La primera reunión de las partes de la UNCCD establece un Sistema Mundial de lucha contra la desertificación


El 10 de octubre, tras dos semanas de intensas negociaciones en la sede de la FAO, la primera reunión de las partes de la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación (UNCCD) acordó establecer un “Sistema Mundial” para coordinar y financiar la lucha contra la degradación de las frágiles zonas secas, fenómeno denominado desertificación. Asistieron a la reunión alrededor de 700 delegados de 122 países. Esta Convención, que surgió de la Cumbre Mundial de 1992, entró en vigor en diciembre de 1996.

Marc Bied-Charreton, de la FAO, entrevistado sobre la UNCCD

El nuevo Sistema Mundial hará las veces de centro de información para mejorar la coordinación, reducir al mínimo la sobreposición de funciones y compartir información, ideas y casos de éxito entre los países afectados. También será un catalizador para el financiamiento de actividades locales y nacionales. “A partir de la experiencia anterior, ahora vamos a contar con un conjunto más coordinado de instituciones y con un planteamiento de mayor cooperación para canalizar los recursos financieros y tecnológicos donde más se necesitan”, afirmó Arba Diallo, Secretario Ejecutivo de la UNCCD.

La pérdida de tierras por causa de la desertificación afecta a más de 250 millones de personas y mil millones más están en peligro. La ONU calcula que el ingreso anual que se pierde en zonas afectadas de manera inmediata por la desertificación asciende aproximadamente a 42 mil millones de dólares EE.UU.

En esta entrevista, Marc Bied-Charreton, Jefe del Servicio de Gestión de los Recursos Ambientales y Naturales, de la Dirección de Desarrollo Sostenible, y representante substituto de la FAO ante la UNCCD, habla de la reunión.

En su opinión ¿cuáles son los resultados más importantes de la reunión de la UNCCD?

La primera Conferencia de las partes de la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación estableció los órganos de esta convención: la secretaría provisional se hará permanente a partir del 1º de enero de 1999, con sede en Bonn. Se adoptó un presupuesto de 6.1 millones de dólares EE.UU. para 1999, financiado por contribuciones obligatorias de las partes.

El Sistema Mundial movilizará y reunirá el financiamiento para la lucha contra la desertificación, es decir, los donativos y los préstamos en condiciones favorables de las organizaciones bilaterales o multilaterales. Este sistema estará en Roma, en el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), que colaborará estrechamente con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial, así como las organizaciones afiliadas de Roma, la FAO,y el Programa Mundial de Alimentos.

El programa de actividades adoptado y la secretaría provisional seguirán en funciones durante 1998, con apoyo de la Junta elegida durante la Conferencia. Esta Junta estará en funciones hasta la última reunión de las partes, que se celebrará en Dakar en diciembre de 1998. La Conferencia también estableció su Comité de Ciencia y Tecnología y adoptó un programa de actividades. Ciento ocho partes de la Convención, 38 países observadores, 13 organizaciones de la ONU y cinco organizaciones regionales hicieron declaraciones en la reunión. Al mismo tiempo se llevó a cabo un foro de ONG. El FIDA, la Secretaría de la Convención y el Alcalde de Roma organizaron un importante foro de alcaldes. También se celebró un foro científico en la Asamblea Nacional de Roma, por invitación de diversas organizaciones italianas y la Unión Europea.

Los países donantes más grandes, la Unión Europea y las principales organizaciones expusieron sus actividades y prometieron proporcionar un apoyo mayor a los países que padecen el proceso de desertificación.

Esta fue la primera reunión de la Convención ¿Se presentaron problemas?

Se presentaron las dificultades comunes de las reuniones de la ONU. Se demoró la elección de los 11 miembros de la Junta porque era necesario asegurarse de que estuvieran bien representadas todas las regiones. La negociación del presupuesto y la designación de la sede del Sistema Mundial fueron trabajosas; se requirieron numerosos grupos de trabajo para llegar a los diversos acuerdos.

¿La FAO asistió como organización observadora o participó activamente?

El mensaje de la FAO, expresado por su Director General, Jacques Diouf, en el discurso inaugural, y el del jefe de la delegación de la FAO, el Sr. Carsalade, Subdirector de la Dirección de Desarrollo Sostenible, durante la plenaria, tuvieron muy buena acogida: la lucha contra la desertificación, la lucha por alcanzar la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible son una sola lucha, sobre todo en las regiones áridas, semiáridas y subhúmedas. Se logró presentar las actividades de la FAO que se están llevando a cabo en el campo y en la sede. En tres reuniones de la Secretaría de la Convención y la FAO se discutieron casos de lucha contra la desertificación.

La plenaria agradeció oficialmente a la FAO que hubiera organizado la reunión con otras instituciones e invitó a la Organización a cooperar con la nueva Secretaría de la Convención. Se concedió particular atención a la necesidad de coordinar planes nacionales de lucha contra la desertificación junto con otros programas nacionales dedicados al medio ambiente, los bosques y la seguridad alimentaria.

¿Cuál es el siguiente paso de lucha contra la desertificación?

Cada país determina sus prioridades. Pero todos los países deben concluir ahora sus planes de acción nacional y aplicarlos a tono con la Convención, junto con las personas afectadas. La FAO ofrece asistencia técnica y hace las veces de organismo ejecutivo en diversos países, con proyectos centrados en el desarrollo sostenible, la seguridad alimentaria y la lucha contra la desertificación. Los proyectos de silvicultura, de mejor gestión del pastoreo, fijación de dunas e introducción de sistemas de alerta para advertir a las autoridades sobre situaciones inminentes de escasez de alimentos, forman parte de la lucha actual contra la desertificación. Seguiremos trabajando con estos países como lo hemos hecho en Keita, en Nigeria, donde proyectos de este tipo han transformado el campo y la vida de sus pobladores durante los últimos 15 años.

 24 de octubre de 1997

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