En una serie de artículos cuyo tema principal son los proyectos de la FAO en Africa, Leyla Alyanak informa de cómo una nueva vacuna está reduciendo el riesgo de la fiebre de la costa oriental africana en Uganda.

La nueva vacuna contra la fiebre de la costa oriental africana salva el ganado de Uganda




La fiebre de la costa oriental es el factor que más limita económicamente la cría de ganado en Uganda

La finca de Beera Sekitoleko, de 40 ha. de extensión, es una de las más grandes de la zona que está en las afueras de Mityana. Quizás no sea un hombre rico desde el punto de vista urbano, pero sus 30 cabezas de ganado le dan confianza de poder sobrevivir a cualquier catástrofe que pudiera llegarle. Y a él, la palabra catástrofe le resulta demasiado conocida.

“Comencé hace 30 años con apenas dos vacas autóctonas -explicó-, y luego las cambié por una vaca extranjera que produce más leche”. Debido tanto a razones genéticas como de nutrición, el ganado local madura con lentitud, produce menos leche y tiene menos becerros, de modo que las vacas extranjeras o mejoradas -se cruzan las razas locales con otras importadas- tienen gran demanda. También cuestan el triple.

“Compré otra vaca extranjera, creció mi rebaño, y unos años después ya tenía diez vacas. Ganaba dinero vendiendo leche y además cultivaba café.”

Pero luego llegó el desastre y la fiebre de la costa oriental, causada por un parásito del que son portadoras las garrapatas, eliminó a más de la mitad de su rebaño. Ruben Sekitoleko no se desalentó, comenzó de nuevo.

Otra vez aumentó su rebaño, está vez se duplicó, en vez de las 10 cabezas de antes ahora tenía 20. Pero el ganado mejorado de Sekitoleko era particularmente vulnerable a la fiebre contagiada por las garrapatas. Los animales locales, cuando están sanos, están expuestos a la enfermedad desde pequeños y pueden hacerse inmunes. Pero el ganado mejorado con variedades europeas o asiáticas a menudo muere mientras trata de adaptarse. Pese al riesgo, Sekitoleko seguía teniendo muchas ganas de formar un rebaño mejor y continuó comprando vacas extranjeras.

Siguió cuidando su ganado como siempre. Le construyó tanques de inmersión y lo rociaba cuando hacía falta, aunque era costoso. Pero no importa lo cuidadoso que fuera para limpiar su ganado, porque no era seguro que las vacas de su vecino -separadas de las suyas apenas por una cerca baja de madera- no tuvieran garrapatas.

De modo que cuando la fiebre volvió a mermar la mitad de su ganado, Sekitoleko no se sorprendió. Sólo que esta vez ya estaba harto. “La primera vez que oí hablar al veterinario local de la vacuna contra la fiebre de la costa oriental, enseguida me ofrecí como iniciador del programa. Fui el primer agricultor de mi distrito que hizo vacunar su ganado”, explicó con orgullo.

El principio de esta vacuna es sencillo: es una vacuna trivalente, es decir, es una mezcla de tres cepas. Esto ayuda a ofrecer la inmunidad más amplia posible contra ese parásito. Se aplica a los animales una vacuna de microorganismos vivos, obtenidos de garrapatas muertas, y luego se les suministran antibióticos para contener la infección. El sistema inmunitario combate cualquier ataque posterior de las garrapatas, y la inmunidad de hecho se incrementa con la presencia de la propia garrapata.

El sistema de vacunación forma parte del programa de múltiples donadores para el control integrado de enfermedades de la garrapata en Africa oriental, central y septentrional. Es posible obtenerlo en doce distritos de Uganda y hasta la fecha dos mil cabezas de ganado han sido inmunizadas. Se ha presentado una propuesta a la Unión Europea de financiamiento por un quinquenio para costear la vacunación de hasta 40 mil cabezas de ganado anuales.

La vacuna cuesta 11 dólares EE.UU. por cabeza, y suele durar de dos a tres años. El agricultor paga 5 dólares EE.UU. del costo, lo que ayuda a financiar el transporte y salario del veterinario, que de hecho lo hace autofinanciarse.

El cuidado del ganado es crucial en esta zona pobre del país. La fiebre de la costa oriental si no se trata resulta mortal y al ganado, una vez contagiado, se le inflaman los ganglios linfáticos, su inmunidad se reduce y termina por morir sofocado por la infección de los pulmones. Hasta la introducción de la nueva tecnología de la vacuna, la gran mayoría de los agricultores de Uganda, casi todos ellos campesinos de subsistencia, no podía permitirse tener ganado mejorado pero vulnerable a la fiebre de la costa oriental.

“La fiebre de la costa oriental es el factor que más limita, desde el punto de vista económico, la cría de ganado en esta zona”, explica Mike Moran, asesor técnico en jefe del programa. “Gracias a las vacunas, esperamos que las personas pobres puedan criar y cuidar el nuevo ganado. Quisiéramos que se beneficiaran los menos afortunados”, aseguró Moran.

La vacuna también permite economizar. “La nueva tecnología ha permitido a los que tienen ganado mejorado mantener sus reses y reducir la intensidad de las actividades de control contra las garrapatas. De esta manera pueden ahorrar y mejorar la producción”, explica Kenneth Mugabi, veterinario del gobierno que colabora en el proyecto de la FAO. Gracias al programa, los campesinos han podido reducir el costo del control contra la garrapata entre 50 y 60 por ciento.

Los científicos llevaron a cabo una intensa investigación sobre vacunas contra la fiebre de la costa oriental durante 20 años, tiempo en el que se retrasó su aplicación en el campo. En vez de esperar a encontrar la vacuna perfecta, hace cinco años la FAO decidió proceder con la que había entonces. Pero el sistema no es perfecto y una vez aplicada la vacuna, sólo el 80 u 85 por ciento del ganado tratado se hace inmune a la fiebre de la costa oriental. Además, uno de cada diez animales vacunados puede presentar una reacción negativa.

“Aun con este tratamiento a veces se pueden morir los animales”, explica Mugabi. “Pero nos referimos al ganado de campesinos en general de subsistencia, para los que es prohibitivo el costo de los acaricidas y de las drogas para tratar la fiebre”. En comparación con los 5 dólares EE.UU. que cuesta la vacuna, el tratamiento contra la fiebre de la costa oriental puede costar hasta 100 dólares EE.UU. por cabeza de ganado. En Uganda, el PNB anual per capita es de apenas 182 dólares EE.UU.

En un país cuya población vive casi en su totalidad en zonas rurales y donde aproximadamente una tercera parte de las fincas depende de 400 mil cabezas de ganado para obtener gran parte de sus ingresos, resulta fundamental bajar los costos, mejorar los rendimientos y tener animales más resistentes. En años pasados, la guerra también debilitó el ganado del país, y el proyecto de la FAO está ayudando a asegurar que conforme se vaya reponiendo, se haga con razas mejores y más productivas.

Para Sekitoleko, la vacuna ha sido una especie de don de los cielos. “Después de que inmunizaron mi ganado, sigue teniendo garrapatas, sólo que ya no se enferma. Eso es todo”, explica. “De vez en cuando puede morirse un becerro, pero ya no me preocupo. Ya no cae todo mi rebaño, como antes, y por fin estoy tranquilo”.

27 de junio de 1997

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