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Discurso del Director General de la FAO, Jacques Diouf, durante la sesión de apertura del XI Congreso Forestal Mundial, 13 de octubre de 1997, Anatolia, Turquía
Sr. Presidente, Es un placer para mí estar con ustedes aquí, en Antalya. No es difícil entender por qué, en el primer siglo DC, Attalus, rey de Pérgamo y fundador de esta ciudad, eligió para ella un nombre que significa "paraíso en la Tierra". En los más de 2000 años transcurridos desde entonces, el gobierno turco y su pueblo nunca han olvidado el papel crucial que los bosques desempeñan para preservar la belleza y la productividad de los recursos naturales de su país. Sr. Presidente: Permítame que rinda un homenaje especial al evidente amor que este país tiene por los bosques, los propios y los de toda la humanidad. Incurriría en omisión si no añadiera un agradecimiento especial por su compromiso personal y su interés en la organización de este Congreso, particularmente en la preparación de tan extraordinarias instalaciones. Señoras y Señores: Hago llegar mis cálidos saludos a todos ustedes, los más de 3 000 participantes en este Congreso. Es un privilegio hablar ante ustedes, que contribuyen con sus conocimientos, experiencia y devoción a la causa de los bosques del mundo. Será el último de estos importantes encuentros antes de fin de siglo. Me produce un gran placer destacar que el tema del Congreso &endash; La actividad forestal para el desarrollo sostenible: hacia el siglo XXI &endash; refleja la perspectiva y amplitud de miras que deben ser adoptada por la comunidad forestal si queremos asegurar que los bosques del mundo sobrevivan y, lo que es más importante, que aporten su pleno potencial al desarrollo socioeconómico en su conjunto. Señoras y Señores: Ustedes, que tienen a su cargo los bosques del mundo, están reunidos aquí para discutir y debatir cómo avanzar hacia el logro de un manejo forestal sostenible &endash; y para ayudar a definir y dar forma a su trabajo para el futuro. Al tiempo que abordan su tarea, tan compleja como esencial, quisiera exhortarles a recordar a los más de 800 millones de personas que, en el mundo actual, no tienen acceso a una alimentación y nutrición adecuadas, y a considerar cómo pueden los bosques contribuir a aliviar este sufrimiento inaceptable e innecesario. Hace ahora once meses, los líderes mundiales se reunieron en otra antigua ciudad &endash; Roma &endash; en la Cumbre Mundial de la Alimentación. En esta Cumbre, de la que la FAO tuvo el privilegio de ser anfitriona, se adoptó un renovado compromiso de alto nivel para erradicar el hambre y alcanzar una perdurable seguridad alimentaria para todos. Los participantes en la Cumbre aprobaron en Roma una Declaración y un Plan de Acción para conseguir la seguridad alimentaria. Estos dos documentos consagran un plan de siete puntos que estipulan acciones concretas y prácticas. De estos documentos surge claramente el importante papel que los bosques y el sector forestal juegan en la seguridad alimentaria del mundo. Hay un antiguo proverbio de Cachemira que, traducido libremente, dice: "El alimento durará tanto como duren los bosques". No quiere esto decir que los bosques y los forestales puedan por sí solos resolver el problema de la seguridad alimentaria. Pero los árboles, los bosques y el sector forestal pueden hacer una contribución fundamental para avanzar hacia la seguridad alimentaria. Si bien esta audiencia lo comprende muy bien, creo que el papel de la actividad forestal merece ser subrayado, especialmente en el contexto de su contribución al desarrollo sostenible. EL PAPEL DE LA ACTIVIDAD FORESTAL EN LA SEGURIDAD ALIMENTARIA Acceso directo En primer lugar, los árboles y los bosques producen directamente alimentos. En algunas zonas, son una fuente primaria de alimento, y casi en todas partes proveen un suplemento regular a la dieta. Los alimentos procedentes del bosque son consumidos cuando los suministros cultivados escasean, como ocurre entre cosechas, o durante períodos de emergencia, como las hambres y las guerras. Sostén de la producción agrícola Más allá de la contribución alimentaria directa, los árboles y los bosques desempeñan un papel crítico para asegurar la producción agrícola, incluyendo la pecuaria y, en algunos casos, la pesca. Los árboles y los bosques mantienen la base de recursos de suelo y agua y el equilibrio ecológico esencial para la producción agrícola y de alimentos. Forman parte o rodean sistemas agrícolas y protegen sus límites. Soportan la cría de ganado suministrando forraje, especialmente durante las carencias estacionales en zonas áridas y semiáridas. En circunstancias especiales, por ejemplo en los sistemas costeros de manglares, los árboles cumplen un papel como soportes de la actividad pesquera, sirviendo así como garantía de una importante fuente de alimentos. A este respecto, es curioso e inquietante observar cómo la agricultura y la actividad forestal han sido con frecuencia, y a veces aún lo son, vistas como si estuvieran en oposición. Esta falsa dicotomía está, quizás, basada sobre el anacrónico punto de vista de que la actividad forestal se reduce a gestionar los bosques para la producción maderera, y que la agricultura no es otra cosa que cultivar campos abiertos para obtener cosechas. En realidad, actividad forestal y agricultura se benefician mutuamente, e incluso son interdependientes. Por otra parte, es un hecho reconocido que la deforestación es causada muchas veces por la conversión de tierras forestales a la producción agrícola. Sólo puede reducirse la destrucción de los bosques para tener acceso físico a la tierra mediante un incremento en el uso sostenible y económicamente viable de los recursos forestales, con la intensificación de la producción agrícola en las tierras ya desmontadas, y en estrecha armonía entre la actividad forestal y otras formas de uso de la tierra, particularmente la agricultura. Bosques y energía Sin embargo, tener alimentos no es suficiente. Muchos de los alimentos que forman la dieta corriente no son sabrosos o digeribles sin cocerlos. Y en la mayor parte del mundo en desarrollo, hervir el agua es virtualmente el único medio de que sea potable. La leña es todavía, de lejos, la principal fuente de energía doméstica para un 40 por ciento de la población mundial. Y para muchas de esas personas, la perspectiva de cambiarla por combustibles fósiles es insostenible y está fuera del alcance de sus medios económicos. Diversidad biológica Quisiera hacer notar, asimismo, que los bosques son el más importante banco de recursos genéticos terrestres que existe. Muchos de los alimentos que hoy consumimos, especialmente algunos como el arroz, tienen su origen en cosechas silvestres en los bosques. Y el bosque continúa sirviendo como reservorio genético para las cosechas alimentarias presentes y futuras. Acceso económico a los alimentos Más allá de su contribución a la seguridad de acceso físico al suministro de alimentos, las actividades relacionadas con el bosque también aportan un empleo sustancial e ingresos monetarios. Esto es cierto para las actividades industriales a gran escala, así como para las individuales o comunitarias. La FAO estima que el valor anual que la leña y otros productos madereros representan para la economía global supera los 400 000 millones de dólares, lo que equivale al 2 por ciento del Producto Interior Bruto. Si se añade el valor de los productos forestales no madereros, la cifra engrosaría considerablemente. Por lo tanto, los árboles y los bosques desempeñan un papel inequívoco como soportes de la seguridad alimentaria. Y si han de continuar prestando estas y otras muchas funciones, los árboles y los bosques del mundo deben ser manejados; y manejados de manera sostenible. La complejidad de la cuestión del manejo forestal sostenible se pone claramente en evidencia en la intensa y articulada agenda que ustedes tienen por delante. No soy forestal de profesión, y no sería apropiado que yo entrara en los méritos técnicos de sus discusiones. Sin embargo, hay un tema de discusión que quisiera resaltar como de importancia particular, el que trata de la movilización de recursos para una explotación forestal sostenible. Sin suficientes inversiones, simplemente no hay ningún modo de que los bosques del mundo puedan hacer su justa contribución al desarrollo sostenible. Y a pesar de las buenas palabras dichas en la Cumbre de la Tierra, el documento que tienen ante ustedes sobre la movilización de recursos indica que la Ayuda Oficial al Desarrollo destinada hoy a la actividad forestal es de sólo el 20 por ciento del monto sugerido en la Agenda 21 de la CNUMAD. DIA MUNDIAL DE LA ALIMENTACION. "INVERTIR EN SEGURIDAD ALIMENTARIA" Señoras y Señores El Día Mundialde la Alimentación, que marca el 52º aniversario de la fundación de la FAO, se celebrará el jueves 16 de Octubre. El tema del Día Mundial de la Alimentación de este año - "Invertir en Seguridad Alimentaria" &endash; está directamente vinculado a uno de los siete compromisos asumidos por los líderes mundiales en la Cumbre Mundial de la Alimentación, en Noviembre de 1996. Ese compromiso declara: "Promoveremos la asignación y utilización óptimas de las inversiones públicas y privadas para fortalecer los recursos humanos, la alimentación sostenible, la agricultura, la pesca y los sistemas forestales y el desarrollo rural, en las zonas de alto y bajo potencial".1 En un esfuerzo por elevar la conciencia y por movilizar los recursos, con ocasión del Día Mundial de la Alimentación de este año, la FAO ha lanzado TeleFood &endash; el primer programa global de televisión que inter alia convoca al público en general a donar fondos para proyectos y actividades de seguridad alimentaria. El papel potencial de la actividad forestal aparece claramente en la campaña de TeleFood. Señoras y Señores: Hoy es una de esas ocasiones en que tengo la oportunidad de dirigirme a expertos y responsables de decisiones de una comunidad relativamente homogénea. Con su indulgencia, quisiera dedicar algunos minutos a hablar del trabajo que hace la FAO para ayudar a los países a alcanzar un desarrollo forestal sostenible. EL PAPEL DE LA FAO Desde su creación en 1945, la FAO ha evolucionado hasta ser la mayor organización del mundo dedicada a la agricultura y a la actividad forestal. Hoy en día, la FAO cuenta con 174 Estados miembros, una estructura regional muy extensa, una presencia física en más de 100 países, y un experimentado cuadro de especialistas en agricultura, pesca, silvicultura y otras disciplinas conexas. La FAO se encuentra en una posición única para perseguir el desarrollo sostenible, especialmente si se considera la necesidad vincular a distintos sectores. El Departamento de Montes de la FAO es la mayor y más antigua unidad internacional dedicada al sector forestal, con un cometido amplio y global que se ocupa de todos los bosques. Un mensaje que suena alto y claro desde la Cumbre de la Tierra, y que fue repetido en la Cumbre Mundial de la Alimentación, nos dice que el Norte y el Sur deben abordar juntos los problemas mundiales y que deben hacerlo de una manera interdisciplinar y transversal a los sectores, reconociendo que la protección del medio ambiente y el desarrollo económico son mutuamente dependientes. En el sector forestal, pienso que no hay otra organización mejor equipada para hacerlo. Como en todos los aspectos de su trabajo, los roles primarios de la FAO en materia forestal son los de servir como:
Cada uno de estos roles ofrece una amplia oportunidad para hacer avanzar el manejo forestal sostenible. Un foro político neutral El diálogo político es un importante papel de la FAO. Primero, entre los medios que la FAO pone a disposición de sus miembros está el Comité Forestal. Responsables de servicios forestales y otros altos funcionarios gubernamentales se reúnen en la sede de la FAO cada dos años (junto con representantes de otras organizaciones internacionales y no gubernamentales) para identificar las cuestiones políticas y técnicas, para buscar soluciones y aconsejar sobre las acciones adecuadas. Seis comisiones forestales regionales complementan el trabajo del Comité Forestal. Otro ejemplo del trabajo de la FAO para facilitar el diálogo político y la toma de decisiones es el relativo a los programas forestales nacionales &endash; esfuerzos de los países para planificar el desarrollo sostenible del sector forestal y coordinar la implementación local con el apoyo de la comunidad de donantes. Un ejemplo particularmente bueno del trabajo de la FAO en el soporte al diálogo a escala internacional es el papel que juega en la organización de este Congreso Forestal Mundial. Si bien los Congresos Forestales Mundiales son anteriores a la existencia de la FAO, pues el primero tuvo lugar en 1926, desde su creación la FAO siempre ha prestado un apoyo fundamental al país anfitrión. Una fuente de información y consejo Una sensata toma de decisiones en materia forestal requiere información precisa y actualizada y estadísticas; la FAO es líder mundial en su recogida, difusión y análisis. El Estado de los Bosques del Mundo, que publica la FAO con periodicidad bienal, es una relevante compilación de datos y cuestiones relacionadas con el estado y tendencias de los recursos forestales, la producción y comercio y el desarrollo industrial. Según el Estado de los Bosques del Mundo 1997, entre 1990 y 1995 se ha producido una pérdida neta de 56,3 millones de hectáreas de bosques (naturales y de plantación) en todo el mundo, lo que representa una disminución de 65,1 millones de hectáreas en los países en desarrollo, parcialmente compensada por un incremento de 8,8 millones de hectáreas en los países desarrollados. Mientras que la pérdida de bosques naturales se mantiene elevada en los países en desarrollo, hay signos de que el ritmo de la pérdida se desacelera. Los bosques naturales en los países en desarrollo disminuyeron 13,7 millones de hectáreas anuales durante el período 1990-1995, comparadas con los 15,5 millones de hectáreas por año durante el período 1980-1990. Cooperación técnica La experiencia técnica de la FAO en asuntos forestales está directamente a disposición de los países miembros, a través de su Programa de Campo, soportado por una combinación de recursos extrapresupuestarios. En 1996, el Programa de Campo Forestal abarcó un total de 179 proyectos con un gasto anual de 60 millones de dólares. Un rasgo clave del Programa de Campo es su interrelación con el trabajo normativo emprendido por el equipo de la sede de la FAO y, crecientemente, a través de nuestra red de oficinas regionales y subregionales, lo que asegura un intercambio en ambos sentidos de conocimientos y experiencias. Otro importante aspecto de nuestro trabajo de cooperación incluye el prestar asistencia técnica para movilizar inversiones en el desarrollo forestal y para incrementar el rendimiento de las inversiones. De este modo, sirviendo como vibrante foro político, como fuente de información y de asistencia a los países para dotarse de su propia capacidad a través de la cooperación técnica, la FAO ayuda a todos los países a proteger y desarrollar sus bosques a la vez que obtienen de ellos beneficios económicos sostenibles. Aunque muchos de ustedes sin duda son concientes de las serias dificultades financieras que enfrenta el sistema de las Naciones Unidas, incluída la FAO, quiero que sepan de mi compromiso personal para que la FAO mantenga el programa forestal más vigoroso y dinámico que nuestros países miembros puedan permitirse. SOCIOS Al enfatizar el compromiso de la FAO con la actividad forestal sostenible, como una parte integrante del desarrollo socioeconómico en su totalidad, no quiero dejarles con la impresión de que la FAO puede hacerlo todo. En la FAO reconocemos que los retos a los que se enfrenta la actividad forestal son más de lo que cualquier Organización puede tomar en sus manos de manera apropiada. Por lo tanto, consideramos esencial buscar activamente socios para llevar adelante nuestro trabajo. El auge del interés mundial en la actividad forestal en los años recientes ha sido paralelo al interés e implicación de muchas organizaciones internacionales en este sector, dentro y fuera del sistema de las Naciones Unidas. Estas organizaciones tienen necesidad de complementarse más que de competir entre sí. De otro modo, corremos el riesgo de dispersar recursos escasos haciéndolos más débiles. Sería apropiado que este Congreso reafirmara el compromiso de la comunidad forestal con formas de colaboración que respondan a los retos del manejo forestal sostenible. CONCLUSION Sr. Presidente: Estoy convencido de que las deliberaciones de este Congreso, como sus predecesores, pueden ser de capital importancia para delinear el futuro de los bosques del mundo, incentivando el compromiso político y las iniciativas prácticas que permitirán al sectord forestal hacer su máxima contribución al desarrollo sostenible. Deseo que tengan éxito en sus discusiones y les doy las gracias por su atención |
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