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Prohibir la explotación forestal da resultados irregulares de conservación silvícola
Los especialistas en silvicultura de más de 20 países que asistirán a la reunión de la Comisión Forestal para Asia y el Pacífico del 15 al 19 de mayo en Noosaville, Australia, discutirán si prohibir la tala ha producido buenos resultados en cuanto a conservación de los bosques. Si bien una prohibición parcial o total de tala constituye una frecuente primera medida para contener la acelerada disminución de las reservas forestales, un análisis de esas medidas en la región ha demostrado que los resultados son irregulares.
"En algunos países este planteamiento ha tenido un éxito parcial en cuanto a contener la destrucción de los bosques naturales -explica Hosny El-Lakany, Subdirector General del Departamento de Montes de la FAO-. En otros, las prohibiciones no han producido los resultados pretendidos y sin duda esos países han tenido más problemas para ofrecer a sus ciudadanos productos de madera". La cubierta forestal en la región de Asia y el Pacífico disminuyó casi tres millones de hectáreas anualmente entre 1990 y 1995. Conforme se extiende la deforestación, disminuye la biodiversidad, se deteriora la calidad del agua, se erosionan los suelos y los bosques van perdiendo su capacidad de contribuir a reducir la acumulación de gases que producen el efecto invernadero. Desgraciadamente, a menudo se establecen las prohibiciones como reacción ante desastres naturales, y no a consecuencia de un análisis minuciosos de las mejores formas de conservar los bosques. De ahí que puedan producirse repercusiones negativas que van desde la pérdida de empleos hasta el incremento de la tala clandestina. Un estudio de la FAO elaborado en seis países de la región pone de relieve muchas de las principales cuestiones que influyen en que las prohibiciones de tala produzcan buenos resultados. Las restricciones a la producción de madera tienen más éxito cuando van acompañadas de vigorosas políticas de apoyo. En Nueva Zelandia, por ejemplo, los bosques naturales se han asignado a una administración separada que instituye políticas y proporciona apoyo operativo y personal. Esto ha permitido que los bosques naturales pasen de una situación de producción a otra de conservación. Conforme maduran las plantaciones, se permite una tala limitada en los bosques naturales. Sri Lanka ha logrado limitar la tala de árboles recurriendo a otros suministros producidos en huertos domésticos no forestales, a las plantaciones y las importaciones. El país ha contado con tierras adecuadas e incentivos para producir madera en plantaciones que no son del Estado. China está en la primera etapa de introducción de prohibiciones de tala, proceso sometido a atenta observación. Anteriormente China dependía mucho de los bosques para obtener madera y así se produjo una tala excesiva que degradó el medio ambiente. La estrategia actual consiste en una técnica de establecimiento de zonas forestales. La primera medida de este planteamiento consiste en que se cierran temporalmente los bosques a la tala para evaluar su estado actual y necesidades futuras. Esta prohibición se mantiene en las zonas más afectadas para que los bosques puedan recuperarse, a la vez que en otras zonas se permite una explotación limitada con técnicas de repercusiones reducidas. Al mismo tiempo, se incrementan las plantaciones para garantizar los suministros futuros de madera. Viet Nam también está poniendo en marcha actividades de conservación con un programa para reforestar cinco millones de hectáreas de bosques. Si se aplica bien, esta iniciativa hará pasar la tala de los bosques naturales a plantaciones recién establecidas. Pero en lo que las plantaciones logran satisfacer la necesidad de leña del país, será crítico contar con financiamiento y otros incentivos para la transición. Desgraciadamente, en Tailandia y Filipinas la falta de medidas adecuadas de reglamentación ha hecho difícil para las autoridades hacer valer las prohibiciones establecidas ya desde hace mucho tiempo. Y como no se han instituido políticas para contrarrestar el suministro limitado de leña, ambos países se han convertido en importadores netos de leña, motivo de preocupación de que los problemas relativos al exceso de explotación de las reservas forestales se hayan trasladado a los países vecinos en vez de resolverse. Las exigencias de protección y conservación de los bosques naturales son en extremo complejas y únicas en cada país y situación. Con todo, el estudio de la FAO propone algunos principios generales que pueden ser de utilidad para orientar la futura política de la región de Asia y el Pacífico:
Los participantes en la conferencia también analizarán el avance logrado con el en materia de silvicultura, compromiso jurídicamente vinculante para cumplir una serie de reglamentos orientados a reducir la emisión de gases que producen el efecto invernadero y mitigar el cambio climático. Otra cuestión importante, la certificación y etiquetación de los productos forestales, se someterá a consideración durante una reunión de cinco días de duración. 15 de mayo de 2000
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