nuevas víctimas, sobre todo de quienes anteriormente eran considerados de las clases medias y hoy integran las filas de los "nuevos pobres". Los pueblos han comprobado los crueles efectos de esta cínica política de exclusión, que les impide acceder al desarrollo, a los más elementales derechos humanos. Y en oposición al poderío neoliberal han organizado una cada vez más creciente resistencia de los sectores populares organizados en sindicatos, movimientos sociales, organizaciones comunales, etc., que se niegan a reconocer la validez del modelo neoliberal y su costo irremediable de futuro crecimiento sobre la base del empobrecimiento de millones de latinoamericanos.
En el contexto de estas condiciones internacionales existentes, el pueblo de Cuba, las mujeres de nuestro país, también resisten a la pretendida globalización neoliberal que ha cobrado mayor fuerza después de la caída del campo socialista y del fortalecimiento de la hegemonía unipolar norteamericana. Nuestro pueblo resiste y mantiene su inquebrantable voluntad de continuar desarrollándose, frente al persistente empeño del gobierno de los Estados Unidos de recrudecer el ya férreo bloqueo que de modo unilateral ejercen contra nuestro país por más de 35 años.
A pesar de las dificultades económicas que afectan desde hace varios años a nuestro país, las mujeres cubanas, gracias al programa de la Revolución, que nos brindó iguales oportunidades y posibilidades de integrarnos al desarrollo económico, político y social, somos hoy el 42% de la fuerza laboral en el sector estatal civil, el 64% de todos los técnicos de nivel medio y superior, el 59% de los egresados universitarios, el 28,8% de todos los que ocupan cargos de dirección, el 22,7% de los Diputados a la actual Legislatura de la Asamblea Nacional. La conquista de la posición y condición que estos indicadores expresan se debe a la prioridad de que hemos sido objeto, pero sobre todo al hecho de haber sido sujetos activos en el proceso de concepción, adopción y puesta en práctica de estos planes y programas gubernamentales.
La Federación de Mujeres Cubanas, creada en el primer año de la Revolución por voluntad de las propias mujeres de diferentes sectores, que hicieron suyos los Programas que se iniciaban para beneficio de todo el pueblo, cuenta con un voluntariado de más de 3 millones, 600 mil afiliadas en todo el país, y ha sido - durante estos 37 años desde su creación - el mecanismo nacional encargado de promover el adelanto de la mujer en Cuba. En esta importante y multifacética labor, ha contado siempre con el reconocimiento, el estímulo y la colaboración del Gobierno de Cuba y de sus instituciones fundamentales.
Por iniciativa de la FMC, y en estrecha coordinación con el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros de Cuba, en julio de 1996 se celebró en La Habana el Seminario Nacional "Las Cubanas de Beijing al 2000", cuyo propósito fundamental fue analizar y evaluar los acuerdos adoptados en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, a fin de impulsar la puesta en práctica de aquellos que se refieren a objetivos que aún podemos perfeccionar, aunque muchas de las metas propuestas ya han sido alcanzadas en Cuba.
Este seminario contó con el auspicio y la contribución financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y el resto de las Agencias del sistema que tienen representación en Cuba, incluida la Oficina de la FAO.
La reunión logró una amplia participación de todos los organismos, instituciones y organizaciones nacionales involucradas en el diseño y aplicación de las políticas dirigidas a promover la participación económica, política, cultural y social de las mujeres en la sociedad cubana.
La riqueza de las resoluciones aprobadas en el Seminario y la objetividad y amplitud de sus recomendaciones permitieron al Gobierno de Cuba contar con un material esencial que fue asumido por el Consejo de Estado, para la adopción, en mayo de 1997, del Plan de Acción Nacional de la República de Cuba para el Seguimiento a la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, en cuyo contenido un peso importante tienen las medidas encaminadas a perfeccionar la condición de la mujer rural.
La Red Nacional se suma a los numerosos ejemplos de trabajo conjunto en el que se integran organizaciones no Gubernamentales, instituciones gremiales y académicas con los organismos estatales para trabajar de forma coherente y armónica en favor del beneficio de la mujer y las familias rurales.
Al tener el privilegio de ser los anfitriones de este evento, pondremos a disposición de ustedes los resultados de nuestras acciones y de la obra de la Revolución.- Recibirán estas experiencias, no sólo de los dirigentes de las instituciones que están responsabilizados con estos programas, sino también de un grupo de compañeras que hemos invitado por constituir verdaderos ejemplos de lo que son hoy las mujeres cubanas en el ámbito rural.
Permítanme, finalmente, reiterarles la bienvenida a nuestro país, desearles una agradable estancia y una fructífera jornada pues, seguramente los resultados de está reunión a la que asisten personas de las que ya hemos recibido la muestra de su entereza, serán capaces de elaborar materiales de mucho valor en beneficio de la mujer rural.
Tenemos que agradecer profundamente la muestra de esta entereza, de la solidaridad con Cuba y de la confianza en nosotros, al alojarse, - tal y como estaba programado - en este hotel en el cual se produjo una acción terrorista como intento de sabotear el desarrollo del turismo en Cuba que costó la vida a un joven turista italiano, cuyo padre permanece aquí, alojado y ha hecho declaraciones de entrañable valentía y firmeza, de solidaridad inconmovible.
Esperamos grandes éxito de esta reunión.
Muchas gracias.
Cerró la sesión, dejando oficialmente inaugurada la Reunión el Sr. Alcides López, Vice-Ministro de Agricultura.
Estimadas compañeras:
Representa un alto honor para el Ministerio de la Agricultura, poder reunirse con ustedes para hablar de la significación del trabajo de la mujer en la Agricultura, ¡No siempre suficientemente reconocido!.
Pero permítanme ante todo, agradecerles a ustedes su presencia en nuestro país agrícola. Reconocer los esfuerzos realizados por la Federación de Mujeres Cubanas por haber organizado esta importante reunión y a la FAO por todo el apoyo y contribución proporcionada para atender una de las prioridades más importantes de la humanidad: poner en el centro de atención la verdadera dimensión en la sociedad de la mujer, que es decir, la fuente creadora de la vida.
Nuestro Héroe Nacional, José Martí, nos enseñó que... "Las campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer".
Compañeras:
Si miramos atrás, a la etapa de la pseudo república, el cuadro económico-social en el que estaba inmerso el país era desolador. En él, la mujer carecía de todo derecho, era discriminada doblemente y el flagelo de la prostitución gravitaba sobre ellas, obligándolas a tratar de vender sus cuerpos arrastradas por el hambre.
Baste recordar la situación de nuestros campos, para comprender lo precario de la existencia del campesino y en particular la situación de la mujer.
En 1946, el último censo agrícola antes de la Revolución, arrojó que los grandes terratenientes controlaban el 90% de las tierras, en muchos casos improductivas.
Más de 1 00 mil familias vivían y trabajaban en condiciones de colonos, subcolonos, arrendatarios, aparceros y precaristas, condición que los obligaba a pagar abusivas rentas en dinero o en -especie, arrebatando parte de la subsistencia a la familia campesina.
Quinientos mil obreros del campo vivían en bohíos miserables, trabajaban 4 meses al año y el resto del tiempo compartían el hambre y la miseria con sus hijos.
La dieta básica de la familia campesina era la harina de maíz y la vianda; sólo el 11,2% tomaba leche; consumía huevos el 2,1%; pan el 3,1%, carne el 1 % y pescado el 1 % por citar solamente algunos alimentos.
Las condiciones higiénico-sanitarias eran pésimas. La tasa de mortalidad infantil en el campo llegaba a 83 por cada mil nacidos vivos.
La esperanza de vida no rebasaba los 53 años. De cada 5 personas, 1 era analfabeta o semi-analfabeta.
En este panorama, la mujer ocupaba el último peldaño. ¡Cuánto poder de resistencia! ¡Cuánto estoicismo! ¡Cuánta grandeza en nuestras mujeres!.
Y allí, en las zonas rurales, donde las contradicciones de la explotación capitalista y semifeudal eran insolubles, se inició la lucha.
Desde antes, en "La Historia me Absolverá" Fidel aseveraba y cito......"La Revolución concedería la tierra inembargable e intransferible a todos los colonos, subcolonos, arrendatarios, aparceros y precaristas..." (fin de cita).
La lucha en la Sierra Maestra estuvo signada desde el primer momento por el alma, la inteligencia y el brazo firme de la mujer campesina.
El triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959 se consolidó con las leyes adoptadas y radicalizó el proceso revolucionario.
El 17 de mayo de 1959 fue promulgada la primera Ley de Reforma Agraria, haciendo justicia por primera vez en la historia de Cuba, al hombre y a la mujer del campo.
Según la FAO, nuestra reforma agraria por su amplitud y profundidad, fue la que más beneficios reportó para la perspectiva de género en América Latina: y el Caribe.
Esta Ley, por una parte dio origen a un importante sector estatal de carácter Socialista, al abarcar mas del 10% del fondo de tierras del país y dio empleo fijo, sin tiempo muerto, a más de 100 mil obreros del campo, del cual un considerable número eran mujeres.
Refiriéndose a esta medida de la revolución, Fidel planteó... "Fue la Ley de Reforma Agraria la que determinó a los imperialistas a quitarnos nuestra cuota azucarera, quitarnos el petróleo y lo que determinó a los imperialistas a establecer el bloqueo económico a Cuba... esta Ley fue la que enfrentó directamente al imperialismo contra Cuba". (Fin de la cita).
Junto a la Ley de Reforma Agraria, otras medidas venían a hacer justicia al trabajador del campo y en particular a la mujer. La campaña de alfabetización, la movilización de miles de jóvenes campesinas hacia la ciudad para estudiar, el acceso al trabajo en igualdad de condiciones que los hombres, y otras acciones sociales de equidad, dan fe de la voluntad del país de eliminar la discriminación de la mujer, volando en pedazos el terrible andamiaje de la prostitución y otros males que enajenaban la verdadera dimensión que debía tener la mujer.
Las transformaciones de las estructuras económicas en el campo posibilitaron la incorporación de la mujer.
Ya en 1965 Fidel planteaba "... también ha surgido una cosa muy prometedora, que es la incorporación de la mujer a las distintas tareas agrícolas... y creemos que hay perspectivas de incorporar a decenas de miles de mujeres a trabajos agrícolas, trabajos además altamente productivos... ahora estarnos trabajando en ese empeño, en el empeño de incorporar a la agricultura a decenas de miles de mujeres...... (Fin de cita).
Con este fin, la Federación de Mujeres Cubanas, desde 1960 promovió la creación de guarderías para que las mujeres pudieran unirse en forma voluntaria en brigadas de trabajo.
A inicios de los años 70 estas compañeras comenzaron a ser remuneradas en igualdad de condiciones que los hombres.
El Código de Familia promulgado en 1975 exige la participación del varón en igualdad de condiciones en la crianza de los hijos y en las labores domésticas para la incorporación plena de la mujer a la producción.
Esta innovadora medida, única en América Latina dentro de la política social, implica el reconocimiento de toda la sociedad respecto a la imposibilidad de lograr la igualdad de la mujer mientras ella sólo se ocupe de la reproducción social.
Es así que en 1980 el 10,1% de la fuerza que laboraba en el agro era femenina y ya en 1986, de los cerca de 500 mil trabajadores agrícolas, 129 mil eran mujeres (para un 26%), expresando una dinámica superior en cuanto a la incorporación al sector respecto a los hombres.
En esos momentos, el 1,2% de los cargos de dirección eran ocupados por compañeras y el 12,9% de los cargos técnicos.
Como obreras agrícolas se desempeñaban más de 80 mil mujeres.
La entrada de la economía cubana en situación de "Período Especial", como consecuencia de la desintegración del campo socialista y el recrudecimiento del bloqueo impuesto por los Estados Unidos, determinaron un deterioro en las condiciones de trabajo en el agro.
Sin embargo, las cifras globales de mujeres en la agricultura han aumentado y en la actualidad están empleadas 152 647 mujeres en el sistema de la agricultura, en actividades esenciales para la economía del país como son: el cultivo y la industria del tabaco; la producción de cítricos y de cultivos alimenticios y la producción cafetalera, en las que el empleo de la mujer es determinante.
En la cosecha del café, por ejemplo, participan más de 85 mil mujeres: amas de casa, estudiantes o trabajadoras de otros sectores, lo que nos permite afirmar que sin la presencia de la mujer, sería imposible hacer la zafra cafetalera.
En el proceso de transformaciones que estamos realizando en el sector agropecuario y que comenzara en 1993, mediante la constitución de las unidades básicas de producción cooperativa, a partir de las anteriores empresas estatales, se abrieron nuevos espacios para que la mujer en este tipo de organización colectiva, accediera a nuevas y mayores responsabilidades formando parte de las Juntas Directivas de estas organizaciones y asumiendo una posición cada vez más relevante, en la toma de decisiones, fortaleciendo su papel protagónico en el sector agropecuario.
En este tipo de organización, así como en las cooperativas de producción agropecuaria, las mujeres ocupan el 16% de los cargos de dirección y esta cifra se vera incrementada gradualmente, considerando el nivel de formación cada vez más alto de nuestras mujeres.
Es significativo también, que dentro del sector agrícola privado más de 23 mil mujeres son propietarias o usufructuarias de fincas.
La ocupación como cuadros y dirigentes ha crecido. El 6,7% de los cargos de dirección a nivel de todo el sector, son ocupados por mujeres y constituyen el 16% de todos los cuadros de reserva.
De los 19 centros de investigación adscriptos al Ministerio de la Agricultura, el 21% de ellos están dirigidos por mujeres y así mismo, el 31% de los programas ramales de investigación.
Potenciando el rol de la mujer en la agricultura, se han dedicado esfuerzo para que en el primer semestre de este año, por ejemplo, el 25% de las mujeres del organismo hayan recibido capacitación en diferentes disciplinas y niveles.
La situación de la mujer cubana es ventajosa y privilegiada, pero es necesario enfrentar actitudes de complacencia, pues no debemos perder de vista los efectos que sobre la condición de mujer, pueden causar las recientes transformaciones acaecidas en el sector agrario.
Además, en nuestros campos subsisten prejuicios sexistas de antaño que muchas veces activan conductas que agudizan el viejo dilema de la mujer, profesión-hogar.
La estimulación a la repoblación de nuestros campos, presupone una atención especial al problema de la mujer, que debe enfrentar el Ministerio de la Agricultura con el concurso del resto de los organismos e instituciones del país.
Potencial el papel de la mujer en el desarrollo es la única posibilidad real de hacerlo viable.
En la promoción de estas políticas, deben ser las mismas mujeres las protagonistas en la consolidación de sus logros, en su participación en el desarrollo, en el combate contra posiciones paternalistas que, a fin de cuentas, dan por sentado lo que es bueno para la mujer y con ello contribuyen en cierta medida, a accionar, reforzar y eternizar el orden de inequidad sexista.
Por grande que sea la inversión o la aportación de tecnologías e insumos, no mejorará de forma duradera la agricultura y no puede haber un cambio positivo, sin que las personas que efectúan el desarrollo, tengan una participación consciente, sin la movilización de sus capacidades y energías y sin aumentar sus conocimientos y destreza; a esto convocamos a todas nuestras mujeres.
El recrudecimiento del bloqueo, que trata de asfixiarnos económicamente, que trata de ponernos de rodillas por hambre ante el imperio, lo sufre con particular saña nuestra mujer; mujer madre; mujer trabajadora; mujer compañera.
Nunca antes con mayor integridad la mujer cubana ha puesto de manifiesto su posición al lado de la Revolución. Lo demuestra día a día con su trabajo.
La historia de nuestro desarrollo revolucionario y en particular de la agricultura, tendrá que escribirse siempre con letras mayúsculas, el papel que ha jugado la mujer.
A pesar de estos modestos avances, tenemos una profunda insatisfacción; nos quedan muchas cosas por hacer para elevar al lugar que corresponde a la mujer, por su inteligencia; por su tesón, por su responsabilidad y consagración.
Tenemos que elevar las cifras de cuadros y dirigentes mujeres, porque cada día demuestran sus posibilidades potenciales y no hemos sabido aquilatarlas en toda su magnitud.
Debemos crear nuevas fuentes de empleo.
Mejorar las condiciones de vida y de trabajo de la mujer rural.
Mejorar los sistemas de estimulación.
Tenemos que hacer crecer día a día el amor que la mujer pone en la obra para que ésta sea verdaderamente grande.
Muchas gracias.
"Oí cuando me reunía con Vilma, y con la compañera también de El Salvador y algunas que nos agrupamos y esperamos que terminara de pasar todo este programa. Pues muchas empezamos a pensar en esta misma cosa, cómo se hará, con toda la falta de recursos, con los problemas serios que hay en cada uno de los países, con la falta de recursos que hay en general. Yo hasta le pregunté al compañero, el Sr. Robayo, y hay plata en la FAO para hacer todo esto. Dijo, bueno Vilma tiene, pero para qué? Entonces dijo, por ejemplo cuando haya que hacer Seminarios, su preparación; hay para los pasajes que es lo más caro.
Pero en definitiva, hablando con unas y otras y con la compañera que va asumir por Chile. Ella me decía que en Chile también hay otros organismos con los cuales cree que se va a poder contar para tener algún apoyo.
Es verdad que dentro de la terrible situación actual de los pueblos evidentemente por la política neoliberal han sido condenados de antemano a que desaparezca más de las dos terceras partes de la población. Es un genocidio, no solamente no tienen derecho al desarrollo y no son contemplados en los planes de desarrollo, sino que ni siquiera tienen derecho a los más elementales derechos humanos, es decir el derecho a la vida. Cuando se plantea incluso como primer tema la producción agropecuaria, está muy claro, que se habla de sobrevivir, trabajando la tierra y en lo acuícola, cultivando y criando peces, así como en muchos otros programas. Ahora bien debemos preguntarnos cómo incrementar la producción aprovechando mejor la tierra, frente a las condiciones muy precarias que tiene la población rural y que hay países donde no hay incluso ningún apoyo, ni ha habido en todos estos años un apoyo para lograr que se produzca más alimento. Todo lo contrario, vemos como en los países desarrollados, en Europa, esta etapa del capitalismo, sencillamente lo que trata es de que se produzca menos, siempre ha sido así, pero cada vez la situación se ha ido agudizando, es más feroz, se produce menos para que sea mayor el precio de los alimentos. Ejemplo , lo que ocurre en España con los productores de aceituna que se les ha obligado a acabar con una cantidad de esa producción , acabar con los árboles
Y al poco tiempo, sale de las grandes transnacionales enormes anuncios, cuál es la dieta perfecta? La dieta mediterránea, ¿cuál es la base?, aceite de oliva. Lo que se logró fue una mayor capitalización del aceite por parte de las trasnacionales. Así se ha hecho con todo, desde mucho tiempo, se sabe que se bota la fruta, se bota la carne, es decir, se hacen campañas para tirar los tomates en vez de dárselos a comer a los infelices que no tienen qué comer. Es la irracionalidad de esta sociedad fuerte todavía en el mundo, que no piensa en los problemas de los pobres.
Que cada día son más pobres y en los países de América Latina la situación es realmente crítica. Uno piensa en países como Argentina, yo diría que el más desarrollado hasta hace unos años de América Latina, donde la clase media tenía una posición, los trabajadores, formaban una clase media con posibilidades, se mostraba al resto de los países como ejemplo de lo que podría alcanzar el pueblo, a pesar de que había pobreza, recuerdo los documentales sobre las familias que vivían hace 30 años al lado del basurero y comiendo del basurero.
Hoy dicen que la pobreza ha crecido enormemente que se va cada vez a una situación peor, La política neoliberal ha tenido una incidencia muy grande en la mujer y su familia, pero en la mujer como sujeto fundamental que lucha día a día para ver cómo resolver los problemas. Han aparecido mil formas para buscar el sustento diario, siendo la mujer la quien da la principal batalla; por eso en todos los documentos nuestros, en Beijing y en todos los años anteriores a Beijing, nos encontrábamos frente al fenómeno reconocido internacionalmente como el de feminización de la pobreza.
De allí que este espacio de la Red, es una parte de esa lucha, una parte importante. Si nosotros logramos, aquí en América Latina, por lo menos a través de la Red, comenzar una gestión pero directa, quiero decir, hiendo a las raíces. Cada una de ustedes, las que están aquí, saben lo que es trabajar con las comunidades, con las familias, con las mujeres, las que empezamos a detectar como líderes, con una mentalidad y con un coraje revolucionario, la situación actual.
Identificando a mujeres y hombres del campo, y apoyando acciones de capacitación para prepararlas técnicamente y en todos los aspectos. Hablábamos no sólo de los planes alimentarios, hay que darse cuenta de muchos otros problemas en América Latina que son muy serios que llevan a que se muera de hambre la gente y que no incide directamente sólo en producir alimentos. El mercado mundial, por ejemplo lo que mencionamos respecto a la Comunidad Económica Europea, demuestra la existencia de diferencias entre los países desarrollados y los que conforman nuestra América.
Debemos pues analizar cómo trabajaríamos en Red. Conversaba con las dos compañeras, la de Chile y El Salvador, y decíamos ¿cómo vamos a hacer para que funcione bien la Red. En realidad hay posibilidades de seguir trabajando por la mujer, y el trabajo de género; hay que trabajar y tomar con entusiasmo el objetivo de desarrollo de los pueblos a pesar de todo, para no perecer, para que no se mueran los hijos, para que no se cumpla el designio de la política neoliberal ; eso en sí es una gran batalla, empezar por esto es empezar por las raíces mínimas para poder luchar en cada uno de los renglones de la economía rural.
Aquí en Cuba, por ejemplo, las mujeres trabajan tradicionalmente, y trabajaban en condiciones muy difíciles, de gran pobreza y explotación, con los hijos a cuesta. Antes del triunfo de la Revolución, por ejemplo, en el café donde la mujer ha trabajado siempre, actualmente se ha dignificado, aquí en este evento hay compañeras que son representantes de esta actividad; hoy son mujeres realmente muy respetadas, que son protegidas por la sociedad, que tienen un lugar en la sociedad, constantemente se hace propaganda sobre lo que significan esas mujeres para la economía del país. Y cada vez se lucha por lograr que sea mejor la producción; ellas trabajan no solamente en la recogida, sino en la parte también de cultivos, son mujeres que conocen bien todo lo que se relaciona con el café, saben donde está, constituye una cultura tradicional, familiar, así que conocen mucho y le han enseñado a los que no saben. Y en Nazaria donde se ha sembrado nuevo, han enseñado, además con el apoyo de científicas, técnicas de nivel superior de la Academia de Ciencias que estudiaron en la base y que trabajaron para mejorar este cultivo y muchos otros.
Estas son las ventajas que tenemos, garantizar el ejercicio de todos los derechos de la mujer, en el afán de promover a la mujer, en la ciencia, en la técnica, en la investigación, en la medicina, es una tarea que ya lleva años y que ha dado frutos también para la agricultura como es el caso del cultivo del café en los cuales han trabajado por años como investigadoras aportando nuevas variedades, técnicas para cuidar el cultivo de las enfermedades, para perfeccionar y hacer más eficiente la producción cafetalera.
Cuando hablábamos de este cultivo, hay también en los países de América Central y del Sur muchos productores de café y muy buenos productores de café. Nicaragua, que produce café, en Colombia son grandes productores, también en Brasil. Se podría hacer un hacer algún Seminario si fuera necesario, para intercambiar el punto de vista técnico, sobre el sistema de producción, y también sobre el nivel donde se toman las decisiones, porque las mujeres productoras no están precisamente en esos niveles de decisión. O sea que si nosotros considerábamos que este es uno de los aspectos donde tendríamos que trabajar habría comenzar por conocer cómo están en cada una estas sociedades las mujeres que trabajan en el café y entonces trabajar sobre todos los aspectos y como mejorar las situaciones de las mujeres de los diferentes países desde el punto de vista científico, político, y del trabajo en la sociedad.
Por otra parte también hay en los países otros aspectos que son graves y que nos llevan a mirar la situación de la mujer frente a esos problemas. Por ejemplo, en Bolivia, en Colombia, la situación de los campesinos que siembran la coca, como trabajar para que puedan vivir de otra manera. No es fácil, dentro de las batallas económicas internacionales,
es de las más terrible.
Si nos lanzamos de verdad a buscar soluciones para las mujeres rurales que confrontan esos problemas para que puedan producir luchando por una ecología sana, se necesita capacitarlas, hacer pequeños seminarios con la participación de países que tienen situaciones similares. Aquí en Cuba tenemos, por ejemplo, algunos técnicos que tienen la preparación necesaria, o técnicas que puedan ayudar. Bueno incluso Cuba puede brindar esto como apoyo.
Yo pienso que se puede hacer y por lo regular con los países que tienen los mismos intereses. Esto podría hacerse sin que tenga que desembolsarse muchos recursos, serían lo pasajes . Las participantes podrían ser líderes comunitarias de las zonas agrícolas por donde se empezaría a mejorar las condiciones de vida de la mujer rural.
Nosotros no podemos dejar que esto se convierta en lo que se está haciendo actualmente dentro de la política neoliberal, que solo esta creando un gran individualismo, que es contra lo que tenemos que luchar si somos sinceros y queremos hacer algo por la humanidad y por las mujeres, en particular. No podemos hacerle el juego a esa política, tenemos que empezar así humildemente, cuidadosamente, sin decir que se trata de la solución mundial sino que estamos empezando, y tenemos que dar un sentido de multiplicación.
Yo recuerdo hace unos años, cuando incluso aquí se dio la primera reunión con el compañero Fidel sobre la deuda externa que fue el que la lanzó,. Fue en una reunión similar a esta convocada aquí por Cuba por el Frente Continental de las Mujeres contra la intervención y allí lanzó el problema más serio, teníamos cuatro comisiones, yo estaba presidiendo la económica y él estuvo todo el tiempo en esta reunión y terminó planteando la deuda externa y todo lo que significaba. Bueno después se dieron aquí cinco reuniones de ésta con los partidos de América Latina, con los partidos de izquierda es decir con todos los partidos, con las juventudes, con los trabajadores de diferentes sectores, realmente es sencillamente lo que advertía de que esto no iba más que a crear grandes explosiones por que los pueblos no podían dejar que sus hijos se murieran de hambre.
Ya llegamos a ese momento y cada vez los índices son más dramáticos, más terribles, basta ver los índices de UNICEF, los índices de la FAO para darnos cuenta que se trata de un genocidio y tenemos que hacer algo pero siempre con un sentido multiplicador; buscando que todos aprendan mucho, para que puedan enseñar a otros. Es una tarea integral, yo les decía que no sólo era de ingenieros agrónomos, o de científicos que enseñan como utilizar la tierra y producir alimentos, sino que también se trata de enseñar como ser mejores líderes, y a enfrentar los problemas que van encontrando.
Esta actividad es una parte importante del programa con y para las mujeres. Todos los que surgieron desde México, en el año 1975 hasta hoy, sobre el trabajo de la mujer por la mujer, por el avance de la mujer, han crecido en todos nuestros países y en el mundo entero. A nosotros nos impresionó mucho, en Beijing, como aumento en general el conocimiento y la participación femenina en muy diversos sectores. Hay una conciencia no sólo del papel de la mujer y su posibilidad de promoción y su batalla por la promoción, sino del papel que juegan en la sociedad. La modalidad que se inició en México, cuando la primera reunión en el Año Internacional de la Mujer que dio origen a la década de la Mujer, después de Nairobi, a la reunión en Beijing y a todas las preparatorias de hacer la reunión de ONG paralelamente a la de los Gobiernos, proporcionó mucha fuerza, yo diría que elevo la autoestima y nos hizo pensar no sólo en las dificultades de la mujer si también en las del mundo, la sociedad y la humanidad y el futuro de nuestros niños, el futuro de los niños del planeta y sentir como nuestro, todo lo que está pasando en este planeta.
Por ello me parece excelente la idea de la Red, al principio me preguntada ¿ en qué va a consistir? Yo pienso que si logramos iniciar con todo el sentido sincero de lo que estamos diciendo y de lo que queremos hacer, vale la pena esta batalla y darla con toda la fuerza necesaria. Habrá que recabar los recursos necesarios y ver además al principio cómo se va alcanzando los propósitos porque habrá enfrentamientos cuando se vea que es un objetivo real, el que estamos planteando, no una demagogia. Yo siento que estamos dispuestas a librar la batalla, aquí nosotros ya la dimos y he sentido en ustedes ese compromiso por lo que realmente estoy muy satisfecha. Muchas aún jovenes, están muy involucradas en este compromiso con las generaciones que vienen, por la situación de la mujer y por un mundo mucho mejor. Yo felicito a los que iniciaron este esfuerzo y espero que siempre se vaya con este mismo espíritu y con estos mismos objetivos. Muchas gracias por estar aquí en Cuba; para las campesinas nuestras esta ha sido una oportunidad de ver las dificultades tan tremendas que hay en otros países, y las compañeras nuestras, como ustedes, han podido hablar del pasado y del presente. Para terminar, pregunto, si alguna quiere decir algo que levante la mano y que tome la palabra."
"Yo quiero agradecer la invitación y la posibilidad de participar en este evento, me parece que se va el contexto de la intervención pero con disciplina van a ser unos minutos que vamos abusar ya de ustedes, que sabemos que llevan ya varios días en el evento.
A los miembros de la Presidencia, distinguidas delegadas e invitados.
En el nombre de los trabajadores azucareros y en especial las 96.000 compañeras que laboran en la agroindustria azucarera cubana, saludamos esta importante Reunión Regional de la Red de Cooperación Técnica de Instituciones y Organismos de Apoyo a la Mujer Rural que se enmarca en los esfuerzos que, bajo los auspicios de la FAO, se realizan para que los beneficios del desarrollo lleguen realmente a millones de mujeres rurales en América Latina y el Caribe.
En la agroindustria azucarera cubana, sector de la economía que represento, la mujer trabajadora despliega día a día todas sus capacidades físicas e intelectuales, consciente de la importancia que tiene en la producción de azúcar para el país y con ello contribuyen a mantener los beneficios sociales que la Revolución ha proporcionado a nuestro pueblo.
Nuestras compañeras laboran en toda la gama de ocupaciones presentes en el sector, en las plantaciones cañeras, en las tareas manuales y mecanizadas del cultivo, y cosechas de la caña de azúcar y en la producción de alimento para los trabajadores y sus familiares, como dirigentes administrativas y técnicas, administradoras de plantaciones, jefes económicos y otros cargos. En las centrales como obreras, técnicas y ocupando la máxima autoridad como dirigente administrativo, cinco de ellas. Una de las administradoras de Ingenios ha participado en el evento, la compañera Eladia, que no crea que sea un delito decir la edad, tiene menos de 30 años, ya lleva 2 zafras, tiene su bajo mando directo a más de 500 trabajadores. Un central que muele unas 5.000 toneladas de caña por día y unas 450.000 arrobas.
También tenemos en los Institutos de Investigación como científicas, como jefas de proyectos, como Directoras de Institutos, aquí, acá a la vista hay varias. Esta Lilia, está Hortencia, está Libertad, estaba Blanquita ahorita también por ahí, es decir, que hay varias compañeras que tienen cargos de dirección en institutos nacionales, de prestigio nacional e internacional de investigación.
Como datos que corroboran lo señalado anteriormente, podemos citar los siguientes: casi 30.000 trabajadoras del sector tienen nivel técnico medio y superior, el 72,4 del total de trabajadoras tienen niveles superiores a nueve grados de enseñanza. Hay que señalar que esta importante incorporación de la mujer a la producción azucarera ha sido posible por la meritoria labor realizada por la Federación de Mujeres Cubanas que ha desarrollado con éxito un conjunto de iniciativas y ha trabajado muy en coordinación con las administraciones de las empresas.
Además cada año en los períodos picos de demanda de fuerza de trabajo, la Federación moviliza miles de mujeres que de acuerdo a la medida de sus posibilidades apoyan la zafra y las tareas de la agricultura cañera.
La política nacional definida de igualdad de derechos a los puestos de trabajo en todas las escalas ocupacionales y el posibilitar esa incorporación mediante acciones concretas, se ejecuta a través de un Plan de Acción conjunto con la Federación de Mujeres Cubanas, el Sindicato Nacional Azucarero y el Ministerio del Azúcar a todos los niveles, dirigido a:
· creación de condiciones de vida y de trabajo de las comunidades cañeras y batelle de los centrales;
· atención a los círculos infantiles en su acondicionamiento y en la alimentación de los hijos de las trabajadoras;
· ayuda en alimento a las embarazadas;
· perfeccionamiento de los convenios colectivos de trabajo en las cláusulas que se refieren a la atención a la mujer trabajadora;
· facilitar la asistencia a los cursos de capacitación que se imparten en el sistema del Ministerio;
· instrucción sobre las medidas de protección e higiene del trabajo en los puestos que desempeñan, así como mantener el análisis de los posibles riesgos y de cómo solucionarlos para evitar accidentes;
· divulgar por la prensa escrita, radial y televisiva los resultados relevantes en el trabajo.
Las acciones descritas y otras iniciativas que se desarrollan en los centros, son adicionales a los derechos de la mujer establecidos por las leyes del país y que son de obligatorio cumplimiento, como es el de las licencias paradas pre y post parto a las trabajadoras del campo.
Estimadas participantes, todas estas acciones y legislaciones que obran a favor de la incorporación de la mujer a la producción no deben considerarse como privilegios, sino que son el fruto del esfuerzo y dedicación de la mujer al trabajo en todos las esferas de la sociedad y en el caso de nuestro sector, por sus aportes reales a la producción.
Hemos sido testigos en múltiples ocasiones de actitudes heroicas de nuestras trabajadoras en el cumplimiento de tareas complejas, tanto físicas como intelectuales, que han enfrentado y culminado sin tomar en cuenta horarios de trabajo establecido, poniendo en ello su amor, su voluntad y deseo de hacer las cosas bien y acercarse a lo perfecto.
Considero importante explicarles que los logros alcanzados en la incorporación de la mujer al sector no han estado exentos de incomprensiones derivadas de costumbres y convencionalismos presentes en la sociedad cubana antes del triunfo de la Revolución y que para vencerlos ha sido determinante el trabajo coordinado y persistente de la Federación de Mujeres Cubanas, el Sindicato Azucarero y el Ministerio del Azúcar, experiencia ésta que pudiera ser de utilidad para los países de la Región.
En estos años difíciles, en que nuestro país ha tenido que enfrentar el criminal bloqueo económico a que nos tiene sometidos el imperialismo yanqui, la producción azucarera que es uno de los principales renglones de exportación del país, se ha visto muy afectada en sus niveles de producción por la falta de financiamiento para adquirir los insumos básicos que requieren tanto la agricultura cañera como los centrales.
En esa gran batalla que ha sido necesario librar para detener el decrecimiento y lograr modestos avances, los hombres y mujeres del azúcar han exhibido una vez más su tradición patriótica y clasista enfrentándose con su decisión de vencer a las dificultades señaladas, conscientes de la importancia económica del azúcar para el país.
Estamos seguros que esta Reunión de la Red Regional abrirá nuevas posibilidades de la cooperación técnica entre los países de América Latina y el Caribe, en el noble empeño de que los beneficios del desarrollo lleguen a las mujeres rurales y en lo que esté a nuestro alcance, pueden contar con las modestas experiencias del Ministerio del Azúcar de Cuba.
Muchas gracias".
" Querida compañera Vilma, compañeras y compañeros que nos honran con su presencia :
Permítame que los llame así sencillamente: compañeros, que es la forma fraternal y respetuosa con que nos tratamos los cubanos hace más de tres décadas.
Compañeros ahora en el esfuerzo común por contribuir al mejoramiento de nuestras sociedades, creando mejores condiciones para el desempeño de la mujer rural.
Tras una semana intensa de trabajo y después de haber compartido criterios con las colegas que han estado todo el tiempo aquí con ustedes, valoramos de muy favorable la celebración en La Habana, de esta Reunión Regional de la Red de Cooperación Técnica de apoyo a la Mujer Rural.
La Oficina Regional de la FAO tuvo una excelente idea al concebir este encuentro en aras de perfeccionar el funcionamiento de la Red, frente a los problemas urgentes que enfrenta América Latina y el Caribe de inseguridad alimentaria, donde la mujer rural constituye el segmento más vulnerable.
En estos días han tenido la oportunidad de intercambiar conocimientos y experiencias sobre los problemas que afronta la mujer rural en cada uno de nuestros países, dando seguimiento a las recomendaciones emanadas de la IV Conferencia Internacional de la Mujer.
Como ya se ha señalado, en Cuba, desde que triunfó la Revolución en el año 1959, se puso en práctica una estrategia nacional que garantiza la igualdad de derechos, oportunidades y posibilidades a todos los hombres y mujeres.
Hoy podemos expresar con sano orgullo que la mujer ha jugado un papel protagónico en nuestro desarrollo y que en cualquier condición los avances en las conquistas de los verdaderos derechos de la mujer están garantizados.
Durante la presente década, con la pérdida de nuestros principales socios económicos y comerciales, hemos pasado por situaciones muy difíciles. Nuestro producto interno bruto cayó un 35% en cuestión de cuatro años, lo cual fue dramático. Nuestro comercio exterior se contrajo. Muchas fábricas se paralizaron totalmente y otras pasaron a trabajar a bajos ritmos. Trazamos una estrategia para recuperar la economía y reiniciar el proceso de desarrollo. Esa estrategia contempló acciones para evitar retrocesos en los logros alcanzados en cuanto a la mujer en el trabajo, en la educación, en la protección de ella y su prole, como madre, en todos los aspectos sociales posibles.
Podríamos haber alcanzado niveles más rápidos de recuperación, pero no deben olvidar ustedes la permanente presencia del férreo bloqueo económico que los Estados Unidos nos ha impuesto por más de 37 años y que se ha visto reforzado con la llamada Ley Helms-Burton, aprobada por el Congreso Norteamericano en marzo del pasado año.
Esta nueva Ley constituye, no sólo una fuerte agresión a la independencia y dignidad de nuestro país, sino también a la soberanía del resto de los países del mundo por sus intenciones de aplicar la jurisdicción estadounidense extraterritorialmente.
No obstante las dificultades, continuamos trabajando con serenidad y cohesión, preservando las conquistas sociales de nuestro pueblo y como parte indisoluble de ellas, las correspondientes a la mujer en diferentes esferas, principalmente en la zona rural donde desempeña un importante papel en la producción de alimentos.
Como parte de este sostenido esfuerzo, el gobierno cubano puso en vigor - a partir de mayo del presente año - el Plan de Acción Nacional que da seguimiento a las recomendaciones emanadas de la IV Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer en Beijing. Este Plan, contentivo de 90 puntos, de conjunto con otros instrumentos jurídicos y administrativos, permite asegurar que la lucha emprendida desde hace más de tres décadas por la Revolución Cubana en beneficio del pleno y efectivo ejercicio de la igualdad de la mujer sea cada vez más una tangible realidad.
Al exponerle nuestras acciones y programas no nos limitamos a un estrecho horizonte nacional, participamos con entusiasmo y convicción en el esfuerzo de vida de la humanidad, en medio de condiciones adversas para las naciones subdesarrolladas.
La esperanza de que se produjera, con el fin de la llamada guerra fría, una reorientación de los recursos empleados hasta entonces en armamentos hacia el desarrollo, ha sido desilusionante. En 1995 la OTAN disponía de tantos tanques como en 1986 y si el número de aviones de combate se redujo en un 10%, la reposición del parque en activo ha sido por equipos más rápidos, más computarizados y dotados de armas más sofisticadas, muchas de ellas experimentadas contra nuestros propios pueblos.
Casi sería una broma, si no implicase para el Tercer Mundo dolor, sacrificios y obstáculos a su desarrollo, el tema de la deuda externa.
En 1992 se cumplieron diez años del inicio de la llamada crisis de la deuda externa. La prensa de los países desarrollados se extendió en análisis, congratulándose de que el desastre de una crisis financiera internacional se pudiera evitar.
Realmente el desastre se evitó para la banca internacional de los países poderosos, con el sacrificio de los países del Tercer Mundo. Por ello resultaron una vez más dañados miles de millones de habitantes de las naciones subdesarrolladas cuya deuda externa se incrementó entre 1985 y 1995 desde 934 mil millones de dólares hasta 1476 mil millones, a un ritmo de crecimiento anual del 5%. Cada año esos países pagan 125.000 millones de dólares sólo por concepto de servicios de su deuda externa. Esa cifra más que duplica toda la ayuda oficial y donaciones que reciben.
Observamos, sin embargo, en medio de esta ola neoliberal, la polarización de las riquezas en unos pocos y la ampliación de la pobreza para las mayorías, hundiendo a parte importante de los habitantes del planeta en la indigencia.
En los años 1980 y los transcurridos de esta década, se produjo un distanciamiento abismal entre riqueza y pobreza, no sólo entre países desarrollados y subdesarrollados, sino también en los pedazos del Tercer Mundo que crecen en todas las economías desarrolladas y se alimentan, entre otras cosas, de una inmigración de pobres, a la que se pretende frenar echando gasolina a las llamas, con racismo, xenofobia y represión.
En 1960, el 20% más rico de la población mundial recibió ingresos 30 veces más elevados que los del 20% más pobre. Treinta y cuatro años después, en 1994, el 20% más rico recibía 78 veces más.
La anterior comparación tiene en cuenta la distribución entre países desarrollados y subdesarollados, pero si se considera la desigual distribución en el interior de los distintos países, entonces el 20% más rico recibe ingresos por lo menos 150 veces superiores a los del 20% más pobre.
En América Latina, laboratorio predilecto de la política neoliberal, existían en 1994 según la CEPAL, 98 millones de indigentes, en un estadio de pobreza difícil de superar. Treinta y seis millones más que en 1960.
Cada año se ha sumado a este estadio de pobreza extrema un poco más de un millón de nuestros compatriotas. Ese es el fruto de la Alianza para el Progreso y similares. Su logro principal: un indigente por cada cuatro latinoamericanos y caribeños. Palpable resultado después de quince años de amplio desenvolvimiento de las políticas neoliberales para erradar la ineficiencia estatal y dejar al mercado accionar sin controles.
La pobreza crece no se estanca, la desigualdad entre los más ricos y los más pobres se amplía por año.
Así se incrementó el desempleo, que en el segmento de la población menor de 24 años, en muchos países duplica las tasas de desempleo total.
Citando el propio estudio de la CEPAL, se aprecia que este flagelo repercutió más fuertemente sobre las mujeres que sobre los hombres.
No es de extrañar entonces la violencia que se sufre en nuestras ciudades y áreas rurales. La sociedad latinoamericana y caribeña presenta hoy una intensidad de 20 muertes violentas por 100 000 habitantes, el doble que Estados Unidos y cinco veces superior a Rusia y las ex Repúblicas Soviéticas, a pesar de sus guerras civiles.
En 1995 hubo en el mundo más de 7.900 secuestros, de los cuales más del 80% tuvieron lugar en América Latina.
Hoy, la expansión de la ingobernabilidad en la periferia amenaza las fortalezas del "Norte".
El mundo, supuestamente homogeneizado por la globalización, impregnado por el mensaje mediático del capitalismo como única realidad posible y recorrido de un extremo a otro por transnacionales portadoras de similares valores, es más inestable, disgregado y políticamente explosivo que nunca.
Esta es la realidad y debemos continuar luchando por cambiarla.
Seríamos poco realistas si pensamos que sólo con la voluntad de nuestros pueblos es suficiente para resolver los problemas que hoy enfrenta el Tercer Mundo. Ahora más que nunca se requiere de la ayuda oficial al desarrollo, sin embargo, en la fría realidad de los últimos años, comprobamos que la misma en lugar de aumentar va disminuyendo.
Si no se asignan los recursos nuevos y adicionales que demanda el desarrollo económico y social de nuestros países, tantas veces exigido en las diferentes Cumbres de la ONU, difícilmente se podrán superar los problemas que actualmente enfrentamos.
El esfuerzo nacional constituye un elemento fundamental, pero no es menos cierto que si éste no se acompaña de la necesaria cooperación internacional y las inversiones requeridas, su viabilidad se vería seriamente limitada.
En este sentido, observamos con profunda preocupación, por citar sólo un ejemplo, cómo se pretende por los principales donantes, negar a la FAO los recursos financieros necesarios para poder continuar brindando la valiosa cooperación que han venido recibiendo nuestros países. La FAO debe contar no sólo con los recursos financieros que requieren sus actividades propias, sino también para hacer cumplir los mandatos emanados de las recientes Cumbres y Conferencias Mundiales del sistema las Naciones Unidas, a fin de que su labor sea efectiva.
Compañeras y compañeros:
Muchas de ustedes viajaron largas distancias para que pudiésemos trabajar juntos, intercambiar experiencias, propósitos, esclarecer estrategias. Largas distancias recorrerán para retornar a sus pueblos, pero lo harán mejor dotados, mejor preparados para una nueva fase en la lucha por ayudar y contribuir al progreso de las mujeres rurales.
Han acordado nuevas líneas y estrategias de trabajo que sin lugar a dudas contribuirán a impulsar la Red Regional. Su implementación exigirá dedicación, inteligencia y constancia. Estos día de trabajo conjunto nos han hecho más fuertes, más agudos en nuestros razonamientos, más abiertos a ideas innovadoras, esa es la contribución principal de este evento.
A todas ustedes, por su trabajo diario, por su presencia aquí, muchas gracias".