Campesinos bien informados del clima podrían mejorar sus cosechas


Los campesinos de los países en desarrollo y tropicales podrían sacar una enorme ventaja si tuvieran acceso a información agrometeorológica interpretada y a mejores pronósticos de las estaciones. Una noción precisa de la cantidad de lluvia que ya hay en el suelo, y de la que puede preverse con confianza, les permitiría sembrar oportunamente el cultivo correcto. Esta fue una de las comunicaciones de un Curso Internacional de Agrometeorología en el Siglo XXI, celebrado en Accra, Ghana, el pasado mes de febrero. El curso se organizó por iniciativa de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y contó con el apoyo de la FAO y otras 12 organizaciones.

¿Cuáles nubes son de lluvia? La información meteorológica precisa es de gran valor para los agricultores
FAO/19127/F. Botts


Gestión de los recursos climáticos

La agrometeorología tiene un propósito fundamental: ayudar a los agricultores a aprovechar de manera óptima los recursos climáticos, principalmente el sol y la lluvia o el agua. Un aprovechamiento óptimo del agua significa sembrar el cultivo apropiado a la humedad existente, de modo que ese cultivo utilice la mayor parte de esa humedad y le deje muy poca a las yerbas, a la vez que se reduce al mínimo la erosión de los suelos y el desperdicio de fertilizantes por escurrimiento de aguas. La utilización óptima del sol depende en gran medida del agua existente.

En Mali se puso en marcha a principios de los años 80 un programa nacional para ofrecer a los campesinos el beneficio de la observación del tiempo, con apoyo de la OMM y la FAO, en el ámbito del Programa del AGRHYMET. El personal de extensión sólo necesita llevar un registro de las lluvias y utilizar cuadros de decisiones, para recomendar a los campesinos qué y cuándo sembrar. El arroz, por ejemplo, es un cultivo que consume mucha agua y necesita lluvias abundantes; si en cierta fecha no ha caído ya una cantidad determinada de agua, entonces el arroz no es el cultivo apropiado para esa estación. Por otra parte, el sorgo es relativamente resistente a la sequía.

"He visto campesinos sembrar en un mismo campo arroz y sorgo, lo que es absurdo -afirma René Gommes, Oficial Superior de Agrometeorología de la FAO-. Si tuvieran información exacta sobre la lluvia y los pronósticos fiables de las estaciones, los campesinos podrían elegir con confianza qué cultivo sembrar".

Los niveles pluviales no sólo determinan lo que debe sembrarse, sino cuándo. La cantidad de fertilizante mineral que debería utilizarse depende de ellos, porque las plantas a las que se aplican fertilizantes crecen más y necesitan más agua, y también repercuten en la presencia de plagas y enfermedades. Una información oportuna y fiable de las precipitaciones pluviales anteriores y futuras, por lo tanto, resulta de enorme valor para los agricultores.

Los pronósticos de las estaciones -muy distintos de los pronósticos diarios del clima que acostumbramos ver en televisión- se han vuelto más fiables en los últimos años. Esos pronósticos utilizan datos históricos, climatológicos, pautas meteorológicas observadas y las teleconexiones. El fenómeno climático el Niño -durante el cual la modificación de la temperatura del agua en el Océano Pacífico repercutió en el clima en todo el mundo- es la teleconexión más famosa del mundo (Consulte el Informe sobre El Niño). Los expertos están observando cada vez más fenómenos de este tipo y perfeccionando su capacidad de previsión del desenvolvimiento de las estaciones.

En el Curso Internacional se definieron diversos sectores prioritarios de acción:

  • detener el deterioro de las redes de los centros climatológicos;
  • impartir conocimientos de agrometeorología a todos los profesionales de la agricultura con estudios medios o superiores;
  • hacer conscientes a los responsables de tomar las decisiones de las posibilidades de la agrometeorología, en particular de sus posibilidades para mitigar las repercusiones de las condiciones adversas del clima.

Desafortunadamente, las redes de los centros climatológicos se están deteriorando más aceleradamente en los países más pobres, donde los agricultores podrían beneficiarse más de la información producida en ellos. El deterioro de esas redes obedece a dos motivos. Primero, simplemente porque no hay dinero en las economías que carecen de liquidez y tienen muchas otras prioridades. Segundo, en muchos casos se están privatizando los servicios meteorológicos y se están concentrando donde pueden ser lucrativos. Con esta lógica, los centros climatológicos ahora tienden a concentrarse cerca de los aeropuertos o de las grandes ciudades. Pero esto no ayuda a los agricultores. Se requiere una información meteorológica exacta aun en los desiertos, porque resulta esencial para hacer previsiones buenas de las estaciones, y para actividades como la vigilancia de la langosta del desierto y las previsiones agrícolas.

Aprovechar la experiencia

En la reunión de Accra también se discutió el valor de las técnicas tradicionales de manipulación de los microclimas. "En muchos casos estamos descubriendo de nuevo el valor de las tecnologías primitivas -explica Gommes-. Las personas hoy se niegan a utilizarlas porque parecen tan primitivas, pero pueden resultar muy eficaces y útiles para los pequeños campesinos".

Muchas de esas técnicas tienen que ver con la captación de la humedad atmosférica, es decir, la que no llega al suelo en forma de lluvia. Entre los métodos posibles para lograrlo están plantar árboles o colgar mosquiteros en zonas de niebla para atrapar la humedad. Incluso pueden utilizarse construcciones de tabique con el mismo fin. Recubrir el suelo con hojas o residuos agrícolas es otra técnica simple pero eficaz que contribuye a reducir la pérdida de humedad del suelo.

El agua es un bien cada vez más valioso, y las tecnologías de poco costo de acopio y conservación del agua siguen teniendo gran importancia en la búsqueda de formas sostenibles de incrementar la producción agrícola.

Contacto: Rene.Gommes@fao.org

 

30 de marzo de 1999

  

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