Recomendaciones para apagar los incendios forestales


Mundialmente, 1997 y 1998 fueron los peores años de los últimos tiempos en cuanto a incendios forestales. En este corto periodo, los hubo en todo el planeta, desde Australia hasta el Perú, de Canadá a Kenya. Y algunos siguen ardiendo.

Bosque abierto con fuego (Foto de la FAO 13925)


La amplia difusión periodística de la destrucción producida por los siniestros desatados en Indonesia y Brasil, los países que perdieron zonas más vastas de bosques por el fuego, contribuyó a sensibilizar al público sobre los efectos mundiales de estas calamidades ambientales.

"Las consecuencias de muchos incendios rebasaron las fronteras políticas y alcanzaron proporciones regionales y aun mundiales", explicó el Director General Adjunto de la FAO, David A. Harcharik, antiguo jefe del Departamento de Montes de la Organización. "El humo de los incendios de Indonesia, México y Centroamérica, por ejemplo, puso en peligro la salud pública, interrumpió el tránsito, afectó al turismo y al comercio, y repercutió en economías muy alejadas del lugar de los propios incendios."

Esta oleada reciente de grandes incendios movilizó a la comunidad internacional no sólo para resolver la situación de urgencia sino también para revisar las medidas públicas que contribuyen, directa o indirectamente, a producir los siniestros.

Una Reunión sobre Disposiciones Públicas en materia de Incendios Forestales, celebrada en la sede de la FAO del 28 al 30 de octubre, congregó a más de 70 expertos en este campo: funcionarios públicos y representantes de grupos intergubernamentales y no gubernamentales. El propósito de la reunión fue discutir las disposiciones públicas actuales en materia de incendios forestales y ofrecer soluciones para impedir o reducir la frecuencia de siniestros.

Las extendida sequía que hubo en todo el mundo, atribuida al fenómeno meteorológico El Niño, desempeñó sin duda una importante función en la reciente oleada de incendios al convertir los húmedos bosques en hábitats más secos y hacer más inflamable la vegetación silvícola. Pero casi todos los incendios fueron producidos intencionalmente. Los incendios intencionales y el descuido son algunas causas de los incendios, pero el motivo principal es un uso erróneo del fuego.

Tradicionalmente se queman muchos bosques para convertir esas tierras a la agricultura, para mantener los pastizales o con el propósito de extraer productos no madereros de los bosques. Y la FAO sostiene que el fuego se puede utilizar, y hay que hacerlo, con ciertos propósitos de gestión de las tierras, en determinadas condiciones ecológicas.

"Reconciliar los usos positivos del fuego al servicio de la humanidad con sus efectos negativos cuando el incendio prevalece, es uno reto importante para los encargados de elaborar las políticas de aprovechamiento sostenible de los bosques y las tierras", según el informe final de la reunión.

Entre las principales causas de la frecuencia de los incendios forestales y de su propagación están las disposiciones silvícolas mal concebidas, inclusive la exclusión completa del fuego, que propicia la acumulación de combustibles y produce incendios catastróficos. La reunión determinó como clave de una mejor política de fomento de la utilización de las tierras, lograr una mejor recopilación y difusión de información, y promover una mayor colaboración entre los más interesados y afectados por los incendios forestales.

Si bien se reconoció que "no hay una fórmula única capaz de abarcar la amplia variedad de condiciones ecológicas, socioeconómicas y culturales que hay entre las distintas regiones y en el seno de las mismas", la reunión recomendó los siguientes lineamientos generales para las disposiciones agrarias y forestales relacionadas con la reducción, mitigación y control de los incendios forestales, y para una utilización prescrita del fuego.

  • deberían formularse disposiciones nacionales y regionales dirigidas específicamente a los incendios forestales, como parte integrante de la política de utilización de las tierras, donde no estén ya vigentes;
  • hacen falta objetivos claros y cuantificables, así como políticas de aplicación, para reducir al mínimo los numerosos efectos nocivos de los incendios incontrolados e incrementar al máximo los beneficios de la prevención de incendios o el uso controlado del fuego;
  • deben participar en la formulación de esas políticas todos los interesados;
  • debe crearse un medio normativo favorable para todos los aspectos relacionados con el control de incendios y utilización forestal del fuego, a partir de las condiciones locales;
  • las disposiciones encaminadas a incrementar los incendios forestales (utilización prescrita del fuego) tienen que tener en cuenta las consecuencias en materia de salud pública.

La FAO y las demás organizaciones internacionales participantes también hicieron una serie de recomendaciones para incrementar y mejorar la colaboración y coordinación de las actividades relacionadas con los incendios forestales en los ámbitos mundial y regionales.

El documento final de la reunión está dirigido a los encargados de elaborar las políticas de los países miembros de la FAO, y se presentará en el 14° periodo de sesiones del Comité de Montes (COFO) que va a celebrarse en Roma en marzo de 1999.

12 de noviembre de 1998

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