El EMPRES de la FAO inicia el diálogo con China en materia de control de las enfermedades de los animales


El EMPRES (Sistema de prevención de emergencia de plagas y enfermedades transfronterizas de los animales y las plantas) ha iniciado un diálogo con un participante clave del control de las enfermedades de los animales en Asia, gracias a un viaje a la República Popular de China de Peter Roeder, funcionario de sanidad animal de la FAO.

Ganado en el mercado de Yining, en la región autónoma de Xinjiang Uygur

El ganado tiene una enorme importancia en China. Sólo en la provincia de Yunnan viven 40 millones de personas y hay 40 millones de cabezas de ganado, la mitad de ovejas y cabras. Alrededor del 20 por ciento del país obtiene fuerza de tracción de los yaks, así como leche, carne, piel y lana. El fomento de la producción pecuaria se considera un factor clave para mejorar el nivel de vida de millones de personas pobres que viven en las zonas rurales del país.

A los chinos les interesa mucho participar en el Programa Mundial para la Erradicación de la Peste Bovina (GREP) que coordina la FAO, tanto para obtener reconocimiento internacional de estar libres de esa enfermedad como para ayudar a los países vecinos en su lucha contra esa plaga del ganado.

La peste bovina se erradicó en China hace más de 40 años. Cuando se fundó la República Popular de China en 1948, esta enfermedad estaba matando más de un millón de cabezas de ganado al año, y los yaks y el ganado coreano presentaban una tasa de mortalidad prácticamente del 100 por ciento. Como las tierras se preparaban por completo utilizando bestias de tracción, estas pérdidas representaban una gran limitación para la seguridad alimentaria. "En la región autónoma de Xijang, cerca de Nepal, las repercusiones eran en particular devastadoras -explica Roeder- ya que la población dependía casi por completo del ganado, sobre todo de los yaks, para obtener sus alimentos, así como sus vestido, vivienda y transporte".

La erradicación de esta enfermedad fue prioritaria para el nuevo gobierno y enseguida se iniciaron las actividades orientadas a obtener una vacuna eficaz. Esta tarea se vio complicada por las graves reacciones de algunas especies a las diferentes vacunas que se elaboraron. Las vacunas que funcionaban bien en la mayor parte de las especies, producían graves reacciones al ganado coreano y a los yaks. Cuando se obtuvo una vacuna efectiva, la falta de instalaciones de liofilización y de refrigeración hacía que hubiera de prepararse la vacuna en el sitio donde habría de utilizarse y aplicarse de inmediato.

Pese a todas estas dificultades, hacia 1954 sólo restaban reducidos focos de infección en el sudoeste y el noreste del país. Al año siguiente, la peste bovina se había erradicado por completo. Desde entonces, el país está libre de esa enfermedad. China mantiene la vigilancia, y por temor de que aparezca de nuevo la infección procedente del norte de Pakistán, en 1994-95 se reintrodujo brevemente la vacuna en la zona fronteriza, por primera vez desde 1956.

Roeder -que pasó dos semanas viajando por Pekín, la provincia de Yunnan y la región autónoma de Xinjiang Uygur- considera que China y el EMPRES/FAO tienen mucho que aprender mutuamente. China está tratando de conseguir lo último en tecnología e información -tecnología en materia de diagnóstico y supervisión, manuales y materiales de comunicación-, a la vez que "la FAO podría aprovechar la experiencia de China en cuanto a la gestión apropiada de los servicios de sanidad animal en zonas remotas", afirmó.

El funcionario elogió la organización de las oficinas de ganadería y sanidad de China, encargadas de supervisar y responder a las situaciones de enfermedad de los animales en todo ese vasto país. En la región autónoma de Sinjiang Uygur, por ejemplo, un sistema de estaciones de prevención veterinaria y centros de control de epidemias funciona bajo el mando de las oficinas locales. Aun durante la trashumancia de verano a los pastizales de las montañas, se mantiene el contacto entre los agricultores y los trabajadores de sanidad animal a través de clínicas de sanidad móviles, transportadas a menudo estas mismas por caballos y camellos.

La fiebre aftosa es motivo de gran preocupación, sobre todo en la provincia de Yunnan donde en los últimos 40 años se han presentado casi 250 brotes de la misma, originados casi por desplazamientos transfronterizos. China ha manifestado interés en ocuparse del control de esta enfermedad en esa región en cooperación con el EMPRES y con otras organizaciones internacionales. La peste porcina constituye otro de los graves problemas de enfermedades del ganado que padece el país, igual que Indochina.

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