La FAO ayuda a Bolivia a luchar contra el comercio de la coca


La FAO está proporcionando sus conocimientos para ayudar al Gobierno de Bolivia a ponerle fin al comercio de la coca. En la región tropical de Cochabamba, al oriente de los Andes, la FAO está ejecutando un proyecto del Gobierno de Bolivia orientado a elevar el nivel de vida de las familias campesinas, mediante la introducción de otras modalidades de prácticas forestales y agroforestales. El objetivo de este proyecto es diversificar y fortalecer la economía local, para que los agricultores tengan menos incentivos para cultivar ilegalmente la coca.

Este proyecto se ha financiado a través del Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas (PNUFID), con financiamiento procedente de Austria, Bolivia, la República de Irlanda, Italia, Suecia, el Reino Unido y los Estados Unidos.

En la región tropical de Cochabamba viven unas 35 mil familias, en un territorio de 3,7 millones de hectáreas, cuya mayor parte son bosques. Aun en las zonas habitadas, que son apenas poco más de medio millón de hectáreas y donde se cultiva la mayor parte de la coca, el 80 por ciento de las tierras siguen cubiertas de bosques.

"Tiene mucho sentido ayudar a las comunidades locales a utilizar sus recursos forestales de manera más racional y rentable -afirma Greg Minnick, asesor técnico en jefe de la FAO para este proyecto-. Los bosques naturales de la zona tienen 50 especies de árboles con valor comercial. Estos recursos están disponibles para las familias rurales, y ofrecen una fuente de ingresos inmediata y sostenible".

Vista área de los bosques de la región tropical de Cochabamba

Foto FAO

Luchar contra la coca significa combatir la desertificación

La región tropical de Cochabamba ha sufrido graves pérdidas de sus recursos forestales a consecuencia del cultivo de la coca y de las prácticas agrícolas de subsistencia. Los bosques se talan y se queman para limpiar tierras con el fin de producir coca y otros cultivos. Como los campesinos pocas veces le ponen sustancias nutritivas a los suelos, las tierras pronto pierden su fertilidad. En consecuencia, se abandonan las tierras y se procede a deforestar otra parte del territorio. En los últimos 30 años, este ciclo de deforestación ha causado la pérdida de 300 mil hectáreas de bosques en la región tropical de Cochabamba. Pese a estas pérdidas, siguen estando disponibles más que suficientes bosques naturales para permitir a las familias rurales tener una forma de vida sostenible.

 

Los planes de explotación forestal requieren un inventario de los recursos silvícolas

Foto FAO

Si bien la silvicultura ha sido de gran importancia para la economía local, los bosques tropicales de Cochabamba no se han aprovechado con vistas a un desarrollo económico sostenible a largo plazo. "Los taladores a menudo trabajan durante la temporada de lluvias, causando enormes daños a los suelos, o cosechan muy cerca de los ríos y arroyos, lo que erosiona el suelo -afirma el Sr. Minnick-. Además, a menudo sólo cortan los árboles más valiosos, en forma tal que se daña el resto de la cubierta forestal, y al terminar, muchos madereros no hacen nada por restablecer o reforestar las tierras ".

El proyecto de Cochabamba comenzó en 1997 y seguirá hasta el 2002. Sus actividades se orientan a otra modalidad de desarrollo sostenible en dos aspectos. Primero, la creación de planes de explotación forestal que permitan la producción sostenible de productos de madera y no madereros y, donde sea posible, de elaboración local de las maderas. A lo largo del proyecto se establecerán 30 planes de explotación forestal en colaboración con los agricultores locales.

El otro aspecto de las actividades del proyecto consiste en introducir técnicas agrícolas que combinen la agricultura con la silvicultura. En estos sistemas agroforestales, se intercalan los árboles y las legumbres con cultivos anuales y perennes (haga clic aquí para consultar una descripción de ambos tipos de sistemas agroforestales). En combinación con huertos domésticos y cría de ganado menor, estos sistemas se han elaborado para producir ingresos extras inmediatos para las familias campesinas y mejorar su nutrición. A la larga, ayudan a diversificar la producción de alimentos y a reducir el riesgo de los mercados inestables, la falta de lluvias y las plagas. Además protegen el medio ambiente al mantener la fertilidad de los suelos y conservar la cubierta forestal.

Casi dos mil familias rurales se beneficiarán de las prácticas de aprovechamiento de los bosques y agrosilvicultura introducidas a lo largo del proyecto. Uno de los principales objetivos de éste consiste en incrementar las ganancias de los campesinos un 20 por ciento, mediante la reducción de los costos de producción y mejorando las cosechas. (Haga clic aquí para consultar un informe del proyecto).

Los límites de las otras modalidades de desarrollo

Minnick se apresura a disipar dos ideas erróneas que a menudo prevalecen sobre la función de las otras modalidades de desarrollo en la lucha contra el comercio de la coca: "En primer lugar, no pretendemos que estos sistemas agroforestales vayan a ser tan rentables como el cultivo ilegal de la coca. No sería realista, ya que los campesinos han informado ganar entre dos mil y seis mil dólares EE.UU. anuales por hectárea de coca. Lo que estamos tratando de hacer es proporcionar un ingreso interesante, comparable con otras actividades económicas legales que las familias campesinas tienen a su alcance. Si se logra mejorar el nivel de vida, la nutrición y la salud de las familias, puede conseguirse que los campesinos pierdan interés en correr los riesgos que supone cultivar la coca. Además que hay que entender que los proyectos, por sí solos, no pueden ponerle fin al cultivo de la coca".

Campesinos locales reciben capacitación para elaborar las maderas

Foto FAO

Las proyectos de otras modalidades de desarrollo son sólo un elemento del planteamiento del Gobierno boliviano, de cuatro aspectos, orientado a ponerle fin a la industria de la coca. Los demás elementos son:

  • prohibición, es decir, eliminar el suministro de materiales para la elaboración de cocaína a los productores e interceptar las exportaciones de cocaína;
  • erradicar los campos de coca; y
  • impedir el uso de la cocaína a través de la educación.

Entre 1990 y 1999 las campañas de erradicación eliminaron más de la mitad de los campos de coca del país, de 50 300 hectáreas a cerca de 21 800. Sólo quedan señaladas para erradicarse poco menos de 10 mil hectáreas de campos de coca; el resto de los cultivos de coca están en zonas tradicionales y se produce legalmente para usos como mascar la hoja de la coca o hacer té. Unas tres cuartas partes de las 10 mil hectáreas mencionadas de "coca de transición" que van a erradicarse están en la región tropical de Cochabamba. Para el año 2002, se habrán erradicado cuatro mil hectáreas de coca en la zona del proyecto.

Los resultados dependen de la participación de la comunidad

Para que los planes de aprovechamiento forestal y los sistemas agroforestales tengan éxito a largo plazo, las comunidades locales deben estar dispuestas a aceptar la responsabilidad de mantenerlos una vez terminado el proyecto. En consecuencia, éste incluye una gran cantidad de participación de la comunidad. La FAO se ha empeñado en reunir a los campesinos, los gobiernos locales, el sector empresarial y otros grupos interesados en el desarrollo de la comunidad, y se ha hecho énfasis en la capacitación. El fin último consiste en crear un gran apoyo popular, necesario para que estos nuevos sistemas arraiguen y perduren.

Quizá el elemento más importante para asegurar la sostenibilidad del proyecto haya sido la creación del Centro de Tecnología Forestal de la Región Tropical de Cochabamba. Este centro proporcionará a los agricultores, los grupos empresariales y los gobiernos locales apoyo técnico permanente en materia de silvicultura y explotación agroforestal.

Víctor Villegas, Director Nacional del proyecto, señala que la mayoría de los campesinos de la región tropical de Cochabamba son emigrantes recientes de los valles altos y áridos y de los distritos mineros del altiplano boliviano. "Apenas si saben nada de agricultura tropical -afirma-. Para dar a estas familias una oportunidad de tener una vida saludable en un ambiente sano, e impedir que dependan de la industria de la coca y la cocaína, hay que ofrecerles las oportunidades y los conocimientos necesarios para lograr un nivel decente de vida a partir de los recursos disponibles en la región tropical de Cochabamba".

 30 de marzo de 2000

 

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