Un instituto de acuicultura pone en marcha la Revolución Azul en la India


En la década de 1960 la India ocupó los titulares de la prensa con su Revolución Verde. Entre 1965 y 1972 ese país utilizó variedades de alto rendimiento y tecnología mejorada para duplicar con creces la producción de trigo.

Hoy en día la India está impulsando una Revolución Azul: el veloz incremento de la producción pesquera en pequeños estanques y aguas continentales, una bendición para los pequeños campesinos, la nutrición nacional y el producto interno bruto del país.

Técnicos del CIFA con un puñado de carpas pequeñas mientras los trabajadores sacan carpas de un estanque con una red

Trabajadores pescando con red en un estanque experimental lleno de distintas variedades de carpas en el CIFA

El sector pesquero de la India, que hace 50 años producía apenas 600 mil toneladas diarias de pescado, hoy produce cinco millones de toneladas, entre éstas 1.6 millones de toneladas de acuicultura de agua dulce. Aunque la producción de las pesquerías marinas se ha estancado, la acuicultura de agua dulce está creciendo a un vigoroso 6 por ciento anual.

¿Cómo consiguió la India este incremento y hasta dónde puede llegar la Revolución Azul?

"En la India era un arte la piscicultura. Hubo que convertirla en ciencia", explica el Dr. V. R. P. Sinha, director fundador del Instituto Central de Acuicultura de Agua Dulce (CIFA), el centro de este tipo más grande de la India y cuna de gran parte de la ciencia que ha promovido el crecimiento de la acuicultura continental del país.

El instituto puso en marcha la difícil tarea de convertir una tradición popular menor en una ciencia que no sólo aumentase el tonelaje de pescado por volumen de agua, sino que también se hiciera cargo de los inevitables problemas asociados a una producción intensiva, como poder alimentar económicamente a los peces y el manejo de los brotes repentinos de enfermedades producidos por la concentración de ejemplares.

Fundado apenas hace 11 años, el CIFA nació en un lote baldío no lejano de la Bahía de Bengala, en el Estado de Orissa, a unas nueve horas por tren al sur de Calcuta. Actualmente cuenta con más de 500 estanques, laboratorios, instalaciones de capacitación y criaderos. Además lleva a cabo investigación en carpas, bagres, camarón y moluscos. Hay 68 científicos enfrascados en los problemas de los distintos aspectos de la piscicultura, desde la genética hasta la sanidad, desde la nutrición hasta la transferencia de tecnología a la aldea.

"Contraté científicos jóvenes. Se les indicó en qué especializarse ya que todos somos zoólogos. Hoy en día, estos iniciadores han llegado lejos, son directores de otros institutos", explicó Sinha.

La FAO ayudó al CIFA a ponerse en marcha, a petición del gobierno de la India.

"La FAO estuvo colaborando constantemente, con becas, equipos y asesorías. Las becas se necesitaban mucho porque carecíamos de recursos para mandar científicos al extranjero. Con la ayuda de la FAO los mandamos a Hungría, Yugoslavia e incluso a algunos a los Estados Unidos", afirma el Director.

La India produce 1.6 millones de toneladas de pescado de agua dulce al año. ¿Es ese el límite de la demanda interna?

En absoluto, según el actual director del CIFA, el Dr. S. Ayyappan. Se ha calculado que el mercado de la India puede absorber 4.5 millones de toneladas. De los 2.2 millones de hectáreas de masas de aguas continentales, sólo se están utilizando actualmente 800 mil hectáreas. Ni siquiera las grandes distancias de la India, el clima cálido y la tradición vegetariana significan obstáculos insuperables para la expansión de la piscicultura.

"Si bien es cierto que la India tiene una tradición vegetariana, en realidad 55 por ciento de la población consume productos animales. Nuestro consumo anual de pescado por persona es de ocho kilos, mientras que la media mundial es de 12 kilos. De modo que tenemos mucho espacio para crecer", afirma Ayyappan.

Fuera de su despacho con aire acondicionado, la temperatura del mediodía es de 37º C, o casi 100º F. ¿Cómo evitan los piscicultores el exceso de descomposición?El pescado se empaca en hielo y se transporta grandes distancias en camiones con refrigeración. Si se derrite el hielo, se acude a una fábrica de hielo en el camino para cubrir de nuevo el pescado, que se vende fresco.

La India es un país que se hace cargo de sí mismo, por ejemplo: construyó un enorme sector manufacturero prácticamente de la nada en 1947, después de la Independencia. Otra virtud del país es la capacidad de crear tecnología y productos que pudieran parecer un tanto anticuados a los occidentales preocupados por las modas, pero que resultan adecuados para las condiciones de la India. La versión de 1998 del sólido automóvil cien por ciento de la India, el Ambassador, por ejemplo, es idéntico al de 1958. Sacar un modelo nuevo todos los años se considera un lujo. Ayyappan mismo, director activo, dirige un proyecto que ha creado métodos económicos de tratamiento de aguas negras mediante la acuicultura. Aunque el agua tratada no es potable -como sería el producto de una costosa planta occidental con la tecnología más avanzada- puede utilizarse para la agricultura, lo que resulta, como se dijo antes, adecuado para las condiciones de la India.

No obstante esa autosuficiencia, el Director hizo hincapié en que en necesita y recibe con gusto la ayuda pertinente para la acuicultura que proporcionen los países más adelantados. "Nos hacen falta viajes de estudio de tres o cuatro meses para que nuestros científicos aprendan nuevas técnicas. Necesitamos ampliar nuestra investigación, por ejemplo en genética".

"Verán que dentro de 10 a 15 años, la India estará a la cabeza del mundo -afirma-. Vamos con lentitud, pero a veces así es mejor. En la India el apoyo técnico es prioritario. Aquí está la ciencia.

La dirección electrónica del Dr. Ayyappan es: cifa@x400.nicgw.nic.in; o por correo: c/o CIFA, Kausalyaganga, Bhubaneswar, 751002, Orissa, India.

20 de agosto de 1998

 

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