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Las mujeres se unen para mejorar la subsistencia en la
India Rural
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En la primavera de 1994 se inició un proyecto de cooperación técnica de la FAO para desarrollar la producción en pequeña escala de cabras, por iniciativa del gobierno de Sikkim, el estado más reciente de la India. Aunque en sus inicios no se proponía ser un programa para la mujer, pronto se presentó un planteamiento de género más fuerte conforme la comisión encargada de formular el proyecto se dio cuenta de que la mayor parte de la producción de cabras y de la cría de aves de corral estaba a cargo de las mujeres. La comisión integrada por mujeres \endash considerada la primera de este tipo en la FAO-, habló con los aldeanos, escuchó sus preocupaciones y se informó de sus limitaciones, y decidió que un enfoque de género produciría un proyecto más logrado. En consecuencia, el alcance del proyecto se amplió para que incluyera la producción de aves de corral en la aldea y para imprimirle un enfoque de género.
A fin de incrementar la producción de aves de corral se introdujo en Sikkim de otra parte de la India una variedad mejorada, la Rhode Island Red, y se distribuyó entre participantes selectos de las aldeas pobres. Cada participante comenzó con 12 pollos. Un especialista en aves de corral enseñó a los extensionistas de la aldea el alimento que debía darse a estos pollos, las medicinas locales necesarias para curar las enfermedades e incluso cómo construir mejores gallineros. Los extensionistas -los primeros en acudir a Sikkim- pasaron esta información a las aldeanas participantes. Algunas de estas mujeres no habían recibido más instrucción en sus vidas que la capacitación ofrecida por los extensionistas para cuidar sus aves de corral.
En breve las mujeres estaban organizándose, compartiendo sus experiencias y sus robustos gallos para lograr una cría mejor, incluso estaban poniéndose de acuerdo sobre los precios de los huevos en el mercado local. Sus pequeños ingresos de la venta de huevos y de pollo permitieron a las mujeres mejorar los niveles de nutrición en la familia. En vez de saltarse alimentos o reducir las porciones cuando escasea la comida, las participantes ahora simplemente pueden vender huevos para adquirir alimentos o medicinas. También tienen una mayor seguridad financiera y ya no tienen que depender de los prestamistas para conseguir pequeños préstamos con elevadas tasas de interés.
El fuerte factor de vigilancia del proyecto mostró a las aldeanas que los extensionistas tenían un auténtico interés en que progresaran y que estaban comprometidos con dar apoyo a sus actividades. También aumentó la responsabilidad de las participantes en el proyecto y las desalentó a comerse los pollos, lo que hubiera puesto fin al proyecto. En cambio, las participantes originales aportaron diez pollos de sus gallineros que estaban aumentando al siguiente grupo de aldeanas, que luego hicieron lo mismo, lo que aumentó así la producción de pollos -y la seguridad alimentaria- en toda la aldea.
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Monuman Raien su nueva tienda, la primera de la aldea |
La extensionista Durga Upreti, que ha seguido el avance de las mujeres durante los dos años de duración del proyecto, estaba satisfecha con el éxito del mismo pero le daba tristeza verlo terminar. "Queda mucho por hacer en estas aldeas", afirma Upreti, aludiendo a los apremiantes problemas del abasto de agua y de la deforestación. Se han propuesto proyectos de seguimiento para ocuparse de los problemas de degradación de los recursos en Sikkim, y se están buscando donantes para sostener el impulso iniciado por este pequeño pero logrado proyecto.
La experiencia de las mujeres de Sikkim fue uno de los diez estudios de caso que se discutieron en un curso reciente sobre género y participación en el fomento y la planificación agrícolas, patrocinado por el Servicio de la Mujer en el Desarrollo, celebrado en Roma del 8 al 12 de diciembre.
23 de diciembre de 1997
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