|
La agricultura de regadío produce hoy en
día el 40 por ciento de los alimentos del
mundo, según cálculos de la FAO, y
habrá de producir alrededor del 60 por
ciento de los demás alimentos necesarios
para una población mundial de
aproximadamente ocho mil millones de personas en el
año 2025.
Según un informe publicado por la FAO con
ocasión del Día Mundial del Agua, el
22 de marzo: "Se prevé que el grueso del
aumento del suministro de alimentos producidos en
tierras irrigadas se dé a partir de las
transformaciones de un sector que sigue dominado
por los pequeños productores... los
pequeños campesinos de riego son, y
seguirán siendo, una parte vital de la
seguridad alimentaria mundial del futuro".
El informe titulado "La reducción de la
pobreza y la agricultura de regadío" ha sido
elaborado por el Programa Internacional para la
Investigación Tecnológica sobre Riego
y Avenamiento (IPTRID),
cuya gestión incumbe a la Dirección
de Fomento de Tierras y Aguas de la FAO. (Haga
click aquí para descargar el informe en
formato pdf)
La información es que la
tecnología de riego de bajo costo, producida
localmente, como las bombas, y los sistemas de
mangueras y goteo, ofrecen dos importantes
beneficios a la población rural pobre y al
mundo en conjunto: ayudan a los campesinos a
producir más alimentos -o a "producir
mejores cosechas gota a gota"- y crean empleos a la
vez que ofrecen oportunidades de obtener ingresos.
En Bangladesh, por ejemplo, desde 1985, la
irrigación con aguas subterráneas ha
incrementado el empleo en la agricultura alrededor
de 250 por ciento.
La FAO ha insistido en que la tecnología
de riego para los pequeños campesinos debe
ser económica y fácil de utilizar, y
que tanto las mujeres como los hombres deben tener
igual acceso a la irrigación. En Gambia,
Tanzania y Kenya, los derechos de las mujeres de
tener tierras de regadío y controlar la
distribución de los productos, han mejorado
significativamente la nutrición familiar y
el ingreso de las familias que están a cargo
de mujeres.
|