Peligro para los frágiles ecosistemas según regresa la población a los territorios saneados del Africa Occidental

Ha sido todo un éxito en África Occidental la lucha contra la oncocercosis, esa brutal enfermedad que dejó ciegas a decenas de miles de personas y obligó a muchas más a evacuar parte de los territorios más fértiles de la región. Según unos estudios fiables, se calcula que son 25 millones de hectáreas de fértiles valles colindantes con los ríos los que hoy han quedado libres de la ceguera del río, y podrían proporcionar alimentos y mejores condiciones de vida a unos 17 millones de personas. Que buenas noticias.

La mala noticia es que en las zonas donde se ha eliminado la oncocercosis, multitudes están regresando en tropel a reclamar tierras muy valiosas, lo que constituye un peligro para el ecosistema. Donde el enemigo antes era la mosca negra transmisora de la enfermedad, los problemas de hoy son la deforestación, la erosión y el exceso de pastoreo.

En otras zonas saneadas de oncocercosis, los problemas son el aislamiento y la falta de servicios básicos. En muchos de esos lugares no hay caminos, mercados, escuelas ni agua potable. Los pobladores que se asientan allí afrontan una vida dura y con muchos problemas. Si no se proporcionan los servicios elementales a los posibles pobladores, esos territorios pueden seguir siendo un sueño remoto. Otro de los problemas graves es definir quiénes son los propietarios de las tierras y quiénes tienen derecho a cultivarlas. No hay soluciones fáciles.

"No puedo volver a mi aldea porque la han ocupado nuevos pobladores -afirma una mujer reubicada-. Igual que mi madre y mi abuela, agradezco que mi familia ya no tenga que preocuparse por la mosca negra y que los niños ya no se queden ciegos. Pero las tierras de mi aldea de origen eran mejores que éstas"

Después de 20 años de lucha contra la ceguera del río, los pobladores están reclamando las tierras que abandonaron, quizá demasiado deprisa

Este caso es muy frecuente. En esta aldea, la mayoría de los jóvenes, hombres y mujeres, se han ido a las ciudades en busca de trabajo. Muchas de las personas de mayor edad padecen consecuencias de la oncocercosis, que afecta a su capacidad de trabajo. La aldea carece de servicios, no hay agua potable. Allí, la vida es muy difícil. Son muy complejos los problemas de la reubicación en tierras que fueron abandonadas. Es vital para el futuro hallar las soluciones.

Con la FAO a la cabeza de los aspectos técnicos, las instituciones patrocinadoras (la FAO, el PNUD, la OMS y el Banco Mundial) del Programa de Lucha contra la Oncocercosis (PLO) en África Occidental y otros colaboradores unen sus esfuerzos para asegurar que un éxito médico no se convierta en un fracaso del desarrollo y en un desastre del medio ambiente.

"Las zonas de reubicación tienen problemas específicos que hace falta abordar como tales -explicó Felix Moukoko-Ndoumbe, de la FAO-. Los sitios donde se están asentando tienen condiciones agrícolas diferentes de los lugares de procedencia de esas personas. Estos nuevos territorios no están listos. Hace falta que llegue la población y comiencen a producir, y que puedan comercializar lo que produzcan. La reubicación tiene muchos problemas específicos y si no se toman las medidas adecuadas, podrían no alcanzarse los resultados previstos."

En mayo se celebró en Ouagadougou, Burkina Faso, un curso sobre Población y Desarrollo Sostenible en Zonas Saneadas de la Oncocercosis, con el propósito de abordar los diversos problemas relacionados con la ocupación no planificada de zonas liberadas de la oncocercosis, que incluyen problemas de tenencia agraria, asegurar la participación de los nuevos pobladores en la comunidad, y suministro de servicios básicos e infraestructura socioeconómica. Participaron representantes de 11 países del África Occidental: Benin, Burkina Faso, Costa de Marfil, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Malí, Níger, Senegal, Sierra Leona y Togo, además de los organismos patrocinadores.

El curso ayudó a crear conciencia de los problemas de fomento de las zonas saneadas de oncocercosis, y proporcionó a la vez un foro para que los representantes de los distintos países discutieran sus prioridades y formularan programas de acción que habrán de ejecutarse con apoyo de la comunidad donante.

Se esfumaron las fronteras de los países en el esfuerzo común de los distintos gobiernos por combatir la mosca negra. Actualmente, como se prevé que se duplique en 25 años la población de las zonas liberadas de oncocercosis, debe mantenerse el esfuerzo conjunto para dar un apoyo sólido y sostenible al fomento y evitar la degradación del medio ambiente.

Alguna vez la población abandonó sus tierras por la oncocercosis. Sería una pena que tuvieran que dejarlas de nuevo debido a la pobreza y a problemas ambientales que hubieran podido evitarse.

25 de septiembre de 1998

Cómo se ganó la batalla contra la ceguera del río en el Africa Occidental

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