Erradicada la mosca tsetsé en la Isla de Zanzíbar


Una campaña de cuatro años de duración desplegada en la isla de Zanzíbar ha logrado un éxito histórico en la lucha contra la mosca tsé-tsé, una plaga de insectos que produce daños por millones de dólares todos los años, y que ha obligado a agricultores y pastores a abandonar extensos territorios en toda África. Con la técnica de los insectos estériles la campaña consiguió liberar por completo a esa isla de las moscas que contagian al ganado de tripanosomiasis.

La tripanosomiasis se consideraba la enfermedad más grave del ganado que afectaba a los agricultores de Zanzíbar. La mosca tsetsé contagia también la enfermedad del sueño, un mal potencialmente mortal que también ataca a las personas. El África subsahariana está infestada por 22 variedades de esa mosca. Las pérdidas directas por la tripanosomiasis bovina en África se calculan de 600 millones de dólares EE.UU. a 1 200 millones anuales.

La técnica de esterilización de insectos se utilizó en Zanzíbar durante la campaña de cuatro años en la que cooperó la División Mixta FAO/OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) con el Gobierno de Tanzania. Esa campaña, iniciada en 1994, fue el último paso de una lucha de diez años para liberar a la isla de la mosca tsetsé. La hicieron posible las actividades de control de la FAO y el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) que, utilizando métodos convencionales -tales como tratar el ganado con plaguicidas- primero lograron reducir la población de mosca tsetsé a niveles que luego permitieron erradicarla con la técnica de esterilización de insectos como opción viable.

Para la campaña de Zanzíbar, la tecnología y los procedimientos de cría de grandes cantidades de moscas tsetsé, elaborados en el Laboratorio de Agricultura y Biotecnología de la FAO/OIEA en Seibersdorf, Austria, se trasladaron al Instituto de Investigación de la Mosca Tsetsé y la Tripanosomiasis, de Tanga, Tanzania. Esta última institución tenía los servicios más grandes del mundo, con una colonia de moscas hembras de casi un millón de insectos, que producía una media de 70 000 machos estériles semanales. Se liberaron casi ocho millones de machos estériles de la mosca durante la campaña de erradicación.

La mosca tsetsé, hoy erradicada de Zanzíbar.

A finales de 1997, un grupo independiente de expertos confirmó que desde septiembre de 1996 no se había capturado ejemplar silvestre alguno de la mosca en las zonas que antes estaban muy infestadas de Zanzíbar. Además de supervisar para detectar la posible presencia de la mosca, que es pequeña y difícil de encontrar, se toman con regularidad muestras de sangre al ganado de las zonas antes infestadas, para ver si hay huellas de tripanosomiasis. Si durante un período prolongado de tiempo no se detectan casos de esa enfermedad, ello confirmaría la efectiva erradicación de la mosca tsetsé.

El recorrido de 50 km. desde el continente es demasiado largo para que lo realice la mosca tsetsé, aun con vientos favorables. De modo que la isla puede quedar libre de este insecto siempre que se tomen medidas de precaución para garantizar que no se vuelvan a introducir clandestinamente en embarques que lleguen del continente.

Zanzíbar era un sitio ideal para demostrar la viabilidad de integrar la técnica de esterilización de insectos con otros métodos convencionales en un planteamiento que abarque una zona completa, explicó el Dr. Udo Feldmann, de la División Mixta FAO/OIEA. Que sólo haya estado presente una especie de tsetsé, la glossina austeni, y el aislamiento de Zanzíbar, promete resultados sostenibles. La producción local a bajo costo de la mosca también desempeñó una función importante en el éxito de la operación.

22 de mayo de 1998

 

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