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La Conferencia Regional de Africa somete a consideración un doble desafío
Los ministros de agricultura y otros funcionarios de 51 países que participaron en la XX Conferencia Regional de Africa de la FAO, celebrada del 16 al 20 de febrero, afrontaron principalmente un doble problema: hacer que la agricultura africana sea más productiva y menos destructiva. La agricultura de gran parte de Africa tiene que hacerse más productiva rápidamente para satisfacer el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de reducir a la mitad el número de personas que padecen hambre en el mundo para el año 2015. La agricultura es el sector dominante de la mayor parte de las economías africanas, y en 1997 abarcó el 40 por ciento del PIB regional. Con todo, según un documento presentado en la Conferencia, se prevé que la existencia de tierras disponibles por persona se reduzca de 0.80 ha. en 1997 a 0.30 ha. en el año 2020, sobre todo por las presiones demográficas. De modo que la producción agrícola tendrá que incrementarse con rapidez para alimentar a una población que aumenta al año un 3 por ciento. En su discurso pronunciado ante la Conferencia, el Director General de la FAO, Dr. Jacques Diouf, pidió que se incrementara la agricultura de regadío en todo el continente, a fin de que aumente la producción y sea posible ocuparse de la deficiencia de alimentos. "No puede haber seguridad alimentaria en Africa sin una utilización controlada y conservación de los recursos hídricos, ni si no se intensifican los sistemas de producción -afirmó Diouf-. La irrigación es un elemento importante de la seguridad, de frente a la gran variación que presentan las precipitaciones pluviales. También contribuye a la intensificación, ya que las tierras con riego son el doble de productivas que las de secano." Al mismo tiempo, se necesita intervenir urgentemente para que la agricultura africana sea menos destructiva. El Africa subsahariana corre el riesgo de quedar al margen de la economía mundial predominante porque muchos países de la región no han adoptado prácticas agrícolas sostenibles desde el punto de vista del medio ambiente para incrementar la productividad y contrarrestar el proceso de degradación natural de los recursos, según un boletín de prensa reciente. Las actividades agrícolas, el exceso de pastoreo, la pesca desmedida y la deforestación se citan como causas principales de la degradación de los recursos naturales en esa subregión. Seguimiento del programa de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación La Conferencia Regional celebrada en Addis Abeba, Etiopía, ofreció la ocasión para que los ministros africanos evaluaran los resultados del primer año de aplicación del Plan de Acción de la CMA. "Los países africanos participaron colectivamente y en el nivel político más elevado en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, dando fe de su interés en la seguridad alimentaria y de su compromiso para hacerse cargo de este problema en sus respectivos países", afirmó Kay Killingsworth, asesora especial del Director General Diouf en materia del seguimiento de la Cumbre Mundial. Actualmente la mitad de los países de bajos ingresos con déficit de alimentos (PBIDA) que tienen las dificultades más graves para reducir el hambre y la desnutrición, están en Africa. Es más, mientras que en otras regiones se prevé que la cifra absoluta de personas con hambre se reduzca, por lentamente que sea, durante el próximo decenio, en Africa se prevé que habrá de aumentar. Para alcanzar los objetivos planteados en la Cumbre, afirmó Killingsworth, hace falta acelerar considerablemente la tasa mundial actual de avance en materia de reducción de la desnutrición. Pero en Africa en realidad hay que invertir una tendencia. La degradación de los recursos naturales pone en peligro las economías y la seguridad alimentaria Acelerar el proceso sin incrementar la degradación del medio ambiente también supondrá invertir una tendencia, según el informe Políticas agrícolas para el aprovechamiento sostenible y la gestión de los recursos naturales en Africa, preparado para la Conferencia. Este informe indica que el veloz crecimiento demográfico ha perturbado el delicado equilibrio de los métodos agropecuarios tradicionales y la base de los recursos naturales. El agotamiento de los elementos nutritivos de los suelos, el exceso de pastoreo, la pesca desmesurada y la deforestación han degradado gravemente los recursos naturales esenciales para la producción futura. El reporte destaca numerosos ejemplos de cómo las actuales prácticas agrícolas han afectado a los siguientes factores: Los suelos - Se calcula, por ejemplo, que más de 800 millones de ha., que equivalen al 60 por ciento de la superficie total de la región semiárida del Sahel, sufren las consecuencias, o corren peligro de padecerlas, de la degradación producida por el hombre. Unos 224 millones de hectáreas del Sahel ya están muy gravemente deterioradas. Entre las causas principales de la degradación de los suelos están las actividades agrícolas, como la reducción de los tiempos de barbecho, una sustitución inadecuada de elementos nutritivos de los suelos y una mala gestión de la irrigación, además del exceso de pastoreo. Los bosques - El incremento de la demanda de leña, que comprendió casi el 90 por ciento de la madera en rollos producida en 1990, ha acelerado la destrucción de los bosques que hoy cubren casi una tercera parte del continente. Todos los años se desmonta una superficie de casi cuatro millones de hectáreas (aproximadamente la superficie de Suiza). El agua - Se ha reconocido como una de las causas principales de contaminación los escurrimientos de fertilizantes y de otras sustancias químicas, mientras que una mala gestión de la irrigación ha hecho disminuir las capas freáticas. Otros problemas son la disminución de la calidad del agua y el hundimiento deliberado de los terrenos, así como la intrusión de agua salada en las zonas costeras. Las existencias de peces - El exceso de pesca y la utilización inadecuada de las técnicas pesqueras han agotado las existencias de peces en lagos y ríos, así como en el mar. El informe insta a los responsables de la elaboración de políticas a adoptar normas orientadas a conseguir un crecimiento y desarrollo agrícolas de base amplia, que tome en consideración las cuestiones de género, a la vez que defienda los recursos naturales y mejore su capacidad productiva para el largo plazo. Entre las recomendaciones especificas del informe figuran:
26 de febrero de 1998 Más información:
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