REPUBLICA DOMINICANA

PROYECTO DE APOYO A LAS INICIATIVAS DE PEQUEÑOS PRODUCTORES DEL SUROESTE

Objetivo General del Proyecto

El objetivo general del proyecto es el mejoramiento sustentable de las condiciones de vida de la población rural en condiciones de pobreza mediante el incremento de sus ingresos reales a través de aumentos de la productividad y producción agropecuaria, el fomento de otras actividades productivas y el mejoramiento de la infraestructura social y productiva.

Marco General

La población de la República Dominicana, según el censo de 1993, era de 7,1 millones y actualmente es estimada en 7,6 millones, con una tasa de crecimiento anual de 2,1% entre 1981 y 1993. Se estima que el 65% de la población reside en zonas urbanas contra el 52% en 1981, lo que significa una rápida migración desde las zonas rurales hacia las ciudades. En 1994 la población económicamente activa (PEA) era estimada en 2,8 millones; según cifras oficiales del Banco Central, en 1996 el 15% de la PEA trabajaba en el sector agrícola; el resto se distribuye de la siguiente manera: 22% industria y construcción, 27% comercio y finanza, 27% turismo, zonas francas y transporte y 9% administración pública.

POBLACION Y SITUACION SOCIOECONOMICA

La población de la zona del proyecto se estima en unas 208 000 personas para 1997, con una tasa de crecimiento anual de 1,0%. La densidad de población promedio en la zona del proyecto es de 56 personas/km2; la densidad es más alta en la provincia de Bahoruco (108 personas/km2) y baja en la provincia de Independencia (27 personas/km2).

Provincia

Superficie km2

Población

Mujeres %

Densidad pers./km2

Hogares

Bahoruco

966

104 726

51,1

108

24 449

Independencia

1 457

39 328

48,8

27

9 510

Elías Piña

1 322

64 240

52,1

49

15 240

Total 3 Provincias

3 745

208 294

 

55,6

49 199

Nacional

48 400

7 402 000

49,9

153

1 695 000

3 Provincias /Nacional

7,7%

2,8%

   

2,9%

En la zona del proyecto la población se ubica en la llanura y en las cuencas altas, ya que la parte media de las cuencas es una zona de transición cubierta de un bosque seco, no es adecuada para la agricultura, y no tiene población ni actividad que no sea estrictamente aprovechamiento del bosque por parte de asociaciones registradas de explotación y manejo. El asentamiento o el desarrollo de actividades agrícolas no son posibles en esta zona, y el proyecto se refiere siempre a las partes altas, o cuencas altas. La densidad de población es diferente entre las cuencas1.

La subregión Enriquillo2 y la provincia de Elías Piña constituyen una de las zonas de mayor concentración de pobreza en el país3. La Encuesta Demográfica y de Salud de 1996 (ENDESA-96)4, ha establecido dos niveles de pobreza en RD, partiendo de una serie de indicadores que van más allá del simple nivel de ingresos, aunque es evidente que es este factor el que determina en último término las condiciones de vida:

Pobres I (pobreza crítica): con ingresos promedio familiares de $RD 433/mes se sitúan cerca de la línea de indigencia definida como el valor ($RD 425/mes; 30 dólares EE.UU., 1 dólar EE.UU. por día/individuo) para adquirir la canasta básica alimenticia;

Pobres II: con ingresos promedios familiares de $RD 751/mes se sitúan por debajo de la línea de pobreza de $RD 850/mes (60 dólares EE.UU.) que incluye el valor de la canasta básica alimenticia y no alimenticia.

De acuerdo a estos parámetros, las provincias del Proyecto se caracterizan por sus altos niveles de concentración de pobreza. Las estimaciones de la encuesta demográfica ENDESA 1996, indican para la subregión Enriquillo el 88% de los hogares están considerados como pobres en las categorías 1 y 2 contra un promedio nacional de 62%.

Resultados de la encuesta diagnóstico socioeconómico de diciembre (EDS) sobre casi 1 500 hogares en 16 comunidades alrededor del Lago Enriquillo (DT1) indican que el 71% y 56% de los jefes de hogares entrevistados tienen ingresos mensuales por debajo de los $RD 2 000 y $RD 1 500 respectivamente (143-107 dólares EE.UU.); los ingresos son relativamente más bajos en las zonas rurales comparadas a las zonas urbanas y en los municipios fronterizos donde el comercio permite mayores ingresos individuales. A nivel familiar destaca que el 63% de las familias cuentan con ingresos mensuales inferiores a $RD 2 0005, lo que significa ingresos promedios/capita6 por de bajo de $RD 400, o sea inferiores al valor de la canasta mínima estimada en $RD 425.

En la zona del proyecto se encuentran también las provincias con las más altas tasas de analfabetismo (Elías Piña 49%, Bahoruco 37%) y de mortalidad infantil (Bahoruco). Otro de los síntomas de la extrema pobreza de la zona es la alta tasa de desempleo7 y migración. Por lo general el desempleo rural es más alto que el urbano.

Según el diagnóstico socioeconómico hay una prevalencia de hombres (53%) que confirma la tendencia acentuada en toda la región de migración de las mujeres. Las mujeres tienden a formar hogares más temprano que los hombres y llegan a ser jefes de hogar entre 15-20 años en 5% de los casos contra apenas 1% de los hombres de la misma categoría de edad. La media de personas por hogar es 5,1; más de un cuarto de la población adulta (26%) no realizó ningún curso escolar. Las enfermedades más frecuentes son la gripe, la fiebre y el vómito y diarrea, todas relacionadas con los bajos niveles nutricionales.

Existe una problemática generalizada en la región como falta de servicios públicos. La EDS revela que en promedio más del 20% de las familias no tienen agua potable y en algunos lugares hasta el 50% (Boca de Cachón y en El Mamón). La infraestructura social es muy limitada en las cuencas altas, especialmente en las provincias de Bahoruco y Elías Piña en donde faltan accesos para vehículos y puesto de salud, escuelas, acueductos, etc.

Tenencia de la tierra

Varios problemas están ligados a la tenencia de la tierra que son generadores de pobreza en una región donde la tierra es el medio de producción fundamental. El primero es la cantidad de agricultores que no tienen tierras: según la EDS son alrededor de 60%, es decir que de cada 5 agricultores, 3 de ellos tienen que trabajar en parcelas no propias; el segundo se refiere a que mientras más grandes son las parcelas menos tierras se dan en las aparcerías, y los pequeños propietarios sólo ceden tierras marginales. El tercero se refiere a la polarización minifundio-latifundio, este último baldío o sembrado de pasto para la incipiente ganadería.

Las explotaciones están marcadas por el fenómeno del minifundismo agravado por la mala calidad de algunos suelos (Valle de Neiba) que rinde costoso ponerla en producción. La zona interesada por los sistemas de riego de Neiba, Jimaní, Duvergé y El Llano, según los datos proporcionados por los diagnósticos elaborados por el INDRHI y la SEA, indican que predomina el minifundio: más del 60% de los productores utilizan parcelas de menos de 2,5 ha (40 tareas), 30% entre 2,5 y 7,5 ha (40-120 tareas) y sólo el 7% dispone de más de 7,5 ha 8. Los pequeños y medianos productores ocupan alrededor del 80% de las superficies en las zonas de riego.

Superficie

productores

 

superficie ha

 

< 1,0 ha

1 082

31%

~ 1 100

10%

1,0 - 2,5 ha

1 094

32%

~ 2 200

20%

2,5 - 7,5 ha

1 016

30%

~ 5 100

47%

> 7,5 ha

249

7%

~ 2 500

23%

Total

3 440

100%

~ 10 900

100%

Aunque la situación no es homogénea para toda la subregión Enriquillo9, la forma de tenencia de la tierra más frecuente es "parceleros de la reforma agraria" y la mayoría de los productores no poseen su título definitivo según indican distintas encuestas10. Las otras formas de tenencia frecuentemente mencionadas son: propia, del Estado o en colonato, a medias o arrendada; estos últimos tipos de contratos son localmente importantes en cuanto pueden interesar hasta un 10% de los productores. Casi el 60% de las labores agrícolas son desempeñadas con mano de obra familiar, mientras que el 30% por asalariados; localmente, como en la zona de riego de Jimaní y en la cuenca del río Pedernales, la disponibilidad de mano de obra haitiana representa una importante alternativa para los productores dominicanos. En otros lugares todavía se aplican formas tradicionales de intercambio de mano de obra como en el caso del convite.

Por la presión poblacional y la agricultura extensiva, la casi totalidad de las tierras de la cuencas son explotadas, sea para cultivos anuales en las partes tumbadas, sea para cultivo de café en las zonas más adecuadas donde se aprovechan las condiciones ecológicas. Por tanto, no existen tierras `comunales' en el sentido que pertenecen a la comunidad y son utilizadas para cualquier uso común. Sin embargo, existe titulación oficial para un muy pequeño porcentaje de las tierras y la tenencia es tradicional en su mayoría. Tal sistema de tenencia no impide herencia o venta de las parcelas por parte de los "propietarios", a pesar de que la tierra sea todavía oficialmente del Estado. El tamaño promedio de las fincas varía de 30-40 tareas (Hondo Valle, Elías Piña), a 100-200 tareas (5,5 ha - 11 ha , Majagual, Bahoruco).

PARTICIPACIÓN DE LA MUJER EN EL DESARROLLO

Aunque la tendencia de los últimos años es que las mujeres rurales se dediquen a actividades no agrícolas que les complementen el ingreso agrícola familiar, tradicionalmente la mujer dominicana ha tenido un papel relevante en la producción de alimentos, concentrándose en actividades cuales la selección de semillas, la siembra, deshierbes, cosecha, selección, ordeño y cuidado de animales domésticos y elaboración de alimentos. Tal como se señala en la encuesta ENDESA 1996, la participación de la mujer como productora con relación al hombre no es tan relevante11; pero su contribución al hogar o al ejercicio de la función de jefe de hogar es una dimensión en crecimiento continuo. En 1996, alrededor de un tercio de los hogares del país tenían como jefa a una mujer. Hasta la década pasada, este fenómeno se consideró esencialmente urbano, sin embargo, este tipo de hogar se ha generalizado.

El no acceso a los recursos productivos, tierra y crédito agropecuario y microempresarial, son las principales causas de la pobreza de la mujer rural, lo cual tiende a perpetuar su dependencia económica respecto al hombre y explica la alta migración y su nupcialidad temprana. Un alto índice de migración se produce hacia las ciudades donde las mujeres trabajan en casas de familia y parte del dinero que obtienen de su trabajo lo envían a sus familiares que se quedan en el campo 12.

Sin embargo, en el Suroeste se dan también casos de mujeres que juegan un papel muy activo en la economía y la agricultura; participan en la labor agrícola y en la toma de decisión en la familia, siendo muy a menudo jefas de finca, sea porque son jefas de familia, sea porque tienen su propia finca independientemente de la de los esposos. En el sistema social de las zonas visitadas, la mujer puede comprar y vender terrenos o producción agrícola, y es miembro de las asociaciones campesinas.

Las provincias del proyecto se destacan por la predominancia de mujeres en la propiedad/administración de PyMEs. Un 71% de las PyMEs detectadas son propiedad de mujeres, lo que se encuadra, sin duda, en la mayor importancia relativa de las mujeres en la zona, asociada a una mayor presencia de mujeres jefes de hogar de la región.

 

1992

 

1997

Propietario

Número

En %

 

Número

En %

Mujer sola

5 596

63,0%

 

7 919

71,3%

Hombre solo

2 501

28,2%

 

2 477

22,3%

Colectivo

365

4,1%

 

233

2,1%

Conjunta mujer y hombre

418

4,7%

 

478

4,3%

Total

8 880

100,0%

 

11 107

100,0%

Encuestas efectuadas en el ámbito del Proyecto FIDA III, detectaron que un 13% de las mujeres del área realizaban oficios diversos fuera del hogar, de las cuales un 4% eran comerciantes. Sin embargo, un tercio de las mujeres realizaban algún tipo de actividad productiva dentro del hogar, la mitad de ellas en agricultura (47%), frecuentemente en la finca familiar o en la parcela contigua a la habitación; y un 53% en actividades pecuarias o en otras ocupaciones como la ya indicada comercialización de productos. De las mujeres que trabajan fuera del hogar, un 53% lo hace de manera independiente y un 47% en forma asociada, lo que confirma la tendencia a las actividades en colectividad en el medio rural dominicano13.

El Componente Mujeres Campesinas ha sido uno de los más exitosos del Proyecto FIDA III. El principal logro del Componente es la organización alcanzada por las mujeres beneficiarias en alrededor de 45 asociaciones, 1 150 socias (25 socias/organización). Las mujeres han sido activas tanto en el campo de la producción con su presencia en diversos núcleos y asociaciones de regantes, cuanto en el campo más específico de la comercialización y del desarrollo comunitario. Gracias al apoyo del FIDA III las mujeres han impulsado el desarrollo del cultivo de la vid en Neiba; algunas familias han beneficiado además de un financiamiento para infraestructura para la transformación del vino. La calidad todavía no es muy buena y la comercialización difícilmente puede hacerse fuera del ámbito local.

Las mujeres han sido también involucradas en una importante acción de saneamiento ambiental con el programa de construcción de letrinas que ha sobrepasado el objetivo fijado por la evaluación ex-ante. A pesar de algunas restricciones presupuestarias el componente mujeres campesinas del proyecto FIDA III ha logrado una adecuada articulación y coordinación institucional que ha sido especialmente apreciada tanto por las autoridades locales cuanto por los beneficiarios, sin distinción de género. Las razones del éxito del componente han sido: (a) la utilización de técnicas participativas en las relaciones entre el personal del proyecto y las mujeres beneficiarias; (b) la flexibilidad de acción frente a las propuestas de iniciativas y el impulso dado a la práctica autogestionaria de las asociaciones y (c) la fuerte dedicación del personal responsable.

PRODUCCION, COMERCIALIZACION Y MICROEMPRESAS

Producción

La población del área se dedica fundamentalmente a la agricultura; las actividades pecuarias tienen importancia en la parte sur y oeste del lago Enriquillo, en donde predomina la crianza bovina, en razón de condiciones favorables para pastos en la cercanía del lago salado14. Los habitantes de las cuencas altas en general no practican la cría de ganado, a parte del mulo que es el vehículo indispensable en estas zonas privadas de caminos transitables.

La característica común a los agricultores de las cuencas altas es la estrategia agrícola que consiste en establecer cultivos de ciclo corto combinando principalmente habichuela, guandul, maíz, auyama, con el mínimo de insumos indispensable (prácticamente semillas y mano de obra, muy pocos fertilizantes) y cultivos de renta (café) donde posible, con un nivel de insumos variable según las comunidades pero generalmente por debajo de lo que se necesitaría para asegurar altos rendimientos.

Los rendimientos son bajos, generalmente por debajo de los promedios a nivel nacional:

Cultivo

qq/tarea

t/ha

 

desde

hasta

desde

hasta

arroz

2,5

5,0

1,81

3,61

maíz

1,5

2,0

1,08

144

habichuela

0,6

1,5

0,47

1,08

batata

7,0

10,5

5,05

7,58

yuca

7,0

8,0

5,05

5,78

hortalizas

5,0

30,0

3,61

21,66

plátanos (millar)

0,4

1,5

   

lechoza (millar)

2,0

3,5

   

uva

4,0

6,0

2,89

4,33

café

0,4

1,0

0,29

0,72

1 qq/tarea = 0,722 t/ha

En el diagnóstico del sistema agrícola existente los técnicos extensionistas han identificado las siguientes prioridades para el mejoramiento productivo en las zonas de riego:

reparación y mejor manejo del sistema de riego;

obtención de facilidades y crédito a tiempo;

asistencia técnica agropecuaria en forma de cursos de capacitación técnica;

preparación de tierra y adecuada fertilización.

Entre otros aspectos mencionados cabe señalar la incidencia de plagas y enfermedades. La agricultura en las cuencas altas se caracteriza por una falta generalizada de técnicas de intensificación de la producción agrícola y de prácticas de conservación de suelos, lo que resulta gradualmente en una pérdida de fertilidad del suelo, bajos rendimientos de los cultivos, y en el abandono de las parcelas. Resulta también que los rendimientos son muy dependientes de las condiciones climáticas y pueden variar del 50 al 100% de un año a otro.

Comercialización

La zona del proyecto es una zona rural y la mayoría de las actividades económicas están relacionadas con la agricultura de subsistencia. La parte que no viene autoconsumida es comercializada por intermediarios privados que se encargan de la venta y pagan sólo si consiguen vender. La producción vendida a los intermediarios llega a los mercados de los principales centros de la zona. Estos mercados funcionan normalmente una vez por semana. La producción viene vendida al detalle a los operadores que ocupan un sitio en el mercado y pagan un impuesto al Ayuntamiento, normalmente sobre el volumen de las ventas.

El comercio extra local de las comunidades de las cuencas altas se concentra en el café, la habichuela y el guandul. Los otros productos, tales como frutas, auyama, maíz, son esencialmente para consumo familiar. Por falta de caminos, medios de transporte adecuados y almacenes, sólo los tres productos mencionados pueden ser transportados con mulos y vendidos a precios que justifican la operación; los productos de menor valor o frágiles por lo general no son comercializados.

El café, el plátano, el tabaco y la caña de azúcar pueden ser comercializados hasta Santo Domingo, los otros productos abastecen los mercados locales. La calidad de venta de los hortofrutícolas es muy escasa a causa de la ausencia de almacenamientos, mal tratamiento después de la cosecha y transporte inadecuado. Las pérdidas son muy altas, hasta el 50% y se registran grandes variaciones en los precios durante el año y en el mismo día de mercado. El mercado está también influenciado por la presencia de productos alimentarios de importación (arroz, maíz, habichuelas, etc., hasta carne de pollo), vendidos a precios bajos en concurrencia, en las épocas de la cosecha15, con la producción local.

En el estudio llevado a cabo por FIDA III sobre la comercialización en la zona de Neiba, se ha identificado en la falta de caminos vecinales y de medios de transporte y la escasa organización de los productores los principales problemas de comercialización. Además la producción no es bastante diversificada, hacen falta medidas de almacenamiento, y se ofrecen en el mercado cantidades demasiado pequeñas.

Por otro lado la experiencia lograda por el Componente Mujeres Campesinas con la promoción de la uva, el procesamiento del vino y las dificultades de comercialización de ambos productos, es significativa de los problemas que surgen con el estímulo a la diversificación hacia productos no tradicionales. Cabe mencionar a este respecto que la sostenibilidad de las organizaciones de productores creadas en el marco de proyectos de desarrollo, se ve, en general, limitado por tres factores principales: (i) con frecuencia la creación de estas instituciones es un objetivo planteado por los técnicos o promotores más que por los mismos asociados, de donde se deduce el escaso interés de éstos en una estructura que no ven como propia; (ii) el excesivo paternalismo, que induce a crear organizaciones sobre el endeudamiento o con activos fijos donados por terceros más que sobre el ahorro, lo que impide al cuerpo social sentir que los bienes les pertenecen y que deben ser conservados e incrementados; (iii) en relación con lo anterior, el excesivo endeudamiento no permite crear estructuras sustentables por los altos costos financieros.

Microempresas

Las ME constituyen una importante fuente de ingreso para una parte significativa de la población en RD. Si bien existe un grado de informalidad más marcado en las empresas rurales y una menor contribución relativa al ingreso de la población, es preciso considerar que se parte de niveles significativamente más bajos, lo que aumenta la importancia física del ingreso complementario como instrumento de sobrevivencia. En todo caso mejorar el nivel de "formalidad" y la estabilidad en el tiempo de las PyME constituye un desafío importante para la política económica y el desarrollo nacional.

A nivel nacional, las empresas de mujeres tienden a tener una menor estabilidad que las empresas de hombres. En el marco de una estrategia de sobrevivencia, este hecho podría estar reflejando: por un lado, limitaciones para instalarse en empresas más estables que impliquen mayor tecnicidad o requieran mayor capital para trabajar; o, por otro lado, las dificultades de mercado para instalarse en empresas que produzcan mayor valor agregado (como las artesanías por ejemplo). En la zona del proyecto en particular, el número de empresas creadas por mujeres en los últimos cinco años ha sido considerablemente mayor que el número de empresas cerradas, lo que ha redundado en un aumento significativo de la proporción relativa de empresas femeninas como del número global de empresas del área.

No existen servicios estructurados de apoyo a la ME en el área del proyecto. Las acciones existentes responden más bien a necesidades puntuales, a las disponibilidades de recursos y/o a la vocación de algunas ONGs que disponen, en algún momento dado, de medios para llevarlos a cabo16. Las necesidades o dificultades que enfrentan las microempresas o empresas asociativas requieren de apoyos que pueden ser diferenciados en aspectos relacionados con17:

el manejo gerencial, financiero y contable;

el manejo técnico de la cadena de producción y las opciones tecnológicas;

la adaptación del producto a las exigencias del mercado y de control de calidad;

la comercialización y la identificación de los mercados apropiados para cada producto;

el acceso a información de precios y mercados.

1 La misión pudo notar un estado de degradación de los suelos y de la cobertura vegetal variable, siendo peor en Panzo y Majagual, comparado con Pedernales o Las Damas las cuales cuentan con menos población y pendientes menos fuertes.

2 Provincias de Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia.

3 En la zona del proyecto, según la Asociación Nueva Luz que a hecho un estudio sobre la comercialización de alimentos, se encuentran los grados de hacinamiento y de desnutrición más elevados del país, y la pobreza se debe en parte al alto nivel de desempleo y a los bajos ingresos. Los capitales privados no se sienten atraídos a invertir en la Provincia, y los capitales y recursos generados no son reinvertidos en la misma, produciéndose una fuga de recursos junto a la migración de mano de obra.

4 Secretariado Técnico de la Presidencia, Oficina de Planificación Nacional (1997). Focalización de la Pobreza en la República Dominicana (informe preliminar de avances con los datos de ENDESA-96).

5 77% inferiores a $RD 3 000.

6 Tomando en cuenta que en la misma zona el promedio es de 5,1 personas por familia.

7 37% de la PEA en la región, 40% en las provincias de Independencia y Pedernales.

8 La superficie promedio de unos 5 000 usuarios de 13 600 ha que constituyen la totalidad de la superficie en los distritos de riego de Neiba (4 600 ha), Duvergé (3 250 ha), Jimaní (4 400 ha), El Llano (1 350 ha) sería de 2,7 ha o 44 tareas.

9 Por ejemplo, se realizó en la zona de Duvergé un proceso de medida catastral desde 1947 como parte de la organización del sistema de colonias agrícolas.

10 UEPA 1990, ISA Encuesta nacional de mano de obra rural en la producción agrícola, 1991.

11 Documento de Diagnóstico.

12 A mediados de los años ochenta se inicia una sostenida corriente migratoria de mujeres hacia Europa, fundamentalmente hacia España e Italia, desde los municipios de Vicente Noble, Tamayo, Galbán, Neiba y la Descubierta.

13 Proyecto de Pequeños Productores de la Región Suroeste (1991).

14 Mucho menos favorecidas por la naturaleza de los suelos y del nivel freático para cultivos anuales y plantaciones arbóreas, sin hablar del riesgo de pérdida de cosecha en caso de subida del nivel del lago, un alto riesgo para la explotación agrícola.

15 Los precios de estas importaciones son inferiores a los precios mínimos rentables por los productores, hay ejemplos de carne de pollo, facilitada por el Estado por 4 pesos por libra, y vendido en el mercado a 10 pesos por libra, mientras que el precio al productor local es de 12 pesos por libra. Lo mismo puede ser dicho por el arroz, maíz, avichuelas. Los productos hortofrutícolas no sufren hasta la fecha la concurrencia de los productos importados. No existe mucho consumo local de hortalizas, la producción es escasa, el almacenamiento es inexistente y la comercialización es difícil.

16 Estas afirmaciones no incluyen los servicios financieros que responden a una lógica diferente.

17 Todas estas necesidades se refieren también a organizaciones de productores.