Nuevo convenio sobre sustancias químicas y plaguicidas peligrosos, acordado por 95 países


Tras dos años de negociaciones, 95 países han acordado por unanimidad un convenio jurídicamente vinculante en materia de comercio internacional de sustancias químicas y plaguicidas peligrosos. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la FAO anunciaron el Convenio al final de una reunión de seis días celebrada en Bruselas a partir del 16 de marzo.

Pequeño propietario en Malawi rocía la siembra de café de la familia: el Convenio del CFP protegerá a los pequeños campesinos de los compuestos peligrosos

Este Convenio se ocupa del problema de que las sustancias químicas y los plaguicidas prohibidos o estrictamente restringidos en los países industrializados siguen exportándose a otros países, muy a menudo a los del mundo en desarrollo. Todos los años, muchas personas resultan lesionadas o mueren por las sustancias químicas tóxicas y los plaguicidas. Muchas de estas sustancias han producido devastadores problemas en el medio ambiente.

El Convenio exige que los plaguicidas y sustancias químicas que estén prohibidos o estrictamente restringidos por lo menos en dos países, no se exporten sin que el país importador lo acepte explícitamente (esto se denomina "procedimiento del consentimiento fundamentado previo", Procedimiento CFP). El tratado no constituye una prohibición mundial para dichas sustancias químicas.

"El propósito del Convenio es permitir a los países importadores decidir cuáles sustancias químicas quieren recibir y no obtener las que no puedan manipular con seguridad -afirmó Maria de Azevedo Rodrigues, Presidenta de la Conferencia-. Se prevé la posibilidad de controlar mejor el comercio y que los riesgos de estas peligrosas sustancias químicas puedan reducirse en beneficio de las personas y del medio ambiente".

El Convenio ya abarca 22 plaguicidas y cinco sustancias químicas industriales que se han prohibido o cuya utilización está estrictamente restringida en diversos países. Es posible añadir más sustancias químicas peligrosas a la lista del CFP. Los países en desarrollo también pueden proponer que se incluyan fórmulas de plaguicidas muy peligrosos en la lista si pueden perjudicar la salud humana y el medio ambiente en las condiciones normales de su utilización.

Este Convenio sustituirá el actual procedimiento CFP voluntario. A partir de la experiencia de este último, la FAO y el PNUMA consideran que sería posible incluir en el futuro más de 50 sustancias, previa decisión de la Conferencia de las Partes.

Los países que ratifiquen el tratado se verán obligados a hacer valer un acuerdo nacional y a crear los medios para hacerlo cumplir, que controlen las exportaciones comerciales y a los exportadores. Las disputas entre estados sobre la ejecución del Convenio se resolverán mediante arbitraje o a través de la Corte Internacional de Justicia.

El tratado entra en vigor una vez que lo ratifiquen 50 países. En septiembre se celebrará en Rotterdam, en los Países Bajos, una conferencia diplomática para adoptar oficialmente y firmar el nuevo Convenio.

Según el PNUMA, el Convenio ayudará a resolver muchos importantes problemas de sanidad humana y de carácter ambiental. Existen grandes cantidades de plaguicidas y otras sustancias químicas que ya no sirven ni son convenientes, almacenadas casi en todos los países en desarrollo. Todos los años, miles de personas se envenenan con fórmulas de plaguicidas en exceso peligrosas. Y hay muchas sustancias químicas muy tóxicas que permanecen en el medio ambiente, se acumulan en los animales salvajes y en las personas, quedándose por mucho tiempo y cuando se eliminan en el medio ambiente, se extienden por todo el mundo. Estos contaminantes orgánicos persistentes son un gran problema. El Convenio ayudará a hacerse cargo de estos graves problemas, afirmó el PNUMA.

La FAO advirtió que muchos plaguicidas prohibidos o de uso estrictamente restringido en Europa y en América del Norte siguen vendiéndose y utilizándose en los países en desarrollo. Además, se siguen utilizando muchas fórmulas muy viejas, a menudo de gran toxicidad, de plaguicidas organofosforados, debido a su bajo costo. Con frecuencia, los pequeños campesinos sencillamente no pueden manipular estos compuestos, señaló la FAO. La indumentaria de protección suele ser muy costosa y, en muchos casos, no se puede utilizar por el clima de esos países. El Convenio será un medio con fuerza para limitar el acceso a esos compuestos. Ayudará a promover la lucha integrada contra las plagas en la agricultura, que va de acuerdo con el medio ambiente.

El mercado mundial de plaguicidas sigue creciendo y se calcula que su volumen era de 30 mil millones de dólares EE.UU. en 1996. Las empresas de Europa Occidental son actualmente las más grandes productoras de sustancias químicas. Los mercados que están creciendo con mayor velocidad son los de los países en desarrollo, en particular en América Latina y Asia. África cada vez utiliza más plaguicidas en sus cultivos de exportación.

1º de abril de 1998

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