Las partes de la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación se reúnen por vez primera en Roma


Cerca de mil personas, inclusive jefes de Estado, ministros de gobierno, alcaldes, diplomáticos y dirigentes locales, van a reunirse en la sede de la FAO en Roma, a partir del 29 de septiembre, a fin de ocuparse de la principal causa del hambre y la pobreza en las regiones áridas del mundo: la degradación de las tierras áridas o desertificación. El Gobierno de Italia hospeda la primera conferencia de las partes de la Convención de la ONU de lucha contra la desertificación (UNCCD), concebida en la Cumbre de Río de 1992 y suscrita por más de 110 países.



Níger: mujeres trabajando en el reclamo de tierras degradadas

La desertificación no se refiere a la extensión de los actuales desiertos, sino a la degradación de zonas secas y frágiles, debida a las actividades humanas y a los cambios climáticos. Una agricultura inadecuada, el riego deficiente, la deforestación, el exceso de pastoreo y la sequía pueden reducir tierras que alguna vez fueron fértiles a polvo inútil.

Se calcula que la desertificación afecta directamente a 250 millones de personas, y otros mil millones de personas están en peligro. Estas cifras incluyen a muchos de los ciudadanos más pobres del mundo, los que más carecen de poder. La ONU estima que el ingreso anual perdido en las zonas inmediatamente afectadas por la desertificación alcanza alrededor de 42 mil millones de dólares EE.UU. También son importantes los costos económicos y sociales indirectos de las zonas circundantes, comprendidos el aflujo de “refugiados ambientales” y la reducción de la producción de alimentos reducida.

“Sólo en Africa, 400 millones de personas viven en zonas áridas”, afirma Arba Diallo, Secretario Ejecutivo de la Secretaría provisional de la UNCCD. “Necesitan del apoyo internacional para poder adoptar una agricultura y una gestión de las tierras sostenibles. Es difícil que las personas que están luchando por su pan de todos los días puedan hacer esa transición por sí mismos”.

La UNCCD se propone rehabilitar las tierras dañadas, mejorar la seguridad alimentaria y promover la transición hacia una agricultura y gestión de las tierras sostenibles. Centra su atención en programas de acción basados en la participación de las personas afectadas por la degradación de las tierras.

Este tratado reconoce que la lucha por proteger las tierras áridas será prolongada. Se exhortará a los gobiernos de los países afectados por la desertificación para que realicen cambios políticos pertinentes, como descentralizar la autoridad, mejorar los sistemas de tenencia agraria y conferir mayor poder a la mujer, los agricultores y los pastores. Otros gobiernos que forman parte de la Convención tendrán la responsabilidad de ayudar a movilizar el apoyo internacional necesario. Cómo financiar los proyectos para invertir la degradación de las tierras es un punto prioritario del programa de este primera Conferencia.

22 de septiembre de 1997

 

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