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Los repatriados rwandeses ejercen presión
sobre la frágil economía alimentaria: los
conflictos y las sanciones son un peligro para
la nutrición en Burundi
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Pese a que la producción de alimentos en conjunto ha mejorado -se explica en un informe especial presentado a fines de diciembre por la FAO y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) -, la producción sigue estando por debajo de la media anterior a la lucha civil, debido a que son menos las tierras en cultivo, los rendimientos de legumbres fueron bajos en este ciclo y hubo pérdidas de cosechas en áreas afectadas por la sequía.
En general, se calcula que las cosechas de raíces y tubérculos son un 23% más abundantes que el año anterior, mientras que las de bananos y plátanos se prevé que aumenten ligeramente. Pero la producción de frijoles, principal fuente de proteína para consumo humano, cayó un 12% por debajo del año anterior. Esto ha contribuido a que los precios sean más altos que el año pasado.
Preocupa la situación de la nutrición en algunas zonas del país -se indica en el informe-. Es probable que se agrave dada la reducción de provisiones por persona prevista para 1997. La escasez de alimentos en las prefecturas de Gikongoro y Butare también podría incrementar la incidencia de la desnutrición.
Según este informe, las zonas cultivadas aumentaron considerablemente durante la estación agrícola más reciente, iniciado en septiembre. La FAO y el PMA calculan que menos del 10% del total de tierras laborables quedaron sin cultivar en este ciclo.
El país tiene frente a sí un déficit alimentario (equivalente a 141 mil toneladas de cereales) y sólo una parte de esta demanda puede satisfacerse mediante importaciones comerciales. Según el informe, el país necesitará considerable ayuda alimentaria en 1997.
Y esa ayuda ha de distribuirse entre 2.5 millones de personas, una tercera parte de la población prevista, comprendidos los repatriados recientes que no llegaron a sembrar, y repatriados anteriores que tendrán que evacuar zonas agrícolas que están trabajando actualmente, además de grupos vulnerables formados por ancianos, viudas y huérfanos.
Mientras tanto, en la vecina Burundi, la FAO y el PMA informan que la producción de alimentos ha caído apenas ligeramente respecto a su nivel correspondiente a 1988-93, antes de la crisis de la región de los Grandes Lagos. Pero las luchas civiles y las sanciones económicas constantes podrían reducir de manera importante la producción de alimentos en 1997, afectando así gravemente a la nutrición de muchas personas.
Las previsiones del informe afirman que la producción total de alimentos del país en 1996 es alrededor de 3% inferior a la de 1995, y está un 4% por debajo del nivel de 1988-93. Las cosechas de cereales, leguminosas, raíces y tubérculos, varía de provincia a provincia, en gran medida de acuerdo a factores agroclimáticos y de seguridad.
Se estima que contando las importaciones y la ayuda alimentaria, habrá de todos modos un déficit (de 22 mil toneladas de cereales y 62 mil de legumbres), debido a las sanciones económicas regionales. Estas han producido escasez de insumos esenciales, como herramientas y fertilizantes.
La FAO y el PMA concluyen que a consecuencia del embargo aplicado a las importaciones de alimentos, probablemente se verá seriamente afectada la nutrición de la población y de las personas desplazadas en el país, así como de la población dispersa en particular.
8 de enero de 1997
Informes especiales del SMIA
Las cosechas y el abasto de alimentos en Burundi (3 de diciembre de
1996)
De próxima aparición: Informe especial sobre Rwanda
Archivo de Rwanda y Burundi
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