Crecimiento difícil del mercado de fruta tropical


Vendedora de piñas en Ghana
El mercado internacional de fruta tropical es joven y está creciendo, pero no sin problemas. Las anormalidades meteorológicas causadas por El Niño, la crisis financiera de Asia y el ingreso en el mercado de nuevos productores interesados en sacarle partido al apetito al creciente interés por estas frutas de los países desarrollados, todo ello lo están pagando los grandes países exportadores.

La primera reunión oficial intergubernamental de fruta tropical -celebrada en Pattaya Tailandia, del 25 al 28 de mayo- fue un importante primer paso para fomentar la comunicación y la cooperación entre productores y consumidores. Treinta y tres países se reunieron para someter a consideración asuntos económicos y comerciales, así como zonas de acción intergubernamental. Entre los puntos principales del programa hay asuntos de seguridad alimentaria que afectan al comercio, un proyecto de control de la mosca africana de la fruta en países del oriente y el occidente de África, así como la creación de una Red de Fruta Tropical (TFNET) mundial, patrocinada por la FAO.

En 1997, la producción mundial de los cuatro frutos tropicales más importantes: la piña, el mango, el aguacate y la papaya, se calcula que alcanzó una cifra máxima y sin precedente de 55 millones de toneladas. Aunque la mayor parte de esta fruta se consume en los países que la producen -se comercializa internacionalmente menos del cinco por ciento-, las importaciones mundiales de fruta tropical en 1996 fueron de 2 200 millones de dólares EE.UU., y Asia, la región productora más grande, cosechó cuatro millones de hectáreas. Los principales importadores son la Unión Europea, que consumió el 50 por ciento de la fruta tropical fresca en 1997, América del Norte y Japón, que consumieron 26 y10 por ciento, respectivamente.

Un informe elaborado para la reunión anticipa un aumento constante de la demanda de fruta tropical fresca. Se prevé que las importaciones mundiales de mangos y aguacates se duplicarán con creces en el período 1993-1995 al 2005, a 53 y 55 por ciento, respectivamente. La papaya y la piña no se quedan muy atrás, se anticipa que las importaciones mundiales de estos productos serán de 46 y 35 por ciento en el mismo período.

En los países desarrollados, se espera que animen ese aumento las reducciones de los aranceles y de otras restricciones importantes, las tendencias de alimentación saludable, el mayor conocimiento de los consumidores, y el incremento de la capacidad de compra de los inmigrantes que ya conocen esa fruta. Los consumidores de los países productores también consumirían más fruta tropical. Según Paula Fortucci, Jefe de Materias Primas, del Servicio de Productos Tropicales y Hortícolas de la FAO, los países en desarrollo a menudo pagan mucho por importar fruta de lugares muy lejanos, en realidad menos nutritiva que la fruta tropical que producen ellos mismos. Esta tendencia podría invertirse mejorando la imagen de la fruta tropical en los países productores.

La eliminación gradual del bromuro de metilo, plaguicida de usos múltiples que se utiliza para fumigar frutas y hortalizas, significa un futuro problema para los exportadores de fruta tropical. En la actualidad, otras posibilidades, como la radiación y el tratamiento con agua caliente, se consideran inaccesibles por sus costo para muchos países de bajos ingresos.

12 de junio de 1998

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