La FAO desempeña una función clave en el esfuerzo internacional para repoblar las tierras abandonadas de Sri Lanka


Más de 14 años de conflicto civil en las regiones septentrionales de Sri Lanka han dejado sin techo a miles de personas, prácticamente han detenido la agricultura y han dañado de gravedad la industria pesquera.

La Oficina de Operaciones especiales de socorro envió una comisión técnica a las regiones más afectadas del país en septiembre de 1997, a fin de evaluar las repercusiones del conflicto civil en la producción agrícola y determinar las necesidades inmediatas de urgencia de los agricultores y de recuperación a corto plazo del sector agrícola. Esta comisión, financiada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, fue a la Península de Jaffna —principal zona del conflicto durante más de un decenio-, así como a algunas zonas de la región de Vanni, donde se ha estado llevando a cabo el enfrentamiento más reciente entre las tropas del gobierno y las fuerzas rebeldes.

Más del 60 por ciento de las 876 mil personas que se ha calculado que viven en Vanni se han visto obligadas a huir de sus casas. Los daños a la infraestructura, el desplazamiento de las familias campesinas y las estrictas restricciones de seguridad que prohiben la importación de insumos agrícolas vitales, como aceite de keroseno, fertilizantes, herramientas manuales, productos de acero y de hierro, han contribuido en conjunto al colapso de la capacidad de la región para producir alimentos. La sequía de los últimos seis meses ha empeorado las condiciones ya de por sí calamitosas. La mayoría de las personas desplazadas dependen actualmente de las raciones de alimentos secos que proporciona el gobierno, para alimentar a sus familias. Las familias que tienen a una mujer al frente son de las más vulnerables.

En vista de que continúan las actividades militares en las zonas que “no se han desalojado” de la región de Vanni, la comisión ha propuesto distribuir juegos de insumos agrícolas básicos a los campesinos afectados por el conflicto, además de raciones de alimentos. Estos conjuntos, formados por pequeñas cantidades de semillas y herramientas manuales, permitirían a los campesinos cultivar huertos y a las personas desplazadas trabajar como jornaleros. En las zonas “recientemente desalojadas”, una propuesta de un proyecto se propone dar ayuda a 2 200 familias para que vuelvan a sus tierras, abandonadas por periodos de más de cinco años. Los programas de reasentamiento incluyen bombas de agua, semillas, plantones de frutales, algunos fertilizantes y fondos para la rehabilitación de pozos. La coordinación del programa de urgencia, que comenzaría en diciembre de 1997, estaría a cargo de la FAO y lo aplicaría la Dirección de Agricultura de Sri Lanka (Provincia del Noreste), en cooperación con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y otras organizaciones no gubernamentales internacionales y nacionales que participan en actividades de ayuda.

En la Península de Jaffna ha mejorado considerablemente la situación desde el viaje de trabajo de la comisión de la FAO de septiembre de 1996, según el informe más reciente. Pero el 65 por ciento de la población sigue recibiendo raciones de alimentos. Se informa de que más de 30 mil personas están desplazadas en Jaffna y hasta 250 mil personas que huyeron de la península hacia otras partes de Sri Lanka o al extranjero en el momento más intenso del conflicto en 1995, todavía no han regresado. “El problema de hoy en Jaffna —según el informe- es ayudar al reasentamiento de las personas desplazadas en la Península y la recuperación inmediata de la economía para alentar el regreso de los que huyeron”.

La guerra civil constante ha devastado la agricultura, importante sector de la economía de Jaffna. Algunas zonas agrícolas están restringidas, mientras que las cercas levantadas por razones de seguridad y que se están desmantelando actualmente, están afectando las actividades agrícolas en otras. Se están eliminando las minas terrestres.

En 1995-96, no se produjo arroz cáscara debido al conflicto durante el período de siembra, y las semillas se utilizaron como alimentos. Desde 1987 hasta 1994 se han sembrado cerca de 11 mil hectáreas de arroz cáscara en la Península. En octubre de 1996, una donación de la FAO de más de 700 mil toneladas de semillas de arroz permitió a 17 500 familias campesinas sembrar siete mil hectáreas de arroz en el ciclo “Maha” de 1996-97. En consecuencia, ya no se requiere la ayuda humanitaria en donaciones de semillas de arroz.

Lo que se requiere son insumos agrícolas para ayudar a las familias campesinas a reasentarse en diferentes zonas de Jaffna, de modo que puedan comenzar de nuevo. En la actualidad, 4 400 familias campesinas están listas para reasentarse en la Península y necesitarán apoyo inmediato. Hace algunos meses, en este año, más de dos mil familias recibieron juegos agrícolas que incluían bombas de agua, herramientas manuales, semillas, plantones de frutales y cantidades limitadas de fertilizantes. El Reino Unido y Noruega proporcionaron el financiamiento de este programa de socorro a través de la FAO. El gobierno de los Estados Unidos también ayudó a las familias campesinas a reasentarse por medio de la organización no gubernamental CARE. Además, a través de programas patrocinados por la FAO, se distribuyeron más de 24 mil herramientas manuales.

La pesca era una de las principales actividades económicas de Jaffna. En 1983, esta zona proporcionaba más de una cuarta parte de la producción total de pescado fresco del país. Pero una prohibición contra la pesca de altura por razones de seguridad, los peligros de la pesca costera y la destrucción y daños en gran escala de las embarcaciones y las redes han devastado la industria. En 1996, la Península aportó menos del uno por ciento de la producción nacional de pescado. Recientemente se ha levantado en parte la prohibición para permitir la pesca durante el día en un margen de 2.5 millas de la costa, con embarcaciones de madera sin motor.

El apoyo a los pescadores, cuya mayoría están desamparados y dependen en la actualidad de la ayuda alimentaria para sobrevivir, debería ser prioritario en 1997-98, según el informe. Un proyecto propuesto por la comisión proporcionaría redes para pesca a cerca de tres mil pescadores autorizados a pescar en la zona limitada, así como una embarcación pesquera de madera para cada cinco familias. A partir de la pesca diaria media de 2 kg por pescador, este proyecto permitiría una pesca anual valorada en más de dos millones de dólares EE.UU.

En suma, la FAO ha preparado 11 propuestas de proyectos por más de cuatro millones de dólares EE.UU. para presentarlos a la comunidad internacional. Nueve proyectos —siete en la Península de Jaffna y dos en las zonas “sin desalojar” y recientemente desalojadas de Vanni- proporcionarían ayuda inmediata a los campesinos y a los propietarios de ganado. Los otros dos proyectos ofrecerían ayuda técnica a las actividades de socorro en el sector agrícola y de preparación para la fase de rehabilitación de Jaffna y de las regiones septentrionales en conjunto.

Situaciones de urgencia, la respuesta internacional y la FAO

 

Ayudar a Sri Lanka a reconstruir un sector agrícola devastado por años de conflicto civil es un ejemplo de las actividades de la FAO para ofrecer ayuda de socorro en zonas de conflicto en todo el mundo. La ayuda humanitaria veloz y la inversión en la recuperación sostenible después de una situación de urgencia se han vuelto críticas por la cantidad de calamidades naturales y producidas por el hombre y de situaciones de urgencia que se aceleran todos los años. Actvidades de emergencia de la FAO, opúsculo recientemente publicado y tema del último número de FAO Focus, reseña la función cada vez más activa de la Organización en la ayuda a los países para mejorar su capacidad de prepararse, responder y reconstruir de cara a los desastres.
“Nuestro principio es que la mejor ayuda para las víctimas de los desastres es la que les permite volver cuanto antes a sus casas y a sus campos”, afirma el Dr. Jacques Diouf, Director General de la FAO, en el prólogo del opúsculo. “Nuestra experiencia nos permite elaborar programas de rehabilitación para las condiciones y necesidades particulares de las familias campesinas afectadas, asegurando que las semillas que siembren germinen y que los cultivos que cosechen satisfagan sus necesidades de nutrición y culturales”.
Ayudar a prevenir urgencias relacionadas con situaciones de catástrofe, dar la alarma a tiempo en los casos de urgencia alimentaria y ayudar a rehabilitar los sistemas de producción de alimentos son la función predominante de la FAO en la ayuda humanitaria.

21 de noviembre de 1997

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